lunes, 9 de agosto de 2010

Niebla matutina

Niebla en La Hortaliza

La semana pasada hice un viaje inesperado y urgente a Aculco. Pese a que no llegué a estar 24 horas allá y a que su causa no ofrecía ninguna posibilidad de disfrute, acabó por ser una de las visitas más enriquecederas de las que he hecho en los últimos años en lo que respecta al tema de su patrimonio histórico. Ya iré dando cuenta en este blog de varios de los hallazgos de ese mal contado día, si es que "hallazgo" se le puede llamar a lo que más bien nos sale al paso.

Por lo pronto, les comparto algunas fotografías que tomé de la zona baja de Aculco: la Hortaliza, la Huerta, el Ojo de Agua y la Alberca, con la niebla matutina de esta época del año. Zona de humedales, manantiales, arroyos, canales y acueductos, antaño prácticamente un pantano, es hoy en día una de las áreas ambientales e históricas más importantes del pueblo, pero también una de las más amenazadas por la expansión urbana.

En la delimitación llevada a cabo para la participación de Aculco en el proyecto del Camino Real de Tierra Adentro, una pequeña parte de este bajío quedó incluido en la zona de amortiguamiento, pero mientras no exista un plan de manejo del área patrimonial esto no significa nada. Pero hacemos votos porque esta designación aporte algo para que espectáculos naturales como éste, así sencillos y triviales como pueden parecer, no se pierdan por el simple afán de lucro.

Hacia la fábrica


En primer término la casa de don Evodio Ángeles, al fondo, el rancho y capilla de San José

Los últimos cedros que quedan a la orilla del río



domingo, 1 de agosto de 2010

Aculco en la Lista del Patrimonio Mundial


Ya es un hecho. El día de ayer, domingo 1o de agosto de 2010, el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO votó a favor de la inscripción del Camino Real de Tierra Adentro en la Lista del Patrimonio Mundial, dentro de la categoría de itinerario cultural. De esta manera, casi un centenar de sitios a lo largo del trazo de esta antigua ruta, desde la ciudad de México hasta la frontera con los Estados Unidos, han sido reconocidos como testimonios irrepetibles de la historia humana, dignos de ser protegidos, estudiados y conservados. Entre estos sitios está el pueblo de que es sucursal virtual este blog: Aculco, Estado de México.



"El Camino Real de Tierra Adentro en el Estado de México", puntualiza un anuncio insertado hace unas semanas por la Secretaría de Turismo del Estado en la Guía arqueológica del Estado de México publicada por la revista Arqueología Mexicana, "espera que hagas una pausa en Tepotzotlán, pueblo mágico que resguarda el imponente Coelgio Jesuita de San Francisco Javier, hoy convertido en Museo Nacional del Virreinato; y en Aculco, pueblo de arrieros que ofrecía a los viajeros servicios de hospedaje en sus mesones, pero sobre todo, daba la garantía de llegar a la última frontera sin contratiempos por el conocimiento que tenían para transitar por el también llamado Camino Nacional".



En efecto, trece manzanas de la zona central del pueblo de Aculco conforman el área patrimonial núcleo que ha sido incluida como parte del Camino Real de Tierra Adentro. Debido al pésimo grado de conservación de muchos de los puntos importantes de esta ruta dentro del Estado de México, en esta entidad solamente este pueblo y el de Tepotzotlán pudieron ser integrados al proyecto. Incluso el importantísimo Mesón de Arroyozarco (que ya hemos visto en el blog El Bable cómo se ha deteriorado en los últimos años) quedó fuera de él, aunque formando parte de la lista indicativa de sitios, esperando que en algún momento las autoridades municipales, estatales o federales se decidan a intervenir para detener su destrucción.



Es en verdad un motivo de alegría que Aculco haya recibido ese reconocimiento y que acceda así al mayor grado de protección posible para un conjunto urbano patrimonial de acuerdo con las leyes mexicanas y los acuerdos internacionales, y más para nosotros puesto que su conservación es la razón de ser fundamental de este sitio de Internet. Nos enorgullece también nuestra pequeña o grande aportación al proyecto, ya que la propuesta inicial para incluir al pueblo así como la elaboración de la sección histórica del expediente técnico que trata sobre el pueblo se deben al autor de este blog Aculco, lo que fue y lo que es. Pero, ¿será suficiente para su preservación el que pertenezca a un sitio del Patrimonio Mundial?

