martes, 27 de mayo de 2008

La calle de Abasolo: ejemplo de deterioro urbano

Mientras el Ayuntamiento de Aculco se distrae destruyendo el Ojo de Agua, mutilando el reloj público e inventando portales a casas históricas, otras zonas del pueblo que requieren de su atención por estar verdaderamente deterioradas simplemente son ignoradas. Tal es el caso de la calle de Abasolo desde su cruce con Rivapalacio hasta insurgentes, frente a la Plaza del Auditorio (o Plaza del Oso bueno).

Antiguamente esta calle era parte del camino que llevaba de Aculco a la hacienda de Ñadó, a través de los parajes de la Cruz Verde, la loma de San Jerónimo, los puentes sobre el arroyo de la Ladrillera y la loma del Caxti. Hasta los años setenta, la calle de Abasolo señalaba el límite de Aculco hacia el sur en esta zona. Luego, en 1978 fue construido el mercado municipal y se convirtió en la principal vía de acceso a él.

En aquel entonces, a los lados de prácticamente toda la calle se levantaban largas bardas de piedra blanca que limitaban las propiedades. Había dos o tres casas modernas, de sencilla arquitectura y alguna casa antigua, como la que se encontraba casi en ruinas en la esquina de Rivapalacio. Esta casa, de dos pisos, labrada toda en piedra blanca y con unos contrafuertes magníficos, fue demolida y se construyó en su lugar una casa con grandes vanos cubiertos con cortinas de metal, que sería anodina a no ser por la vulgar balaustrada de concreto de su balcón.

Pero el comercio se apropió de esta vía a lo largo de los años 90 y los sucesivos Ayuntamientos fueron incapaces de poner orden en el tránsito, la circulación, los servicios, las banquetas, anuncios, etc. Con construcciones de altura excesiva e innumerables vanos, detalles arquitectónicos como balaustradas o tejas planas ajenas totalmente a la tradición constructiva aculquense, automóviles que intentan transitar en medio de una multitud para la cual las exiguas banquetas son insuficientes y hasta estorbosas, postes aquí y allá, marañas de cables, casas a medio construir, varillas y tabicón, la calle de Abasolo es una muestra del lamentable Aculco actual.


Una hilera interminable de autos intentan llegar al mercado, circulando entre la gente que ocupa el arroyo pues las banquetas son demasiado pequeñas. Cables, anuncios, mantas y toldos "hermosean" el paisaje.


Casas a medio construir, tabicón y varillas, con anuncios que alguien, creyendo
quizá que con ello causaba menos daño a la imagen del pueblo, pintó en blanco y negro. Los autos estacionados hacen aún más dificl la circulación.
Un baldío al final de la calle usado como estacionamiento. ¿Este es nuestro bello Aculco?

1 comentario:

  1. El crecimiento de negocios sigue en aumento, y nada se puede hacer al contrario, estimular guiar hacia un buen punto.
    en cuanto a las nuevas construcciones de la calle.. que se puede decir???.
    Los flujos urbanos en cualquier sentido no se pueden parar, pero si se pueden dirigir.
    El orden ante todo y la logica de las cosas.

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