sábado, 25 de febrero de 2017

¿Dónde estuvieron las casas de cabildo de Aculco?

La casa de cabildo (o "casas", ya que con frecuencia se usaba el plural aunque se tratara de una sola) fue, durante el virreinato, la sede del poder local de los pueblos y ciudades: el sitio donde el Ayuntamiento se reunía, en que se guardaba el arca con el dinero de la corporación municipal y donde se resguardaba el archivo civil. Nombradas también "casas reales" o "casas de comunidad", a veces contaba también con anexos tales como el corral del concejo, cárcel, escuela, trojes, matadero, etcétera y solía situarse en la Plaza Mayor del lugar. Se trataba, pues, de lo que ahora llamaríamos el Palacio Municipal.

Aunque en muchos lugares del país los palacios municipales ocupan exactamente el mismo sitio que sus antiguas casas de cabildo, no es éste el caso de Aculco. Las razones exactas las desconozco. Parece ser que el edificio se incendió antes de 1819 (lo que causó la pérdida de todo el archivo, como informan diversos documentos; por ello el actual Archivo Histórico Municipal sólo guarda papeles a partir de 1820). Sin embargo, esto no parece haber llevado entonces a una mudanza, pues como veremos todavía en 1838 ocupaban su sitio original. Creo que lo más probable que en algún momento de suma necesidad, hacia la mitad del siglo XIX, el Ayuntamiento decidiera la venta del inmueble donde había despachado por cerca de 300 años, tras lo que el padre Nicanor Basurto le prestó la vieja "Casa de Ejercicios" de las calles Juárez, Pípila y Manuel del Mazo. En 1875 el licenciado Nicolás Basurto confirmó el préstamo y nueve años después el municipio adquirió finalmente la propiedad en 400 pesos. Este segundo edificio Municipal resultó bastante dañado en el terremoto de 1912 y terminó por ser demolido en 1947 para construir la Escuela Venustiano Carranza (hoy Casa de la Cultura) y el Teatro Municipal. Nuevamente el Ayuntamiento quedó entonces sin sede permanente, hasta que don Alfonso Díaz donó con ese fin la Casa del Quisquémel unos años más tarde, demolida a su vez en 1974 para levantar el actual Palacio Municipal.

De esta ajetreada historia resultó también que la ubicación original de las casas de cabildo de Aculco pasara al olvido. Cuando empecé a investigar el tema, algunas referencias sobre el sitio que ocupó parecían señalar vagamente al lado norte de la Plaza de la Constitución, pero sin la suficiente precisión para lanzar alguna hipótesis. Por ejemplo, están estas compraventas de propiedades del pueblo en el siglo XVIII:

Don Antonio de Morales, albacea del cacique indígena Antonio Magos Bárcena y Cornejo, vendió el 5 de agosto de 1769 a Manuel Sánchez una casa y solar que fue de éste, ubicada "en la plaza del pueblo de Aculco, linda con el camino que va para la alberca del pueblo (muy probablemente la hoy calle Corregidora)", lo que nos ubica en la manzana al norte de la actual Plaza de la Constitución (Catálogo de protocolos de la notaría no. 1 de Jilotepec, agosto 5, Ca. 1, Leg. 13, Fs. 62v-66).Pero Manuel Sánchez era sólo un intermediario y tres días mas tarde vendió a su vez esta propiedad a don José Joaquín de Chávez Navas. En esta ocasión el documento de compraventa afirma con mayor precisión que casa y terreno "linda con las Casas Reales del pueblo" (Catálogo de protocolos de la notaría no. 1 de Jilotepec, agosto 8, Ca. 1, Leg. 13, Fs. 66-68v). En otra escritura, de 1776, José Miguel Sánchez vende a don Manuel García una casa y solar que "linda por el norte con la calle que va a la alberca y por el sur con las Casas Reales" (Catálogo de protocolos de la notaría no. 1 de Jilotepec, diciembre 17, Ca. 1, Leg. 20, Fs. 77v-79).

Sin embargo, el documento que finalmente parece darnos la solución al enigma es el dibujo acuarelado de la Plaza Mayor de Aculco en 1838, a la que muchas veces me he referido en este blog pues aporta muchísima información valiosa sobre nuestro pueblo en la primera mitad del siglo XIX. En este dibujo, del lado izquierdo al espectador aparece, justo al lado de la casa en la que pernoctó Miguel Hidalgo, una entrada enmarcada en cantera señalada con la letra H, que en el pie corresponde al "juzgado". Y sucede que justamente por aquellos años, desde que en 1836 las Leyes Constitucionales de la República Mexicana establecieran el centralismo en lugar del sistema federal de la previa Constitución de 1824, los estados se habían convertido en departamentos y los municipios en juzgados de paz. Es decir, en 1838 la forma de referirse al edificio de la autoridad local -las antiguas casas de cabildo- era precisamente como juzgado.

Establecida ya la ubicación general de este edificio administrativo en el costado norte de la Plaza de la Constitución, queda sin embargo por determinar a qué construcción de nuestros tiempos corresponde exactamente. Porque el dibujo, a pesar del gran detalle que ofrece, resulta en ciertos puntos desproporcionado y por otra parte los límites entre casas contiguas pueden haber variado con el tiempo (algo relativamente frecuente por la compra y venta de pequeñas fracciones de terreno).

Si hacemos caso al dibujo, el acceso al juzgado estaba tan cercano a la entrada de la "Casa de Hidalgo" que se podría creer que más bien ocupaba una accesoria del mismo inmueble. Sin embargo, considero más probable que como en otras partes del dibujo, el autor haya "comprimido" lo que entonces era sólo un muro ciego sin puertas ni ventanas (tal como se puede ver en las más antiguas fotografías de la casa) con el fin de permitir que por lo menos asomara el inmueble vecino, dada su importancia como sede del gobierno. Así, el juzgado, antiguas casas de cabildo de Aculco, habrían estado situadas en mi opinión y con base en estas consideraciones en el edificio que hoy día alberga al Hotel Jardín.

Y físicamente, ¿qué queda actualmente de las antiguas casas de cabildo en este sitio? Para empezar, según la evidencia documental estas Casas Reales no ocupaban todo el terreno del actual Hotel Jardín, sino solamente su mitad sur, que da hacia la plaza. Además, el inmueble fue modificado a principios del siglo XX, y adaptado justamente como hotel en 2008. En todo caso, solamente la planta baja dataría de tiempos coloniales. La crujía que da hacia la plaza parece ser la parte más antigua de la casa y el salón que ocupa casi todo este frente pudo bien haber sido la sala de cabildos, sitio de reunión de la corporación municipal en pleno. En cuanto a las portadas de cantera de la fachada, tengo la impresión de que la que enmarca el acceso principal se remonta a aquellas épocas; las tres portadas pequeñas, en cambio, serían mucho más tardías, y la de la extrema derecha señalaría sólo por su posición la que el dibujante de 1838 plasmó en su obra.