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lunes, 15 de septiembre de 2025

La llegada de Hidalgo a Aculco en las Actas de Cabildo del municipio

Casi quince años despues de la llegada del cura Miguel Hidalgo a Aculco, el 5 de noviembre de 1810, las autoridades muinicipales consignaron en las Actas de Cabildo el primer (y creo que único) testimonio local de este importante episodio de nuestra historia. No es propiamente un acta, sino una carta inserta en el libro de actas. Dirigida a las autoridades superiores del Estado de México, tenía el propósito de solicitar la exención de la contribución directa para los habitantes de Aculco, justificando la petición por el papel destacado que la población desempeñó durante la Guerra de Independencia y por las dificultades económicas que ésta les había acarreado. Esta contribución directa era un nuevo impuesto de carácter personal que gravaba el capital individual de los contribuyentes. No sabemos si la petición tuvo algún efecto, pero el Ayuntamitno volvería a usar argumentos parecidos en otros momentos de su historia, como cuando evitó que Arroyozarco pasara a formar parte del municipio de Polotitlán en la década de 1870.

La narración abarca en realidad tres momentos de la Guerra de Independencia: primero, la llegada de Hidalgo a Aculco, el festejo que la siguió, la batalla del 7 de noviembre y el saqueo del pueblo tras la derrota insurgente; segundo, la etapa en que el coronel independentista José Rafael Polo se enseñoreó de la región, imponiendo exacciones al pueblo que, con un punto de vista ajustado a los nuevos tiempos, se presentan como contribuciones en beneficio de la patria independiente; y tercero, los cupos de dinero exigidos por el capitán realista Manuel Linares para sostener el combate contra los independentistas, estos sí presentados como crueles y excesivos, también de acuerdo a la situación del momento.

La redacción del documento corresponde casi sin duda alguna al secretario de la corporación municipal, don Luis Ronquillo. Se trata de un detalle importante, pues él fue uno de los primeros insurgentes de Aculco ya que se hallaba en armas en noviembre de 1810, bajo el mando del comandante rebelde Villagrán. Más difícil es averiguar si el resto de los integrantes del Ayuntamiento habían favorecido o combatido la insurgencia en aquellos tiempos. Acaso a Pedro Antonio Polo, pariente del coronel Polo, podemos suponerle simpatías por la insurgencia.

En mayo pasado este escrito cumplió ya 200 años. Por eso me ha parecido oportuno mostrarles aquí no sólo su transcripción (cosa que ya había hecho anteriormente), sino también las imágenes del propio documento, aprovechando las fiestas patrias de este 2025.

 

TRANSCRIPCIÓN

(Se respeta la ortografía y puntuación originales)

El Ayuntamto. Constitucional del Pueblo de San Geronimo Aculco, en unión del Cindico Procurador del mismo, ante la integridad de V. S. y con el mas profundo respeto dice: Que el dia cinco de Nove. del año de ochocientos diez, se acampó en este pueblo el numeroso Exercito Americano del Exmo. Señor Dn. Miguel Hidalgo y Costilla, a qn. se recivió con el mayor jubilo y alegria de estos abitantes, no Cesando Repiques generales a buelo y salba de Coetes por el Espacio de diez horas.

A los tres dias se abistaron en este pueblo las Tropas del Antiguo Govierno, y por nuestra suma desgracia, en el ataque que tubieron, triunfaron estas, quedandose aposecionadas de este suelo, quienes sin ninguna caridad ni consideracion, berificaron un Saqueó general, barriendo con alajas, ropa de uso y todo genero de muebles, quedando este Vecindario en la mas deplorable indigencia y miseria.

Subsecivamente, por el Señor Coronel Don José Rafael Polo, Comandante de Tropas Nacionales que fué de este Departamento, fue apencionada esta Jurisdicion con una contribucion mensual mui considerable; y a pesar de la inhavilidad que habia para cumplir esta orden por las circunstancias referidas, se puso el mayor afan exactitud y empeño por contribuir con las cantidades que se impusieron, por emplearse estas, en beneficio de nuestra amada Patria; a que se agregan los Prestamos continuos y exsecivos que excijian los Comandantes Nacionales que trancitaban por este lugar.

Por estos servicios y por estar acampadas estas Tropas, ya en este pueblo, ya en sus inmediaciones y campo de Ñadó, tubo que este Vecindario por el Gobierno opresor, unos Exsecivos prestamos y contribuciones, pues estrechados por la fuerza, nesecitaban estos Vecinos de Endrogarse, para excibir con prontitud, estas insorbitantes gabelas, tolerando con gran rigor y crueldad, los mallores vituperios y priciones por no adoptar su partido.

En los años de 16 y 17 fué rigorosamente compelido este Pueblo y su Jurisdicion por el Capn. Linarz. que se hallaba de Destacamto. en la Hazienda de Arroyco. para que cada uno diese la cantidad qe. se le habia acignado hasta el completo de novecientos pesos, con los que se traerian armas para el Destacamento de este Pueblo, que no se berificó, para lo que fué nesesario sacrificar el honor y los mui cortos intereses que les habian quedado hasta integrar la citada cantidad, temerosos que executara dicho Linarez las amenazas que habia prometido de pasar por las Armas al que no excibiera el cupo que vajo su firma estaba mandado.

En esta atencion, y en virtud á los ningunos arbitrios que hay en este Pueblo por su suma indigencia, suplican á V. Sría., se sirba tener la vondad de Elebar este, al Superior conosimiento del Exmo. Señor Governador del Estado, á fin de impetrar la gracia de que se exsonere este Vecindario de la contribución Directa, la que es imposible se berifique su cobro por la notoria escazes y miseria, sin embargo de manifestar sus buenos deseos; O que sea libre este pueblo, del cobro de la Alcabala, por el tiempo que V.E. tenga a bien, pues este es el mejor medio de que el comercio facilite arbitrios á sus avitantes para su restablecimiento; pues de lo contrario se verá en terminos presicisimos de desolación; Por lo que se suplica a V. Sía., en obsequio de la humanidad, darle el jiro correspondte. a esta peticion, segn. lo excige su eficacia.

Dios y Livertad, su Juzgado Nacional de Aculco- mayo 25 de 1825.

