jueves, 29 de diciembre de 2022

El Portal de las Carnicerías

Hace ya muchos escribí en este blog Aculco, lo que fue y lo que es un texto acerca del Portal de las Carnicerías, que se extiende en el costado oriente de la Plaza de la Constitución con una arquería de cantera gemela a la de su vecino, el mucho más antiguo Portal de la Primavera. Creo que es un buen momento para hablar nuevamente de ese sitio para consignar alguna información novedosa, así como para presentar varias fotografías que no había mostrado antes en esta página.

Hay que señalar primero que el sitio donde se levanta este portal y las accesorias comerciales que se abren a él fue durante siglos un espacio libre construcciones que formaba parte de la misma plaza. Los altos muros del atrio de la parroquia daban directamente sobre ésta, mostrando su característico perfil de arcos invertidos. Mientras que al otro lado de la escalinata que sube al atrio del templo se construyó desde la década de 1870 el hermoso Portal de la Primavera, de este lado el sitio permaneció libre hasta los años de 1930, cuando se edificaron una serie de locales comerciales que constaban una planta baja y un tapanco, de aspecto ciertamente tradicional, pero más bien pobre. Posiblemente se pensó desde el principio construir frente a ellos un portal, pero lo cierto es que en sus primeros años tuvo apenas unos tejadillos construidos por algunos de sus propietarios que no alcanzaban a cubrir todo su frente. Ya en la década de 1940 el portal quedó completo, sin que eso diera realmente unidad al edificio debido al distinto tamaño de los vanos, las dimensiones distintas de los pilares que sostenían el tejado y las cubiertas desiguales de los locales, algunas de ellas planas y otras de teja.

Un detalle interesante es que el Ayuntamiento, al vender el terreno para la construcción de esta serie de accesorias, determinó que se utilizaran exclusivamente para el comercio de carne. De ahí le vino el nombre que conserva todavía hoy, a pesar de que ninguno de los actuales locales se dedica a ese giro: el Portal de las Carnicerías.

Precisamente en los años cuarenta del sigo XX, el doctor Enrique Rojas López -el primer médico en Aculco- consignó en su tesis profesional algunos detalles interesantes sobre la manera en que se llevaba el comercio de carne en el pueblo:

La carne la toman a principio de la semana, pues matan el sábado para vender la carne el domingo que es el día de plaza [...]. Los rastros no existen, sino que varias personas según su situación económica, matan sus animales para vender la carne. Generalmente son cuatro las personas que se dedican a la matanza cada ocho días. Los animales son sacrificados en los corrales o patios traseros de las casas donde los desollan y lavan. Las carnicerías anunciadas con una bandera roja son establecimientos de cuya higiene carecen, tanto éstos como los dependientes. Otra manera de vender la carne es en mesas de madera, algunas forradas con lámina, en las que se adapta un marco sobre el que pende la carne, completamente al aire libre y a merced de las moscas y contaminaciones (Dr. Enrique Rojas López, "Informe general sobre la exploración sanitaria del municipio de Aculco, Méx.", 1943).

Aunque al comentario crítico del Dr. Rojas no le falta razón, lo cierto es que el comercio de carne en esos tiempos se efectuaba en las mismas condiciones sanitarias deficientes en casi cualquier parte del país.

Originalmente existieron en el Portal de las Carnicerías seis locales que, de de norte a sur, pertenecían respectivamente a don Alfonso de la Cueva, don Hesiquio Morales, don Julián Espinosa, don Antonio Espinosa, don Modesto Uribe y don Marciano Alcántara. Don Alfonso, con su ayudante apodado "El Yaqui", solía vender carne de borrego y puerco. Don Marciano vendía carne de cerdo (que mataba en la casa número 4 de la calle Juárez) y vendía su manteca. Los sábados preparaba chicharrones y el domingo sus clientes colocaban platones en fila frente a su local para apartar este platillo. Don Modesto solía matar una res cada semana para vender en su local. Un empleado suyo, José "el Diablo", de Gunyó, preparaba chicharrones de res. Don Antonio comerciaba con carne de borrego, puerco y de vez en cuando también res.

En 1974, con la ejecución del programa Echeverría de Remodelación de Pueblos, el Portal de las Carnicerías resultó muy modificado: los locales se igualaron en su arquitectura y las dimensiones de sus vanos, se derribó el rodete con un fresno que levantaba al frente, se demolieron las dos accesorias que colindaban con la escalinata del atrio con el objetivo de ampliarla y, sobre todo, se construyó un nuevo portal de cuatro arcos de cantera que copió las formas del Portal de la Primavera.

Recuerdo muy remotamente haber visto todavía en uso como carnicerías los locales de los Espinosa, en la década de 1970. En 1978, con la construcción del nuevo Mercado Municipal, se desplazó hacia allá el comercio de carne y los locales fueron destinados a otros usos: queserías, pollos rostizados, una caja de crédito y más recientemente la Churrería Porfirio. Con todo, su nombre de Portal de las Carnicerías se mantuvo y se mantiene como recuerdo de su origen.

martes, 27 de diciembre de 2022

El testimonio de la fundación de Aculco en 1522

Como todos ustedes saben, el pasado mes de septiembre se celebraron los 500 años de la fundación de Aculco con diversos actos organizados tanto por el Ayuntamiento como por organizaciones civiles de nuetsro pueblo. Una de ellas fue la conferencia que presenté el día 23 de ese mes por invitación de la asociación civil Mujeres por Aculco, misma que pueden ver en esta liga de youtube: Aculco a 500 años de su fundación virreinal.

En la presentación, me referí al documento que da sustento a la fecha del 30 de septiembre de 1522 como el día de la fundación de San Jerónimo Aculco, la "Relación de méritos de un capitán de guerra otomí fundador del pueblo indígena llamado Scidoo". Este documento es muy poco conocido, pues únicamente se ha publicado su transcripción en la Gaceta de la crónica e historia de Salamanca, Guanajuato, en su número correspondiente a julio-septiembre de 1986, y por ello me parece oportuno publicarlo íntegramente en este blog antes de que concluya este año de festejos.

No voy ahora a profundizar en el contexto en que se escribió esta relación o en la calidad auténtica o apócrifa del documento (cosa que sí hice en la conferencia, a la que remito a quien esté interesado en el tema). Simplemente traslado lo que se publicó en la Gaceta, incluyendo la introducción escrita por el cronista salmantino Juan Diego Razo Oliva, en la que él explica las circunstancias en las que estos papeles llegaron a su poder, sus características y alguna opinión suya sobre la necesidad de profundizar más en el estudio de este tipo de documentos. Por cierto, no incluí un tercer documento (o tercera parte) al que alude Razo Oliva, pues procede de otro acervo -el Archivo General de la Nación- y se aleja del tema central para nosotros: la fundación de Aculco. Dado que el texto es algo largo, marqué con negritas el párrafo que habla sobre este hecho.

 

Documentos... y testimonios

INTRODUCCIÓN

Entre los varios papeles de su archivo que poco antes de morir me legó el inolvidable Pepe Rojas Garcidueñas, hay unos manuscritos de Don Pedro González -el otro gran historiador y erudito salmantino-, fechados en Salamanca y Dolores Hidalgo en Junio de 1891. Están muy rotos y con riesgo de mayores deterioros, por lo cual plenso entregarlos en custodia al Archivo Histórico Municipal que blen ha organizado Fidencio García Pérez; con la sugerencia para Victor Deschamps Contreras y el H. Cabildo Municipal de que la Sala de Consulta de dicho Archivo o toda esta unidad documental, lleve el nombre de Don Pedro González, como perpetuo y merecido homenaje a tan ilustre historiador y geógrafo salmantino, a quien mucho debemos aquí en la región los que estudiamos sobre nuestros municipios y el Estado de Guanajuato.

Entre los varios papeles de su archivo que poco antes de morir me legó el inolvidable Pepe Rojas Garcidueñas, hay unos manuscritos de Don Pedro González -el otro gran historiador y erudito salmantino-, fechados en Salamanca y Dolores Hidalgo en Junio de 1891. Están muy rotos y con riesgo de mayores deterioros, por lo cual plenso entregarlos en custodia al Archivo Histórico Municipal que blen ha organizado Fidencio García Pérez; con la sugerencia para Victor Deschamps Contreras y el H. Cabildo Municipal de que la Sala de Consulta de dicho Archivo o toda esta unidad documental, lleve el nombre de Don Pedro González, como perpetuo y merecido homenaje a tan ilustre historiador y geógrafo salmantino, a quien mucho debemos aquí en la región los que estudiamos sobre nuestros municipios y el Estado de Guanajuato.

Entre los varios papeles de su archivo que poco antes de morir me legó el inolvidable Pepe Rojas Garcidueñas, hay unos manuscritos de Don Pedro González -el otro gran historiador y erudito salmantino-, fechados en Salamanca y Dolores Hidalgo en Junio de 1891. Están muy rotos y con riesgo de mayores deterioros, por lo cual plenso entregarlos en custodia al Archivo Histórico Municipal que blen ha organizado Fidencio García Pérez; con la sugerencia para Victor Deschamps Contreras y el H. Cabildo Municipal de que la Sala de Consulta de dicho Archivo o toda esta unidad documental, lleve el nombre de Don Pedro González, como perpetuo y merecido homenaje a tan ilustre historiador y geógrafo salmantino, a quien mucho debemos aquí en la región los que estudiamos sobre nuestros municipios y el Estado de Guanajuato.

Volviendo a los documentos del caso, don Pedro González anota que los copió fielmente de un antiguo y ya casi llegible cuaderno que le prestó el salmantino Eufemio de la Cruz Zamora, descendiente de antiguas familias del barrio de Nativitas. En efecto, contienen una relación de mérito en campaña del capitán otomí de Frontera Chichimeca Don Juan de la Cruz Zamora (1a. parte). Que presuntamente hacia los años 1523-1530 llegó aquí a las riveras del río y con otros guerreros de su raza estableció y erigió los pueblos de San Juan Bautista Scidoo y de Santa Maria Nativitas. Y expuestos los grandes servicios prestados a la corona en la empresa de conquista y colonización de la Frontera Chichimeca Guachichil, tramitaron se les reconocieran títulos y privilegios de Caciques Principales, miramientos y tratos de nobleza, etc. (2a. Parte). Debo advertir que al publicar estos papeles no intento más que aportar unos cuantos datos más de los muchos que aún desconocemos y que faltan de confrontarse y analizarse con el debido cuidado, a efectos de poco a poco confirmar o desmentir la versión que sitúa precisamente en dichos barrios otomies, el núcleo de poblamiento que luego, en 1603, aglutinó la naciente Villa de Salamanca. Creo que al respecto nos queda mucho por conocer e indagar. Los mismos documentos aquí transcritos dados como verdaderas primicias para el lector de la GACETA no permiten concluir en un sentido o en otro, pues sus cifras, datos, referenclas y el mismo tono y estilo en que fueron redactados, sugieren graves dudas sobre su autenticidad y concordancla con otras fuentes históricas. Las intercalaciones que llevan entre paréntesis son de Rojas Garcidueñas y mías; y sólo fueron para aclarar la forma gramatical y facilitar su lectura por cualquier tipo de público.

