miércoles, 16 de junio de 2010

El portal ausente

El portal, a principios de la década de 1960.

El mismo sitio, en la actualidad.

En la calle de Hidalgo, en la esquina que forma con la calle Nicolás Bravo, existió hasta hace unos 30 años un simpático portal de tres arcos sobre el que se levantaba una galería soportada por delgadas columnas de madera y cubierta de teja. Formaba parte originalmente de la casa conocida como "La Pechera" (a la que pertenece el balconcito que asoma a la derecha), pero su solar fue disgregado de ella poco antes de su destrucción, lo que debió suceder hacia 1978 pues el estilo de los marcos de piedra blanca de los nuevos vanos y las bóvedas de ladrillo que se edificaron en su interior coinciden plenamente con el estilo puesto en boga por la construcción del mercado municipal y la Unidad Jorge Jiménez Cantú, erigidas en aquel año.

Pese a su rusticidad, este portalito lucía con gracia sus arcos moldurados, columnas cilíndricas coronadas por, más que un capitel, un trozo de arquitrabe, así como una cornisa corrida bajo el pretil que lo remataba. En su interior, un poyo servía para descanso de los clientes de lo que muy probablemente era una tienda. Tanto la planta baja como la galería superior estaban limitadas en sus costados por muros ciegos, lo que contribuía con el resto de sus elementos a darle al inmueble una vaga semejanza con las casonas montañesas de Cantabria.

El portalito desapareció al ganarse el espacio que ocupaba para extender la casa, dado que no se proyectaba hacia el frente sino que formaba parte del alinemiento de las fachadas de esa manzana. Cosas de los tiempos: esos metros que en algún momento el dueño cedió generosamente al uso público fueron más tarde reclamados por otro propietario. Se mantuvieron, sin embargo, aquel par de muros ciegos que enmarcaban el portal y el pretil de la galería. Incluso en la altura del inmueble y en la disposición de tres vanos en los dos niveles parece haber todavía un eco del ritmo de soportes y vanos de este portal y de la galería, lamentablemente ya ausentes.