Miguel de la Cueba – Visente Zamudio

Salbador Garcia Requejo – Pedro Anto. Polo

Trinidad Osornio – Viviano Garcia

Jose Cayetano Chaves – Nicolás López

Cornelio Cruz

Luis Ronquillo

Srio.

viernes, 31 de marzo de 2023

Fragmentos de la historia otomí de Aculco

A lo largo de los tres siglos del virreinato, se escribieron en Aculco innumerables documentos en lengua otomí adaptada al alfabeto latino. Desafortunadamente no muchos sobrevivieron en el pueblo hasta nuestros días. El principal corpus de esta clase lo conforman los libros sacramentales de la parroquia de san Jerónimo, que entre 1606 y 1640 utilizaron casi excluivamente esa lengua. Los documentos del cabildo indígena, que debieron formar un acervo aún más amplio, temporalmente más extenso y mucho más variado en sus temas, escrito también en otomí, se perdieron desafortunadamente antes de 1819, lo que nos privó de conocer con más detalle la vida civil del pueblo en aquellos siglos.

Sin embargo, hay un tercer acervo de papeles otomíes de Aculco, poco conocido y menos estudiado. Se trata de los documentos que por azares del destino terminaron en el Archivo General de la Nación (AGN) formando parte principalmente de expedientes relacionados con pleitos de tierras, todos ellos del siglo XVIII. No son ciertamente abundantes, menos de una decena de documentos distintos, pero guardan sin duda muchos detalles de la historia aculquense hasta ahora ignorados. La gran dificultad para sacar provecho de ellos es la propia lengua en que se hallan escritos, pues el otomí de tiempos coloniales es complicado y los hablantes actuales tienen problemas para comprenderlo.

Pero el acervo existe y en el futuro alguien podrá entenderlo, no tengo dudas de ello. Además, gracias al Repositorio Filológico Mesoamericano podemos consultarlo ya en línea, con imágenes digitalizadas y mejoradas para facilitar la lectura. Ahí aparecen estos papeles perfectamente catalogados y lo que les muestro aquí son simplemente las ligas para accder a ellos.

 

1. Petición de tierras por María Juana (1707)

Para ver el documento completo, pincha aquí.

 

2. Documentos que presentan información y pruebas respecto al pleito que sigue el pueblo de Santa Ana Motlahata [Matlavat] (1760)

Para ver el documento completo, pincha aquí.

 

3. Petición que presenta la comunidad de Santa Ana Motlahata [Matlavat] (1776)

Para ver el documento completo, pincha aquí.

 

4. Amparo de posesión que otorgan las autoridades, amparando la entrega de tierras que se hizo con la testificación de Benito Gabriel (1774)

Para ver el documento completo, pincha aquí.

 

5. Información que rinde Benito Gabriel sobre la nulidad de una posesión y el amparo que solicitan las autoridades (1773)

Si quieres ver el documento completo, pincha aquí.

 

6. Petición presentada por Matías de los Ángeles (1770)

Si quieres ver el documento completo pincha aquí.

 

7. Certificado de la información presentada por Benito Gabriel (1774)

Si quieres ver el documento completo pincha aquí.

 

8. Posesión con la información que rinde Benito Gabriel y Mateo Gerónimo de una tierra a Salvador Pablo (1773)

Si quieres ver el documento completo pincha aquí.

 

9. Dos posesiones de tierras, una a favor de Mateo Gerónimo y otra para Manuel Bartolomé (1773)

Si quieres ver el documento completo pincha aquí.

 

Hasta aquí los documentos del AGN que el Repositorio Filológico Mesoamericano pone a disposición de todos los que quieran adentrarse en este pasado en gran medida desconocido de Aculco, su raíz primera, su raíz otomí. Seguramente podré aprovecharlos, aunque muy limitadamente por mi escasísimo conocimiento del otomí. Pero quizá entre los lectores del blog existe algún verdadero hablante de esta lengua que quiera y pueda vencer la barrera del idioma y de los siglos para develarnos ese pasado. Ojalá sea así.

martes, 27 de diciembre de 2022

El testimonio de la fundación de Aculco en 1522

Como todos ustedes saben, el pasado mes de septiembre se celebraron los 500 años de la fundación de Aculco con diversos actos organizados tanto por el Ayuntamiento como por organizaciones civiles de nuetsro pueblo. Una de ellas fue la conferencia que presenté el día 23 de ese mes por invitación de la asociación civil Mujeres por Aculco, misma que pueden ver en esta liga de youtube: Aculco a 500 años de su fundación virreinal.

En la presentación, me referí al documento que da sustento a la fecha del 30 de septiembre de 1522 como el día de la fundación de San Jerónimo Aculco, la "Relación de méritos de un capitán de guerra otomí fundador del pueblo indígena llamado Scidoo". Este documento es muy poco conocido, pues únicamente se ha publicado su transcripción en la Gaceta de la crónica e historia de Salamanca, Guanajuato, en su número correspondiente a julio-septiembre de 1986, y por ello me parece oportuno publicarlo íntegramente en este blog antes de que concluya este año de festejos.

No voy ahora a profundizar en el contexto en que se escribió esta relación o en la calidad auténtica o apócrifa del documento (cosa que sí hice en la conferencia, a la que remito a quien esté interesado en el tema). Simplemente traslado lo que se publicó en la Gaceta, incluyendo la introducción escrita por el cronista salmantino Juan Diego Razo Oliva, en la que él explica las circunstancias en las que estos papeles llegaron a su poder, sus características y alguna opinión suya sobre la necesidad de profundizar más en el estudio de este tipo de documentos. Por cierto, no incluí un tercer documento (o tercera parte) al que alude Razo Oliva, pues procede de otro acervo -el Archivo General de la Nación- y se aleja del tema central para nosotros: la fundación de Aculco. Dado que el texto es algo largo, marqué con negritas el párrafo que habla sobre este hecho.

 

Documentos... y testimonios

INTRODUCCIÓN

Entre los varios papeles de su archivo que poco antes de morir me legó el inolvidable Pepe Rojas Garcidueñas, hay unos manuscritos de Don Pedro González -el otro gran historiador y erudito salmantino-, fechados en Salamanca y Dolores Hidalgo en Junio de 1891. Están muy rotos y con riesgo de mayores deterioros, por lo cual plenso entregarlos en custodia al Archivo Histórico Municipal que blen ha organizado Fidencio García Pérez; con la sugerencia para Victor Deschamps Contreras y el H. Cabildo Municipal de que la Sala de Consulta de dicho Archivo o toda esta unidad documental, lleve el nombre de Don Pedro González, como perpetuo y merecido homenaje a tan ilustre historiador y geógrafo salmantino, a quien mucho debemos aquí en la región los que estudiamos sobre nuestros municipios y el Estado de Guanajuato.

Entre los varios papeles de su archivo que poco antes de morir me legó el inolvidable Pepe Rojas Garcidueñas, hay unos manuscritos de Don Pedro González -el otro gran historiador y erudito salmantino-, fechados en Salamanca y Dolores Hidalgo en Junio de 1891. Están muy rotos y con riesgo de mayores deterioros, por lo cual plenso entregarlos en custodia al Archivo Histórico Municipal que blen ha organizado Fidencio García Pérez; con la sugerencia para Victor Deschamps Contreras y el H. Cabildo Municipal de que la Sala de Consulta de dicho Archivo o toda esta unidad documental, lleve el nombre de Don Pedro González, como perpetuo y merecido homenaje a tan ilustre historiador y geógrafo salmantino, a quien mucho debemos aquí en la región los que estudiamos sobre nuestros municipios y el Estado de Guanajuato.

Entre los varios papeles de su archivo que poco antes de morir me legó el inolvidable Pepe Rojas Garcidueñas, hay unos manuscritos de Don Pedro González -el otro gran historiador y erudito salmantino-, fechados en Salamanca y Dolores Hidalgo en Junio de 1891. Están muy rotos y con riesgo de mayores deterioros, por lo cual plenso entregarlos en custodia al Archivo Histórico Municipal que blen ha organizado Fidencio García Pérez; con la sugerencia para Victor Deschamps Contreras y el H. Cabildo Municipal de que la Sala de Consulta de dicho Archivo o toda esta unidad documental, lleve el nombre de Don Pedro González, como perpetuo y merecido homenaje a tan ilustre historiador y geógrafo salmantino, a quien mucho debemos aquí en la región los que estudiamos sobre nuestros municipios y el Estado de Guanajuato.

Volviendo a los documentos del caso, don Pedro González anota que los copió fielmente de un antiguo y ya casi llegible cuaderno que le prestó el salmantino Eufemio de la Cruz Zamora, descendiente de antiguas familias del barrio de Nativitas. En efecto, contienen una relación de mérito en campaña del capitán otomí de Frontera Chichimeca Don Juan de la Cruz Zamora (1a. parte). Que presuntamente hacia los años 1523-1530 llegó aquí a las riveras del río y con otros guerreros de su raza estableció y erigió los pueblos de San Juan Bautista Scidoo y de Santa Maria Nativitas. Y expuestos los grandes servicios prestados a la corona en la empresa de conquista y colonización de la Frontera Chichimeca Guachichil, tramitaron se les reconocieran títulos y privilegios de Caciques Principales, miramientos y tratos de nobleza, etc. (2a. Parte). Debo advertir que al publicar estos papeles no intento más que aportar unos cuantos datos más de los muchos que aún desconocemos y que faltan de confrontarse y analizarse con el debido cuidado, a efectos de poco a poco confirmar o desmentir la versión que sitúa precisamente en dichos barrios otomies, el núcleo de poblamiento que luego, en 1603, aglutinó la naciente Villa de Salamanca. Creo que al respecto nos queda mucho por conocer e indagar. Los mismos documentos aquí transcritos dados como verdaderas primicias para el lector de la GACETA no permiten concluir en un sentido o en otro, pues sus cifras, datos, referenclas y el mismo tono y estilo en que fueron redactados, sugieren graves dudas sobre su autenticidad y concordancla con otras fuentes históricas. Las intercalaciones que llevan entre paréntesis son de Rojas Garcidueñas y mías; y sólo fueron para aclarar la forma gramatical y facilitar su lectura por cualquier tipo de público.

El tercer documento, por último, si está debidamente peleografiado y corresponde al Acervo del Archivo General de la Nación. Aunque ya en la revista Salamanca Gráfica y Documental (Edición Especial de RIAMA, 1982) lo publicamos en versión directa, ahora lo volvemos a publicar en versión más comprensible. Se trata del acta de posesión y confirmación de la merced para la fundación legal del pueblo de Santa María de Nativitas, donde justamente el 8 de septiembre pasado volvieron a celebrar su fiesta de aniversario. Con estos documentos y los que ya aparecieron en la GACETA 1, cerramos un pequeño ciclo Informativo sobre la historia de los barrios de San Juan y Nativitas. (JDRO).

 

RELACIÓN DE MÉRITOS DE UN CAPITÁN DE GUERRA OTOMÍ PRESUNTO FUNDADOR DEL PUEBLO INDÍGENA LLAMADO SCIDOO

D(on) Juan de la Cruz Zamora, Indio cacique y principal de la provincia de Xilotepeque y capitán de los chichimecas, Caballero de la Orden de Santiago, Hijodalgo del Rey N(uestro) S(eñor) y su leal vasayo(;) el que ayudó a conquistar la frontera sur en el glorioso día del Señor San Gerónimo, la ganamos habiendo quinientos sesenta y dos mil chichimecas y murieron ciento veintidos mil y los demás se dieron de paz y los bautizamos con el R(evenderisimo) P(adre) Juan Bautista y les pusimos su Al(calde) y Fiscal y este pueblo se llama San Gerónimo Aculco y fue en el año de mil quinientos veintidos años (,) día de San Gerónimo...

Y pasamos a conquistar a Santa María de la Asumpclón Tequisquiapan en donde habla trescientos y treinta mil chichimecas y los vencimos y murieron sesenta y tres mil chichimecos y los demás los bautizamos en el cerro en un bautisterlo en donde estaba un ojo de mar hirviendo debajo de una peñuela (;) y lo hicimos con el Padre Don Juan Bautista y Don Alonso del Amor (,) ambos misioneros de la santa doctrina y fue en el año de mil quinientos veintitres años a quince de agosto.