El tercer documento, por último, si está debidamente peleografiado y corresponde al Acervo del Archivo General de la Nación. Aunque ya en la revista Salamanca Gráfica y Documental (Edición Especial de RIAMA, 1982) lo publicamos en versión directa, ahora lo volvemos a publicar en versión más comprensible. Se trata del acta de posesión y confirmación de la merced para la fundación legal del pueblo de Santa María de Nativitas, donde justamente el 8 de septiembre pasado volvieron a celebrar su fiesta de aniversario. Con estos documentos y los que ya aparecieron en la GACETA 1, cerramos un pequeño ciclo Informativo sobre la historia de los barrios de San Juan y Nativitas. (JDRO).

 

RELACIÓN DE MÉRITOS DE UN CAPITÁN DE GUERRA OTOMÍ PRESUNTO FUNDADOR DEL PUEBLO INDÍGENA LLAMADO SCIDOO

D(on) Juan de la Cruz Zamora, Indio cacique y principal de la provincia de Xilotepeque y capitán de los chichimecas, Caballero de la Orden de Santiago, Hijodalgo del Rey N(uestro) S(eñor) y su leal vasayo(;) el que ayudó a conquistar la frontera sur en el glorioso día del Señor San Gerónimo, la ganamos habiendo quinientos sesenta y dos mil chichimecas y murieron ciento veintidos mil y los demás se dieron de paz y los bautizamos con el R(evenderisimo) P(adre) Juan Bautista y les pusimos su Al(calde) y Fiscal y este pueblo se llama San Gerónimo Aculco y fue en el año de mil quinientos veintidos años (,) día de San Gerónimo...

Y pasamos a conquistar a Santa María de la Asumpclón Tequisquiapan en donde habla trescientos y treinta mil chichimecas y los vencimos y murieron sesenta y tres mil chichimecos y los demás los bautizamos en el cerro en un bautisterlo en donde estaba un ojo de mar hirviendo debajo de una peñuela (;) y lo hicimos con el Padre Don Juan Bautista y Don Alonso del Amor (,) ambos misioneros de la santa doctrina y fue en el año de mil quinientos veintitres años a quince de agosto.

Y pasamos a conquistar la frontera del Nordeste en donde había cuatro cientos y treinta y dos mil chichimecas y su capitán se llamaba Amuxe y los vencimos el glorioso día de San Juan Bautista y murieron doscientos veinticinco mil chichimecos y los demás se bautizaron a la falda de un cerrillo llamado Tenamacua (;) y les pusimos su Al(calde) y Fiscal para que les enseñaran a rezar. Fuimos al paseo en la (rotura; faltan palabras) grande para ir a la Gran Chichimeca (rotura: faltan palabras) y es el pueblo de Maxcu.

Y pasamos a conquistar la frontera (rotura: faltan palabras) donde había ochocientos y cincuenta mil chi(chimecos) y su capitán se llamaba Palaña y otro capitán se llamaba Espejos y (h)ubimos guerra y estuvimos guerreando treinta y dos horas y los vencimos y también se dieron porque devisaron (en) el aire al glorioso Señor Santiago Apóstol y a la Santísima Cruz (;) y asi se les hizo una Santa Cruz y por Providencia Div(ina) halló el maestro cantero cinco pledras en el arroyo de una Quebrada y estas se vinieron y al otro día de Señor Santiago Apóstol se puso la Santísima Cruz y se unió con la tierra y se dijo la Misa del Divino Espiritu y al instante todos se dieron. Hicimos el paseo en el llano grande para ir a la conquista de San Pedro de la Cañada (,) estuvimos guerreando quince horas y los vencimos y matamos a cincuenta y dos mil chichimecos y se bautizaron doscientos y nueve mil y se contaron trienta alcaldes de Mecos y un intérprete de ellos se llamaba don Martin de Arco y Flecha (.) (Y) corría la sangre hasta el arroyo Chichinchi y este pueblo se llama Santiago Querétaro (.) (Y) pasamos a y la ganamos con muchisimo trabajo y pasamos a conquistar a San Pedro de la Cañada y se bautizaron los chichimecos cerca de la piedra (Sagrada) que está dentro del río y a un lado está un ojo de mar hirviendo (;) y su capitán de estos se llamaba Coyote Maseomiri y les pusimos Alcalde y Fiscal para que los enseñaran a rezar y lo ganamos el día veintinueve de Junio de señor San Pedro Apóstol a las doce del día y así se llama San Pedro de la Cañada.

(Segui)mos a la conquista de San Geronimo Alfa (rotura: faltan palabras) dimos batalla sangrienta a más de treinta (rotura: faltan palabras) y murieron cinco mil y más (rotura: faltan palabras) que quedaron vivos se dieron a (rotura: faltan palabras) fe Catholica y los bautizamos y les pusimos su Alcalde y Fiscal y este lugar está a la falda y orilla del cerro de Peña León donde está un ojo de mar al pie (;) y había ciento y ochenta y dos mil chichimecos y murieron diez y nueve mil y los demás se dieron en el glorioso día de San Isidro Tolimanejo y seguimos a la frontera en donde había seiscientos catorce mil chichimecos y los vencimos en el glorioso dia de Sant Pedro Apóstol y murieron ciento y cuarenta mil chichimecos y los demás se bautizaron en el ojo de mar a la falda del cerro Maxini y les puse su Alcalde y Fiscal para que les enseñaran la santa doctrina y se llama el pueblo de San Pedro Tolimán.

Y de allí volvimos a conquistar a Sichún en donde había tresclentos y diez y nueve mil chichimecos los demás se bautizaron al pie del cerro Chinchi en donde está una peña larga a modo de sangre (;) y les pusimos Alcalde y Fiscal para que les enseñaran la Santa Doctrina y este pueblo se ganó el día de San Francisco a cuatro de octubre y se llama San Francisco Sichún y su capitán se llamaba Conejo.

Y de allí nos volvimos para el pueblo de Querétaro a disponer conquista de San Francisco Urireo en donde está un cerrillo punteagudo donde estaba un chichimeca llamado Venado en compañía de sesenta y dos mil chichimecos y los vencimos, murieron doce mil y los demás los bautizamos y les pusimos Alcalde y Fiscal y lo ganamos el día de Señor San Francisco de Borja y hoy se llama San Francisco Urireo.

(Y) nos venimos a San Bartolomé de Aguascalien(tes) (rotura) había doscientos y sesenta y cinco mil chichimecos y su capitán se llamaba Tecolote y los vencimos después de guerrear once horas y matamos treinta y dos mil chichimecos y los demás bautizamos y les pusimos su Alcalde y Fiscal para que les enseñara la Le(y) de N(uestro) S(eñor) y su Santa Doctrina y está este pueblo donde se está el ojo de mar hirviendo que hacen unos tepetates y esta agua es muy caliente y declan los chichimecos en el desafío que fueran los Santos P(adres) que les harían recibimiento en aquella agua caliente (;) y se ganó el día de San Bartolomé Apóstol y se llama San Bartolomé Aguascalientes y de allí fuimos a San Juan de Apasco (Apaseo) en donde había doscientos y setenta y ocho mil chichimecos y los demás los bautizamos en el ojo de mar hirviendo y les pusimos su Alcalde y Fiscal para que les enseñe la Santa Doctrina y este pueblo se ganó el día de San Juan Bautista y está a la falda de una loma extendida.

Y de allí venimos a la frontera del cerro Nazdate en donde había quinientos y noventa y dos mil chichimecos, y su capitán se llamaba Grillo (,) los vencimos y matamos trescientos y veintidos mil y los demás los bautizamos y se llamó el pueblo de San Juan Bautista Scidoo y yo como capitán pedí tierra para la fundación de este pueblo y me quedé viviendo en él porque por él y cerca pasa un rio muy caudaloso.

(Hasta aquí la transcripción de don Pedro González, quien termina con una nota que dice: "Es copia en parte de la original, cuyo principio y fin está(n) ilegible(s) por lo muy antigua y maltratada. Salamanca, 14 de Jullo de 1891", P. González; rúbrica).

 

RECONOCIMIENTO Y CONFIRMACION DE LOS TITULOS Y PRIVILEGIOS PARA LOS CAPITANES DE GUERRA OTOMIS, PRESUNTOS FUNDADORES DE SAN JUAN XIDOO Y SANTA MARIA DE NATIVITAS

"Un sello negro con las armas españolas que dice: "Carollis III D.G. Hispanias Rex, Impreso: "Sello Quarto. Un quartillo. Años de mil setecientos ochenta y uno".

Don Carlos Quarto por la Gracia de Dios Ntro, Sr. Rey de Castilla, de León, (siguen otros titulos de realeza).

