viernes, 6 de febrero de 2009

El Molino "La Industria"

Publicidad del molino "La Industria" en el libro Toluca antigua y moderna / Álbum descriptivo del Estado de México (1901).

En nuestras más recientes contribuciones a este blog, hemos hablado ya del Molino de Arroyozarco y del "Molino Viejo". Para continuar con la serie dedicada a este tipo de establecimientos en nuestro municipio de Aculco, ahora hablaremos un poco acerca del molino "La Industria".

El inmueble que ocupó esta empresa se encuentra exactamente frente al Ojo de Agua, en la esquina que forman las Calles de Corregidora e Iturbide. En su origen, fue propiedad de don Francisco Sánchez y Ramírez, y después de su hijo, el ilustre vecino don José María Sánchez y Sánchez, presidente municipal de Aculco en seis ocasiones en los años de 1871, 1876, 1878, 1882, 1886 y 1888. Estaba dedicado a la molienda de trigo. Posteriormente, pasó a ser propiedad de la familia Terreros, y dado que en esa generación la mayor parte de los hermanos eran mujeres, se le conoció popularmente como el "Molino de las Terreros".

Es difícil precisar cuál era la disposición original de los espacios en esta construcción cuando aún prestaba sus servicios, pero en su forma actual consiste en un gran patio o corral con entrada sobre la calle Corregidora y un cuerpo de construcción de dos plantas paralelo a la calle Iturbide. Frente a esta ala, con cubierta de teja a un agua, se levanta una especie de portal que abarca ambas plantas del edificio, pero que no tiene vanos a nivel del suelo, sino un muro cerrado limitado por arcos invertidos, sobre los que se yergue una serie de pilares de piedra blanca, con basas y capiteles de mampostería o concreto. Al norte de este cuerpo constructivo, existían varias piezas sencillas cubiertas de teja y un gran estanque. Parte de esta área, incluyendo este último, fue vendida en la década de 1980 para incorporarla a la casa de la familia Chávez, ya reseñada en nuestro blog.

Parece ser que la cubierta original del inmueble, respondiendo a su uso industrial, fue de lámina metálica. Así permaneció hasta el año de 1974, cuando fue arreglado bajo el Programa Echeverría de Remodelación de Pueblos y recibió la cubierta de tejas que muestra actualmente.

Desde hace muchos años permanece prácticamente sin uso. En algún momento, hace quizá 15 años, se instaló un servicio de lavado y engrasado que no prosperó. Actualmente, luce el deterioro de la desocupación.

Calle Iturbide en 1974, recién concluidas las obras del Programa Echeverría de Remodelación de Pueblos. A la izquierda, se observa el la columnata del Molino "La Industria con su nueva cubierta de teja, y la pequeña entrada con un arco que también pertenece a este inmueble."

Vista reciente del edificio del molino desde la plazuela del Ojo de Agua.

En esta mala copia de la fotografía de 1901 es posible distinguir a grandes rasgos el edificio de "La Industria" en estado prísitino. Compárese con la fotografía anterior y se notará un ligero cambio en el perfil de los tejados, la desaparición de un acceso que daba hacia el Ojo de Agua muy parecido al que existe todavía sobre la calle Iturbide y la ausencia de las chimeneas.

Acceso por la calle Iturbide.

Interior del molino. A la derecha se observa el arranque de una escalinata y, arriba, una polea que es quizá un vestigio de la maquinaria del viejo molino.

Tras la construcción con dos ventanas que se ve en primer plano, asoma la larga nave paralela a la calle de Iturbide que constituye el elemento más notable del molino "La Industria". Nótense, a la derecha, los rastros del letrero que anunciaba, en azul, el "Servicio Automotriz Ojo de Agua".

Esta fotografía es casi un detalle de la anterior, en la que se ve con mayor claridad el letrero mencionado. El largo portón metálico que se ve en la parte inferior también pertenece a este inmueble y da acceso a su patio por la calle Corregidora. Al fondo, los lavaderos publicos ya destruidos y mal reconstruidos por el Ayuntamiento de Aculco.

Este primer plano de los tejados del molino da una idea de su deterioro actual. Se puede observar también la reutilización de las viejas láminas metálicas que cubrían la nave principal en tejavanes de poca monta. A la izquierda, asoma el patio nuevo de la casa de la familia Chávez, extendido a expensas del molino en los años 80. Todavía se observan en el muro del fondo las huellas de tejados que antiguamente existieron ahí.