Y pasamos a conquistar la frontera del Nordeste en donde había cuatro cientos y treinta y dos mil chichimecas y su capitán se llamaba Amuxe y los vencimos el glorioso día de San Juan Bautista y murieron doscientos veinticinco mil chichimecos y los demás se bautizaron a la falda de un cerrillo llamado Tenamacua (;) y les pusimos su Al(calde) y Fiscal para que les enseñaran a rezar. Fuimos al paseo en la (rotura; faltan palabras) grande para ir a la Gran Chichimeca (rotura: faltan palabras) y es el pueblo de Maxcu.

Y pasamos a conquistar la frontera (rotura: faltan palabras) donde había ochocientos y cincuenta mil chi(chimecos) y su capitán se llamaba Palaña y otro capitán se llamaba Espejos y (h)ubimos guerra y estuvimos guerreando treinta y dos horas y los vencimos y también se dieron porque devisaron (en) el aire al glorioso Señor Santiago Apóstol y a la Santísima Cruz (;) y asi se les hizo una Santa Cruz y por Providencia Div(ina) halló el maestro cantero cinco pledras en el arroyo de una Quebrada y estas se vinieron y al otro día de Señor Santiago Apóstol se puso la Santísima Cruz y se unió con la tierra y se dijo la Misa del Divino Espiritu y al instante todos se dieron. Hicimos el paseo en el llano grande para ir a la conquista de San Pedro de la Cañada (,) estuvimos guerreando quince horas y los vencimos y matamos a cincuenta y dos mil chichimecos y se bautizaron doscientos y nueve mil y se contaron trienta alcaldes de Mecos y un intérprete de ellos se llamaba don Martin de Arco y Flecha (.) (Y) corría la sangre hasta el arroyo Chichinchi y este pueblo se llama Santiago Querétaro (.) (Y) pasamos a y la ganamos con muchisimo trabajo y pasamos a conquistar a San Pedro de la Cañada y se bautizaron los chichimecos cerca de la piedra (Sagrada) que está dentro del río y a un lado está un ojo de mar hirviendo (;) y su capitán de estos se llamaba Coyote Maseomiri y les pusimos Alcalde y Fiscal para que los enseñaran a rezar y lo ganamos el día veintinueve de Junio de señor San Pedro Apóstol a las doce del día y así se llama San Pedro de la Cañada.

(Segui)mos a la conquista de San Geronimo Alfa (rotura: faltan palabras) dimos batalla sangrienta a más de treinta (rotura: faltan palabras) y murieron cinco mil y más (rotura: faltan palabras) que quedaron vivos se dieron a (rotura: faltan palabras) fe Catholica y los bautizamos y les pusimos su Alcalde y Fiscal y este lugar está a la falda y orilla del cerro de Peña León donde está un ojo de mar al pie (;) y había ciento y ochenta y dos mil chichimecos y murieron diez y nueve mil y los demás se dieron en el glorioso día de San Isidro Tolimanejo y seguimos a la frontera en donde había seiscientos catorce mil chichimecos y los vencimos en el glorioso dia de Sant Pedro Apóstol y murieron ciento y cuarenta mil chichimecos y los demás se bautizaron en el ojo de mar a la falda del cerro Maxini y les puse su Alcalde y Fiscal para que les enseñaran la santa doctrina y se llama el pueblo de San Pedro Tolimán.

Y de allí volvimos a conquistar a Sichún en donde había tresclentos y diez y nueve mil chichimecos los demás se bautizaron al pie del cerro Chinchi en donde está una peña larga a modo de sangre (;) y les pusimos Alcalde y Fiscal para que les enseñaran la Santa Doctrina y este pueblo se ganó el día de San Francisco a cuatro de octubre y se llama San Francisco Sichún y su capitán se llamaba Conejo.

Y de allí nos volvimos para el pueblo de Querétaro a disponer conquista de San Francisco Urireo en donde está un cerrillo punteagudo donde estaba un chichimeca llamado Venado en compañía de sesenta y dos mil chichimecos y los vencimos, murieron doce mil y los demás los bautizamos y les pusimos Alcalde y Fiscal y lo ganamos el día de Señor San Francisco de Borja y hoy se llama San Francisco Urireo.

(Y) nos venimos a San Bartolomé de Aguascalien(tes) (rotura) había doscientos y sesenta y cinco mil chichimecos y su capitán se llamaba Tecolote y los vencimos después de guerrear once horas y matamos treinta y dos mil chichimecos y los demás bautizamos y les pusimos su Alcalde y Fiscal para que les enseñara la Le(y) de N(uestro) S(eñor) y su Santa Doctrina y está este pueblo donde se está el ojo de mar hirviendo que hacen unos tepetates y esta agua es muy caliente y declan los chichimecos en el desafío que fueran los Santos P(adres) que les harían recibimiento en aquella agua caliente (;) y se ganó el día de San Bartolomé Apóstol y se llama San Bartolomé Aguascalientes y de allí fuimos a San Juan de Apasco (Apaseo) en donde había doscientos y setenta y ocho mil chichimecos y los demás los bautizamos en el ojo de mar hirviendo y les pusimos su Alcalde y Fiscal para que les enseñe la Santa Doctrina y este pueblo se ganó el día de San Juan Bautista y está a la falda de una loma extendida.

Y de allí venimos a la frontera del cerro Nazdate en donde había quinientos y noventa y dos mil chichimecos, y su capitán se llamaba Grillo (,) los vencimos y matamos trescientos y veintidos mil y los demás los bautizamos y se llamó el pueblo de San Juan Bautista Scidoo y yo como capitán pedí tierra para la fundación de este pueblo y me quedé viviendo en él porque por él y cerca pasa un rio muy caudaloso.

(Hasta aquí la transcripción de don Pedro González, quien termina con una nota que dice: "Es copia en parte de la original, cuyo principio y fin está(n) ilegible(s) por lo muy antigua y maltratada. Salamanca, 14 de Jullo de 1891", P. González; rúbrica).