Por cuanto a los Reyes y Grandes Príncipes pertenece principalmente engrandecer a los que de corazón (les aman?) y a los que lealmente les sirven(,) dándoles dignidades con que ellos y sus hijos y linajes fuesen más honrados. Por eso los sabios antiguos di(j)eron que sólo a los Reyes pertenece engrandecer o ennoblecer y usar de la justicia como decían que es de un hombre a otro. Más también de la justicia distributiva que es en este remunerable galardonar los cargos o buenas obras cuando las mercedes corresponden a grandes servicios en orden de armonía muy apacible a Dios Nto. Sr. a toda razón natural a los Reyes nuestros progenitores de gloriosas memorias que ennoblecieron a muchos de sus súbditos y naturales que blen o lealmente fueron (,) para que destos queden memorias de sus lina(jes) o aquellos exemplos para los que deseen lealmente servir(.) (Y) a vos mi hijodalgo Cacique y Caballero de la (O)rden de Santiago(,) Señor de la Banda Don Diego (de la Cruz) Martinez(,) Capítán conquistador de la gran Provincia de Xilotepeque, poblador y fundador de ella(,) quien en compa(ñ)ía del capitán general don Nicolás Montañez de San Luis(,) Don Pedro Felipe Xtal(,) Don Agustin de Gugorrola y demás caudillos habéis conquistado esa provincia poniendo vuestras nobles personas con todo riesgo y pellgros por nuestro servicio y (por) haber mucha pérdida en (v)uestro caudal y disteis batallas sangrientas con los guerreros bárbaros Cichimecos Guachichiles Gente Indómita de mala prosapia: Pues gloriosos Dios hízoles pedir paz abrazándose a la ley del Santo Evangelio y les arruinasteis la ine(x)pugnable fuerza con que vivían sepultados en la región del olvido (;) por cuya razón queriendo remunerar por esta nuestra real cédula y merced de tierras(,) debéis gozar un sitio de ganado mayor en término de la población de Xilotepeque y su provincia y os mando haréis una casa y en ella pondréis mis armas reales y las vuestras de que os (h)ago merced y serán en quarteles. Que en el primer quartel pondréis una Aguila Imperial a su color parada en un nopal. En el segundo una colu(m)na con letras de oro que diga Ave María. En el tercero pondréis vuestra semejanza. En el cuarto dos estrellas en campo verde. (Os) (h)ago merced vuestra casa de circunferencia de todas mis justicias para que nos vayan de poner a vuestra noble persona y a algunos de vuestro lina(je) así hijos como nietos (,) (b)isnietos(,) chosnos (,) bischosnos y demás sucesores de vuestra noble personal (,) así los que a(h)ora son como los que sean de aquí adelante que hayan de tener dicha vuestra casa para que gocen de este privilegio que (a) vos concedo. Compelo a todas justicias así los que a(h)ora son como los que sean de aquí adelante se han de aportar con mi vara que les será dada por mi Viso Rey o el que le considere sus veces y que hayan vestido de punta en blanco como también yos concedo para que uséis armas así ofensivas como defensivas y a vuestros hijos herederos subcesores y que podáis rondar así vuestro pueblo como fuera del (;) y (h)ago a vos hijo dalgo ml cacique de los caciques principales de ese pueblo. (Y) como señor de vuestro pueblo no consintáis que en (él) se introduzca ninguna justicia ni juez y que ningun(o) tenga voz activa ni pasiva so pena de negarlos por extraños a mi Real Corona. (Y) en la elección que hiciéredes se la remiteréis a mi Viso Rey para que la acuerde é la confirme sin consentir que en ella entren más que los que hubieren titulos de caciques y principales y nomás iguales ó libres vuestros pobladores y conquistadores de todos vuestros (h)echos ó derechos de tributos o alcaldes con otras imposiciones anexas á vuestros pueblos con todo el señorío de Jurisdicción civil ó criminal y que todos ellos podáis usar por título universal oneroso y lucrativo como de cosa vuestra. Y anulo muestra (C)édula que hubiere antes de esta ó después de esta para que solamente ésta sea válida. Y que os hayan y tengan llamen o intitulen Don Diego Martínez é así se llamen é intitulen vuestros hijos, herederos y subcesores que vuestra casa hereden y que hayan de gozar de los privilegios que vos concedo á vuestra noble persona. Apelo á todas mis Justicias guarden lo contenido en esta mi (C)édula y merced; por lo que mando a todos los Infantes (,) Prelados (,) Duques (,) Marqueses (,) Condes (,) Ricos Homes (,) Maestros de Ordeneschichimecos Priores (,) Comendadores (,) Subcomendadores (,) Alcaldes de los Castillos y Casas Fuertes (,) a Nuestro Consejo ó Viso Rey Presidente y Oidores (,) Alcaldes Mayores (,) Regidores (,) Alguaciles á los de mis justiclas y Gobernadores y á todos mis Consejos y Cancillerías Reales así á los que a(h)ora son como los que sean de aquí adelante (,) en particular la justicia de Xilotepeque y Ayuntamiento y demás lugares (,) (so) pena de mil pesos de oro común para mi Cámara y ayuda de mis gastos de Justicia- Dado en esta Noble Villa de Valladolid en treze de mayo de mil é quinientos y treinta y dos años. -Yo el Rey- por Mandato de su Magestad y su Alteza- Don Lorenzo Juárez de Mendoza",

(Hasta aquí la supuesta Cédula Real; en seguida vienen dos Actas confirmatorias de la misma, expedidas por los Virreyes Luis de Velazco y Martín Enríquez de Alamanza).

"... Por cuanto ha sido hecha relación que Don Diego Martinez es Indio Cacique Conquistador y Capitán General del pueblo de Santa Maria Nativitas (,) fundador y poblador de dicho pueblo y para que sepa notoriamente que es hijodalgo del Rey Ntro. Señor y Caballero de la (o)rden de Santiago (,) Cacique y principal de los casiques y principales de la gran provincia de Jilotepeque, que llegue á noticia de todos mando se guarde y se cumpla lo contenido en esta Real Cédula dada por su magestad y librada del Real Consejo de Indias (,) (so) pena de quinientos pesos para la cámara de su Magestad. (H)echo en México Tenuxtitlán en Diez de Octubre de mil quinientos e treinta y tres años. -Don Luis de Velazco(.) Francisco de Urquisa Escribano Real. "Don Martin Enriquez de Alamanza Capitán General (etcétera)... Hago a vos mi alcalde mayor de la gran provincla de Jilotepeque como me ha sido (h)echa relación que Don Diego de la Cruz Martinez es Cacique y principal de los principales Caciques de esa gran provincia de Jilotepeque y demás partes del pueblo de Ntra. Señora Santa Maria Natividad en que atento haber sido capitán de las fronteras de Chichimecas (,) poblador fundador y conquistador de ese dicho pueblo de Santa Maria Natividad y haber amantenido a los indios chichimecas de paz y que no es razón que por haberse convertido a nuestra Santa Feé Catholica ellos de peor condición y calidad y pierdan sus derechos que antes tenían y gosan de la Real Cédula de su magestad Don Carlos Quinto que Dios guarde años ,() pues por su fidelidad y lealtad del caballero primo Casique y principal Don Diego de la Cruz Martínez y demás que lo acompañan los caballeros y Capitanes Don José Alonso Palo (,) Don Antonio Guzmán (,) Don Agustín de la Bárcena (,) Don Bartolomé del Toro (,) Don Phelipe Ixal ,() Don Francisco Gurrola (,) Don Estevan Gonzáles (,) Don Pedro Hernández de la Guerra (,) Don Joseph Massimi (,) Don Pedro Martínez (,) Don Juan de los Angeles (,) Don Antonio de Luna (,) Don Nicolás Lugo (,) Don Christobal Sánchez (,) Don Gregorio Fierro (,) Don Juan Bocanegra (,) Don Pedro de la Cadena(,) Don Joachim Miguel Bala-Blanco (,) Don Santiago Granada y Tapia (,) Don Juan Carnero (y) Don Estevan de la Mota. Todos capa(c)es para el ministerio de Guerra caudillos capitanes y caballeros y casiques principales de Jilotepeque y Tula() harcis (sic: por haréis?) que Pedro Ledesma español inteligente en las disposiciones españolas y milicia chichimeca le acompaña al caballero y capitán Don Diego de la Cruz Martínez que lo acompañó en todos los puestos y (a)saltos que le acaecieron de guerra en fronteras de chichimecas y de San Juan del Río Maxen (,) San Pedro del Rincón (,) San Francisco Toliman (,) San Phelipe (,) Santiago Querétaro (,) San Francisco Urireo (,) San Bartolomé de Aguascalientes (,) San Juan de Apaxeo (,) San Pedro Purguagua (,) San Miguel Tarimoro (,) Santa Maria Natividad (,) Acámbaro (,) Santiago Silagua (,) León (,) Villa de San Miguel (,) San José Sombreretio (,) San Juan de los Lagos (,) y Sierra Madre y demás partes que (a)rmados de punta en blanco con vara de bastón de obediencia y por el real mandato que se dio de esta real audiencia y libros en el dicho Don Diego de la Cruz Martinez caballero de la Orden de Santiago casique principal de los casiques principales de ese pueblo. Vos (h)ago saber á vos mi alcalde mayor de la Villa de Zalaya que habéis de atender a dicho Don Diego de la Cruz en lo que se le ofreciere de justicia como también se le concede merced para que pueda cargar armas asi ofensivas como defensivas y que pueda rrondar (sic) dentro de canales (sic: por calles) como fuera de ellas y puede prender y usar de su justicia contra los que husurpen (sic) el Real haber y cualesquiera que no lo pagaren. Doy plenísima de este mi superior mandato á todas mis justicias en donde quiera que vaya sea (a)tendido y mirado y que no se le estorbe el derecho que se le concede para que dé él sus frondas (sic) así en poblados Villa y Ciudad como en la guarda de los campos y se dé auxilios que pidiera (,) y mando que este privilegio lo go(c)en en sus hijos como nietos (,) bisnietos(,) tataranietos y demás subcesores(;) y vos mando a voz (sic) mi dicho Alcalde mayor de la provincia de Jilotepeque y demás partes del pueblo de Santa María Nativitas hagan publicar á son de caxa y clarín y voz de pregonero todo a los puntos de su executoria (,) siendo dignos por sus merecimientos que se sepan notoriamente como es hijodalgo del Rey Ntro. Señor (,) casique y principal de ese pueblo de Natividad. Mando se execute todo lo mandado (so) pena de quinientos pesos para la Real Cámara. Fecho en México Tenastitlán en honce (sic) de mayo de mil quinientos setenta y dos años: -Martin de Enríquez Por mandato de su excelencia -Diego de Studillo Lic(enciado) Canalexa. Lo (h)ice escribir para en favor del capitán Don Diego Martinez se gún lo contenido en ella. -Don Lorenzo Juárez Lic. Francisco Menchaca, -Don Alonso Salazar y Altamirano Marquéz de Bobischo.."

Un sello que dice: Carolus III D.G. Hispaniar Rexes. Impreso; Sello Quarto, un quartillo, Años de mil setecientos ochenta y ochenta y uno.

(Y la nota final de don Pedro González díce: "Van copias de sus originales que tiene en su poder. D. Eufemio de la Cruz Zamora, vecino de Salamanca. Dolores Hidalgo, 29 de Julio de 1891". P. González. Rúbrica).

 

FUENTE: Juan Diego Razo Oliva, "Documentos y testimonios", Gaceta de la crónica e historia de Salamanca, Gto., julio-septiembre de 1986, p. 13-16.

sábado, 24 de diciembre de 2022

Feliz Navidad

¡Feliz Navidad a todos los seguidores de este blog!

Muchas gracias por haberme leído a lo largo de este año 2022, espero que mis textos les hayan gustado, les hayan hecho saber un poco más sobre el pueblo, los hayan acompañado y quizá hasta les hayan divertido. Ojalá que en el 2023 el blog Aculco, lo que fue y lo que es siga gozando de su atención.

