Hasta la semana pasada la considerábamos definitivamente pérdida y por ello también creíamos casi imposible determinar el sentido real de su texto, ya que la interpretación que le dio en 1954 la Dra. Elisa Vargas Lugo en su ensayo "La Vicaría de Aculco", publicado en el número 22 de los Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, difiere del que nosotros proponemos: mientras ella creyó poder relacionarla con la secularización del antiguo convento a mediados del siglo XVIII, nosotros creíamos leer únicamente un testimonio de la construcción del muro del atrio, un siglo antes.
Por fortuna la lápida existe aún: fue empotrada en algún momento en el muro poniente interior del claustro del antiguo convento y sólo hasta hace poco fue redescubierta (según se observa en el aplanado del muro alrededor de ella) y malpintadas sus letras en negro, aunque no todas. Esta vez presentamos no sólo las fotografías de este testimonio pétreo en su ubicación actual, sino una lectura más precisa de la inscripción, que en términos generales concuerda con la que nosotros propusimos anteriormente, es decir:
...en ocho días del de marzo de … seiscientos y sesenta y seis aos siendo guar.dn de … fr. Joan de Vázquez se hizo … pader al cementerio desta S. Iglesia en presencia de fr. Francisco...
Ahora, al revisar nuevamente la inscripción y a pesar de las dificultades de lectura que sigue ofreciendo, podemos asegurar con razonable certeza que dice:
en ocho días del de marzo de mil
y seiscientos y sesenta y seis a
ños siendo guardn (ilegible) p. fray
Joseph Vasques se hiso esta
pader del simenterio desta S. Y
glecia y en presencia yo Don
Franco...q a... y d... A..s q a del..
Esto confirma nuestra suposición de que se trata de una lápida conmemorativa de la construcción del hermoso muro atrial que existe actualmente(a la que se llama pader en lugar de pared, vulgarismo muy frecuente incluso en nuestros días), documento equiparable con la otra lápida fechada que se encuentra al extremo opuesto del convento, en el muro de la huerta que mira hacia el oriente, que corresponde a 1699. Fue ésta época -segunda mitad del siglo XVII y primeros años del XVIII- una de las de mayor actividad constructiva en este inmueble, ya que los cimientos del templo actual se echaron en 1685, su fachada fue concluida en 1701 y en 1708 se construyeron (o reconstruyeron) las posas y la cruz atrial del atrio, así como los corredores del claustro.
Esta nueva fecha ahora comprobable, 1666, es la más temprana de todas las que tenemos registradas en esa etapa y nos permitirá comprender aún mejor el proceso y tiempos constructivos por los que ha pasado el antiguo convento de San Jéronimo Aculco desde el siglo XVI hasta la actualidad.
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