 

RECONOCIMIENTO Y CONFIRMACION DE LOS TITULOS Y PRIVILEGIOS PARA LOS CAPITANES DE GUERRA OTOMIS, PRESUNTOS FUNDADORES DE SAN JUAN XIDOO Y SANTA MARIA DE NATIVITAS

"Un sello negro con las armas españolas que dice: "Carollis III D.G. Hispanias Rex, Impreso: "Sello Quarto. Un quartillo. Años de mil setecientos ochenta y uno".

Don Carlos Quarto por la Gracia de Dios Ntro, Sr. Rey de Castilla, de León, (siguen otros titulos de realeza).

Por cuanto a los Reyes y Grandes Príncipes pertenece principalmente engrandecer a los que de corazón (les aman?) y a los que lealmente les sirven(,) dándoles dignidades con que ellos y sus hijos y linajes fuesen más honrados. Por eso los sabios antiguos di(j)eron que sólo a los Reyes pertenece engrandecer o ennoblecer y usar de la justicia como decían que es de un hombre a otro. Más también de la justicia distributiva que es en este remunerable galardonar los cargos o buenas obras cuando las mercedes corresponden a grandes servicios en orden de armonía muy apacible a Dios Nto. Sr. a toda razón natural a los Reyes nuestros progenitores de gloriosas memorias que ennoblecieron a muchos de sus súbditos y naturales que blen o lealmente fueron (,) para que destos queden memorias de sus lina(jes) o aquellos exemplos para los que deseen lealmente servir(.) (Y) a vos mi hijodalgo Cacique y Caballero de la (O)rden de Santiago(,) Señor de la Banda Don Diego (de la Cruz) Martinez(,) Capítán conquistador de la gran Provincia de Xilotepeque, poblador y fundador de ella(,) quien en compa(ñ)ía del capitán general don Nicolás Montañez de San Luis(,) Don Pedro Felipe Xtal(,) Don Agustin de Gugorrola y demás caudillos habéis conquistado esa provincia poniendo vuestras nobles personas con todo riesgo y pellgros por nuestro servicio y (por) haber mucha pérdida en (v)uestro caudal y disteis batallas sangrientas con los guerreros bárbaros Cichimecos Guachichiles Gente Indómita de mala prosapia: Pues gloriosos Dios hízoles pedir paz abrazándose a la ley del Santo Evangelio y les arruinasteis la ine(x)pugnable fuerza con que vivían sepultados en la región del olvido (;) por cuya razón queriendo remunerar por esta nuestra real cédula y merced de tierras(,) debéis gozar un sitio de ganado mayor en término de la población de Xilotepeque y su provincia y os mando haréis una casa y en ella pondréis mis armas reales y las vuestras de que os (h)ago merced y serán en quarteles. Que en el primer quartel pondréis una Aguila Imperial a su color parada en un nopal. En el segundo una colu(m)na con letras de oro que diga Ave María. En el tercero pondréis vuestra semejanza. En el cuarto dos estrellas en campo verde. (Os) (h)ago merced vuestra casa de circunferencia de todas mis justicias para que nos vayan de poner a vuestra noble persona y a algunos de vuestro lina(je) así hijos como nietos (,) (b)isnietos(,) chosnos (,) bischosnos y demás sucesores de vuestra noble personal (,) así los que a(h)ora son como los que sean de aquí adelante que hayan de tener dicha vuestra casa para que gocen de este privilegio que (a) vos concedo. Compelo a todas justicias así los que a(h)ora son como los que sean de aquí adelante se han de aportar con mi vara que les será dada por mi Viso Rey o el que le considere sus veces y que hayan vestido de punta en blanco como también yos concedo para que uséis armas así ofensivas como defensivas y a vuestros hijos herederos subcesores y que podáis rondar así vuestro pueblo como fuera del (;) y (h)ago a vos hijo dalgo ml cacique de los caciques principales de ese pueblo. (Y) como señor de vuestro pueblo no consintáis que en (él) se introduzca ninguna justicia ni juez y que ningun(o) tenga voz activa ni pasiva so pena de negarlos por extraños a mi Real Corona. (Y) en la elección que hiciéredes se la remiteréis a mi Viso Rey para que la acuerde é la confirme sin consentir que en ella entren más que los que hubieren titulos de caciques y principales y nomás iguales ó libres vuestros pobladores y conquistadores de todos vuestros (h)echos ó derechos de tributos o alcaldes con otras imposiciones anexas á vuestros pueblos con todo el señorío de Jurisdicción civil ó criminal y que todos ellos podáis usar por título universal oneroso y lucrativo como de cosa vuestra. Y anulo muestra (C)édula que hubiere antes de esta ó después de esta para que solamente ésta sea válida. Y que os hayan y tengan llamen o intitulen Don Diego Martínez é así se llamen é intitulen vuestros hijos, herederos y subcesores que vuestra casa hereden y que hayan de gozar de los privilegios que vos concedo á vuestra noble persona. Apelo á todas mis Justicias guarden lo contenido en esta mi (C)édula y merced; por lo que mando a todos los Infantes (,) Prelados (,) Duques (,) Marqueses (,) Condes (,) Ricos Homes (,) Maestros de Ordeneschichimecos Priores (,) Comendadores (,) Subcomendadores (,) Alcaldes de los Castillos y Casas Fuertes (,) a Nuestro Consejo ó Viso Rey Presidente y Oidores (,) Alcaldes Mayores (,) Regidores (,) Alguaciles á los de mis justiclas y Gobernadores y á todos mis Consejos y Cancillerías Reales así á los que a(h)ora son como los que sean de aquí adelante (,) en particular la justicia de Xilotepeque y Ayuntamiento y demás lugares (,) (so) pena de mil pesos de oro común para mi Cámara y ayuda de mis gastos de Justicia- Dado en esta Noble Villa de Valladolid en treze de mayo de mil é quinientos y treinta y dos años. -Yo el Rey- por Mandato de su Magestad y su Alteza- Don Lorenzo Juárez de Mendoza",

(Hasta aquí la supuesta Cédula Real; en seguida vienen dos Actas confirmatorias de la misma, expedidas por los Virreyes Luis de Velazco y Martín Enríquez de Alamanza).