Para celebrar esta Navidad 2022, les comparto un villancico que el padre Modesto Basurto Guisa incluyó en su libro Cartas y ligeros apuntes sobre un viaje a Roma y Tierra Santa (1908). Según escribe, lo cantaba en su infancia (que transcurrió en Aculco, donde nació en 1861) y lo recordó al visitar la Iglesia de la Natividad en Belén durante aquel viaje de 1898. Nuestro seguidor en Facebook, Kevin Edwin Robles, nos informa que se sigue cantando en el municipio "en el nacimiento del niño". Es, pues, patrimonio vivo:

 

Niño inocente, vuelve los ojos

hacia un humilde pobre pastor,

y de sus manos el don recibe

cual testimonio de puro amor.

 

Ricos tesoros darte quisiera

que deslumbraran al mismo sol;

mas como indignos de Ti serían,

prefiero darte mi corazón.

 

 

He tratado de hallar el origen de este villancico, y únicamente lo he encontrado transcrito y con algunas estrofas adicionales en la Guía del peregrino en Tierra Santa, del franciscano fray José María Hermo, publicado en Jerusalén en 1888:

 

Al niño jesús en el santo pesebre

 

Niño Inocente, vuelve tus ojos

Hacia un humilde pobre pastor,

Y de sus manos el dón recibe,

Cuál testimonio de puro amor.

 

Ricos tesoros darte quisiera

Que deslumhraran al mismo sol,

Mas como indignos de Tí serían

Prefiero darte mi corazón.

 

Entre las auras, un Ángel bello

A los mortales se apareció,

Y en blandos ecos, la fausta nueva

Hasta en Oriente se difundió.

 

Fuente serena, riza tus aguas,

Dame tu aroma, Cándida Flor;

Paz y alegría reinen doquiera,

Gloria al Mesías, cante mi voz.

 

¿Será un villancico de origen español o mexicano? ¿Por qué aparece ligado a Tierra Santa? Ojalá algún día pueda responder esas preguntas que hoy me hago.

viernes, 16 de diciembre de 2022

Los descendientes aculquenses de la Malinche

Las investigaciones genealógicas suelen dar resultados sorprendentes. No es en realidad raro que alguien tope con algún antepasado importante, rico o famoso, o bien históricamente relevante. Y es que nuestros ancestros son muchísimos y cada generación hacia atrás su número se multiplica por dos. Si nos remontáramos por ejemplo 17 generaciones atrás, lo que nos llevaría a principios del siglo XVI, a los tiempos de la Conquista de México, tendríamos en ese momento hasta 131,072 ancestros (aunque, naturalmente, algunos o muchos de ellos estarán repetidos).

Vistas estas cifras, no resulta tan extraño descubrir que en Aculco existen descendientes de doña Marina, la famosa Malinche.

Este descubrimiento corresponde principalmente al investigador Nefi Arenas, profesional de la genealogíaa quien pueden encontrar en Facebook. Tomando como base su investigación, pude establecer a partir de la octava generación el momento en que algunos descendientes de la Malinche, de apellido Basurto, se establecieron en Aculco y a partir de ese momento vivieron en este lugar. Aunque en el pueblo este apellido casi se ha extinto, todavía existen muchos descendientes suyos, entre los que me cuento. Aquí un árbol simple de descendientes de la Malinche hasta finales del siglo XIX:

 

1. Doña Marina, intérprete en la conquista, casó con el conquistador Juan Jaramillo, uno de los capitanes de Hernán Cortés, y fueron encomenderos de Jilotepec. Jaramillo fue también dueño de algunas de las tierras que luego formaron parte de la hacienda de Arroyozarco. Tuvieron una hija: María Jaramillo.

2. María Jaramillo casó con el noble don Luis de Quesada y Mendoza. Tuvieron un hijo varón, Pedro de Quesada y una hija, Francisca de Mendoza.

3. El general don Pedro de Quesada heredó la mitad de la encomienda de Jilotepec, encabezó tropas en la Guerra Chichimeca de la Sierra Gorda y tuvo al menos una hija fuera del matrimonio con María Hernández de Grados, llamada Leonor.

4. Esa hija natural, Leonor Hernández de Quesada (ca. 1580), heredó tierras de su madre en Huichapan y contrajo matrimonio con Salvador Ronquillo, quien había sido soldado en las campañas de la Sierra Gorda. Una de sus hijas fue Juana de Quesada.

5. Juana de Quesada (ca. 1620) casó con Francisco Hernández. Tuvieron una hija, María.

6. María de Quesada (ca. 1648) casó con Juan Martín Guerrero. Su hija fue Juana.

7. Juana Guerrero de Quesada (1674-) casó con el hacendado Juan Núñez Basurto.

8. De los hijos del anterior, uno, Cristóbal Núñez Basurto (ca. 1696-1770) casó con Doña Juana María de Ojeda y Villaseñor y permaneció en Huichapan, mientras que otro, Francisco Tomás Basurto (1698), se casó con Ignacia Sánchez Mejorada y de la Vega el 3 de noviembre de 1720 y se establecieron en Aculco, en la hacienda de Santa Rosa. Se convirtió así en patriarca de los Basurto aculquenses.

9. Fue hijo de los anteriores José Manuel Basurto (1734), que se casó el 11 de julio de 1763 con María Antonia de la Vega García y tuvieron por hijo a José Cayetano.

10. José Cayetano Ciriaco Basurto (1773-1841) se casó con Ana María Sánchez García el 21 de octubre de 1806 y tuvieron a José Cecilio Cayetano.

11. José Cecilio Cayetano Basurto Sánchez (1819) se casó con Juana Polo Peñaranda (1820) el 27 de julio de 1838 y tuvieron a José Cayetano.

12. José Cayetano Basurto Polo (1843) se casó con Crescencia González (1845) y fue el padre de Matilde Florentina Basurto (1875). Ella fue mi bisabuela.

 

Los Basurto fueron una familia muy extensa e importante en Aculco, por eso en este blog he escrito muchas veces sobre ellos. Puedes leer algo sobre al respecto en estos textos:

La mina: historia y leyenda.

Los cuatro padres Basurto.

El padre Tomás García Basurto.

 

Y si quieres saber más sobre Nefi Arenas y sus trabajos genealógicos, puedes visitarlo acá:

 

jueves, 15 de diciembre de 2022

Los zuavos de Arroyozarco y sus mulas

Como "zuavos" se conoció a ciertos regimientos de infantería francesa creados en el siglo XIX en Argelia. En su origen estaban formados por bereberes argelinos, pero con el tiempo se fueron conformando casi totalmente con franceses asentados en aquel país. Los caracterizaba su vistoso uniforme que reflejaba su origen norafricano: anchos pantalones rojos, chaqueta corta azul, polainas blancas y gorro "fez", que a veces cambiaban por un turbante. Muchos zuavos solían dejarse largas barbas y atusados bigotes o fumaban pipas para enfatizar esa imagen exótica y extravagante.

Los zuavos se hicieron especialmente famosos con las aventuras imperiales de Napoleón III, pues se les envió lo mismo a Crimea que a Italia o a México. En nuestro país, seguramente muchos de ustedes los habrán visto representados en pinturas, ilustraciones, caricaturas o películas sobre la Batalla de Puebla del 5 de mayo de 1862, pues combatieron en ese encuentro que significó la victoria mexicana sobre el ejército francés. Era tal la extrañeza que causaba entonces su uniforme entre los mexicanos, que el propio Porfirio Díaz, quien tuvo un papel destacado en dicha batalla, recogió del campo algunas prendas de zuavos muertos para mandarlas a su hermana en Oaxaca como una curiosidad.

En Arroyozarco hubo zuavos en diversos momentos de la intervención francesa, entre 1864 y 1867, pero es poco lo que sabemos de su estancia en el lugar, menos aún de su vida cotidiana.* Por ello resulta valioso el texto que hoy quiero compartirles, el cual apareció en Francia en el periódico Le Derby del 17 de julio de 1866. Su autor, el teniente Paul Laurent, explica las razones por las que era importante establecer un destacamento de zuavos en en Arroyozarco durante esos años y cómo, a pesar de tratarse de soldados de infantería, se les dotó de mulas para facilitar su desplazamiento por los alrededores. Al final, dejando de lado lo noticioso o informativo, Laurent dedica unos párrafos a describirnos la extraña imagen de aquellos hombres torpemente montados, pero divertidos, cabalgando por los caminos de la zona.

Espero que todos, y muy especialmente mis amigos arroyozarqueños, disfruten mucho este artículo.

 

La compañía libre en mulas

(Le Derby, journal universel des courses et du sport, 17 de julio de 1866, p. 3)

Arroyozarco es una llave de caminos. Desde los cuatro rincones de México se pasa por ahí para llegar a la capital y a Veracruz. Este lugar ha sido también teatro de muchos ataques contra los viajeros. Se comprende por ello la necesidad de ocuparlo con una fuerza bastanta móvil, capaz de moverse a veinte leguas a la redonda con rapidez. ¿Pero cómo lograrlo?

No se podía pensar en caballería, no teníamos suficiente para las necesidades del gran guerra. Por otra parte, jamás podría esperarse que la infantería alcanzara a las guerrillas que se mantienen siempre a distancia de sus bayonetas.

El general Bazaine, habiendo hallado pronto el expediente, creó la compañía libre en mulas.

Acabo de pasar por Arroyozarco. Con mis propios ojos vi a los zuavos y sus mulas. Enseguida pensé en el regimiento de dromedarios que Napoléon organizó en Egipto. Es la misma idea la que ha presidido esta formación.

Hacía falta encontrar una manera de trasladar rápidamente una tropa de infantería, con el fin de que llegara lo bastante fresca y reposada para poder lanzarse al pie de la montaña y usar su fusil.

Ahora, cuando el destacamento de Arroyozarco es alertado por los habitantes de los contornos -que tienen todo el interés- cuando han visto rondar un grupo de jinetes que, emboscados en algún cruce de caminos, esperan la ocasión de una rica captura, suena la corneta como en un escuadrón de caballería; los zuavos suben a sus pequeñas y ágiles mulas, y marchan a la ambladura en un convoy a ocho kilómetros por hora con el saco a la espalda y el fusil en bandolera, para caer sobre los que se creían a salvo a una jornada de distancia de la infantería ordinaria.

A dos kilómetros del punto en que la presencia del enemigo ha sido indicada, ponen pie a tierra, una sección guarda las mulas y los equipajes, mientras los restantes avanzan a paso ligero para despertar a golpes de bayoneta al enemigo dormido.

Nuestros buenos zous-zous se divierten como colegiales con este nuevo género de cabalgata y gustan mucho de esta manera de acercarse a la batalla. Los parisienses del grupo dicen que les recuerda a los asnos de Mémorency.**

Se disputa quién formará parte de esta infantería a cuatro patas, como se le llama, y los lugares de la compañía en mulas están siempre llenos, aunque las balas del enemigo abren numerosas vacantes. Se inscriben por adelantado y los zuavos que tienen cierto conocimiento literario lo llaman "postularse para un asiento en la Academia", aludiendo a la silla en el lomo de las mulas.

