lunes, 10 de agosto de 2009

La Casa de don Epifanio Sánchez

Portada de la accesoria y ventanas de los trojes de la Casa de don Epifanio Sánchez.

Don Epifanio Sánchez Ruíz fue presidente municipal de Aculco en 1925. Procedía de una familia de importante significación en el pueblo desde fines del siglo XIX. Su casa, situada a media carrera de la Calle Hidalgo, en su lienzo sur, era una típica vivienda aculquense: gran portón para el paso de carretas, un par de balcones de cantería en la sala, una accesoria comercial, trojes para el almacenamiento de semillas y pastura sobre las azoteas, patio rodeado por corredores y un gran corral para el ganado.

La casa de don Epifanio Sánchez en la década de 1960.

Ya en manos de su descendencia, el primer signo de la decadencia de esta casa fue la pérdida de su gran portón de madera hacia fines de la década de 1970 o principios de la de 1980. Con el pretexto de ensanchar la entrada para que entraran mejor los automóviles, fue removido y vendido a una persona que lo colocó -nos cuentan- en una casa en Tlalpan, en la ciudad de México. Al mismo tiempo, se ajustaron nuevas dovelas de piedra en los extremos del cerramiento de esta entrada, que aunque realizadas en cantera rosa se les labró descuidadamente, de modo que se advertía inmediatamente que no se trataba de las originales.

Poco tiempo después, las cubiertas de viguería de la sala y otras habitaciones fueron retiraradas para sustituirlas por una losa de concreto.

Una nueva intervención al acceso principal, con el objetivo de permitir que ingresara ahora una camioneta de redilas, hizo desaparecer casi por completo el dintel de piedra de su portada. En esta situación, la casa permaneció hasta hace cerca de un año.

Casa de don Epifanio Sánchez en el año 2000. Obsérvese que la cubierta de viguería fue reemplazada por una losa de concreto que se prolonga más allá del plano de la fachada. Nótese también el deterioro por humedad entre los dos balcones. A la derecha, aparece la portada mutilada del acceso principal.

Al recorrer la calle Hidalgo hace algunos meses, nos pudimos percatar de que, a la vez que las casas de esta vía se mostraban recientemente blanqueadas y con sus portadas pulidas, seguramente como parte de los programas de "hermoseamiento" llevados a cabo por el Ayuntamiento, al ojo atento varios de esos inmuebles aparecían dañados en su integridad constructiva. Era precisamente la situación de la casa que reseñamos esta vez, que había perdido ya la mayor parte de uno de sus balcones.

Fotografía reciente de la casa de don Epifanio Sánchez. Obsérvese que las jambas y dintel del balcón de la derecha han desparecido. Sólo permanecen las ménsulas y la moldura del remate.

El objetivo de esta modificación fue convertir la sección correspondiente de la antigua sala (ahora dividida) en una farmacia. Por supuesto, esto podría haberse hecho de una manera más inteligente, respetando las proporciones y materiales del vano. Pero parece que sacrificar un poco de vista comercial por conservar una casa ya para nadie es importante en Aculco. Son nuevos tiempos. Es, sin duda, para los poseedores actuales de sus edificaciones históricas del pueblo, más importante que llegue el dinero, y sobre todo que llegue rápido. No interesa si, para lograrlo, tiene uno que arrasar con las piedras que cobijaron la vida de nuestros padres, abuelos, bisabuelos...

En fin, estoy convencido de que, algún día no lejano, las generaciones venideras añorarán lo que nosotros hemos destruido y continuamos destruyendo. Seguramente se preguntarán cómo pudimos ser tan estúpidos como para perder ese patrimonio.

ACTUALIZACIÓN, 22 de junio de 2014.

Hacia el poniente, la casa de don Epifanio Sánchez tuvo un anexo con una entrada en arco y dos accesorias en la que por muchos años estuvo instalada una pulquería. El propio don Epifanio vendió esta sección de su propiedad a don Justino Aguilar y más tarde fue derribada, construyéndose en su solar una fea casa moderna de dos plantas, de la que asoma una pequeña parte en la primera fotografía de este post. Por fortuna, hace pocos días encontré una fotografía en la que aparece esta parte desaparecida de la casa don Epifanio Sánchez, probablemente tomada en la década de 1970. Nótese que la accesoria tenía todavía sus puertas abatibles típicas de las cantinas.

2 comentarios:

  1. Saludos de nuevo!
    Yo también lamento mucho que casas antiguas sean destruidas para arreglarlas un poco más al estilo moderno. Lamentablemente no todas las personas saben apreciar la arquitectura representativa de nuestro Aculco, es más, pocos saben distinguir estilos ni tienen buen gusto. Si en mi poder estuviese, Aculco y sus construcciones nunca cambiarían su estilo, sin embargo no es así y no todas las personas piensan igual que yo, lo cual no puedo criticar, cada cabeza es un mundo y cada quien es libre de hacer lo que quiera con sus casas, por mucho que nos duela, así es. No puede negárseles su derecho ni puedo ir por el mundo condenando a todo aquel que no piense igual que yo. Las modificaciones realizadas a esta casa, fueron a gusto y necesidad de los dueños, aún si el estilo particular de esta edificación era muy hermoso, era propiedad privada y su conservación o modificación no tendría por qué incumbirme.

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  2. Imelda:

    No tendría por qué incumbirnos, en efecto, si no fuera contrario a lo que dispone la Ley. Te copio un párrafo del Plan de Desarrollo Urbano Municipal 2006-2009:

    Aculco cuenta con un Decreto del Gobierno del Estado, de fecha 11 de diciembre de
    1980, donde se decretó en el artículo primero, que es de “…interés público la
    preservación, protección, conservación y acrecentamiento del patrimonio cultural,
    artístico y especial arquitectónico del Estado de México”, y se declara a la población
    de Aculco, en el artículo segundo, como “…zona cultural artística o de especial estilo
    arquitectónico general inmodificable…”. En este mismo decreto, en el articulo tercero,
    se declara “…Patrimonio Cultural Artístico y arquitectónico del Estado, todas las
    construcciones subsistentes que daten de los siglos XVI, XVII y XVIII o las que
    contengan características propias de esa época misma que serán inmodificables…”
    en donde, de acuerdo al artículo cuarto de este mismo decreto “…queda estrictamente prohibido […] llevar a cabo demoliciones parciales o totales de
    construcciones, sin permisos especial previo […] y solo podrán autorizarse si se
    respetan las fachadas típicas o bien se llevan acabo reconstrucciones y obras de
    conservación, mejoramiento o ampliación”.


    Como puedes ver, en este caso se violó la ley, y si el Ayuntamiento autorizó esta obra se convirtió en cómpice, ya que se establece claramente que sólo podría haberse autorizado "si se
    respetan las fachadas típicas", lo que en esta caso claramente no sucedió.

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