Como se observa en esta imagen, el molinio cierra bellamente la perspectiva desde la calle de Pomoca, que es continuación de la calle Iturbide.

jueves, 5 de febrero de 2009

El Molino Viejo

La historia del "Molino Viejo" parece remontarse al año de 1622, cuando los habitantes de Aculco obtuvieron la merced para construir un molino en tierras de la comunidad. Este edificio se encuentra un poco apartado del casco histórico del pueblo, al otro lado del arroyo que corre a mitad de la vega y justo en donde entronca el camino que comunica a Aculco y Gunyó con "La Calzada", o "La Ceja", hermosa vía bordeada de cedros que llevaba precisamente del "Molino Viejo" a la hacienda de Cofradía, y que fue construida cuando ambas propiedades pertenecían al mismo dueño, Macario Pérez Sr. (suegro de Francisco I. Madero), a fines del siglo XIX o principios del XX.

"La Ceja" o "La Calzada", camino bordeado por cedros trazado por don Macario Pérez para comunicar sus propiedades del Molino Viejo y la hacienda de Cofradía.

Hasta los años de 1940 ó 1950, el molino tenía el aspecto de un viejo y destartalado caserón de dos plantas y cubiertas de teja a dos aguas. Frente a él, aprovechando un desnivel del arrroyo en el que se formaba una pequeña cascada natural, se había construido una represa (cuya cortina subsiste) de la que partía un pequeño acueducto con arcos que conducía el agua hasta la gran rueda hidráulica que movía la maquinaria. Pero en aquellos años su nuevo propietario, don Mateo Espinosa (hermano de don Ignacio Espinosa, filántropo y epónimo de la cabecera municipal) realizó en él importantes reformas para que, sin perder su rusticidad y encanto, sirviera de cómoda residencia. De esa época data la gran entrada principal y su portón casetonado de cedro, los corredores interiores con columnas de madera (al estilo de los porches de la arquitectura sureña de los Estados Unidos), el arreglo del jardín y las grandes huertas de peras, manzanas y otros frutos en las tierras vecinas al edificio.

Acceso principal al Molino Viejo. Entre grafiti, construcciones parásitas y arbustos resecos, el hermoso portón de cedro apenas destaca.

De las manos de los Espinosa, el "Molino Viejo" pasó a las de don Alfonso Díaz de la Vega y, de las suyas, a unos inversionistas que le compraron esa y muchas otras fincas que le pertenecían en Aculco, en los años 80. Desde entonces, "El Molino" ha estado alternativamente ocupado por arrendatarios o en el abandono, lo que ha provocado el deterioro que ya acusa en muchos de sus rincones.

Para mayor daño, el arroyo comenzó a ser utilizado formalmente para el desalojo de aguas negras en 1974, cuando se construyó el drenaje de la cabecera municipal y todos los desechos fueron conducidos hacia esa corriente, que los llevaba a cielo abierto. Hace muy pocos años intentó corregirse esta situación, grave por la contaminación y malos olores que producía -especialmente en tiempo de secas-: se construyó un nuevo drenaje cerrado, que corre paralelo al arroyo y que lleva las aguas negras hasta una planta de tratamiento construida en un terreno aledaño a "La Ceja". Lo lamentable es que esta planta se encuentra parada y a partir de ella las aguas contaminadas vuelven a correr a cielo abierto desde ese punto hasta llegar a la presa de Cofradía.

Como sea, para todos aquellos que pudimos ver todavía correr esas aguas limpias y precipitarse formando una cascada frente al Molino, en aquel rincón hermoso por su fronda y por el histórico edificio asentado a su vera, el abandono actual no puede ser más deprimente. Sin duda es uno de los puntos de Aculco que fueron más hermosos hasta hace poco más de treinta años, y que hoy se encuentran más degradados.

Como casi cada rincón del pueblo, el "Molino Viejo" tiene su leyenda: para evitar que los niños entraran a las huertas a comer la fruta, don Mateo Espinosa propagó el cuento de que en esa zona habitaba un extraño ser, al que yo imagino como un fauno, llamado "El patas de burro". No sólo los niños se creyeron la historia, sino aún muchos adultos, que pensaban que el grito de los pavorreales que vagaban por sus jardines era el reclamo de aquella criatura.