Calle Corregidora, en Aculco. Detalle de la publicidad de la Secretaría de Turismo del estado.

Si normalmente hay mucha distancia entre el la letra de la Ley y su cumplimiento, en nuestro país esa distancia se vuelve a veces un verdadero abismo insalvable. Y no se diga en materia patrimonial: un vistazo a cualquier pueblo o ciudad mexicana nos permite advertir innumerables violaciones acumuladas a la Ley Federal de Sitios y Monumentos Arqueológicos, Artísticos e Históricos. Y curiosamente la mayor parte de esos atentados contra nuestro patrimonio histórico han ocurrido en tiempos de vigencia de la Ley (expedida en 1972) y durante la existencia del organismo encargado de velar por él, el INAH (fundado en 1939). Aún las poblaciones pertencientes al Patrimonio Mundial sufren en nuestro país con demasiada frecuencia intervenciones, alteraciones o francas destrucciones que las van demeritando, incluso con la participación de los gobiernos locales, como ocurrió con la destrucción de la casa de Regina 97, del siglo XVII, en la ciudad de México (ocasión en la que la inefable Alejandra Moreno Toscano, autoridad del Centro Histórico, nos regaló su extraño concepto sobre conservación de nuestro patrimonio edificado). Peor resulta cuando los funcionarios del INAH se coluden para avalar estos hechos, como ya lo hemos visto en Aculco en los últimos años, en el caso de los Lavaderos Públicos y la Casa de Hidalgo.



Visto esto, ¿qué puede esperarse para Aculco si en vísperas de su designación como Patrimonio Mundial hemos denunciado serios daños intencionales a su arquitectura histórica (esta vez, casi por excepción, suspendidos afortunadamente por el INAH)?




Por una parte, el que Aculco sea uno de dos únicos sitios mexiquenses incluidos en la ruta debería garantizar la atención especial de las autoridades de la Secretaría de Turismo del Estado de México, la instancia estatal que conduce la iniciativa. Pero esto mismo también nos hace recelar un poco. ¿Por qué se acordó que fuera la Secretaría de Turismo la encargada de llevar la batuta en el Estado de México y no un área gubernamental más acorde al proyecto como el Instituto Mexiquense de Cultura? ¿Será porque se tiene una visión más turística que histórica o cultural de esa ruta? Si es así, el riesgo de que esta dependencia se incline en lo que respecta a nuestro pueblo más por lo pintoresco que por lo histórico y original de su patrimonio construido es clara. Y esto no es mera especulación, pues ¿no fue la propia Secretaría de Turismo la responsable del programa "Pueblos con Encanto del Bicentenario" que dejó a Aculco con una lamentable reconstrucción de sus antiguos lavaderos en lugar de los originales o un portal inventado, de pésima factura, frente a la casa del siglo XVIII en que pernoctó Miguel Hidalgo durante su campaña de 1810? Y en cuanto al resto de las insituciones participantes, ¿qué esperar del Centro INAH Edomex que avaló aquellos desaguisados y que incluso niega que exista un dictamen que lo inculpa? Al Ayuntamiento actual, por lo menos, podemos darle el beneficio de la duda, aunque la posibilidad de que haya concedido licencia para efectuar las destrucciones más recientes juega en su contra.



¿Qué pasará con Aculco? ¿Se conservará su patrimonio arquitectónico e histórico? ¿En qué grado, con qué condiciones? En verdad nadie puede adelantarlo porque ni siquiera existe todavía (que sepamos) un Plan de Manejo, a pesar de ser un requisito indispensable para su designación como Patrimonio Mundial. Todo puede pasar: lo mismo podría ser que se deje al pueblo en el abandono en que languideció antes de la década de 1990, que una fiebre y abundantes recursos por "remodelarlo" (que no restaurarlo) contribuyan a subrayar la imagen pintoresca (y falsa) que ha querido dársele últimamente; de igual modo lo mismo puede suceder que se comience a regular su crecimiento urbano para constituir las nuevas zonas en un adecuado marco del área patrimonial, o que empiece un indiscriminado fraccionamiento de tierras a diestra y siniestra para aprovecharse de la "fama" que traerá consigo la declaratoria.

Camino carretero que unía a Aculco con Polotitlán, cerca de Santa Ana Matlavat, Aculco. Detalle de la publicidad sobre el Camino Real de Tierra Adentro de la Secretaría Turismo del estado.

