sábado, 23 de abril de 2016

La piedra que no fue

En octubre del año pasado, en el texto "La piedra de la misa de don Miguel Hidalgo", compartí en este espacio un par de viejas fotografías tomadas a principios del siglo XX por el fotógrafo Gustavo F. Solís, en las que se observan unas rocas con inscripciones ilegibles que existieron en las cercanías de Aculco, relacionadas con el paso del cura de Dolores por este lugar en 1810. Según la improbable leyenda, como relaté ahí mismo, habrían señalado el punto en que Hidalgo celebró una misa cerca del campo de batalla en que sufrió su primera derrota. Siguiendo también la tradición oral, a mediados del siglo XX la roca habría sido desprendida de su sitio y trasladada a la capilla de la hacienda de Cofradía, en cuya fachada se habría conservado. Esa misma tradición hablaba de que la lápida tenía talladas figuras, fechas e incluso la frase "aquí celebrando misa".

Desde que hallé esas antiguas fotografías me hice el propósito de visitar Cofradía, pues hacía quizá treinta años que no ponía el pie por allá y mis recuerdos concretos de la piedra de la misa de Hidalgo eran ya prácticamente inexistentes. Mi intención era examinar la lápida e intentar averiguar si correspondía a la totalidad de la retratada por Solís, si se trataba sólo de un fragmento, si se podía leer algo de lo inscrito en ella y, en definitiva, si de alguna manera se podía ligar efectivamente a don Miguel Hidalgo y Costilla. Finalmente, la pasada Semana Santa se me permitió entrar al lugar.

No sé qué fue mayor al revisar la piedra, si mi sorpresa, mi decepción o mi curiosidad renovada por un nuevo misterio. Porque resultó que la piedra que está empotrada en la fachada de la hacienda de Cofradía no tiene absolutamente nada que ver con la de las fotografías de 1907 que se conservan en la Fototeca Nacional. Esto me sorprendió bastante, ya que lo menos que esperaba era encontrar otra lápida, no la que hace más de cien años llamó la atención de los viajeros que recorrían la "Ruta de la Independencia" y que seguramente en esos tiempos era señalada como venerable recuerdo por los lugareños. Entonces me sentí enormemente decepcionado, sobre todo al ver que la piedra no tenía las abundantes inscripciones de la otra, que pudieran revelar algo de su historia. Pero, finalmente, me di cuenta de que ahora el misterio de las dos piedras es mayor: ¿siempre existieron dos, y no una sola piedra señaladas como históricas en relación con Hidalgo? ¿se referían a distintos episodios del paso del cura en noviembre de 1810? ¿dónde estuvo ubicada originalmente la piedra que hoy está en la capilla? ¿y dónde quedó la piedra de las inscripciones?

Quizá algún día, si tengo suerte, podré responder a estas preguntas. Por ahora lo único que puedo hacer es describirles la lápida que observé en la hacienda de Cofradía.

Está labrada en cantera rosa y fue colocada al lado derecho de la entrada de la capilla, en su fachada que mira al poniente. Debe tener cerca de un metro de altura y unos 70 centímetros de ancho. No es plana, sino cóncava, por lo que casi forma un nicho. La enmarca un ligero remetimiento del aplanado de la pared, con dos hiladas de ladrillo formando una especie de dintel o cornisilla en la parte superior. Dentro del marco, en la parte inferior, existe una cantera pequeña de un color más anaranjado con la leyenda "Hda. Ca. Septiembre 17 de 1943", fecha que quizá señala la época en la que la lápida fue empotrada en este muro.

A la piedra le falta un gran trozo en la esquina inferior izquierda y una parte mucho menor en el extremo inferior derecho; los faltantes fueron completados con un aplanado de cal y arena pigmentado en un color semejante al suyo. Los relieves que muestra, ejecutados con mucha rusticidad, son de tipo pasionario, es decir, relativos a la crucifixión de Cristo. Ocupa el centro una cruz con la base ensanchada que lleva el INRI en lo alto y, en el cruce del vástago y el travesaño, una corona de espinas. El cuerpo de la cruz no resalta, sino que se halla rehundido en el plano general de la lápida. A sus lados se despliegan los relieves con los instrumentos de la pasión o Arma Christi: a la izquierda el martillo, el gallo, la columna, los flagelos y la lanza; a la derecha las tenazas, la esponja atada a una caña, las treinta monedas y la jarra. Las monedas, curiosamente, se disponen en forma de S; es probable que el artista haya querido representar el anagrama de Jesús (IHS), algo fallidamente, con la la caña de la esponja formando la I, la escalera como la H -o más bien varias haches superpuestas- y justamente las monedas como la S. En lo alto aparecen el sol y la luna con rostro. Algunos símbolos más quizá se borraron por la erosión y seguramente otros se perdieron con el fragmento que le falta a la piedra. Todo el conjunto estuvo en algún momento pintado con cal.

Ciertamente, esta piedra contrasta por su tosquedad con el resto de elementos de cantera labrada que adornan la hacienda de Cofradía, elaborados con gran precisión y cuidado. Parece, en efecto, traída de otro lado o por lo menos perteneciente a una época distinta, anterior a aquella en la que se construyó prácticamente todo el edificio que podemos ver hoy en día. A pesar de ser una bella pieza muy antigua y sin duda interesante, no hay en ella nada con la que se pueda legar a Hidalgo, a la Batalla de Aculco, a alguna misa o al año de 1810, más allá de la tradición oral.

ACTUALIZACIÓN, 12 DE AGOSTO DE 2016

Y, sin embargo, existen registros fotográficos de la piedra que está colocada en la capilla de la hacienda de Cofradía antes de su traslado a ese lugar. Estas es la piedra que sí es:

Esta fotografía estuvo disponible unos días en internet como parte de la Mediateca del INAH, como procedente del Fondo Fotográfico de Culhuacán y catalogada como el sitio en que Hidalgo celebró una misa en Aculco. Sin embargo, días después la imagen (y toda la mediateca) dejó de estar disponible al público en general y no me ha sido posible todavía conseguir una imagen de mejor calidad. No tengo más información, pero espero que algún día podamos saber dónde se encontraba originalmente esta roca y si tiene alguna relación con las que fueron fotografiadas por indicación de Castillo Ledón.

A simple vista es difícil darse cuenta de que se trata de la misma piedra reseñada en este artículo. Quizá con la ayuda de estas imágenes sea más fácil percatarse de ello:

1 comentario:

  1. Pienso que la piedra con los símbolos de la Pasión, no es otra cosa que un humilladero, quizá fue testigo de la celebración eucarística del cura Hidalgo.

    ResponderEliminar