Desafortunadamente, no cuento con imágenes actuales del "Molino Viejo", pero van algunas fotos viejas que seguramente les parecerán interesantes.

Esta fotografía muestra el aspecto general del "Molino Viejo" hacia 1870 ó 1880. Se trata de una de las fotografías más antiguas de Aculco. Los personajes que aparecen portan todavía tradicionales sombreros de chinaco, anteriores al jarano de copa alta popularizado en los últimos años del siglo XIX. Nótese el acueducto y la construcción con sólo dos plantas.

Don Mateo Espinosa colocó el letrero "Quinta Molino Viejo" al reformar el edificio, como se observa en esta fotografía de los años 50. Nótese la planta agregada sobre las antiguas, así como los corredores que asoman tras el cuerpo principal de la construcción. Obsérvese también que en esa zona ha desaparecido el ala perpendicular, cubierta de teja, que se ve en la fotografía previa.

Esta fotografía es de los mismos años de la anterior y ofrece una vista del "Molino Viejo" desde el inicio de "La Ceja". Nótese la frondosidad de los ailes, tepozanes y otros árboles que rodean al edificio. A la derecha, entre el peatón y el jinete, se ve un machón del puente cruza el arroyo.

martes, 3 de febrero de 2009

Corrupción en el INAH, negligencia en la SFP

Corrupción y negligencia. De otra manera no se entiende. Todo parece indicar que "maicearon" al Centro INAH Estado de México y que el órgano interno de control de la Secretaría de la Función Pública en dicho instituto no tiene el menor interés en investigarlo. Juzgue usted si no es así.

El pasado 1 de septiembre envié al mentado órgano interno de control, el documento que a continuación copio, en el que no sólo aporto razones, sino pruebas, de la posible existencia de un contubernio entre el Ayuntamiento de Aculco y el Centro INAH Estado de México para tapar la destrucción que el presidente municipal Ing. Javier Venancio hizo de los Lavaderos Públicos entre marzo de 2007 y febrero de 2008. Aquí mi carta:


ATENCIÓN
SECRETARÍA DE LA FUNCIÓN PÚBLICA
ÓRGANO INTERNO DE CONTROL EN EL
INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPLOGÍA E HISTORIA

Me dirijo a ustedes con todo respeto para denunciar las irregularidades en las que ha incurrido el Centro INAH Estado de México, en relación con obras realizadas en la cabecera del municipio de Aculco.

1. A través de la solicitud de acceso a la información número 1115100003908, presentada el día 12 de febrero de 2008, pedí me fuera proporcionada copia del informe presentado por la arqueóloga Beatriz Zúñiga, adscrita al INAH, a dicho Centro, acerca la inspección realizada en agosto de 2007 a las obras al inmueble conocido como “Lavaderos Públicos” u “Ojo de Agua” (monumento histórico por determinación de ley al tratarse de un edificio destinado al servicio público construido en el siglo XIX), que en aquel momento estaba siendo intervenido por el Ayuntamiento de Aculco. Cabe mencionar que en dicha inspección yo estuve presente.

2. En respuesta a esta solicitud recibí, con fecha de 7 de marzo de 2008 el documento INAH-CI-004 EXP 39 08 en el que se me hace saber de la INEXISTENCIA de la información solicitada, pues según afirman “en los archivos de esta Institución no obra dicha información.” Ver documento anexo.

3. Después de algunos meses, entré en contacto con la Arqueóloga Zúñiga, quien se mostró sorprendida de lo anterior y me hizo llegar el informe que yo había solicitado y que se me había negado. Dicho informe fue presentado al Lic. Héctor Martínez Sánchez, responsable del Centro INAH Estado de México el 20 de agosto de 2007 y enviada una copia a Ana Luisa Elías, actual subdirectora del Centro INAH Estado de México, según me indica la propia arqueóloga. Anexo este informe.

4. En consecuencia, la negativa a proporcionarme información existente, argumentando su inexistencia, constituye por sí misma una irregularidad que debe ser investigada.

