Hace unos días me detuve a fotografiar los daños que, a causa de filtraciones, presenta la capilla posa noroeste de la parroquia de Aculco. Pude constatar que se trata de afectaciones importantes que no pueden atribuirse únicamente a la falta de mantenimiento, como ocurre en las otras capillas posas.
En este caso, el muro derecho muestra un desplome considerable, probablemente asociado a la inestabilidad del terreno, ya que la capilla se ubica en el punto donde la nivelación del atrio, realizada hace siglos, requirió un mayor relleno. Esta inclinación ha provocado la ruptura de la bóveda a la altura de la clave, donde se observan daños que ya no se limitan a los aplanados, sino que incluyen desprendimientos en las juntas.
Por otra parte, al examinar la portada de cantera, se advierte que el desplome no es reciente: ha alterado la geometría del arco de medio punto y la bóveda, cuya corrección en el pasado se llevó a cabo con evidente descuido, pero permitió su conservación.
En estas condiciones, la capilla posa noroeste no requiere ya únicamente labores de mantenimiento, sino una intervención más compleja, que atienda primero la estabilización del muro y, posteriormente, su restauración integral.
Es fundamental actuar pronto, por lo menos apuntalar el muro y la bóveda. De lo contrario, existe el riesgo de que esta pequeña construcción -cuya estructura posiblemente data del siglo XVI- se derrumbe. Conviene recordar que el patrimonio histórico, una vez perdido, es irrecuperable.
Aculco forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO precisamente por valores arquitectónicos como éste. No es congruente presumir ese reconocimiento mientras se descuida el patrimonio que lo sustenta.





