Desde la promulgación de la Constitución de 1917, varias de sus disposiciones limitaron la participación de las iglesias en la vida pública de México.Durante algunos años su aplicación fue irregular, pero esa situación cambió cuando Plutarco Elías Calles (presidente de México de 1924 a 1928) decidió hacer cumplir con rigor los artículos anticlericales de la Constitución y promulgó en 1926 una nueva legislación para penalizar a quienes los desobedecieran.
Las nuevas medidas restringían severamente la vida religiosa y prácticamente sometían el ejercicio del ministerio sacerdotal al control del Estado.
Como respuesta, el episcopado mexicano tomó una decisión sin precedentes en nuestra historia: el 25 de julio de aquel año anunció que el culto público se suspendería en todo el país a partir del último día del mes. De un día para otro, miles de templos cerraron sus puertas y dejaron de celebrarse misas, bautizos, matrimonios y funerales religiosos. Para una sociedad profundamente católica, el impacto fue enorme.
La reacción a la suspensión de cultos fue un levantamiento popular, principalmente campesino y que alcanzó su mayor fuerza en el Occidente del país: la Guerra Cristera (1926-1929).
Al cerrarse los templos el 31 de julio de 1926 -hace exactamente 100 años- los edificios y su contenido fueron entregados a juntas vecinales creadas para ello, de acuerdo con las instrucciones del Gobierno federal.
En el caso de Aculco, la entrega e inventario se hizo precisamente en esa fecha. En presencia del presidente municipal Juan Lara y del secretario del Ayuntamiento, Mateo Ruiz, el padre José Soto, cura encargado de la parroquia, dejó el templo, sus anexos, la capilla de Nenthé y todos los objetos destinados al culto en manos de la junta formada Santiago Lozano, Loreto y Domitilo Alcántara, Alfonso de la Cueva, Hesiquio Morales, Benjamín Ruiz, Guadalupe Lara, Macario y Epifanio Sánchez y Ruiz, y Jesús Sánchez R., todos ellos vecinos respetables del pueblo.
El acta que se levantó entonces y que se conserva en al Archivo Municipal dice así:
En el curato de la parroquia de Aculco del Distrito de Jilotepec en el Estado de México, á las cuatro de la tarde del día treinta y uno de julio de mil novecientos veintiséis, reunidos los C.C. Juan Lara, Presidente Municipal, Mateo Ruiz Secretario del H. Ayuntamiento, Santiago S. Lozano, Loreto y Domitilio Alcántara, Alfonso de la Cueva, Hesiquio Morales, Benjamín Ruiz, Guadalupe Lara, Macario y Epifanio S. y Ruiz, Jesús Sánchez R. miembros de la Junta encargada de recibir el templo y sus demás dependencias, cuya Junta intervino en la recepción ó aviso que diera el Sr. Cura Don José Soto al hacerse cargo del templo de esta Cabecera el tres de mayo del corriente año, se procedió al acto por medio del inventario por el cual el C. Presidente recibió del Sr. Cura el repetido templo, habiendo resultado todo de conformidad y dándose por recibidos los citados miembros, protestando cumplir fielmente con su encargo.
Se dió por terminado el acto con la entrega que se hizo de las llaves correspondientes, levantando para constancia la presente acta que firmaron los de la Junta conmigo y el Secretario. Doy fé.
[Firmas]
A su vez, el inventario levantado para la ocasión incluye este listado de bienes:
INVENTARIO por el cual el C. Presidente Municipal de este lugar hace entrega á la Junta del templo de esta Cabecera con todo lo que á dicho templo pertenece.
10 Candeleros estriados de metal amarillo de 75 centímetros.
8 Id. grandes id. medio uso.
8 Id. metal forma antiguas de 55 cent.
2 Id. medianos dorigallos de [ilegible].
40 [ilegible] metálicos varios tamaños.
1 Id. de tres brazos, en buen estado.
1 Id. de tres brazos, quebrado.
1 Escultura de San Jerónimo arriba del trono.
2 Ángeles de adoración en el altar mayor.
1 Imagen de la Santísima Virgen del Carmen.
2 Ciriales y un cruz alta.
1 Rodaja con campanillas.
1 Cuadro grande de Sn. Antonio tamaño natural pintura antigua mala.
1 Cuerpo grande de Sn. [ilegible].
2 Lámparas colgantes, [ilegible] y dos blandones.
1 Florero de vidrio, [ilegible].
1 Cortina raso blanco en el trono.
1 Sagrario nuevo.
1 Sillones muy usados.
2 Bancas de fierro muy mal [ilegible].
ALTAR DE LA PURÍSIMA.