5. Pero lo verdaderamente importante es que el contenido del informe en cuestión pone en entredicho la actuación del Centro INAH Estado de México en este caso, pues demuestra:

a) Que las obras llevadas a cabo por el Ayuntamiento de Aculco en dicho inmueble iniciaron mucho antes que la concesión de una licencia de “remodelación” por parte del INAH con fecha del 8 de noviembre de 2007, lo que advierte de la existencia un delito del orden federal por realizar obras en un monumento histórico sin autorización PREVIA de este instituto.

b) Que las obras eran francamente destructivas, pues la arqueóloga Zúñiga testifica en su informe el desmantelamiento del techo de teja (que no se encontraba ya caído, como argumentó después el Centro INAH), que se eliminaron los aplanados de las bardas y se colocó un rejoneado “que no corresponde a la arquitectura tradicional de Aculco” (que más tarde el centro INAH justificó afirmando que existen en Aculco inmuebles antiguos con dicho acabado, lo cual es totalmente falso), que se eliminaron los lavaderos y el piso de losetas de barro, que la mayor parte de los lavaderos que se conservaban in situ tenían afectaciones (desportilladuras), etcétera. De lo que concluye que “el edificio ha sido severamente alterado”

c) Que el Centro INAH, al permitir la continuación de las obras en noviembre de 2007, simplemente se limitó a validar las obras destructivas ya llevadas a cabo y a aceptar gratuitamente los criterios “escenográficos” denunciados por la arqueóloga Zúñiga, adoptados por el Ayuntamiento de Aculco.

d) Que más allá que se pudiera argumentar que El INAH aprobó en su licencia criterios de restauración válidos que difieren de los de la arqueóloga Zúñiga (que no es el caso), existe la prueba concreta del carácter destructivo de la obra: en su inspección la arqueóloga Zúñiga constató la existencia de una losa con la inscripción que señala las obras de 1921 y solicitó su recuperación, pues se hallaba en el escombro. Dicha petición no fue atendida y la lápida se ha extraviado, lo que puede comprobarse con una visita al monumento.

6. Dado lo anterior, sorprende que en el acta circunstanciada levantada ante el Ministerio Público, producto de la denuncia presentada ante la PGR por un servidor por daños a un monumento histórico, el Centro INAH Estado de México haya declarado que no existía daño alguno a este inmueble. Y lo que es peor, que haya permitido que el edificio prácticamente se perdiera, pues lo que hoy subsiste bajo una remodelación de pésima calidad no conserva sino un 10% a lo más de la obra original.

Por todo lo anterior, me parece que merece la atención de la Secretaria de la Función Pública la actuación del Centro INAH Estado de México en este caso, pues no sólo no tomó en cuenta el informe presentado por la arqueóloga Beatriz Zúñiga, sino que actuó parcialmente a favor de quienes llevaron a cabo su destrucción, ocultó el informe mencionado y se convirtió prácticamente en cómplice del Ayuntamiento de Aculco en el delito federal de destrucción de un monumento histórico, a lo que podría sumarse los delitos de falsedad de declaraciones y obstrucción de la justicia.

En vista de esto, solicito atentamente lo siguiente:

1. Se analice la actuación del Centro INAH Estado de México en el tema de la destrucción de los “Lavaderos Públicos” u “Ojo de Agua” de la cabecera municipal de Aculco, a la luz del informe de la arqueóloga Beatriz Zúñiga y de los elementos que proporciono en esta carta.

2. De hallarse irregularidades en dicha actuación, solicito se actúe legalmente en contra de quienes son responsables de las mismas e incluso que el propio INAH reponga de algún modo la denuncia que presenté ante la PGR por los daños al inmueble mencionado y que por las declaraciones realizadas ante el Ministerio Público por parte del Centro INAH fue desestimada.

3. Se haga valer la Ley Federal de Sitios y Monumentos Arqueológicos, Artísticos e Históricos para que el inmueble sea restaurado con criterios adecuados que permitan la recuperación de su verdadera apariencia, con fondos de su destructor, el Ayuntamiento Municipal de Aculco, Estado de México.

4. Se revisen las actuaciones del Centro INAH en el mismo municipio de Aculco en los últimos meses, dado que los elementos aquí proporcionados mueven a considerar la posible existencia de contubernio con las autoridades municipales en las obras realizadas en este lapso. A saber:

a. La construcción de un portal nuevo, con arcos mal trazados, al frente del inmueble conocido como “Casa de Hidalgo”, catalogado como monumento histórico; obras que alteraron su fachada y mutilaron los vanos de su planta superior y los de un inmueble aledaño del siglo XIX, y que aparentemente se efectuaron apoyándose en una licencia de “restauración del portal poniente” de la plaza, lo que no corresponde ni a su ubicación (pues el portal nuevo se halla al norte, viendo al sur), ni a su historia, pues no existió nunca en dicho punto un portal que pudiera ser “restaurado”.

b. La destrucción del pretil del reloj público de 1904 y su reconstrucción con formas y materiales modernos.