En fin, en los meses y años por venir veremos qué tanto pesa una declaratoria de este tipo para la conservación de un poblado pequeño como es Aculco, experiencia ajena todavía a México, donde los sitios del Patrimonio Mundial son ciudades de mediana o gran importancia, o bienes prácticamente aislados de su entorno. A mi parecer, nueve serán los puntos para evaluaren un futuro próximo si dicha declaratoria contribuyó a preservar los valores urbanos, históricos, arquitectónicos, paisajísticos y culturales por los que nuestro pueblo ha sido incluido:

1. La conservación estricta de los edificios históricos del área protegida del poblado, aún de aquellos que sin tener un valor excepcional (que son la mayoría) forman parte integral y original de su entramado urbano. Aculco es un pueblo tan reducido en su extensión que no admite ya más pérdidas patrimoniales.

2. La conservación del valor paisajístico de su entorno natural. A saber: la vega o bajío que va desde las puertas mismas del pueblo hacia el norte, hasta llegar a las lomas de Gunyó, en la que se encuentran además diversas construcciones históricas como el Molino Viejo, la hacienda de Cofradía, la capilla y rancho de San José, el Puente Colorado, el Puente Blanco, la troje de La Huerta, un sistema de riego casi íntegro de mediados del siglo XIX, etc.; la Loma y carril de Cofradía, punto en que se celebran las tradicionales carreras caballos del 17 de septiembre y en el que se desplegó el ejército insurgente para presentar batalla el 7 de noviembre de 1810; la sierra de Aculco, que se encuentra al sur del pueblo.

3. La subordinación del pintoresquismo al carácter histórico de Aculco en todas las intervenciones urbanas que se realicen en el poblado. Punto de especial sensibilidad en Aculco, donde el pintoresquismo y no el carácter histórico ha sido un valor apreciado por la gente y estimulado por los gobernantes.

4. La conservación de los espacios interiores de los inmuebles del área protegida, evitando el fachadismo que ha destrozado a tantas ciudades mexicanas.

5. La preservación del área protegida como zona habitacional con actividad comercial no intensa; la descentralización de los servicios municipales que evite la concentración de automóviles en la Plaza de la Constitución.

6. El cuidado de las zonas de amortiguamiento que rodean a la zona núcleo, de modo que se preserven los inmuebles históricos que existen en esas zonas y el resto de las construcciones muestre un aspecto homogéneo.

7. La influencia positiva en las comunidades que rodean a Aculco en lo que se refiere a conservación y preservación de sus bienes patrimoniales y dignificación de sus entornos. Específicamente en Arroyozarco, Santa María Nativitas y los pueblos de San Lucas Totolmaloya, Santa María Concepción, San Pedro Denxhi y Santiago Toxhié, en donde se conservan algunos de los inmuebles y obras de arte más valiosos del municipio.

8. La publicacíón de nuevas obras escritas o visuales que nos permitan adentrarnos mejor la historia de Aculco.

9. El estudio, conservación y difusión de otros de sus patrimonios históricos y culturales de valor, como el Archivo Parroquial (con documentación a partir de 1606), el Archivo Municipal, las zonas arqueológicas de El Tixhiñú, San Pedro y La Concepción, las haciendas de Cofradía, Arroyozarco y Ñadó, etcétera.

En fin, esta declaratoria es el final de un camino, pero también el inicio de otro. Nada desearíamos más que partir de este momento nuestro humilde blog pudiera variar su tono fundadamente pesimista y encontrara cada día nuevos motivos para celebrar que Aculco es ya parte del Patrimonio Mundial.

Por ahora, ¡enhorabuena, Aculco!

miércoles, 23 de junio de 2010

El embarcadero de El Azafrán

Hace más de 128 años, el 1o de enero de 1882, se realizó en la hacienda de Arroyozarco un magno festejo por la reapertura de su fábrica de textiles "El Progreso", situada en el edificio conocido como El Molino, del que ya hemos hablado anteriormente. Un acontecimiento que mereció el calificativo de "de verdadera "fiesta del trabajo" y que incluyó un concierto, brindis, discursos y, particularmente importante, una "gran comitiva agrícola-industrial" en cabezada por don Macario Pérez (bajo cuya administración estaba la finca después de haber sido heredada por su prima Dolores Rozas, entonces de 21 años de edad, y que actuaba prácticamente como su dueño), los maestros de los departamentos de la fábrica, los operarios, 25 carretas adornadas tiradas por bueyes, 100 yuntas (50 de ellas de bueyes negros y 50 de bueyes amarillos), "tlacualeros" (repartidores de alimentos a los trabajadores del campo), cuadrillas de trabajadores de los aserraderos, albañiles, mayordomos y, en fin, todo el escalafón de trabajadores de la hacienda.