1 Nicho con vidrieras, depositando la escultura de la Purísima.
3 Esculturas de Sra. Sta. Joaquín, de Sr. Santa Ana y de Sn. Francisco de Asís.
1 Sagrario [ilegible].
1 Santo Cristo con peana de toca de metal.
1 Pilar con depósito de los Santos Óleos.
1 Id. con un reloj de sala.
ALTAR DE SR. SN. JOSÉ.
1 Nicho con vidrieras con la escultura de Sr. Sn. José.
2 Ramilletes lumbreras de siete luces.
4 Candeleros estriados medianos.
1 Crucifijo metal amarillo de 25 cent.
ALTAR DE NUESTRO SEÑOR DE LOS DOLORES.
1 Nicho con vidrieras depositando la escultura de Ntra. Sra. de Dolores con un corazón de plata y espada del mismo metal.
1 Escultura de Sn. Judas.
2 Id. de la Magdalena.
1 Crucifijo grande arriba con corona de plata.
1 Crucifijo mediano de madera.
ALTAR DE LA MILAGROSA.
1 Nicho con vidrieras depositando la escultura de la Milagrosa.
ALTAR DE LA SAGRADA FAMILIA.
1 Nicho plano con vidrieras, depositando al Niño Dios, en miniatura.
1 Escultura de Sr. Sn. José arrodillado.
1 Id. de la Sma. Virgen arrodillada.
2 Crucifijos chicos.
ALTAR DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS.
1 Nicho con vidrieras, depositando la escultura del Sdo. Corazón de Jesús.
1 Escultura del Santo Entierro.
1 Crucifijo.
ALTAR DE SAN JUAN NEPOMUCENO.
1 Nicho con vidriera, depositando la escultura de Sn. Juán.
1 Escultura del Sr. de la Resurrección.
1 Id. de Sn. Antonio.
1 Crucifijo metal chico.
ALTAR DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE.
1 Cuadro grande forrado de yarda con la imagen de Ntra. sra. de Guadalupe sin vidriera.
2 Esculturas de Santos viejos.
1 Nicho con vidriera, depositando la escultura de Sn. Luis Gonzaga.
DIVERSOS.
2 Esculturas de Jesús Nazareno en sus repisas muy viejos.
9 Id. viejas de varios Santos en su repisa.
1 Cuadro lienzo con marco, dorado de San Diego.
1 Misterio para posadas. [Anotación manuscrita: "dentro del cuarto del patrón"].
14 Cuadros viacrucis en el interior del templo.
1 Escultura grande del Sr. del Coro.
3 Palabreros con vidrio para el altar mayor.
5 Confesionarios uno de ellos en la capilla de Nenthé.
5 Atriles cedros.
6 Palabreros en los altares.
SACRISTÍA.
3 Cálices de plata con sus patenas y cucharitas, excepto uno que no tiene patena ni cucharita.
1 Copón de plata con su capillo.
1 Custodia de plata.
1 Relicario de plata forma de Ánfora.
1 Platillo de plata para la comunión.
1 Incensario de plata usado.
1 Incensario de latón muy usado.
1 Fierro para hacer hostias.
1 Naveta de plata usada.
1 Id. de plata chica rota del pié.
2 Asperos de metal.
1 Recortador de hostias chico.
1 Bandeja de cobre para lavamanos.
3 Misales medio uso.
1 Tomo grande, breviario.
3 Misales viejos. [Anotación manuscrita: "Repetido"].
1 Crucifijo madera de un metro de tamaño.
3 Misales viejos.
1 Cuadro grande en que está el apostolado.
1 Cajonero grande en que están los ornamentos.
2 Cuadros con el profeta y la Virgen.
4 Cuadros ovalados de Sn. Juan Nepomuceno.
1 Cuadro de Ntra. Sra. de Guadalupe (antiguo).
1 Cuadro de Sn. Luis Gonzaga con marco de yarda.
1 Id. de la Santísima Trinidad.
6 Retratos en lienzo de curas propios.
1 Par vinajeras.
3 Reclinatorios barnizados de azul.
2 Id. sin pintar.
3 Alfombras viejas.
ORNAMENTOS BLANCOS.
1 Ornamento blanco compuesto de casulla y dos dalmáticas.
3 Casullas útiles.
3 Id. usadas.
1 Dálmica usada.
3 Capas una regular y dos usadas.
2 Palios uno nuevo y el otro viejo.
ENCARNADOS.
1 Ornamento nuevo con capa, casulla y dos dalmáticas.
1 Capa.
La parroquia fue cerrada y a pesar de haber sido selladas todas sus dependencias, los objetos más valiosos se pusieron en depósito en varias casas particulares.
3 Casullas regulares.
3 Casullas usadas sin habilitación.
3 Dálmicas viejas.
NEGROS.
1 Ornamento nuevo completo para tres ministros con capa.
2 Casullas muy usadas.
2 Ornamentos viejos para tres ministros, sin estola.
2 Casullas.
VERDES
4 Casullas medio uso.
1 Capa vieja.
MORADOS.