Agradezco mucho su atención a la presente y quedo a sus órdenes para presentar en el momento en el que me sean requeridos los documentos y fotografías que demuestran lo aquí asentado.

Atentamente...



Hasta aquí mi carta. Considero que todo esto merecía por lo menos un análisis cuidadoso de la situación y una respuesta puntual a cada una de mis aseveraciones y a cada una de mis peticiones, así fuera un "no procede". Pero vea usted la respuesta que he recibido ayer por parte de la SFP:


ÓRGANO INTERNO DE CONTROL EN EL INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA
ÁREA DE QUEJAS
EXPEDIENTE No. SO-000193/2008
OFICIO No. 11/010/DRQ/1982/2008

México, D.F. a 26 de septiembre de 2008

Hago referencia a su correo electrónico recibido en esta Área de Quejas el primero de septiembre de dos mil ocho, mediante el cual solicita se verifique lo tocante al trámite para la autorización de obras en el inmueble conocido como los "Lavaderos Públicos" u "Ojo de Agua" de la cabecera municipal de Aculco, Estado de México.

Sobre el particular, hago de su conocimiento que esta autoridad administrativa mediante oficio No. 11/010/DRQ/1781/2008 de fecha dos de septiembre de dos mil ocho, solicitó al Centro INAH Estado de México, un informe pormenorizado respecto a la problemática planteada; por lo que se recibió el oficio No. 401-725-2/1924AJ/08 de fecha veintidós de septiembre del año en curso, suscrito por el Director del Centro INAH Estado de México, el Lic. Luis Alberto González Batani, en el cual informó lo siguiente:

"…Que en fecha 12 de septiembre de 2007, mediante oficio 343, el Ing. Francisco Javier Venancio Ramírez, Presidente Municipal Constitucional de Aculco, Estado de México solicita se oriente en la realización de mantenimiento de techumbre, cambio de lavaderos, posición original de muros de contención, levantamiento de pisos para su nivelación y cambio de piezas dañadas y mantenimiento en el sistema electrónico y cambio de lamparas dañadas.

Una vez que se comisionó a personal del área competente, (Monumentos Históricos) de este Centro, y con base en dictamen de fecha 30 de octubre de 2007, suscrito por el Arq. Martín Trejo Flores, se autorizaron al Ing. Francisco Javier Venancio Ramírez, Presidente Municipal Constitucional de Aculco, Estado de México, realizar trabajos de remodelación en el inmueble citado, mediante licencia número 401-725-2/345F/07 de fecha 8 de noviembre de 2007; con el seguimiento a la misma..."

Por tal motivo, esta autoridad administrativa considera que el referido Centro INAH Estado de México conforme a su ámbito de atribuciones llevó a cabo las acciones tendientes a proporcionar atención la problemática planteada por usted, sin embargo de estimarlo pertinente podrá establecer contacto con dicho Centro INAH ubicado en Av. Morelos Ote. 502, Colonia San Sebastián, Toluca, C.P. 50090, Estado de México, Tels: (722) 2157080 y (722) 2158569 Ext. 101 y 102 o bien, vía correo electrónico direccion.mex@inah.gob.mx para cualquier aclaración o precisión al respecto.

Sin otro particular, reitero a usted mi más atenta y distinguida consideración.
A T E N T A M E N T E
EL TITULAR DEL ÁREA DE QUEJAS
LIC. ISRAEL ALBERTO CHÁVEZ BARBAZÁN




O sea que, en llanas palabras, le preguntaron al Centro INAH, el mismo al que yo estaba denunciado, si había obrado bien o mal. Y como ellos contestaron que habían obrado bien, entonces -concluye la sabia Secretaría de la Función Pública- obraron bien. Triste y lamentable. Si ya el INAH ha demostrado su inutilidad en la preservación de nuestro patrimonio monumental en toda la geografía de México, ahora se le suma la Secretaría de la Función Publica.

