Como todos ustedes lo saben bien, la arriería tuvo una gran importancia en Aculco durante los siglos del virreinato. Para el siglo XVIII, buena parte de los habitantes de Aculco se dedicaban a la arriería y los dueños de las principales haciendas de la zona, como la de Arroyozarco, se contaban entre los grandes propietarios de recuas del reino. Antes de la Guerra de Independencia, no menos de 80 hatajos de mulas pertenecientes a los vecinos de Aculco recorrían el Camino Real de Tierra Adentro, y los arrieros aculquenses llegaban en sus viajes hasta las ciudades de Durango y Chihuahua.
Aunque el Camino Real de Tierra Adentro era la vía natural por la que transitaban los arrieros aculquenses con sus cargas, lo cierto es que en ocasiones emprendían desde la Ciudad de México el camino hacia el puerto de Veracruz, una ruta que tenía sus propios desafíos, tales como el clima cambiante desde el altiplano hasta la costa, el gran desnivel que dificultaba el regreso e incluso las enfermedades, pues las ciudadees del Golfo con frecuencia casi anual se veían afectadas por enfermedades endémicas como la fiebre amarilla.
Precisamente la fiebre amarilla parece haber sido la causa de muerte de un arriero desconocido, posiblemente aculquense, que fue hallado ya en los huesos cerca del camino de Veracruz, en los alrededores de San Antonio Atzitzintla, en diciembre de 1783. El teniente de cura del lugar, don José Mariano Moncada sepultó aquella "osamenta de hombre de un cuerpo ignorado" el día 4 de ese mes, consignando que por los restos de su indumentaria era "al parecer arriero" y que quizá había "muerto del mal de Veracruz". Por lo visto, el sacerdote había confesado días antes a un grupo de "arrieros del pueblo de Aculco que venían con el asentista de azogues" (es decir, de mercurio para las minas) y que paedcían de "dicho accidente" (es decir, aquella enfermedad), por lo que creía que el fallecido era uno de ellos.
El padre Moncada dejó también una descripción del traje de aquel arriero deconocido, sumamente interesante para la historia costumbrista de Aculco y un curioso antecedente de la indumentaria charra en la región: "calzones de gamuza acanelada... cotón rayado de algodón, una manga de cordoncillo azul sin forro ribeteada con gamuza, unos zapatos de vaqueta, un sombrero negro viejo".
Aquel pobre arriero de Aculco quedó así enterrado muy lejos de su patria chica, apenas traspuestas las Cumbres de Maltrata y a la vista del Pico de Orizaba. Seguramente su familia no llegó a enterarse nunca de dónde había muerto y dónde descansa.
FUENTE: "San Andrés, Chalchicomula de Sesma, Puebla, Mexico registros," imágenes, FamilySearch (https://www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:939J-DCZD-S?view=explore : 4 jun 2026), Imagen 115 de 185; Archivo Diocesano de La Paz. Número del grupo de imágenes: 004656654.





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