Don Macario Pérez (con el sombrero bajo el brazo), suegro de Francisco I.Madero, fue administrador de la hacienda de Arroyozarco en dos períodos distintos entre 1877 y 1909.

Si bien la detallada descripción de este acontecimiento -publicada en el periódico El Hijo del Trabajo, año VII, no. 285, el 15 de enero de aquel año- está llena de datos interesantes sobre la gente, las costumbres y los edificios que de otra manera se habrían perdido, uno de los detalles que nos han parecido más interesantes se refiere a un pequeño barco que, como veremos más adelante, aunque no se conservó dejó huella de su existencia en otros vestigios materiales que aún existen en Aculco:

"A esta vistosa procesión seguían los carros de transporte, yendo en uno de ellos el bote marino que sirve al propietario de la fábrica para sus paseos a la laguna de su hacienda de Huapango, finca que mide siete leguas de longitud por tres de latitud, con su correspondiente capitán y seis marinos con remos sirviendo de escolta..."

Por el número de sus tripulantes se puede suponer que aquel "bote" de don Macario Pérez Sr. no era poca cosa, aún cuando era impulsado con remos. Y en realidad un vehículo así resultaba muy útil en una propiedad en la que se localizaba, justo al centro de su enorme extensión de 47,000 hectáreas, la mencionada presa de Huapango, que es aún hoy en día el mayor vaso extendido de todo el Estado de México.

Mapa de la zona

Huapango fue en su origen una "laguna hermosa" (como la llamó fray Agustín de Vetancurt a fines del siglo XVII) rodeada por terrenos cenagosos en los que llegaba a hundirse el ganado, que antes de 1602 fue drenada y canalizada por el encomendero Pedro de Quesada. Más tarde, hacia 1715-1716, los jesuitas levantaron al extremo norte de la "sabana de Huapango" una cortina para convertir aquellos terrenos en estanque artificial, lo que provocó el enojo de los habitantes de San Juan del Río pues precisamente en este sitio están las fuentes del Río de San Juan (que se convierte después en el Moctezuma y finalmente en el Pánuco, antes de desembocar en el Golfo de México).

La presa de Huapango

Por la poca pendiente de la zona, quedó inundada una amplísima superficie quizá cercana a las 5,000 hectáreas que en realidad poco benefició a la hacienda, pues las mejores tierras quedaron bajo el agua. La presa, aún con su poca profundidad, es capaz de almacenar hoy en día más de 120 millones de metros cúbicos de agua, aunque lamentablemente nunca llega ya a esos niveles. Es más, en su porción sur, la más cercana a San Andrés Timilpan, se le dividió por la construcción de una nueva cortina que evita que aquella zona quede seca la mayor parte del año. Los terrenos que ya no se inundan se han convertrido en tierras de labor e incluso se han edificado casas, con el riesgo que esto implica no sólo si un buen o mal día el nivel de la presa se elevara, sino también por el riesgo sísmico.

Aún cuando diversas fuentes afirman que la presa alcanza una longitud de hasta 29 kilómetros, lo cierto es que su poco sinuosa figura llegará apenas a los 20, si incluimos también las áreas que en la actualidad ya no se llenan de agua. Resulta aún así una longitud muy respetable y se comprenderá así por qué significaba un enorme obstáculo para alcanzar los ranchos de la hacienda de Arroyozarco que se encontraban en sus riberas oriente y sur: el rancho de Huapango, los aserraderos de Bucio y Cañada de Lobos, etcétera. Por ello no es de extrañarse que don Macario, industrioso y emprendedor como era, decidiera adquirir un navío para recorrer su gran extensión.

El embarcadero de El Azafrán

Decíamos líneas arriba que ha quedado huella material de esta "navegación interna", que aunque particular de la hacienda Arroyozarco servía para vincular de algún modo a los cuatro municipios (Aculco, Acambay, Timilpan y Jilotepec) en que se encontraban sus tierras. Se trata del notable embarcadero de piedra ubicado en la comunidad aculquense de El Azafrán, muy cerca de la cortina de la presa de Huapango. Aunque es muy probable que existan restos de embarcaderos en otros puntos de la gran presa, lo más seguro es que hayan sido edificaciones de menor importancia pues ésta, como veremos enseguida, servía también de cobertizo para resguardar el barco de las inclemencias del clima.

