jueves, 22 de diciembre de 2016

-¿Qué marca? -Pues las horas.

El chiste que sirve de título a este post es sin duda alguna bastante malo. Pero da pie a una cuestión que quizá pocos de nosotros nos hemos llegado a preguntar: ¿de qué marca es la maquinaria del reloj público de Aculco, colocada en su torre en 1904?

La respuesta seguramente se halla en las propias entrañas del reloj, pero también en la publicidad que la casa que lo fabricó, Hauser Zivy y Compañía, publicaba en la prensa mexicana a fines del porfiriato. Como se puede observar en el siguiente inserto que se publicó en el diario El País el 29 de febrero de 1908 y en que señalaba la ubicación de más de un centenar de sus máquinas, el reloj de Aculco figuraba entre ellas.

La firma Hauser Zivy y Compañía es mejor conocida como la Joyería La Esmeralda, cuyo edificio sede en la esquina de Madero e Isabel la Católica en la Ciudad de México existe todavía. Fue fundada en 1864 por las familias Hauser y Zivy, judíos alsacianos que emigraron a México, pero desde 1905 quedó en manos de sus parientes, la framilia Bloch.

Como se advierte en la publicidad, el reloj de Aculco resulta ser hermano de otros muy significativos. Por ejemplo, el ya desaparecido de Palacio Nacional, el que todavía existe en la antigua Basílica de Guadalupe, el del Museo de Geología, etcétera. Aunque con plena certeza el reloj aculquense debió ser uno de los modelos más modestos (una sola carátula, una sola campana), sin duda se trata de un aparato de buena calidad que para fortuna nuestra -y requieriendo reparaciones relativamente frecuentes- permanece aún y es uno de los símbolos del pueblo, tanto por su presencia como por su entrañable y sencillísimo repicar al señalar las horas.

ACTUALIZACIÓN: 24 DE ENERO DE 2017

Gracias a la generosidad de un buen amigo de este blog, quien me compartió estas fotografías de la maquinaria del reloj de Aculco, esta entrada queda completa. Como se puede observar, la maquinaria sigue siendo aquella de 1904 y conserva incluso la marca de sus fabricantes. ¡Gracias por tu aportación, amigo!

Vale la pena compartirles también la interesante descripción que este buen amigo hace del interior de la torre del reloj:

Al interior es muy pequeño pues los muros de cantera blanca son gruesos, sin ningun tipo de acabado; el espacio podría ser de aproximadamente de 1x1 metro. Para llegar a la maquina hay que subir varios escalones empotrado en la pared, de hierro, que sin equivocarme no son los originales a la contrucción. Una vez en la máquina (que está situada en la parte posterior a la carátula y cubierta con un tipo casco de lamina que no aparece en las fotos), el sentimiento al estar enfrente de ella es indescriptible, al verla trabajar con un sencillo y complejo a la vez sistema de engranajes, que se mueve por la acción del desenrollo del cable de los pesos (a los cuales hay que darles cuerda, es decir, enrollar nuevamente el cable), que hace que todos los engranajes se muevan al parejo. En una de las fotos observarás un alambre, debajo del relieve de un león. Este alambre se conecta con otro, que llega hasta la parte superior de la torre, por fuera, que acciona la campana (la cual no conozco aun) cada 15 minutos. De la máquina sale una especie de varila que llega a la caratula con otros engranes y un contrapeso donde se observa la viga que la sostiene, la cual sin equivocarme puede ser del mismo tiempo de la construccion. Así como esa viga, el techo de la torre aún conserva las vigas -tan sólo se removio una, sustituida por una de metal, si mal no recuerdo cuando se le hizo la intervencion donde eliminaron los remates de barro negro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada