Hoy sabemos que los vestigios que quedan de los tiempos idos son valiosos por sí mismos e ireemplazables, pero esta convicción aún es difícil de comprender para algunos, como los que actualmente "embellecen" el pueblo de Aculco destruyendo aquí y allá lo verdaderamente hermoso por auténtico y original.
Aquí van dos ejemplos de viejas mutilaciones de nuestro patrimonio histórico.
Este relieve ocupa la parte central del segundo cuerpo de la fachada de la parroquia. Representaba al santo titular de este templo, San Jerónimo, en su etapa de penitente, por lo que aparece casi desnudo. A la derecha, dentro de lo que parece ser una cueva, aparece un león, símbolo de este santo. Lamentablemente la hornacina fue mutilada y escondida al colocar en 1914 la placa conmemorativa de la reparación de la parroquia después del temblor de 1912. En los años cincuenta, los padres agustinos descubrieron el relieve original y lo dejaron a la vista.
Los relieves que se encuentran a los lados de la anterior, en las calles laterales de la fachada, estuvieron también ocultos por muchos años y se encuentran también mutilados. Se trata de un par de escudos franciscanos que se remontan a los tiempos en que existió aquí un convento de esa orden. Como se puede apreciar al observar con cuidado, tuvo un marco y un repisón que ya no existen, además de la evidente ruptura de uno de los brazos.


En esta vieja fotografía, de 1945, se observa claramente cómo esta serie de relieves y algunos más de la fachada de la parroquia estuvieron cubiertos durante años, hasta que los frailes agustinos encargados de la parroquia de Aculco los recuperaron en la década de los cincuenta.
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