El embarcadero de El Azafrán, situado en una pequeña ensenada en la orilla occidental de la presa, está formado por un par de muros paralelos, ciegos y de mampostería de "piedra maciza", que se extienden desde la orilla hasta unos 25 metros al interior del vaso, en dirección noroeste-sureste, con una separación entre ellos de cerca de cuatro metros. Estos muros no tienen la misma altura, pues el que se encuentra al norte es unos centímetros más alto (alcanza los 3 metros aproximadamente, por unos 2.5 metros del muro sur). Esto, debido a que se apoyaba en ellos una techumbre a un agua con inclinación hacia el sur, de la que no ha quedado resto alguno más que los huecos de sus vigas en los muro, pero que por la poca elevación que debió tener permite presumir que el barco no pudo haber contado con navegación a vela, ya que sus mástiles no habrían podido entrar al cobertizo.

Vista interior del embarcadero

Por su parte interior, se extendían a lo largo de ambos muros un par de banquetas de unos 50 centímetros de ancho, que seguramente servían para abordar la nave. En la sección del embarcadero más cercana a la orilla, parece haber existido algún elemento más, tal vez una portada, un muro en ángulo o tal vez contrafuertes, de los que apenas queda rastro en los cimientos y piedras caídas. No resulta fácil averiguar por las dimensiones del embarcadero el tamaño el barco que albergó, principalmente debido a que las fluctuaciones de altura de la presa posiblemente dejaban fuera del agua en algún momento más de la mitad de su longitud. Aún así, lo más probable es que el navío no fuera mayor a los tres metros de manga y diez de eslora.

Una de las actuales lanchas de pescadores de El Azafrán, junto al antiguo embarcadero

*** Las fotografías del embarcadero de El Azafrán mostradas aquí provienen de la galería de Sitios Turísticos de la página de Aculco en Facebook.

ACTUALIZACIÓN, 14 de diciembre de 2011:

Un artículo del diario El Telégrafo de 1882 proporciona algunos detalles más sobre la "flota" de la hacienda de Arroyozarco en las aguas de la presa de Huapango:

Hay en las aguas de esta laguna un botecito de vapor, una gran canoa de veinticinco varas de largo por tres de ancho, un bote de vela y varias canoas muy útiles para ciertas operaciones del tráfico de la hacienda y que facilitarán el transporte de maderas de los montes que rodean la laguna para la hacienda cuando empiece su explotación.

ACTUALIZACIÓN, 19 de marzo de 2014:

Aquí el detalle de un mapa procedente de la Mapoteca Manuel Orozco y Berra, de principios del siglo XX, que muestra el embarcadero del Azafrán.

jueves, 17 de junio de 2010

El puente de Arroyozarco



Aunque el Puente Colorado es más grande y más elegante, el Puente Blanco resulta por su abandono y pequeñez más poético, y los puentes gemelos Santa Anita y La Magdalena (de los que hablaremos algún día) son de mayor mérito ingenieril, el Puente de Arroyozarco supera a todos estos puentes del municipio de Aculco en antigüedad, solidez, significado histórico e incluso ornato.

Su antigüedad es evidente por sus características constructivas: un gran arco escarzano de mampostería de tezontle y piedra maciza, muy semejante en su labor y acabado a la cercana "Casa Vieja" de la hacienda de Arroyozarco, construida en 1723. Su pertenencia al siglo XVIII se confirma por los detalles de su ornamentación de inspiración barroca, compuesta por un par de nichos sobre la parte central de los pretiles con la parte superior en forma de concha, acompañados por sendos pares de almenas ya un poco destruidas. Al interior de estos nichos se conserva el aplanado de cal y arena, perdido en el resto del puente, que deja ver que en algún tiempo estuvo pintado de amarillo.



Tres vistas de los nichos del pretil.

Hacia el oriente, ambos pretiles muestran un estrechamiento que parece no explicarse fácilmente, hasta que se comprende que sirvió para ubicar una puerta que al abrirse no sobresaliera del muro. Según se cuenta, esta puerta servía para cobrar la alcabala o el pejae y sólo se abría cuando el transportista o arriero cubría la cuota. Se dice que era el punto en el que el famoso Lindoro Cajigas (administrador de la hacienda, guerrillero conservador bandolero y captor de Melchor Ocampo) extorsionaba a los viajeros y entonces sería este mismo el sitio en que su cabeza fue clavada en unos maderos puestos en cruz, después de ser fusilado en 1861.

