lunes, 21 de abril de 2014

Tras la Semana Santa: el recuento de los daños

Para la actualización cotidiana de este blog normalmente tengo ya, a medio escribir, varios textos sobre temas históricos o patrimoniales de nuestro municipio que esperan a que consiga una buena imagen ilustrativa, averigüe un dato que todavía se me escapa o consulte con algún aculquense que conozca del tema, para evitar los errores naturales en alguien que poco vivió de los, digamos, "tiempos históricos de Aculco". Pocas veces, en realidad, el tema de mis publicaciones se refiere a cosas que están ocurriendo u ocurrieron recientemente, pero suelen ser estos los textos más leídos, difundidos, elogiados y denigrados, supongo que precisamente por tratar de asuntos actuales y por dar a los "comentaristas" (que no chismosos) del pueblo, material suficiente para dirigir sus ataques contra un servidor o contra los responsables de los actos que mi blog critica. Este es precisamente un texto de tal naturaleza.

Desde hace varios años, durante la Semana Santa, se ha venido acostumbrando colocar una gran carpa frente a la fachada de la parroquia de Aculco, con el fin de proteger del sol y de la lluvia a quienes acuden a los oficios que se celebran en esos días. Más allá del inconveniente para los turistas al no poderse admirar en su integridad la bella fachada del templo y la portería del convento, este hecho no tendría mayor importancia, ya que se trata de una instalación temporal y creo sin duda alguna que las celebraciones tienen más importancia que el ocio pues no debemos olvidar que se trata de un recinto religioso. Pero lo verdaderamente exasperante es que para armar esa carpa se tenga que dañar este edificio, el monumento histórico más importante de un pueblo que es parte de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Las fotos que tomé en estos días son suficientemente claras: se observan cables atados a los remates neoclásicos de los accesos norte y sur al atrio y, en este último, la caída de uno de ellos a causa de estos improvisados lazos. El remate yace ahora abandonado en un prado y seguramente tardarán en reponerlo. Cuando lo hagan -casi creo adivinarlo- será reemplazado por una pieza nueva sin valor histórico y fabricada a máquina, que costará algunos miles de pesos. ¿Apostamos..?

Pero, desafortunadamente, no ha sido éste el único daño causado al templo: el pretil de ladrillo que corona el portal de peregrinos, restaurado hace apenas unos años, ha perdido a causa de las cuerdas que sostienen la carpa algunas de sus piezas y ahora luce como una dentadura chimuela. Aquí supongo que una apresurada reparación, sin ningún criterio que siga las reglas de la restauración, "bastará" para arreglar, a los ojos de casi todos, el desaguisado. Pero, ¿quién lo sabe? A veces este tipo de cosas jamás se arreglan. Más de una vez lo hemos visto por estas tierras.

En fin, que la Semana Santa no tiene saldo blanco, por lo menos en lo que respecta al patrimonio edificado de Aculco, al que de nada le sirven, en verdad, sus denominaciones de "Pueblo con Encanto" y "Patrimonio Cultural de la Humanidad".

ACTUALIZACIÓN, 24 de abril de 2014: Este día la Secretaria de Turismo del Estado de México visitó a Aculco junto con personal del INAH y, de acuerdo a lo que informó en Twitter, dicha institución autorizó la restauración de los daños aquí mostrados. ¡Enhorabuena!

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