Cada uno cuida a su mula con el clásico amor del caballero por su montura, le da algún apodo cariñoso y la cubre de pompones, verroterías, de oropel, con el gusto fantasioso que caracteriza a los señores zuavos.

Es un espectáculo muy curioso, se los juro, ver pasar sobre el polvo a esta banda de diablos felices, trotando corto sobre sus monturas de largas orejas, uno aquí a horcajadas, creyéndose un caballero serio, otro por allá sentado de lado como mujer, este otro posando las piernas colgantes sobre la grupa como un burrero árabe. Todos marchan a la batalla riendo, cantando, tratando de adivinar la parte del botín que tomarán de los vencidos.

Las mulas alerta trotan con un aire travieso, sacudiendo sus penachos y campanas. Los ruidos acerados del sable-bayoneta las emociona, agachan las orejas o las levantan cuando perciben sobre la ruta alguna cosa anormal.

Llenas de emulación, se animan entre ellas, y sus caballeros bastante novicios tienen dificultades para hacerlas guardar el orden de batalla reglamentario. Las caidas frecuentes y poco peligrosas divierten a la columna. Cuando un zuavo cae de cabeza, su mula se detiene con aire sorpendido, para ver a su amo levantarse entre los abucheos de sus camaradas, sacudiendo entre juramentos el polvo que lo cubre.

Sin embargo la columna marcha siempre a buen paso, y en el tiempo que nuestro torpe tarda en volver a subirse a su silla de montar, las otras mulas han ganado terreno.

Su montura se vuelve y se agita, apenas se ha montado el zuavo cuando parte en un galope frenético para alcanzar a los otros. Nuestro caballero improvisado se une nuevamente a la columna, agarrado a la crin, a la silla, a la cola, donde quiera que halle un punto de apoyo.

"Qué felicidad, decia uno de ellos, que la naturaleza le ha dado a estos animales un mechón más sólido que el de sus damas."

La primera mitad del recorrido no es más que un estallido de risas y una canción con mil coplas interminables, pero suena el clarín. ¡Atención! Ponen pie a tierra, ajustan todo lo que ha desacomodado el desordenado encanto de las mulas. El capitán hace una señal, los rostros de ponen serios, las pipas se apagan, las mulas son atadas unas con otras, un pequeño clic avisa que el sable bayoneta ha sido ajustado al cañón del fusil. Comienzan a andar en silencio esta vez, poco a poco el paso se acelera, el clarín toca a carga, la compañia ha tomado el paso ligero marchando en tres o cuatro columnas para dar vuelta a la posición.

Al final de un cuarto de hora la posición es levantada y la banda ha sido atacada y derrotada.

 

Paul Laurent, teniente del Primer Regimiento de Cazadores de África

 

NOTAS

* En marzo de 1864, era comandante superior de Arroyozarco el teniente Fonvieille, del 2o regimiento de zuavos: Eugène Lefebvre, Documentos oficiales recogidos en la secretaria privada de Maximiliano, vol. 1, Bruselas y Londres, 1869, p. 410.

** Parece que alude a una obrilla de teatro, "La fiesta de los asnos o un día en Montmorency" ("La partie des ânes ou un journée a Montmorency") de Gabriel de Lurieu, 1837.

martes, 29 de noviembre de 2022

De María Manuela a José Ignacio: dos cartas de amor de 1782

Escribía aquí, hace poco más de un mes, acerca de cuatro cartas de amor escritas en el Aculco del siglo XVIII. Quizá es muy pronto para repetir el tema, pero confío en que mis lectores serán indulgentes y me disculparan al contarles hoy de otras dos cartas amorosas de la misma época y procedencia. Éstas nos hablan de un amor más juvenil y sencillo, sin los enredos de la historia que les conté entonces, pero que narran de igual manera un amor finalmente frustrado.

 

***

 

El joven aculquense José Ignacio Morales se hallaba prendado desde hacía dos años de María Manuela Olloqui, criolla nacida en Acambay.

Los jóvenes habían intercambiado cartas y la madre de ella, Florencia o Florentina Ríos, parecía estar de acuerdo con aquel amor. Siguiendo la costumbre, el padre del muchacho, don Antonio Morales, pidió su mano al progenitor de la novia -don Joaquín García de Olloqui- y éste le respondió por escrito con su aceptacion. Cosa de año y medio después, sin embargo, Olloqui se desdijo argumentando que "la niña no quería" casarse y no sólo eso, sino que procuró alejarla enviándola desde su casa de Acambay a la de un yerno suyo que vivía en Atlacomulco.

Don Antonio se inconformó, pues sospechaba que aquel cambio de opinión de María Manuela no era tal, sino que el padre la presionaba para evitar el matrimonio. Por ello decidió denunciar la situación ante el cura y juez eclesiástico de Aculco, el bachiller don José Moreno, pidiéndole que se investigara si en verdad era Olloqui quien no la dejaba casarse a pesar de que era su voluntad.

Como prueba, Morales presentó al sacerdote una carta enviada por Olloqui el 12 de julio de 1780, en la que decía haber consultado "la libre inclinación" de su hija y que ésta era favorable al matrimonio, añadiendo que de su parte celebraba "la unión que nos ofrece este sacramento, para que con más satisfacción, mi esposa, familia y principalmente a mí nos contemplen suyos y a todo su arbitrio".

Mostró también don Antonio dos cartas que María Manuela le había escrito a José Ignacio, en las que quedaba claro que le correspondía. La primera, que transcribo a continuación y no tiene fecha, revela ya algún descontento de parte de su padre. Es interesante la firma, en que la joven juega con su apellido Olloqui llamándose "Olla Prieta". Es de notarse asimismo el uso excesivo de las abreviaturas Vmd. (vuestra merced)y Vg. (vuestra gracia). Finalmente, hay en ella una posdata que no es sino una copla española que al parecer se había popularizado en la Nueva España:

Mi más venerado negrito de mi corazón:

Yo estoy buena y siempre para servirte, pues el que no hubiera escrito en estos días es por no haber habido ningún lugar. Pues sabe mi negrito lo que lo quiero y lo estimo, que por ti perdería la vida y no te olvido hasta el morir. Y no ha habido ningún motivo en mí pues p. mi padrecito lo dijo, porque nomás se le puso en la cabeza y así no pierda Vmd. las esperanzas de mí y puede Vmd. creer que que desde que supe lo que había pasado en estos días, pues todos los días lloro más que niña chiquita y así no tenga Vmd. que sentir de mí pues soy suya, espero en Dios y en María Santísima mi señora y no molesto a Vmd. más, sabe Vmd. que lo quiero y sin más, Dios Guarde la vida de Vmd. mía para que nos veamos juntos de con [ilegible].

Su criada, Manuela María de Olla Prieta.

Y dónde estás prenda querida, cielos de mis pensamientos, en dónde que no escuchas mis suspiros y lamentos.

La segunda carta tampoco está fechada. Su redacción es mucho más confusa que la anterior y por momentos es imposible seguir el sentido de las palabras de María Manuela, lo que deja ver su instrucción deficiente, a pesar de que pertenecía a una familia acomodada. Menciona, por ejemplo, alguna enfermedad de José Ignacio, pero no se entiende si se trata de una enfermedad del cuerpo o del alma:

Mi estimado y querido negrito de mi corazón:

No sé cómo explicarle a Vmd. el dolor que tuve cuando supe que Vmd. se había ido muy malo pues puede creer que por de qué se diría no fui yo esa noche, pues no ha de ver Vmd. si yo ya estaba vestida y salí hasta la puerta ya puede considerar Vg. a cuánto puede llegar de amor que le tengo a Vmd., pues ya no atendía a ver si mi padre estaba, pues ya me iba saliendo como una loca, y me alegraré que ésta halle a Vmd. muy aliviado y juntamente muy contento y que ya no se vuelva Vg. a enfermar, que siga adelante del alivio. Yo me hallo media buena, porque he estado un poco indispuesta. Yo tengo con Vmd. un sentimiento de ver cómo le ha enseñado a Vg a su compadre la esquela que le envié a Vmd. y a su padre y le dijo Vg. que yo le había enviado a que por un camino Vg. y yo por otro yo había de ver a Vg., eso porque me habían dicho quitaban la tienda, ahí puede considerar nos habiamos de vera bien fácil, ya no oñi no. A Vmd. le han hecho creer por otros [ilegible] yo le daba a entender a Vg. que yo me quedaba en Acambay porque me ha dado a entender mi padre que sí me quería ir allá, pero puede creer Vg. que primero la vida, no lo ha de creer Vmd. que es tanto el amor que tengo a Vg. que cuando Vd. estaba a enfermo [ilegible] de Vmd. hasta tenía yo un dolor que si mi madre me hubiera preguntado con ánimo le hubiera respuesto, pero en cuanto Vmd. [ilegible] se acaba el ánimo y no más. Dios guarde la vida de Vmd. muchos años, como de su segura servidora que sus manos besa.

María Manuela García de Olloqui.

Vmd. ha de enmendar las mentiras porque ya sabe Vg. que yo no sé escribir a bien que Vmd. como capaz lo ha dispensar.Y adiós, sola me quedo en la [ilegible].

La queja de don Antonio Morales fue enviada por el cura de Aculco al Provisor y Vicario General de Españoles, es decir, al máximo juez eclesiástico del Arzobispado de México, para que determinara qué debía hacerse. Éste ordenó se interrogara a María Manuela para que declarara bajo juramento si las cartas eran suyas y si su deseo era contraer matrimonio con José Ignacio. En caso de que así lo quisiera y su padre mostrara oposición, la niña sería depositada en una casa respetable en tanto se resolvía cualquier recurso legal que interpusiera su progenitor. En caso de que no quisiera contraer matrimonio, el caso simplemente concluiría.

Se ordenó en efecto a don José Joaquín que enviara por María Manuela desde Atlacomulco para que fuera interrogada en su casa de Acambay, y el 6 de marzo de 1782 se llevó a cabo la diligencia. María Manuela declaró lo siguiente:

Que la primera [carta] la mandó escribir y la segunda la escribió de su mano y la firmó de su puño, que en orden así de su libre y espontánea voluntad quería casarse con don José Ignacio Morales. Dijo que antes quería casarse y era su gusto y voluntad porque quería su padre; que no queriéndolo ahora no quiere, por no hacerlo contra su voluntad, porque su intención ha sido siempre darle gusto. Que aunque la que declara le ha mandado algunas cosas como es un rosarito de oro y el dicho don José Ignacio le ha correspondido con otras como un rebozo y dos eslabones, pero que esto no lo ha tomado por vía de prenda y que apreciaría que el dicho don José le mandara lo que le ha enviado para devolverle lo que éste ha dado.