"... Por cuanto ha sido hecha relación que Don Diego Martinez es Indio Cacique Conquistador y Capitán General del pueblo de Santa Maria Nativitas (,) fundador y poblador de dicho pueblo y para que sepa notoriamente que es hijodalgo del Rey Ntro. Señor y Caballero de la (o)rden de Santiago (,) Cacique y principal de los casiques y principales de la gran provincia de Jilotepeque, que llegue á noticia de todos mando se guarde y se cumpla lo contenido en esta Real Cédula dada por su magestad y librada del Real Consejo de Indias (,) (so) pena de quinientos pesos para la cámara de su Magestad. (H)echo en México Tenuxtitlán en Diez de Octubre de mil quinientos e treinta y tres años. -Don Luis de Velazco(.) Francisco de Urquisa Escribano Real. "Don Martin Enriquez de Alamanza Capitán General (etcétera)... Hago a vos mi alcalde mayor de la gran provincla de Jilotepeque como me ha sido (h)echa relación que Don Diego de la Cruz Martinez es Cacique y principal de los principales Caciques de esa gran provincia de Jilotepeque y demás partes del pueblo de Ntra. Señora Santa Maria Natividad en que atento haber sido capitán de las fronteras de Chichimecas (,) poblador fundador y conquistador de ese dicho pueblo de Santa Maria Natividad y haber amantenido a los indios chichimecas de paz y que no es razón que por haberse convertido a nuestra Santa Feé Catholica ellos de peor condición y calidad y pierdan sus derechos que antes tenían y gosan de la Real Cédula de su magestad Don Carlos Quinto que Dios guarde años ,() pues por su fidelidad y lealtad del caballero primo Casique y principal Don Diego de la Cruz Martínez y demás que lo acompañan los caballeros y Capitanes Don José Alonso Palo (,) Don Antonio Guzmán (,) Don Agustín de la Bárcena (,) Don Bartolomé del Toro (,) Don Phelipe Ixal ,() Don Francisco Gurrola (,) Don Estevan Gonzáles (,) Don Pedro Hernández de la Guerra (,) Don Joseph Massimi (,) Don Pedro Martínez (,) Don Juan de los Angeles (,) Don Antonio de Luna (,) Don Nicolás Lugo (,) Don Christobal Sánchez (,) Don Gregorio Fierro (,) Don Juan Bocanegra (,) Don Pedro de la Cadena(,) Don Joachim Miguel Bala-Blanco (,) Don Santiago Granada y Tapia (,) Don Juan Carnero (y) Don Estevan de la Mota. Todos capa(c)es para el ministerio de Guerra caudillos capitanes y caballeros y casiques principales de Jilotepeque y Tula() harcis (sic: por haréis?) que Pedro Ledesma español inteligente en las disposiciones españolas y milicia chichimeca le acompaña al caballero y capitán Don Diego de la Cruz Martínez que lo acompañó en todos los puestos y (a)saltos que le acaecieron de guerra en fronteras de chichimecas y de San Juan del Río Maxen (,) San Pedro del Rincón (,) San Francisco Toliman (,) San Phelipe (,) Santiago Querétaro (,) San Francisco Urireo (,) San Bartolomé de Aguascalientes (,) San Juan de Apaxeo (,) San Pedro Purguagua (,) San Miguel Tarimoro (,) Santa Maria Natividad (,) Acámbaro (,) Santiago Silagua (,) León (,) Villa de San Miguel (,) San José Sombreretio (,) San Juan de los Lagos (,) y Sierra Madre y demás partes que (a)rmados de punta en blanco con vara de bastón de obediencia y por el real mandato que se dio de esta real audiencia y libros en el dicho Don Diego de la Cruz Martinez caballero de la Orden de Santiago casique principal de los casiques principales de ese pueblo. Vos (h)ago saber á vos mi alcalde mayor de la Villa de Zalaya que habéis de atender a dicho Don Diego de la Cruz en lo que se le ofreciere de justicia como también se le concede merced para que pueda cargar armas asi ofensivas como defensivas y que pueda rrondar (sic) dentro de canales (sic: por calles) como fuera de ellas y puede prender y usar de su justicia contra los que husurpen (sic) el Real haber y cualesquiera que no lo pagaren. Doy plenísima de este mi superior mandato á todas mis justicias en donde quiera que vaya sea (a)tendido y mirado y que no se le estorbe el derecho que se le concede para que dé él sus frondas (sic) así en poblados Villa y Ciudad como en la guarda de los campos y se dé auxilios que pidiera (,) y mando que este privilegio lo go(c)en en sus hijos como nietos (,) bisnietos(,) tataranietos y demás subcesores(;) y vos mando a voz (sic) mi dicho Alcalde mayor de la provincia de Jilotepeque y demás partes del pueblo de Santa María Nativitas hagan publicar á son de caxa y clarín y voz de pregonero todo a los puntos de su executoria (,) siendo dignos por sus merecimientos que se sepan notoriamente como es hijodalgo del Rey Ntro. Señor (,) casique y principal de ese pueblo de Natividad. Mando se execute todo lo mandado (so) pena de quinientos pesos para la Real Cámara. Fecho en México Tenastitlán en honce (sic) de mayo de mil quinientos setenta y dos años: -Martin de Enríquez Por mandato de su excelencia -Diego de Studillo Lic(enciado) Canalexa. Lo (h)ice escribir para en favor del capitán Don Diego Martinez se gún lo contenido en ella. -Don Lorenzo Juárez Lic. Francisco Menchaca, -Don Alonso Salazar y Altamirano Marquéz de Bobischo.."

Un sello que dice: Carolus III D.G. Hispaniar Rexes. Impreso; Sello Quarto, un quartillo, Años de mil setecientos ochenta y ochenta y uno.

(Y la nota final de don Pedro González díce: "Van copias de sus originales que tiene en su poder. D. Eufemio de la Cruz Zamora, vecino de Salamanca. Dolores Hidalgo, 29 de Julio de 1891". P. González. Rúbrica).

