viernes, 23 de mayo de 2008

Pérdidas viejas

Sería injusto afirmar que sólo en los tiempos modernos ocurren destrucciones en nuestros pueblos y ciudades históricos. Al contrario, la destrucción y reconstrucción eran anteriormente tan cotidianas como hoy, entre otras cosas porque no se tenía una perspectiva histórica que permitiera apreciar lo antiguo de la manera en que hoy lo hacemos.

Hoy sabemos que los vestigios que quedan de los tiempos idos son valiosos por sí mismos e ireemplazables, pero esta convicción aún es difícil de comprender para algunos, como los que actualmente "embellecen" el pueblo de Aculco destruyendo aquí y allá lo verdaderamente hermoso por auténtico y original.

Aquí van dos ejemplos de viejas mutilaciones de nuestro patrimonio histórico.


Este relieve ocupa la parte central del segundo cuerpo de la fachada de la parroquia. Representaba al santo titular de este templo, San Jerónimo, en su etapa de ermitaño, por lo que aparece casi desnudo. A la derecha, dentro de lo que parece ser una cueva, aparece un león, símbolo de este santo. Lamentablemente la hornacina fue mutilada y escondida al colocar en 1914 la placa conmemorativa de la reparación de la parroquia después del temblor de 1912. En los años cincuenta, los padres agustinos descubrieron el relieve original y lo dejaron a la vista.

ACTUALIZACIÓN 24 de octubre de 2011: El nicho de San Jerónimo de la parroquia de Aculco antes de su mutilación, tomado de un dibujo de 1838.


Los relieves que se encuentran a los lados de la anterior, en las calles laterales de la fachada, estuvieron también ocultos por muchos años y se encuentran también mutilados. Se trata de un par de escudos franciscanos que se remontan a los tiempos en que existió aquí un convento de esa orden. Como se puede apreciar al observar con cuidado, tuvo un marco y un repisón que ya no existen, además de la evidente ruptura de uno de los brazos.

ACTUALIZACIÓN 24 de octubre de 2011: Escudo franciscano de la parroquia de Aculco antes de su mutilación, tomado de un dibujo de 1838.

Escudo franciscano de la capilla de la Tercera Orden Franciscana de Huichapan, Hgo. Posiblemente el enmarcamiento destruido tuvo un aspecto parecido a éste.


En esta vieja fotografía, de 1945, se observa claramente cómo esta serie de relieves y algunos más de la fachada de la parroquia estuvieron cubiertos durante años, hasta que los frailes agustinos encargados de la parroquia de Aculco los recuperaron en la década de los cincuenta.

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