Indignado, respondí inmediatamente con el siguiente mensaje:


Lamento mucho que no se hayan tomado la molestia de leer mi queja y responder a cada uno de los cuestionamientos que puntualmente hice en ella. Este oficio no responde en absoluto a lo que solicité, puesto que da informacíón que ya conocía. Resulta absurdo que me contesten con un "puesto que el Centro INAH Edomex afirma que actuó con apego a la ley, entonces el Centro INAH Edomex actuó con apego a la ley". Lo siento verdaderamente. Ustedes son parte de la misma corrupción.



La reconstrucción de los Lavaderos Públicos de Aculco inventada por Javier Venancio Ramírez (después de destruir los originales) y avalada por el Centro INAH Estado de México.

jueves, 22 de enero de 2009

¿Futuro para el Molino de Arroyozarco?

Publicidad de la hacienda de Arroyozarco en el libro Toluca antigua y moderna / Álbum descriptivo del Estado de México (1901).

El Molino de Arroyozarco, además de ser propiamente un molino perteneciente a la hacienda del mismo nombre, fue también una de las primeras grandes industrias del Estado de México: la fábrica textil "El Progreso", productora de hilados y tejidos de lana. Construida en 1862 por don José Joaquín de Rozas Irazábal, a la sazón propietario de la hacienda de Arroyozarco y de la fábrica de hilados y tejidos "El Dique", de la ciudad de Xalapa, supuso una inversión de 80,000 pesos (de aquellos) en su edificación y maquinaria. La fábrica usaba para mover sus telares el agua que le proveía la enorme presa de Huapango, también perteneciente a la hacienda, que se almacenaba para regular el flujo en la pequeña presa de San Antonio:

En el Distrito de Jilotepec, Municipalidad de Aculco, existe una caída artificial en la hacienda de Arroyo Zarco, producida por las aguas de la presa de San Antonio, que se utiliza en un molino de harinas y con una fuerza de 40 caballos. (1)

Sin embargo, este suministro no fue suficiente. En sus últimos tiempos tuvo incluso que transformar su sistema hidráulico a uno de vapor en el que se utilizaba carbón como combustible. No fue una empresa exitosa. Desde los primeros años del Porfiriato interrumpió la producción de manera intermitente por períodos más o menos largos y hacia 1903 cerró definitivamente. Toda la maquinaria despareció. Según parece, fue vendida a la textilera queretana Hércules. El edificio, por el contrario, subsistió, abandonado y destechado, pero como un ejemplo prácticamente único de la arquitectura e ingeniería industrial pre-profiriana, ya que prácticamente no se le hicieron modificaciones (acaso alguna ampliación) desde los tiempos de su construcción. Hace 40 años, el Molino fue adquirido por el Dr. Girault, quien sólo dos décadas después inició su restauración parcial, efectuada por el despacho de arquitectos Gutiérrez Cortina entre 1985 y 1986. Esta obra, sin embargo, comprendió sólo una sección menor del edificio, lo que fueron oficinas administrativas y que es ahora una agradable casa habitación. El resto permaneció prácticamente en el mismo estado, salvo la adaptación de algunas áreas como caballerizas y corrales.

Pero parece ser que pronto el viejo Molino de Arroyozarco tendrá nueva vida. El Dr. Girault está decidido a convertir el vasto edificio en hotel con tintes ecológicos que será alumbrado, por ejemplo, con electricidad producida con biogás obtenido del estiércol de borrego. Este proyecto en particular, tiene ya un avance importante que puede conocerse en la presentación que hace el propio Dr. Girault en este video. y en este archivo de powerpoint. Y lo mejor, su intención es realizar una restauración enfocada a la preservación del carácter histórico del edificio y una adptación respetuosa del mismo para sus nuevos fines. Mientras el proyecto se concreta, ofrecemos aquí a los lectores de este blog una secuencia de fotografías actuales de este interesante edificio. Vista general de la fábrica de Arroyozarco, desde la presa "El Molino", que se encontraba vacía cuando fue tomada la fotografía. Nótense las más de 50 ventanas que se abren en su fachada. Esta debió ser la entrada principal al Molino de Arroyozarco, en dirección al casco de la hacienda. Actualmente es una suerte de "entrada trasera" para automóviles. Este es el aspecto que muestra la nave de la fábrica desde el patio del molino. La planta baja está ocupada por caballerizas. Chimenea de sección rectangular. Al parecer, se encuentra desmochada, ya que para dispersar adecuadamente el humo debió haber tenido mayor altura. Estado actual de la nave industrial. Desaparecieron los entrepisos, la cubierta ha desaparecido y la maquinaria fue retiarada hace quizá ya un siglo. Esta bonita fachada ecléctica, que lleva en una de sus piedras la cifra del año 1862, debió haber sido una especie de área administrativa. La fecha de construcción del edificio. El decorado de esta pared, que pertenece a la misma área de las fotos anteriores, no es un relieve, como aparenta, sino pintura. Los restos de policromía son precisamente una de las características más interesantes del edificio. Aquí se observa, de arriba hacia abajo, una pared con sillares simulados, una falsa balaustrada y una cornisa que aparenta estar construida con mármoles. Desde El Molino se disfruta una vista hermosísima hacia la presa y el cerro de Jurica. El ala actualmente restaurada es mínima en comparación con la dimensión del edificio. Aquí, la entrada al salón. Esta escalerilla conduce del actual acceso principal (para peatones) hacia el patio del edificio. En la restauración se empleó un color similar al que mostraba El Molino en su origen. El patio cuenta con varios estanques y canales que servían para almacenar y conducir el agua con la que trabajaban los telares.