Estrechamiento en el que encajaba una de las hojas de la puerta.

Cosa en verdad notable es que el puente ha conservado su empedrado centenario, en el que se advierte la huella de las ruedas de los miles de carros que transitaron por el Camino Real de Tierra Adentro. Por lo demás, pese a algún grafiti en sus muros y a la sobreposición de un muro nuevo de piedra a una parte del arranque de su pretil, y a los deterioros propios de su edad, el puente se conserva en excelente estado. El lugar en que se encuentra, rodeado de casas de agradable construcción, cercana la cortina de una pequeña y antigua presa, resulta sumamente grato.

El vetusto empredrado del puente.

Agradezco los datos proporcionados por el señor Amauri Lara Sainz, a quien mucho debe este puente por haber gestionado la prohibición de circulación del tránsito pesado sobre sus venerables piedras.

La calzada sobre el puente, vista hacia el oriente.

miércoles, 16 de junio de 2010

El portal ausente

El portal, a principios de la década de 1960.

El mismo sitio, en la actualidad.

En la calle de Hidalgo, en la esquina que forma con la calle Nicolás Bravo, existió hasta hace unos 30 años un simpático portal de tres arcos sobre el que se levantaba una galería soportada por delgadas columnas de madera y cubierta de teja. Formaba parte originalmente de la casa conocida como "La Pechera" (a la que pertenece el balconcito que asoma a la derecha), pero su solar fue disgregado de ella poco antes de su destrucción, lo que debió suceder hacia 1978 pues el estilo de los marcos de piedra blanca de los nuevos vanos y las bóvedas de ladrillo que se edificaron en su interior coinciden plenamente con el estilo puesto en boga por la construcción del mercado municipal y la Unidad Jorge Jiménez Cantú, erigidas en aquel año.

Pese a su rusticidad, este portalito lucía con gracia sus arcos moldurados, columnas cilíndricas coronadas por, más que un capitel, un trozo de arquitrabe, así como una cornisa corrida bajo el pretil que lo remataba. En su interior, un poyo servía para descanso de los clientes de lo que muy probablemente era una tienda. Tanto la planta baja como la galería superior estaban limitadas en sus costados por muros ciegos, lo que contribuía con el resto de sus elementos a darle al inmueble una vaga semejanza con las casonas montañesas de Cantabria.

El portalito desapareció al ganarse el espacio que ocupaba para extender la casa, dado que no se proyectaba hacia el frente sino que formaba parte del alinemiento de las fachadas de esa manzana. Cosas de los tiempos: esos metros que en algún momento el dueño cedió generosamente al uso público fueron más tarde reclamados por otro propietario. Se mantuvieron, sin embargo, aquel par de muros ciegos que enmarcaban el portal y el pretil de la galería. Incluso en la altura del inmueble y en la disposición de tres vanos en los dos niveles parece haber todavía un eco del ritmo de soportes y vanos de este portal y de la galería, lamentablemente ya ausentes.

ACTUALIZACIÓN: AÑO 2022

domingo, 13 de junio de 2010

La capilla de Nuestra Señora de Loreto de Arroyozarco

Vista desde la espadaña de la capilla, hacia el oriente.

Aunque la capilla de la ex hacienda de Arroyozarco está ahora dedicada a una imagen popular conocida como "Señor del Pasito" (devoción originada en la cercana ranchería de Jurica, quizá a mediados del siglo XIX, y después trasplantada ahí), originalmente en este edificio se veneró la imagen de Nuestra Señora de Loreto. Según Wikipedia:

Nuestra Señora de Loreto. Óleo de 1769 del Museo Soumaya, México, DF.