 

FUENTE: Juan Diego Razo Oliva, "Documentos y testimonios", Gaceta de la crónica e historia de Salamanca, Gto., julio-septiembre de 1986, p. 13-16.

viernes, 15 de mayo de 2020

"Archivo de Aculco"

En la actual notaria parroquial de Aculco -un espacio que antiguamente fue usado como bautisterio- existe un armario de madera que data probablemente de principios del siglo XIX con un letrero pintado en sendas filacterias en sus puertas: "Archivo de Aculco". En él se guardaban naturalmente los libros sacramentales del templo, en que se registraban bautizos, matrimonios, defunciones, etcétera. Los más viejos entre ellos datan de 1606 y están escritos aún en lengua otomí. También servía para resguardar documentos de otro tipo: información matrimonial, los libros "de fábrica" y "de providencia" del templo, inventarios, bandos, cédulas, etcétera.

La verdad es que el armario no parece tan grande como uno imaginaría para resguardar el archivo de un templo con casi 500 años de existencia... lo más probable es que muchos de los documentos hayan sido destruidos o se perdieron a lo largo de los siglos. El mueble debe tener unos dos metros de altura, un metro de ancho y menos de medio metro de fondo. Lo cierran dos grandes puertas que ocupan todo su frente y son muy sencillas, con molduras pequeñas en la parte interior de sus largueros y peinazos. Los costados tienen igual ornamentación. La tosca cerradura de hierro forjado certifica su antigüedad. En la parte superior el armario hay una moldura corrida y sobre ella quizá lo más interesante: un copete de inspiración barroca semejante a una guardamalleta invertida. A sus lados, un par de pináculos torneados completan la composición. El acabado del mueble es barnizado, con el color natural de la madera ligeramente oscurecido por la edad.

Por cierto, en la década de 1960 la Iglesia de los Santos de los Últimos Días (los mormones) microfilmaron los libros sacramentales de cientos de parroquias de nuestro país, entre ellas los de Aculco. Una copia la llevaron a su sede en Salt Lake City, Utah, Estados Unidos, y actualmente se puede consultar en línea en el sitio www.familysearch.org, mientras que otra copia está depositada en el Archivo General de la Nación de la Ciudad de México.

domingo, 24 de mayo de 2015

Una carta de las mujeres aculquenses a la esposa de Venustiano Carranza

El Centro de Estudios de Historia de México Carso resguarda uno de los acervos documentales privados más interesantes de México por la calidad de sus colecciones, que incluyen, por ejemplo, papeles como los que sirvieron a Lucas Alamán para escribir su Historia de Méjico a mediados del siglo XIX, algunos que pertenecieron a Sara Pérez (la esposa de Francisco I. Madero), otros que alguna vez estuvieron en manos del ministro de Finanzas de Porfirio Díaz, José Yves Limantour, y varios más que, como el que aquí quiero mostrarles, pertenecieron al archivo privado de Venustiano Carranza.

Este documento es una carta fechada en Aculco el 30 de julio de 1919, cuando Carranza llevaba ya dos años como presidente constitucional de México, aunque su lugar en el poder ejecutivo se remontaba en realidad hasta marzo de 1913, momento en que el Plan de Guadalupe lo ubicó, como Primer Jefe de la Revolución, al frente de las tropas que combatieron a Victoriano Huerta. Contiene una petición de las mujeres de Aculco a la señora Virginia Salinas de Carranza, esposa del presidente, para que las tierras de cultivo de la cabecera municipal y algunas de las comunidades de la mitad oriente del municipio sigan disfrutando sin alteración del agua de riego proveniente de la presa de Huapango, pues se pretendía disminuir su caudal para beneficiar tierras en San Juan del Río.

La disputa por el agua de Huapango era en realidad un asunto muy viejo, mil veces planteado principalmente entre los dueños de la hacienda de Arroyozarco y los pobladores de San Juan del Río. La población queretana aseguraba que el agua que nace en el valle de Huapango -las fuentes del río San Juan- le pertenecía por merced virreinal desde su fundación. Arroyozarco, por su parte, defendía el derecho que le correspondía como propietaria de las tierras de aquel valle, por haber sido don Pedro de Quesada (encomendero y uno de los primeros poseedores de tierras en el lugar) quien construyó canales y acequias para drenar la ciénaga y canalizar el curso alto del río, y por haber sido los jesuitas, cuando fueron dueños de la hacienda, los que construyeron la presa que permitía aprovecharse de sus aguas. Con el transcurso de los años otros poblados, como Aculco y Polotitlán, fueron sumándose a esta controversia, ya fuera porque los agricultores compraban agua a la hacienda o porque construyeron ilegalmente otros bordos a lo largo del cauce.

En los tiempos en los que se escribió esta carta, sin embargo, la situación se había complicado. En marzo de 1915, el teniente coronel José Siurob, gobernador de Querétaro, había emitido un decreto para intentar arreglar el conflicto, que ordenaba la devolución de las aguas del río San Juan "que arbitrariamente se había apropiado la hacienda de Arroyozarco". Aunque de poca eficacia real, el decreto fue bienvenido por la población de San Juan del Río pues significaba mayor caudal de agua para ellos, mientras que los campesinos del curso alto se alarmaron pues la hacienda podría dejar de venderles el líquido. Más tarde, en febrero de 1917, el ayuntamiento de San Juan del Río recibió un comunicado en donde se le informaba que, "por gestiones del Primer Jefe del Ejército Constitucionalista [...] se emite el decreto para que esta ciudad recobre sus derechos a las aguas de Arroyo Zarco". Aquel cabildo decidió festejarlo convocando a los propietarios de huertas y terrenos de regadío para organizar fiestas el día 20 de febrero, fecha en que se suponía llegaría el agua a esa ciudad. Pero, además, ante la amenaza de expropiación de la hacienda de Arroyozarco según el artículo 24 de la Constitución de 1917, su propietaria había decidido vender una franja de un kilómetro de ancho a la orilla del latifundio, con lo que los usufructuarios del agua de Huapango en Aculco y Timilpan se habían multiplicado.

Es aquí donde las mujeres de Aculco deciden dirigirse a la esposa de Carranza, esperando que interceda por ellas pues los hombres, aseguran "han agotado todos los recursos" para defenderse. Sus argumentos son primero, de antigüedad, pues aseguran llevar más de cien años disfrutando de esas aguas; segundo, por su condición de "pueblos débiles y... de raza indígena" (aunque lo más probable es que la mayor parte fueran mestizas, por lo menos las firmantes); tercero, por tratarse de pequeños terratenientes, frente a los hacendados y "hombres de posibles" de San Juan del Río; cuarto, pues advierten que ellos demandaron primero la posesión de las aguas con título definitivo de acuerdo con la ley emitida por Carranza en Veracruz el 6 de enero de 1915.