Concluyó así el caso, diríamos que casi anticlimáticamente. Aquella frase "no te olvido hasta morir" escrita por María Manuela a su pretendiente quedó sin más en vana e incumplida promesa. Pero las cartas de aquel amor sobrevivieron y nos permiten hoy asomarnos, aunque sea sólo un poco, a la vida cotidiana de nuestros antepasados aculquenses de hace casi 250 años.

 

NOTAS

"México, México, registros parroquiales, 1567-1970," database with images, FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:9396-1QS8-2V?cc=1837908&wc=MGX1-3TG%3A164300601%2C164305102%2C165945503 : 21 May 2014), Aculco de Espinosa > San Jerónimo > Información matrimonial 1759-1782 > image 529 of 591; parroquias Católicas, Estado de Mexico (Catholic Church parishes, Estado de Mexico).

* Las cartas de María Manuela están escritas con muchas fallas gramaticales y ortográficas, e incluso parecen revelar su dislexia. La que mandó escribir a otra persona tiene además una letra muy difícil de leer. Hice lo posible por interpretarlas y transcribirlas con correcciones para que sean legibles para los visitantes de este blog.

sábado, 26 de noviembre de 2022

Las historias reales de tres brujas de Aculco

La semana pasada les platicaba aquí del brujo Alejandro, al que se le atribuía la capacidad de hablar con los animales. Por el gran número de visitas que tuvo ese relato entiendo que gustó y que a los lectores de este blog les interesaría conocer más historias por el estilo. Las hay, por supuesto, aunque la mayoría de las veces no se conoce su desenlace, pues apenas han llegado hasta nosotros documentos sueltos que guardan las denuncias de estos casos ante las autoridades eclesiásticas. Por lo que parece, pocos llegaban a preocupar realmente a la Iglesia, pues seguramente se atribuían simplemente a la ignorancia o a la superstición de los feligreses, más que a una verdadera intervención diabólica, y por ello no pasaban de la denuncia o de las primeras averiguaciones. Hoy les traigo tres más de estas historias de brujas, todas muy interesantes, pero lamentablemente todas ellas también truncas.

 

I. La india Rosa Zidi y sus maleficios (1)

Esta primera historia no tiene fecha, pues el documento que trata de ella no la tiene, ni tiene relación con los papeles a los que se halla anexo (que, baste apuntar el dato, señalan fechas tan distantes como 1725 y 1688). El relato, resumido, es el siguiente: Nicolasa María, india tributaria que vivía en el barrio de San Pedro del pueblo de San Gerónimo Aculco, casada con Juan Antonio, acusó en el juzgado eclesiástico de la parroquia a la también india Rosa Zidi, vecina del lugar, por haber "maleficiado" a su hija Anastasia por encargo de una tal María, casada con Nicolás, gañán del rancho de Las Ánimas, debido a los celos que sentía por ella.

Lo curioso es que la propia "hechicera" se descubrió y reveló el maleficio a Anastasia, ofreciéndole librarla de él si le pagaba, "y que lo afianzaba con el pescuezo si no la curaba". Fueron las dos mujeres a la casa de la bruja, pero como Anastasia no pagó, "la dejó dañada pues se halla malísima casi agonizando". Siendo conocido en el pueblo que Rosa Zidi era "de malísima opinión pues anda por la ocasión" y que había hecho algunas otras malas obras de hechicería en San Lucas, Nicolasa pidió al cura que mandara por ella "y se ponga en grande apremio para que confiese tanta maldad como se dice de ella, como hace constar por testigos, pues se ha visto presa por sus maldades, y como no sea presa como corresponde su depravada malicia, no cesa de andar haciendo maldades".

 

II. La hechicera que negaba serlo (2)

A diferencia del caso anterior, en el que la hechicera se asumió como tal, este segundo relato parte de la negación de dicha condición. Sucedió en éste que una india tributaria de nombre Francisca María acusó a otra mujer de Aculco por haber hechizado a su hijo y con ello haberle causado la muerte.

En defensa de la supuesta hechicera -cuyo nombre no se conoce- salieron sus cuatro hijos: Mateo, Matías, Antonio y Bartolo, todos de apellido Cristóbal. Acusaron ellos a su vez a Francisca María de culpar a su madre con la única intención de "desquiciarse de nuestra casa, y todo cuanto ocurre, el bienestar con su marido". Señalaron que la muerte del niño se debía a "las lombrices que tenía, de comer tierra" y apuntaban como prueba que en el pueblo habían "muerto varios del aventamiento y lombrices que echan". Los hermanos, ante el "falso testimonio" de Francisca María, pidieron al cura de Aculco "la remoción de dicha Francisca, cuyos excesos la hacen sin duda indigna de que se le dé crédito" y que "entretanto se justifique su demanda ... se ponga en depósito ... con la integridad debida". Este "depósito" significaba recluirla en alguna casa respetable del pueblo para tenerla vigilidada. El documento que cuenta esta historia no tiene fecha, pero por el fraseo de la denuncia parece ser contemporáneo de la acusación a Rosa Zidi.

 

III. María Antonia García, bruja de San Pedro Denxhi (3)

El asunto ocurrió en 1768. Esta vez, la mujer acusada de hechicería se presentó primero como curandera y fue después que levantó sospechas sobre sus maleficios, cuando el hombre al que pretendió curar falleció.

Los documentos cuentam que el indio Manuel Gerónimo, del pueblo de San Pedro Denxhi, sufrió dolores de estómago por varios meses, hasta que finalmente la enfermedad lo postró. Ni los remedios caseros ni los de botica lograron mejorarlo. Llevaba ya tres meses en cama, aunque en sus cinco sentidos, cuando el domingo 15 de mayo de 1768 llegó a su casa María Antonia García acompañada de su esposo Melchor de los Reyes. Después de saludar a la familia y a Manuel, preguntó por qué no le habían pedido algún remedio "para la sanidad del enfermo". Ellos le respondieron que lo viera y si tenía remedio los ayudara. Antonia les informó entonces que aquel mal "era muy malicioso" y preguntó al enfermo si recordaba con quién se había topado en el río o de camino hacia él. Manuel contestó que primero se había encontrado a un tal Pascual y a otro Miguel, y después a Ángel Argüello. La india señaló que este último era quien lo tenía en ese estado, que sabía que andaba rodeando la casa con cal y que valiéndose de su dinero había hecho que le causara daño un vecino de la "Cofradia de Nuestro Amo" (es decir la Cofradía del Santísimo Sacramento, después conocida como Cofradía Grande). En más de diez ocasiones -relató Antonia- aquel hombre le había dicho que Manuel Gerónimo "no se había de casar sino con la tierra", una clara amenaza de muerte.

La curandera indicó entonces el remedio que habían de aplicarle al enfermo: un menjurje que incluía aceite de comer, aceite de abeto, aceite de alicornio y un escorpión, aceite de contra y aceite de Santa María. Además, debían pagarle cuatro misas pero tenían que darle el dinero a su esposo, "que él sabía a qué padre había que pagársela". Mientras conseguían los ingredientes, ordenó le aplicaran "tantita yerba de Santa María que llaman thixú", la que molida le untaron al enfermo en brazos y piernas, y luego el sobrante se lo dieron a beber a la fuerza. Finalmente, Antonia comentó que si le hubieran avisado antes habría hecho un remedio con "llave de chivo", pezuña de caballo y estiércol de zorrillo.

Cuando la mujer se fue, el enfermo comenzó a sentirse muy mal, le ardía el estómago y dijo que sabía que aquella mujer lo había matado con el supuesto remedio. Al día siguiente, sus hermanos fueron nuevamente a buscar a la curandera, pero ella les dijo que desde luego se moría, porque toda la noche había estado soñando que luchaba con un gato negro que le quería quitar al enfermo y que por fin se lo quitó, así que no tenia remedio. En efecto, cuando los familiares regresaron a la casa el hombre se hallaba ya sin habla y al poco tiempo, cerca de la media noche, expiró. "Luego que murió el difunto -declaró su hermano, Pascual Gerónimo- dijimos como tan adoloridos que quizá esa dicha Antonia había enhechizado al enfermo o ayudado a ello". A los tres días que se presentó Antonia de nuevo en la casa, la llamaron bruja y decidieron informar al cura de Aculco.

A diferencia de los dos casos anteriores, esta vez consta que el párroco don Lorenzo Díaz del Costero decidió investigar el asunto más a fondo. Además de citar como testigos a los familiares del difunto Manuel Gerónimo, que coincidieron en sus declaraciones con lo aquí apuntado, se apersonó también Francisco Valeriano, quien en algún tiempo que había estado amancebado con la tal Antonia García. Él había rechazado casarse con ella a pesar de sus apremios y lo hizo en su lugar con una mujer de nombre María Josefa. Sin embargo, al mes y medio de la boda la esposa murió, después de sufrir un dolor de cabeza por ocho días. Mientras agonizaba, afirmó Francisco, estaba ahí presente un gato prieto, que se mantuvo en el sitio hasta que murió. El dueño le echó entonces a sus dos perros y al salir de la casa se oyó un estruendo en el techo, pero después de revisarlo nada hallaron en él. El cuerpo de María Josefa fue conducido a su oratorio y colocado en el suelo. Y a la noche, con horror, la mucha gente presente vio que entre el cabello de la difunta salían hormigas y arañas prietas "que no había en tal forma en el pueblo", además de gusanos blancos "en demasía". Naturalmente, las sospechas de Francisco recayeron en la bruja despechada.

Finalmente compareció ante el cura la propia curandera. María Antonia se cuidó de hacer cualquier declaración que la comprometiera como bruja. Explicó que el "medicamento" de aceite de cocina (no mencionó los otros ingredientes) le había servido a ella misma para curarse y nada habló de maleficios, gatos, ni de otros remedios como señalaron sus acusadores.

¿Qué pasaría con aquella mujer? ¿Convencería al párroco de su inocencia con esa declaración? Para no variar, los documentos no nos dicen nada más que lo aquí transcrito.

***

Hay en estas tres historias muchos detalles de interés. El primero es que se trata siempre de mujeres, pues indudablemente eran ellas más señaladas por practicar la brujería que los hombres. El segundo es que parece haber más puntos de coincidencia con la tradición occidental de la hechicería que con prácticas prehispánicas, pues aparecen notoriamente los gatos negros, especie que no existía en América antes de la llegada de los europeos, y en la poción de la hechicera Maria Antonia hay ingredientes del Viejo Mundo, como el chivo y el caballo. Sobre esto, hay que apuntar que las declaraciones solían hacerse en lengua otomí y eran traducidas por un intérprete al castellano, por lo que ciertos detalles que podrían indicar una supervivencia de antiguas prácticas indígenas pudieron perderse en su traslación. El tercer detalle es la persistente creencia en brujas y hechicerías, que a los aterrados aculquenses de la época les parecían factibles y reales, tanto como para denunciar sus actos a las autoridades y esperar un castigo para ellas.

