jueves, 14 de julio de 2011

Haciendas jesuíticas: un documental de Sergio Raczko



Hace poco más de un año tuve el privilegio de acompañar a un grupo formado por el documentalista argentino Sergio Raczko, el padre Ignacio García-Mata S.J. también argentino, a mi muy querida amiga Carmen Boone y al profesor Emilio Quesada de la Universidad Iberoamericana, en una visita a la hacienda de Arroyozarco, con el fin de levantar imágenes para la realización de un documental que ahora ve la luz: Las haciendas jesuíticas en la Nueva España, México. Sin duda fue un día excepcional: no sólo por la reunión de varios especialistas en la historia de la Compañía de Jesús en ese sitio que fue clave para el sostenimiento de su labor misionera en las Californias, sino porque las puertas se nos franquearon aún en sitios de la hacienda que no lo esperábamos, pero sobre todo porque todos salimos de ahí contando nuevas amistades.

JLB y Sergio Raczko. Al fondo, el edificio de El Despacho, de Arroyozarco.

Gracias a Sergio Raczko, han quedado registrados en video los tres principales edificios del Arroyozarco de tiempos jesuitas que subsisten: la casa vieja (actualmente destechada, pero no arruinada), la capilla y el edificio de El Despacho. El profesor Emilio Quesada y un servidor fuimos los encargados de hacer algunos comentarios a cuadro sobre la historia de la hacienda en relación con la Compañía de Jesús. Por supuesto, el documental no se limita a Arroyozarco, sino que incluye otras propiedades de importancia tanto en el Estado de México (el noviciado de Tepotzotlán, la hacienda de la Concepción, los Arcos del Sitio), como en la región de Puebla-Tlaxcala (el colegio de la capital poblana, la hacienda de San Miguel Atototepec, la hacienda de San José Ozumba y la hacienda de la Compañía, en Huamantla). Participan con sus comentarios, entre otras personas, Carmen Boone y don Miguel León Portilla.



El documental Las haciendas jesuíticas en la Nueva España, México, será presentado en fecha todavía por ser determinada, en el "Encuentro internacional sobre la expulsión de los jesuitas" que se celebrará en el Museo Nacional del Virreinato de Tepotzotlán entre los días 10 y 13 de agosto de 2011.

Ojalá que a este trabajo las autoridades municipales de Aculco le den alguna difusión. Sería loable, por ejemplo, presentarlo también allá, adquirir copias para las escuelas, Casa de la Cultura y bibliotecas, o proyectarlo a una audiencia local. Pero sobre todo, espero que se den cuenta de que, si bien el municipio de Aculco ha sido y es una buena locación para comerciales, telenovelas, series y películas, lo es también, y de manera más destacada, para documentales tan importantes como éste.


Aquí, un adelanto del documental

domingo, 3 de julio de 2011

El balcón de tía Esther


El balcón de tía Esther, en su casa, hacia la Plaza Juárez.


¿Cuándo dejaré de extrañarte?; ¿cuándo aprenderé a sentir como un hogar cualquier otro sitio? ¡Ah, dichosa casa! ¡Cómo podrías saber lo que sufro al verte ahora desde este lugar, desde donde puede que no vuelva a verte! ¡Y ustedes, árboles que me son tan familiares! Pero ustedes, ustedes seguirán iguales. Ninguna hoja se marchitará porque nosotros nos vayamos, ninguna rama dejará de agitarse aunque ya no podamos mirarlas. No, seguirán iguales, inconscientes del placer o la pena que ocasionan e insensibles a cualquier cambio en aquellos que caminan bajo sus sombras.
Pero, ¿quién quedará para gozarlos?


Jane Austen, Sense and sensibility, cap. V.


Esta entrada con la foto del balcón de tía Esther y el texto de Jane Austen que lo acompaña la tenía escrita desde hace tiempo, pero había preferido dejarla sin publicar, más como una nota personal que como algo que quisiera compartir. Pero este fin de semana me lo he pasado recordando a mi tía, su voz, su ternura, sus canas, el amor irrestricto que demostraba a sus sobrinos, siempre en el marco incomparable de su hermoso caserón. Éste era, en realidad, como parte de ella misma, y no podría ser de otra forma si vivió ahí durante siete décadas.

Por ello, y aunque hace ya 22 años que tía duerme en en el sepulcro, ese lugar que su sola presencia convertía en un hogar para quienes tuvimos el enorme privilegio de conocerla y disfrutarla. nunca dejará de ser simplemente la "casa de tía Esther". Y hoy, al ver ese balcón, se me antoja imaginar que todavía me puede ver desde detrás del visillo, sentada en su silla de ruedas como en los últimos años, con la enorme dulzura de sus ojos opacos por la edad...