Virgen de Loreto:
Patrona de los aviadores. Loreto significa: rodeado de árboles de laurel.
En el norte de Italia se encuentra el Santuario de la Santa Casa dedicado a la Virgen de Loreto. En el interior se encuentra la Santa Casa de Nazaret, donde, según la tradición católica, la Virgen María recibió la Anunciación.
La casa de la Virgen estaba formada por tres paredes adosadas a una cueva excavada en la roca (que se encuentra en la Basílica de la Anunciación de Nazaret). La tradición popular dice que en la noche entre el 9 y 10 de diciembre 1294 las piedras de la casa de Nazaret fueron transportadas por ángeles en vuelo, por eso la Virgen de Loreto es Patrona de los aviadores. De hecho, algunos estudios encontraron los documentos y han confirmado que fue transportada por mar en buques de las cruzadas. Después de la expulsión de los musulmanesde Tierra Santa por los cristianos, un miembro de la familia Angeli, los gobernantes de Épiro, estaba interesado en salvar la Santa Casa de la destrucción, por lo que fue transportada primero a Trsat en la actual Croacia, en 1291, luego a Ancona en 1293 y finalmente a Loreto, 10 de diciembre 1294.


Capilla de Arroyozarco a principios del siglo XX.

Esta advocación mariana se constituyó en devoción típicamente jesuita y por ello no es extraño que el templo arroyozarqueño recibiera su patronazgo, ya que esta hacienda formó parte de los bienes del Fondo Piadoso de las Californias, una fundación particular administrada por la Compañía de Jesús para evangelizar aquellas lejanas tierras. Arroyozarco fue adquirido para el Fondo Piadoso en 1715 por don José de la Puente y Peña, marqués de Villapuente, principal benefactor de las misiones californianas. En 1767, al ser expulsados los jesuitas de todos los dominios españoles, los dos últimos jesuitas, el padre Diego Cárcamo y el hermano Blas Guller, se vieron obligados a entregar la propiedad a los Oficiales de la Real Hacienda. Todavía pertenecería Arroyozarco al Fondo Piadoso por cuatro décadas más, hasta que en 1810 fue vendida a dos hermanos, Juan Ángel y José Antonio de Revilla, mineros de la región de Pachuca.

La capilla de Arroyozarco a mediados de la década de 1980.

La capilla de Arroyozarco forma parte del inmueble conocido como la "casa vieja" o "hacienda jesuita", uno de los cuatro principales edificios que componen en casco de la antigua finca. Es, de hecho, la única parte de ese inmueble que se conserva en buen estado, ya que el resto ha perdido totalmente sus cubiertas y sólo en algunos sitios éstas han sido repuestas con lámina metálica y otros materiales de baja calidad. Por sus métodos constructivos, ubicación y materiales, se advierte que la capilla fue levantada al mismo tiempo que el resto de la "casa vieja", y dado que en el patio de pesta existe un gran escudo jesuita de tezontle con la leyenda "A.D. 1723", le podemos atribuir sin duda esa misma fecha como la de su construcción.

Fachada de la capilla de Arroyozarco en la actualidad.

Vista general de la capilla y los restos de la "Casa Vieja" de Arroyozarco.

Un año después de la expulsión de los jesuitas, en 1768, se levantaron detalladísimos planos de las tres construcciones más importantes del casco de Arroyozarco en aquel entonces (la Casa Vieja, el edificio del Despacho y el Mesón) que se conservan aún en el Archivo General de la Nación, aunque atribuidos erróneamente a la hacienda de San Pedro de Ibarra, que también pertenecía al Fondo Piadoso de las Californias. Por fortuna, los planos son, decía arriba, tan detallados que reproducen incluso detalles que podrían parecer insignificantes, como el número y disposición exacta los canales de piedra que desguaban las azoteas. Y fue gracias a ellos que pude comprobar in situ que se trataba de Arroyozarco, después de descubrirlos en el libro La formación de la hacienda en la época colonial, de Gisela Von Wobeser.

Plano de la "Casa Vieja" de Arroyozarco en 1768. La capilla se encuentra en el ángulo inferior izquierdo.

Plano de la segunda planta de la "Casa Vieja" de Arroyozarco en 1768. Hoy en día, la casa cural ocupa varias de las estancias que aparecen al lado derecho.

Como se ve en el plano de 1768 de la Casa vieja, la capilla ocupaba el mismo sitio que hoy en día, en el ángulo noreste de esta construcción. Lo que sí ha variado son sus anexos, ya que la vieja sacristía que estaba tras el ábside dejó de serla hace muchos años y hace sus veces una recámara de la Casa Vieja. De hecho, la actual casa cural ocupa también otros varios aposentos de esa sección de la casa: la "sala del procurador" (que contaba con una chimenea), un almacén, la "sala de huéspedes" (que posee una hermosa portada de tezontle) y otros cuartos. En la parte posterior de la capilla, la troje de dos naves, modificada, hace las veces de auditorio y sala de reuniones.