Esto último quizá no es tan soprendente. En fechas tan recientes como finales de la década de 1970, hubo todavía en el municipio de Aculco alguna mujer que pagó con su vida la convicción de sus vecinos de que se trataba de una hechicera.

 

NOTAS

(1) "México, México, registros parroquiales, 1567-1970," database with images, FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:9396-1Q9X-CQ?cc=1837908&wc=MGXY-MNL%3A164300601%2C164305102%2C165841601 : 21 May 2014), Aculco de Espinosa > San Jerónimo > Información matrimonial 1688, 1719, 1768-1770 > image 65 of 417; parroquias Católicas, Estado de Mexico (Catholic Church parishes, Estado de Mexico).

(2) "México, México, registros parroquiales, 1567-1970," database with images, FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:9396-1Q9X-BG?cc=1837908&wc=MGXY-MNL%3A164300601%2C164305102%2C165841601 : 21 May 2014), Aculco de Espinosa > San Jerónimo > Información matrimonial 1688, 1719, 1768-1770 > image 61 of 417; parroquias Católicas, Estado de Mexico (Catholic Church parishes, Estado de Mexico).

(3) "México, México, registros parroquiales, 1567-1970," database with images, FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:9396-1QS4-RL?cc=1837908&wc=MGX1-3TG%3A164300601%2C164305102%2C165945503 : 21 May 2014), Aculco de Espinosa > San Jerónimo > Información matrimonial 1759-1782 > image 421 of 591; parroquias Católicas, Estado de Mexico (Catholic Church parishes, Estado de Mexico).

viernes, 18 de noviembre de 2022

Alejandro, el brujo de Aculco que hablaba con los animales

El crecimiento del turismo en años recientes ha causado una singular situación: quienes ofrecen recorridos por el pueblo no conocen muchas leyendas o sucedidos de Aculco, por lo que se los inventan sin vergüenza alguna. Quizá el mejor ejemplo es el de la "bruja de Aculco", un relato que nació hace pocos años, pero que se ha extendido como si fuera tradicional gracias a internet. Y la verdad no es que las historias falten, sino quizá que no les parecen lo suficientemente atractivas o no han encontrado la manera de narrarlas.

Hace quizá unos seis meses, tal vez más tiempo, un conocido me preguntaba precisamente por leyendas de Aculco. Le conté algunas y por insistencia suya prometí hablar en este blog de una historia que no había tenido oportunidad de poner por escrito, relacionada con un pacto con el diablo y un hombre que hablaba con los animales. Lo interesante de ella es que está registrada en documentos de 1773 del archivo parroquial. Espero les guste y que cuando les pregunten sobre historias aculquenses de miedo, se aprovechen de ella:

El 12 de junio de 1773, una aterrada mujer se presentó ante don Ignacio Claudio de Mendoza, cura párroco de Aculco. Se trataba de Manuela Gertrudis de Rivera, de calidad española, vecina del rancho de Toxindejé (conocido también como rancho de Almoloya, que había pertenecido a Gabriel Lorenzo Magos) y casada con don José Saldívar. Su intención era denunciar a un joven de nombre Alejandro, sin que se conociera su apellido, del rancho de Fondó, por "brujo, sacrílego o que tiene pacto con el diablo". Decía Manuela que Alejandro era culpable de que se hallara enferma "según parece de maleficio que le ha hecho por no condescender a torpes contratos" (un eufemismo por no decir que quería acostarse con ella), pues él mismo le había confirmado "que la tiene así, y que tiene poder para hacer eso y mucho más".

¿Qué más podía hacer el tal Alejandro? El mismo documento lo aclara:

Le ha dicho que él es del Infierno, y que tiene poder para hacer entender a los animales, como con efecto le consta a la que declara: que habiendo soltado un buey en el corral, lo oyó decir la que declara al buey preguntado por Alejandro: "Ya vendrá". Lo que le parece pudo percibir y entender don Cristóbal Basurto que al mismo tiempo iba llegando hacia la casa, y vio la que declara que los ojos se le anegaron de agua al dicho Basurto, y entendió ser por lo que había oído del buey.

Que en otra ocasión habiéndola amenazado dicho Alejandro, le dijo Chepa la mujer de Marcelino: "yo no he de venir asustada del agua" y al día siguiente habiendo ido a lavar la que declara oyó la voz del dicho Alejandro, aunque no lo vio, que decía "cójalo, allá va", y al instante vio la declarante delante de sí dos carneros blancos con astas que la querían embestir, y conforme alababa la que declara a María Santísima se retiraban dichos carneros, habiendo hecho el acometimiento de embestirle tres ocasiones, pero nunca le hicieron daño, y habiéndose ido para su casa la que declara, los carneros estuvieron a la vista de dicha casa hasta el anochecer. Que se fueron metiendo para el monte.

Y que algunas veces le ha dicho, y ahora en este tiempo le ha enviado a decir, que ha de tener algún dolor en parte señalada de su cuerpo, y que en efecto lo ha tenido.

Todo esto declaró la mujer bajo juramento, señalando "que no hace dicha denuncia por odio ni mala voluntad, sino únicamente por celo de nuestra santa Fe, y que no tiene otros documentos, no sabe que otras personas tengan noticia para justificar la sospecha contra dicho Alejandro".

El problema con esta historia es que no sabemos lo que sucedió después, si el cura de Aculco consideró que el caso ameritaba mayores investigaciones o simplemente archivó la declaración de Manuela Gertrudis. Como sea, nos legó la imagen de un personaje que con algo de dramatización se puede recuperar como leyenda local: la historia del misterioso y lujurioso brujo Alejandro de Fondó, que se decía venido del Infierno, capaz de hablar y hacer hablar a los animales, que enviaba un par de carneros blancos a atacar a sus enemigos (a los que se podía alejar lanzando alabanzas a la Virgen María) y ejercía maleficios sobre otros causándoles dolores en partes precisas del cuerpo. Es una buena historia y tiene casi 250 años.

 

NOTAS

La declaración de Manuela se puede consultar aquí: "México, México, registros parroquiales, 1567-1970," database with images, FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:9396-1Q9N-ZH?cc=1837908&wc=MGXY-MNL%3A164300601%2C164305102%2C165841601 : 21 May 2014), Aculco de Espinosa > San Jerónimo > Información matrimonial 1688, 1719, 1768-1770 > image 386 of 417; parroquias Católicas, Estado de Mexico (Catholic Church parishes, Estado de Mexico

viernes, 28 de octubre de 2022

La visita del arzobispo Lorenzana a Aculco en 1768

A lo largo de este año les he hablado varias veces de las visitas pastorales de los arzobispos de México a la iglesia de Aculco durante el Virreinato. Este asunto puede parecer algo tedioso y la lectura de las actas levantadas en cada una de esas ocasiones suele ser en efecto aburrida por burocrática y repetitiva. Pero lo cierto es que esos documentos guardan algunos detalles históricos interesantes. Ya hemos visto aquí, por ejemplo, que la visita de don Francisco Manso y Zúñiga en diciembre de 1632 llevó a que los libros sacramentales dejaran de ser escritos en lengua otomí. O que don Francisco Aguiar Seijas, en su visita de mayo de 1685, pidió a los frailes del convento de Aculco procuraran que no se vendiera tepache y pulque, y recordó la prohibición de bañarse con mezcla de sexos en los temascales.

Esta vez voy a contarles acerca de la visita algo más tardía del arzobispo Lorenzana, la primera que se realizó una vez elevada la iglesia de Aculco al rango de parroquia.

Don Francisco Antonio de Lorenzana y Butrón nació en León, España, en 1722. Estudió con los jesuitas en su ciudad natal y tras ordenarse sacerdote alcanzó una canonjía en Toledo. En 1765 fue nombrado obispo de Plasencia, cargo que dejó para viajar a la Nueva España y asumir aqui el arzobispado de México. En apenas seis años que duró su encargo (1766-1772), Lorenzana emprendió grandes proyectos de reforma en la Iglesia local. Recogió y publicó las actas de los primeros concilios provinciales de México en 1555, 1565 y 1585: Concilios provinciales, I, II, III, de México (México, 1769-70). En 1771 él mismo convocó el cuarto Concilio Provincial Mexicano, que comenzó el 13 de enero y terminó el 26 de octubre. Infortunadamente sus decretos, que envió a Madrid para ser confirmados, no fueron aprobados por los monarcas ni por el Papa y quedaron sin publicar. Le correspondió la expulsión de los jesuitas en 1767, en la que actuó acatando las órdenes del rey. También se dedicó a la historia profana escribiendo y anotando prolija y eruditamente una Historia de la Nueva España, escrita por su esclarecido conquistador Hernán Cortés (México, Joseph Antonio de Hogal, 1770) que incluye la primera edición mexicana de las Cartas de Relación de Hernán Cortés, con importantes mapas y ampliaciones con textos de Lorenzo Boturini Benaducci y fray Agustín de Betancourt. reunió una interesante colección de objetos etnográficos procedentes de los indios de California, cuadros de mestizaje pintados en Puebla de los Ángeles, piezas de cerámica de Tonalá (Guadalajara) y bateas de Michoacán, que trasladó a Toledo. Regresó a España cuando fue nombrado arzobispo de Toledo, el cargo eclesiástico más importante del reino. Su vida de regreso a España fue aún más fructífera hasta su muerte en 1804: fundó bibliotecas, publicó obras modernas y medievales, creó un Museo de Historia Natural y Antigüedades, fundó dos hospicios y recibió el cardenalato en 1789. Después de paricipar en Roma en el cónclave que eligió al papa Pío VII, renunció a su arzobispado y permaneció en la Ciudad Eterna, donde murió en 1804.