1 Ornamento medio uso.
1 Id. para tres ministros.
2 Capas.
AZUL.
1 Casulla nueva con habilitación.
OBJETOS VARIOS.
3 Albas en regular estado.
2 Amitos y dos cíngulos muy usados.
22 Manteles viejos de distintos colores.
2 Manteles nuevos y dos para el comulgatorio.
1 Cortina de raso en el Sagrario, pintada.
8 Opas viejas para los acólitos. [Anotación manuscrita: "falto una"].
1 Armonium grande en el coro.
1 Vía-crucis en el claustro.
4 Mesas grandes para altares.
4 Bancas sin respaldo.
3 Bancos grandes con respaldo.
1 Biblia incompleta.
PARA LA VELA PERPETUA.
8 Reclinatorios y siete vasos para aceite. [Anotación manuscrita: "ya falta"].
1 Estandarte de raso blanco.
BAUTISTERIO.
1 Cajita de madera con crismeras de vidrio y tapón de plata.
1 Fuente bautismal.
1 Platillo con dos anforitas para los santos óleos.
1 Cota con estola y una cajita de madera con ánforas.
CASA CURAL.
1 Mesa grande con cuatro cajones.
1 Banca.
1 Mesa chica para la asistencia de la comida.
1 Trastero.
TROJE DEL DIEZMO.
1 Saranda para cernir maíz.
1 Crucifijo.
EN LA CAPILLA DE NENTHÉ.
1 Crucifijo con la imagen del Sr. de Nenthé.
1 Imagen de la Santísima Virgen de los Dolores.
1 Cuadro de la Virgen del Carmen.
Aculco, Julio 31 de 1926.
ENTREGUÉ.
[FIRMAS]
El padre Soto, escondido y protegido por los vecinos de Aculco, permaneció dentro del territorio de su parroquia y los libros parroquiales revelan que continuó administrando los sacramentos a su feligresía, aunque naturalmente limitado por la persecución que activamente realizaba el gobierno. De hecho, una delación puso en conocimiento del presidente municipal de San Juan del Río que el padre Soto había celebrado a lo largo de 1927 en la clandestinidad misas, matrimonios y bautizos en Aculco y Polotitlán, por lo que denunció los actos de culto y las autoridades giraron orden de aprehensión contra el sacerdote. Intentó capturarlo el capitán segundo José Montoya en el poblado de Canalejas, Jilotepec, sin conseguirlo.
Aunque la rebelión contra Calles no alcanzó la intensidad que en Guanajuato, Jalisco y Michoacán, por la región rondaban también algunos pequeños grupos de rebeldes cristeros, entre los que se encontraban los amealcenses Gerardo Perusquía y Salvador Granados. En noviembre de 1927, las fuerzas de los cristeros Favila, Mendoza y Ocampo tomaron el pueblo de Aculco al frente de 800 hombres. Se dice que Gabriel Chávez, revolucionario villista oriundo de Aculco, se unió también a la rebelión cristera. Ya les he contado antes de la participación en esta guerra de otro hombre originario de Aculco, el general José Riverón, aunque él actuó en el bando federal y lejos de su tierra, en el estado de Jalisco.
¿Cuál era el sentir de los aculquenses ante la persecución religiosa callista? Se conservan pocos testimonios escritos. Uno de ellos es de un sacerdote, el padre Josá María Basurto, en una carta fechada en la ciudad de México el 20 de enero de 1929 que dirigió a su sobrina Mercedes Arciniega:
Deploro en el alma las necesidades de ese mi pueblo, tan querido para mi; las hago mías, y cumpliré con su encargo de pedirle a Dios el remedio de ellas. Que después de haber soportado hasta aquí tan dura prueba, solo Dios sabe lo que todavía tengamos que sufrir, porque el Señor no se aplaca, ni quiere, porque no se quita la causa que ha provocado su indignación divina, que es el pecado; antes por el contrario , las costumbres se pervierten cada día, la inmoralidad es un lujo, los crímenes se multiplican, la Fe se debilita, y no se teme al Señor ni se le aplaca. ¿A dónde iremos a parar?
Para entonces, las negociaciones entre la Iglesia y el gobierno para poner fin a la guerra ya estaban en marcha. Finalmente, en junio de 1929 se alcanzó un acuerdo, conocido como los Arreglos. En él se pactó el fin de la rebelión armada, una amnistía general, la reanudación del culto y el compromiso de los sacerdotes de acatar la ley, una obligación cuyo cumplimiento las autoridades vigilaron con poco rigor. Muchos combatientes cristeros que depusieron las armas se sintieron traicionados, pues no fueron consultados durante las negociaciones y las disposiciones anticlericales de la Constitución permanecieron intactas. Además, varios de ellos fueron asesinados después de entregar su armamento.