Portada de la llamada "sala de huéspedes" en los planos de 1768, que forma parte de la actual casa cural.

La fachada de la capilla posee una portada de cantera rosa formada por un arco de medio punto con clave en forma de roleo (elemento común en toda la Casa Vieja, a veces elaborado como éste en cantera y otras en tezontle). A los lados dos medias muestras de inspiración toscana sobre pedestales soportan un entablamento roto al centro por el nicho que alberga ahora una imagen de factura reciente de la virgen de Guadalupe y que por muchos años estuvo vacío. Sobre él, se abre la ventana del coro de forma octogonal y a los lados se observa un par de remates planiformes inspirados quizá en pebeteros neoclásicos. A mabos lados de esta portada se encuentran los dos únicos sepulcros que se conservan en el pequeño atrio: el de la izquierda, más elaborado, remata en un relieve en forma de cáliz con uvas y hojas de parra; el de la derecha, mucho más sencillo, es sólo una pirámide rematada por una cruz. Corona la fachada una espadaña con espacio para dos campanas, que parece ser ya de inspiración neoclásica y seguramente del siglo XIX. Cuatro pebeteros neoclásicos muy sencillos rematan esta espadaña, y por encima de todos ellos una cruz sobre su orbe.

Portada de la capilla.

El interior está formado por una sola nave cubierta con techo plano de viguería sobre zapatas labradas. En algún momento debe haberse estropeado el terrado plano que sostenía esa viguería (indicado por la presencia de canales que desaguaban esa azotea), por lo que se le superpuso una cubierta de media tijera de vigas y teja que contribuye a darle el aire de un artesonado mudéjar. Esta techumbre guarda algún parecido con la de la misión jesuita de Loreto en Baja California Sur.

La nave, vista desde el coro.

La nave, vista delsde el presbiterio.

Antaño, el presbiterio estuvo adornado, según los inventarios de la hacienda en el siglo XVIII, con un altar en el que se encontraba una imagen de vestir de la Virgen de Loreto con un collar de perlas finas, negras, de California. Actualmente, un retablo de estilo gótico del siglo XIX ocupa su lugar. En la nave estaban otros dos altares dedicados al Santo Cristo y a San José. En la restauración efectuado a fines de los años 90, en la que se recuperó parte de la policromía interior de la nave (perteneciente al parecer al siglo XIX), aparecieron los restos de una pintura anterior que podrían ser el remate pintado de unos altares laterales, que quizá eran, por tanto, "retablos fingidos".

Decoración mural recuperada. La cenefa pertenece al siglo XIX, el remate barroco es del siglo XVIII.

También existió una larga serie de cuadros de santos, detalladamente inventariados después de la salida de los jesuitas de Arroyozarco, de los que se conservan apenas cuatro: San Donato, San Isidro, Santa Bárbara y la Magdalena. También existen otras tres obras de buena calidad: una Adoración de los Pastores, la Presentación en el Templo y un pequeño San Francisco Javier peregrino.

Santa Bárbara.
San Isidro.
La Magdalena.
San Donato mártir.

La presentación en el templo

La Natividad

Con la expulsión de los jesuitas, parece ser que se trató de borrar la huella de su presencia incluso en el nombre del templo, pues hubo algún intento desde fines del siglo XVIII de llamarlo "San José de Arroyozarco", aunque el peso de las devoción popular acabo por vencer y terminó por llamarse, como dijimos al comienzo de este texto, capilla del "Señor del Pasito". Durante muchos años, la capilla de Arroyozarco recibió el mínimo de atenciones para su conservación. Las filtraciones de agua hicieron estragos, como se puede ver, en todas las pinturas que se conservan. Incluso, sufrió el robo de un par de óleos más: un San Martín y una Virgen de Guadalupe. Afortunadamente, en los últimos diez o doce años esto ha cambiado mucho, en buena medida gracias a su designación, primero, como cuasiparroquia y después, el 10 de abril de 2005, como parroquia, con lo que dejó de depender de la de Aculco. Aunque debido a ese nuevo estatus los anexos sufrieron algunas transformaciones no del todo agradables ni justificadas, la verdad es que el templo luce en la actualidad, limpio, cuidado y vigilado, como nunca lo habíamos visto.

Altar neogótico e imagen del Señor del Pasito.

Cruz atrial

Va este texto con un saludo a Benjamín, patrón del Bable.