Dada su gran actividad, no debe extrañarnos que entre tantas ocupaciones Lorenzana cumpliera también con las visitas pastorales a las parroquias de arquidiócesis de México. En el curso de estas visitas, llegó a la parroquia de San Jerónimo Aculco el 16 de octubre de 1768. En los libros sacramentales de la parroquia -matrimonios, bautizos y defunciones- dejó constancia de su paso y de la revisión de los registros correspondientes, como en el caso del libro de bautismos:

En el pueblo de San Jerónimo Aculco a diez y seis días de octubre de mil setecientos sesenta y ocho años, el Ilustrísimo Señor Don Francisco Antonio de Lorenzana, arzobispo de la Santa Iglesia Metropolitana de México, del Consejo de Su Magestad mi Señor, estando en su santa general visita de este arzobispado y en la particular de esta parroquial y su feligresía, habiendo visto y reconocido cuatro libros con éste en que se han asentado las partidas de bautismos así de españoles y otras castas como de indios hechos en ella desde catorce de diciembre de el año pasado de mil setecientos cincuenta y siete, en que últimamente se visitaron hasta la presente, Su Ilustrísima por ante mí su secretario de visita, dijo que debía de mandar y mandó que el cura actual y sus sucesores pongan especial cuidado en expresar en todas ellas no solamente el día en que se hicieron los bautismos, sino también aquél en que hubieren nacido los que se bautizan, el nombre, sobrenombre o apellido, estado, calidad y vecindad de sus padres y padrinos, haber advertido a éstos el parentesco y obligación que contraen; que el referido cura y sus sucesores firmen con firma entera y no con media aún aquellos bautismos que de su licencia hicieron otros ministros, sin omitir en lo demás la misma forma, método y estilo que ha observado el actual. Y por este auto que Su Señoría ilustrísima firmó, así proveyó y mandó.

Francisco Arzobispo de México.

 

Por mandato del arzobispo mi Señor.

Don Francisco Pérez Sedano

Secretario de Visita

Para el libro de defunciones dio también instrucciones precisas de los datos que debían ser consignados en cada registro:

Que en lo sucesivo se exprese en todas las partidas el día en que hubieren fallecido los que se entierran, además de aquel en que se hicieren los entierros [...] que se añadan si los contenidos en ellas testaron o no, ante quién, en qué día, mes y año, quiénes fueron sus albaceas y herederos, si dejaron algunas mandas de misas u obras piadosas, y en caso de que no testen se expresará si fue por no tener de qué o por cuál otra causa.

Estas indicaciones cumplían con un doble o hasta triple propósito: el primero, mejorar la calidad de los registros de vida en una época -recordemos- en la que aún no existía el registro civil; el segundo, adicionar los registros con datos no relacionados con los sacramentos, como los testamentos, para facilitar el acceso a ellos por parte de los interesados; un tercer propósito pudo ser el de proteger los legados a la Iglesia mediante un adecuado registro de ellos al momento de la muerte del donante. Además de estas indicaciones, sabemos que el arzobispo Lorenzana dio algunas otras referentes a los gastos de las cofradías fundadas en la parroquia de Aculco, como el de disminuir los gastos erogados en sus comidas y refrescos. (1)

Con todo, llama la atención que al revisar los registros sacramentales inmediatamente posteriores a la visita de Lorenzana a Aculco no se advierte en ellos gran mejoría. Seguramente pesó más la costumbre que las propias órdenes del arzobispo.

En el Libro de la visita del arzobispo lorenzana a la Arquidiócesis de México, 1767-1769 (2), su visita a tierras aculquenses se registró de manera mucho más detallada, dando cuenta de la ceremonia de su recepción, misas, sermones, comida, disposiciones, fieles que confirmó y visitas que se atendían desde la parroquia. Incluso nos informa que antes de llegar a este pueblo se detuvo en la hacienda de Arroyozarco:

/Arroyozarco [hacienda]. 10 leguas/

/Día 15/ Este día, a las cuatro de la mañana, salió su señoría ilustrísima del pueblo de Tula para la hacienda de Arroyozarco, que fue de los regulares de la Compañía [de Jesús] y dista doce leguas del referido pueblo, a la que llegó a la hora de las once y después que hizo oración a la imagen de Nuestra Señora de Loreto, sita en altar mayor de la capilla de dicha hacienda, hizo una breve plática de la vida de santa Teresa, cuya fiesta se celebraba en este día y del sacramento de la confirmación, que administró en este día a ciento treinta y nueve personas de ambos sexos. Por haber sido dilatada esta jornada, su ilustrísima determinó hacer noche en esta hacienda y a la mañana del día siguiente, que fue domingo, dijo misa su señoría ilustrísima y partió para el pueblo inmediato que es.

/San Jerónimo Aculco. Otomí. 2 leguas/

/Día 16/ A las ocho de la mañana, poco más, llegó su señoría ilustrísima al pueblo de San Jerónimo Aculco, dos leguas distante de la mencionada hacienda, en el que le recibió el cura con el palio y demás ceremonias que se acostumbra, hizo oración al Santísimo, visitó dos sagrarios que hay en la iglesia de este pueblo, los altares, pila bautismal y santos óleos, que todo estaba con el mayor aseo, se cantaron los tres responsos que manda el ritual, los que, concluidos subió a su habitación hasta después de las nueve, que bajó a oír la misa mayor cantada que se dijo al pueblo y últimamente hizo la plática sobre el evangelio del día procurando instruir a los indios en las verdades de nuestra santa fe y en el misterio del sacramento de la confirmación que (leído el edicto de pecados públicos) administró en esta mañana a quinientas personas y por la tarde a trescientas veintisiete. /Confirmados, 500+327= 827/ Esta parroquial tiene por titular a San Jerónimo y su cura párroco es el bachiller don Lorenzo Díaz de Costero. Hay un vicario, hermano de dicho cura, que lo es el bachiller don Miguel Díaz del Costero.

Esta cabecera tiene de visita los siguientes pueblos:

2 1⁄2 leguas San Francisco
5 [leguas] San Pedro Denxhi
3 [leguas] Santiago Thoxi [Oxtoc-Toxhie]
1⁄2 [legua] Santa María Nativitas
2 [leguas] Santa Ana
2 [leguas] San Lucas
2 [leguas] San Francisco Acazuchitlantongo

Haciendas y ranchos

3 [leguas] Palo Alto
1⁄2 [legua] Gado
2 [leguas] Hacienda de Arroyozarco
1 [legua] La de Ñadó
3 [leguas] La de Taxié
3 [leguas] Rancho de San Nicolás de los Cerritos
3 [leguas] El de los Potreros
3 [leguas] El Ruano
3 [leguas] El de las Encinillas
3 [leguas] Totolmaloya
1 [legua] San Antonio del Judío
1 [legua] El Bathé
1⁄2 [legua] El Fondó
2 [leguas] Tzethe
2 [leguas] Santa Rosa
1 [legua] El Baño
1 [legua] El de La Concepción
2 [leguas] Guadalupe
2 [leguas] La Cañada
1 [legua] Taxhtoc
3 [leguas] Temascalapa
1 [legua] Jurica
2 [leguas] Paso de Carretas Ábalos
1 [legua] Ávalos
2 [leguas] San Joaquín
1⁄2 [legua] Decadho

/Libros parroquiales/ En este día se visitaron los libros parroquiales que se componen de cuatro de bautismos, dos de entierros y dos de casamientos con diferentes legajos de informaciones matrimoniales y se mandó generalmente que el cura actual y sus sucesores firmen con firma entera todas las partidas, aun aquellas que de su orden hicieren otros ministros, que se expresen los días en que hubieren nacido o muerto los bautizados o difuntos, además de aquellos en que se hicieren los bautismos o entierros y en los libros de uno y otro que se separen los de indios de los de españoles y demás castas y en par- ticular en los de bautismos que se exprese el nombre y sobrenombre y demás circunstancias de los padres y padrinos y haber advertido a estos el parentesco y obligación que contraen. En los de entierros, si testaron o no los difuntos, ante quién, en qué día, mes y año, quiénes fueron sus albaceas y herederos, si deja- ron algunas mandas piadosas y, cuando no testen, se diga por qué y en los de casamientos que se sigan asentando sus partidas en la misma forma y método que ha observado el cura actual a quien se le encargó que acabase de asentar dos partidas de entierros que se hallaron por concluir.

En este día se visitaron los libros pertenecientes a las cofradías del Santísimo Sacramento, Nuestra Señora de la Concepción y Benditas Ánimas, fundadas con autoridad ordinaria en esta iglesia parroquial, cuyas constituciones se mandaron observar y en cada una de ellas se mandó lo mismo que queda referido en las de Tula y en estas se añadió que los diputados anualmente reconozcan los ranchos que le pertenecen, sus aperos y ganados y que también asistan a los herraderos y en la del Santísimo que se destine un arca de tres llaves para que en ella se introduzcan los caudales de la cofradía y que, en llegando a tener trescientos pesos juntos, se impongan a réditos en finca segura y con la correspondiente escritura de que se pondrá una copia auténtica en el arca y en la de la Concepción, que se cobrarán dentro de dos meses de don Ignacio Sánchez cincuenta y cuatro cargas de maíz y treinta y siete pesos y cuatro reales que está debiendo y que se notificará al bachiller don Nicolás Franco Coronel, vecino de San Juan del Río, que dentro del mismo término exhiba trescientos pesos que está debiendo a esta cofradía o de ellos otorgue la correspondiente escritura de reconocimiento sobre finca segura.

/Dotación de Dolores/ También se visitó el libro de la dotación u obra pía de la festividad de Nuestra Señora de los Dolores y se mandó que, por ahora y sin perjuicio de determinar en lo sucesivo lo conveniente, se siga gobernando del modo que hasta aquí. Y que el sujeto que corre, y en lo de adelante corriere, con la administración de ella, afiance a satisfacción del juez eclesiástico, y que no se gasten en otro destino sus rentas.

En este día se visitó el inventario de las alhajas y ornamentos de esta iglesia, y se hallaron existentes los contenidos en él, excepto los que quedaron anotados al margen y rubricados por el secretario de su ilustrísima.

/Bachiller Costero/ En este día se refrendaron las licencias de celebrar y confesar hasta su conclusión al bachiller don Miguel Díaz del Costero.

En el mismo día se concedió dispensa del tercero con cuarto grado de consanguinidad a Juan de Aguilar y María Josefa, vecinos de Tula. Y también de cuarto de consanguinidad a José Toribio Chávez y doña Rosa de las Cuevas, españoles, vecinos de este pueblo.

 

NOTAS

1. David Carbajal López, "Administración, corporaciones y seglares: el arzobispo Lorenzana y las cofradías del arzobispado de México, 1767-1769", en Signos históricos, vol. 19. no. 37.

2. Libro de la visita del arzobispo lorenzana a la Arquidiócesis de México, 1767-1769. Archivo Histórico del Arzobispado de México, Fondo episcopal, Secretaría Arzobispal, Libros de visitas pastorales, caja 23CL, libro 3, f. 153v-156v. Uso la transcripción de José María García Redondo y Salvador Bernabéu Albert en Territorio, iglesia y sociedad. Francisco Antonio Lorenzana y su visita a la Arquidiócesis de México, 1767-1769, México, UNAM / El Colegio de Michoacán, 2022, p. 341-344.