Un anuncio de 1880 de la tienda de ropa EL Surtidor, que empleaba textiles de la fábrica de Arroyozarco.

NOTAS

Trentini, Francisco. El florecimiento de México, México, Tip. de Bouligny & Schmidt sucs., 1906, p. 166.

lunes, 12 de enero de 2009

Restos rescatados



Sobre la Calle Corregidora, incrustada en el muro posterior de una hermosa casa que tiene su fachada principal hacia la Plaza de la Constitución, existe una pequeña y antigua portada de cantera rosa. El estilo de su dintel y las bases de sus jambas, pertenecientes al barroco entablerado, nos hacen suponer que data de fines del siglo XVII o principios del XVIII. Su ubicación actual no es la original. Se encontraba antiguamente en una vieja y derruida casa de la calle de Aldama de la que sólo quedan ya algunos muros como parte de una construcción màs moderna.

José Marìa Sànchez Silva, "don Chema", fue propietario de ambas casas a mediados del siglo XX. Curiosamente, él realizó un "intercambio" entre ellas de elementos que aún pueden observarse: de una trajo a la otra la portada que hemos mencionado; de ésta llevó a aquella el gran portón de madera del siglo XIX que aún cierra su entrada principal.

Lamentablemente, la portada parece no haber llegado completa a su nuevo emplazamiento. El ojo observador nota rápidamente la ausencia de una moldura o cornisa como remate. Es posible que esta ausencia se deba, sobre todo, a que el abandono y las filtraciones de agua habían dañado ya demasiado las piedras que la componían, pues las cornisas son los elementos más sensibles de una fachada.

A pesar de ello, este elemento rescatado, colocado en un muro de tezontle que por su material destaca entre las paredes de piedra blanca que caracterizan a esta calle, al lado de un gran contrafuerte y con la hiedra que los cubre en parte, conforma uno de los rincones màs bellos de Aculco. Rincón que sólo demerita la puerta metálica pintada de rojo.

martes, 18 de noviembre de 2008

Insensatez anunciada: la casa de los Lara Mondragón

La casa de los Lara Mondragón ocupa el tercio central del lienzo norte de la Plaza de la Constitución de Aculco. Un portal de teja de 25 metros de largo abarca toda su larga fachada, que tiene la particularidad de ser una de las pocas en el pueblo que conserva sus dimensiones originales, de 30 varas de largo, ajustada desde que se repartieron los solares para los vecinos de Aculco en el siglo XVI. Comprende un terreno que va de calle a calle: desde la plaza hasta la calle Corregidora.

Además del portal, obra de los años 50, esta fachada tiene pocos destalles notables. Uno de ellos es la portada de acceso, en cantera, con un antiguo portón de madera que perteneció originalmente a la casa de don Juan Lara Alva. Otro detalle es la portada del siglo XVIII en una de sus accesorias, la más occidental.

En el interior, la casa es un excelente ejemplo de vivienda media de Aculco con restos del siglo XVIII, pero predominantemente del XIX. En su gran patio, destaca un hermoso pozo recientemente restaurado. Alrededor, se despliegan los dos corredores en forma de L, a la manera tradicional del pueblo. Los corredores conservan sus pisos originales de ladrillo -lo mismo que todas las habitaciones- y se cubren con un tejado, apoyado en columnas de piedra con capiteles de ladrillo, todo enlucido.

