lunes, 21 de enero de 2019

El restaurante Camino Real de las Carretas

En 1979 abrió sus puertas en la calle de Hidalgo el restaurante Camino Real de las Carretas. Así que este año cumple ya 40 años de vida, atendido siempre por su propietario el señor Trinidad Sánchez Andrade. Trini tuvo sin duda un gran mérito al fundar su negocio en un Aculco en que los visitantes eran todavía escasos y la afluencia turística distaba mucho de ser constante. Sostener el lugar durante cuatro décadas fue igualmente un gran logro. Y que hoy en día se pueda decir que El Camino Real de las Carretas es el restaurante más tradicional de Aculco es un premio a esta constancia.

En una entrada anterior de este blog (Avenida Hidalgo nímero 6) comenté ya que la antigua casa en la que se encuentra el restaurante es resultado de la partición de una propiedad más extensa. Antiguamente perteneció a don Ismael Martínez Arciniega, quien la intercambió precisamente con la familia Andrade por otra ubicada casa en la Plaza de la Constitución (donde el propio don Ismael levantó una construcción de nueva planta conocida hoy como la casa de don Alfonso Díaz de la Vega, su posterior propietario).

No conozco buenas fotos de la fachada de la casa en su estado original, pero por lo que se aprecia en algunas vistas lejanas la fracción correspondiente al actual restaurante tenía un solo balcón a cierta altura sobre el suelo. Justo en ese sitio se hallaba la sala de la casa, que es hoy el salón principal del establecimiento. El balcón desapareció al ampliarse el claro como nuevo acceso a esta porción de la casa y se abrieron tres nuevas ventanitas hacia la calle. Por un tiempo este acceso tuvo una escalerilla exterior para salvar el desnivel entre el salón y la calle, que fue eliminada quizá hace unos diez años.

Como decía, la sala de la casa fue convertida en el salón principal del restaurante y al hacerlo se conservó en buena medida el aspecto interior original: su techo de vigas de madera, su piso de ladrillo, la portada de acceso desde el patio construida en piedra blanca y ladrillo, una concha barroca en el capialzado de ese acceso, su rústica puerta de madera del siglo XIX. Amueblado este salón con mesas y sillas de madera, decoradas sus paredes con pinturas y antigüedades, resulta un sitio muy acogedor, en el que se antoja sentarse a comer y pasar el rato.

Más adentro, en lo que fue el patio y es hoy un segundo salón (mucho más amplio pero no tan cálido y grato como el primero), subsiste un par de portaditas de piedra blanca que confirman la antigüedad de sus muros, caracterizadas además por sus dinteles monolíticos.

Hace unos días tuve la fortuna de comer nuevamente en El Camino Real de las Carretas, acompañado de mi familia. Como siempre, Trini me recibió de la mejor manera. Ojalá pronto pueda volver para platicar mucho más tiempo con él, quisiera preguntarle por qué bautizó a su restaurante con ese nombre que siempre me ha parecido tan hermoso. Porque si bien es cierto que el Camino Real de Tierra Adentro fue muy importante en la historia de Aculco, ya casi nadie se acordaba de él como sitio emblemático hasta hace pocos años. Y me intriga también por qué utilizó precisamente esa versión, Camino Real de las carretas, el nombre de esta vía que uno suele encontrar en los documentos y mapas más antiguos...

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