Las habitaciones conservan sus techos de viguería y terrado. La única incorporación moderna es el comedor, construido sobre las antiguas cocinas, en el extremo norte del patio, que desentona un poco del conjunto. Sus corrales, a pesar de las modificaciones recientes, son quizá los más típicos de los que sobreviven en Aculco.

Lamentablemente, esta casa está ya en proceso de segregación, provocada por sus mismos dueños. Seis eran los herederos de esta propiedad y, desatinadamente, decidieron que a cada uno correspondía una angostísima franja de poco más de cuatro metros de una fachada a la otra; es decir, el espacio que hay entre pilar y pilar del portal de la fachada.

Naturalmente, esto no sólo va contra el sentido común -que habría propuesto en todo caso como mejor solución una copropiedad del tipo de condominio horizontal, que permitiría conservar en su disposición como áreas comunes el acceso y el patio, con terrenos con unas dimensiones más aprovechables- sino que va contra la propia ley: el Plan de Desarrollo Urbano Municipal no permite en esta zona del pueblo subdivisiones de terreno menores a ocho metros de frente.

Pero, ¿la ley? Si hemos visto al propio presidente municipal de Aculco violarla impunemente, si es algo que vemos en México entero todos los días, ¿podría impedir la ley esta sinrazón?

Por lo pronto, algunos de los dueños ya han colocado malla ciclónica marcando sus terrenos. Es así como la ambición llevará seguramente en poco tiempo a la destrucción de esta antigua casa.

El portal de la casa, como quedó tras la remodelación de 1974.

Acceso principal de piedra labrada, con portón de principios del siglo XX.

Portada de piedra de la habitación más occidental de la casa. Como se puede observar, fue ensanchado hace muchos años, desplazando para ello la jamba a la derecha.

Vista del patio desde el cubo del zaguán. Obsérvese, ala derecha, el interesante brocal del pozo.

Otra vista del pozo, restaurado recientemente.



Dos vistas de los corredores. Como era tradicional en las casas aculquenses, no rodean totalmente al patio, sino que forman una escuadra.

El corral es una de las partes más interesantes de esta casa. En esta fotografía, de 1996, ya acusaba cierto deterioro. Nótese la gran pila de piedra y, al fondo, la escalera que sube al troje.

Otra vista del corral. En 1980, cuando se encontraba en perfecto estado de conservación, sirvió de locación a la película "La Casa de Bernarda Alba", basada en la obra de Federico García Lorca y dirigida por Gustavo Alatriste.

Fachada posterior de la casa, hacia la calle Corregidora. ¿Cuánto tiempo más conservará esta casa su originalidad, antes de verla partida en pedazos?

sábado, 8 de noviembre de 2008

Arroyozarco, Puerta de Tierra Adentro

Javier Lara Bayón (con la colaboración de Víctor Manuel Lara Bayón) Arroyozarco, puerta de Tierra Adentro Toluca, Instituto Mexiquense de Cultura, 2003 400 pp., ilustraciones y mapas

La hacienda de Arroyozarco llegó a ser a principios del siglo XX la segunda propiedad más extensa del Estado de México, detrás sólo de la legendaria hacienda La Gavia. Pero más que una finca agrícola y ganadera, Arroyozarco fue un complejo económico que llegó a contar con ferrocarril propio, aserraderos, un conjunto de grandes represas... No en vano ya desde fines del siglo XVIII esta posesión fue calificada como "la mejor del reino".

Su situación sobre el viejo Camino Real de Tierra Adentro, justamente a la mitad del trayecto entre las ciudades de México y Querétaro, le atrajo las ventajas económicas del intenso tránsito por esa vía, pero también la convirtió en punto estratégico para las operaciones militares que desde la Guerra de Independencia y hasta el Porfiriato llenaron el siglo XIX mexicano.

A través de las páginas de Arroyozarco, puerta de Tierra Adentro, el lector podrá adentrarse en un rico pasado de más de cuatrocientos años de vida de este latifundio, en el que se engarzan los hechos, las leyendas y la tradición oral.

Arroyozarco, puerta de Tierra Adentro, obtuvo el Premio Banamex "Atanasio G. Saravia" de Historia Regional Mexicana 1998-1999, en la categoría de investigaciones no académicas.