Desconozco si la carta llegó a tener respuesta. Lo cierto es que el asunto de las aguas de Huapango, Arroyozarco y el Río San Juan tardó todavía varios años en resolverse y fue sólo hasta la década de 1940, con la creación del Distrito de Riego de Arroyo Zarco bajo supervisión de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, cuando el tema comenzó a perder relevancia.

Más allá de todo esto, seguramente a los lectores con raíces más profundas en el pueblo les agradará encontrar la firma de alguna de sus antepasadas en estas hojas. Yo hallé la de dos de mis bisabuelas y varias tías pero, entre todas, la que más me ha gustado ver es la de mi tía Esther Lara, a quien tanto quise y que tanto amor me dio a mí y a muchos de sus sobrinos. Cuando firmó, tía Esther tenía sólo 14 años.

martes, 17 de junio de 2014

Una carta de Miguel Hidalgo firmada en Aculco

Hasta donde he podido averiguar, no se conocen documentos firmados por Miguel Hidalgo y Costilla durante su estancia en Aculco, entre el 5 y 7 de noviembre 1810. O más bien no se conocían, porque hace cuatro años -posiblemente aprovechando los festejos por el Bicentenario de la Independencia- salió a subasta una carta de la que no se tenía noticia y que está firmada por el cura de Dolores en su "Quartel General de Aculco" el 6 de noviembre de aquel año.

Según fue reseñada en el sitio de internet de la casa de subastas Morton, la carta dice así:

Las actuales circunstancias no me permiten decidir sre. el Abito que pretenden los Europeos D. Ramon Gonzalez de Cosio y D. Francisco Gonzalez Rey, por tanto tpo. mas sereno resolvere lo conveniente...

Quartel general de Aculco Noviembre 6 de 1810.

Hidalgo (rúbrica)

M. R. P. Comendador de la Merced., Lagos.

Es muy probable que esta transcripción tenga errores, pero no lo podemos saber con certeza ya que las fotografías que incluye el sitio tienen una resolución sumamente baja, lo que hace prácticamente imposible su lectura. Por ello mismo también es difícil saber a qué se refería exactamente este papel.

Por cierto, en el mismo lote en que fue puesta en subasta esta misiva se encontraba otro documento, incompleto, que también hace referencia a nuestro pueblo. El contenido de éste es el siguiente:

En la que V no recibio le aviso de como el Padre Zuñiga se puso en seguimiento del Cura con peticion nuestra, del cabildo, Clero y Vecinos; pero como la llegada del Padre fue el seis de Noviembre vispera del rezo que le dio el Sor. Gral. Calleja en Aculco nada favorable respondio por V. y Rey á quien pedimos el Yntendente de Zacatecas escapó en avito clerical...".

En el caso de este documento, es evidente que no se trasladó el contenido del último párrafo.

Una de las razones que puede explicar la escasez de documentos firmados por Hidalgo en Aculco es la captura de su archivo y equipajes, que se encontraban en las inmediaciones del cerro del Tixhiñú durante la Batalla del 7 de noviembre en la que resultó derrotado.

Sólo me resta comentar que el precio de salida estimado para este lote de documentos fue de entre $60,000 y $80,000 pesos. En la subasta realizada el día 27 de noviembre de 2010 (dos siglos y veinte días después de escrita la carta), fueron vendidos en $125,000 pesos, o $146,000, con impuestos, según se publicó la noticia en los periódicos.

Espero poder dar en algún momento no muy lejano, teniendo mayores elementos de investigación, alguna interpretación sobre este par de curiosos documentos.

jueves, 2 de junio de 2011

Los festejos por la consumación de la independencia en Aculco (1821)

Una celebración neoclásica: festejo cívico en la Plaza Mayor de México (ca. 1821-1827), Acuarela de Theubet de Beauchamp, Real Biblioteca del Palacio Real de Madrid (detalle del tablado en el centro de la plaza).

Muy pocos días después de la entrada triunfal del Ejército Trigarante a la ciudad de México y de la firma del Acta de Independencia, la Regencia del Imperio Mexicano emitió el 6 de octubre de 1821 un decreto que dispuso el "juramento y solemne proclamación de la independencia, el Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba" en todas las ciudades del país, lo que debería llevarse a cabo por los ayuntamientos con "toda la economía que no dañe acto tan gustoso".





Decreto de la Regencia del Imperio Mexicano del 6 de octubre de 1821.

No sólo las grandes y medianas ciudades mexicanas de la época acogieron con entusiasmo la realización de dicha ceremonia: aún pueblos como Aculco, con una población que no llegaba en toda su jurisdicción a los siete mil habitantes, de los que quizá sólo medio millar vivían en la cabecera, mostraron un especial empeño y regocigo en celebrar la independencia, acompañando lo ordenado en el decreto con peleas de gallos, corridas de toros, fuegos artificiales, bailes y serenatas. Todo esto, por fortuna, quedó referido en un documento que existe en el Archivo Histórico del Estado de México, que bajo el título "Juramento otorgado por esta jurisdicción" relata con detalle esta fiesta cívica celebrada en Aculco, que inició el 11 de diciembre de 1821 y terminó casi una semana más tarde:




JURAMENTO OTORGADO POR ESTA JURISDICCIÓN [DE ACULCO]

El 11 del corriente se anunció al público el Solemne Juramento que este Ilustre Ayuntamiento tenía dispuesto para el día siguiente, que fue el día de la Patrona Universal del Imperio Nuestra Señora de Guadalupe, con repique general de campanas a vuelo, en la tarde las solemnes vísperas por todo el venerable clero, y en la noche una lucida iluminación por todos los habitantes, quienes a porfía se dedicaron con empeño a solemnizar las vísperas de tan venturoso día.

El solemne juramento en la ciudad de México, el 22 de octubre de 1821, óleo del siglo XIX.

A la mañana del día 12 las campanas a vuelo, las bombas cámaras y cohetes anunciaron la gloriosa alba de día tan festivo. A las diez de la misma se reunió el Ilustre Ayuntamiento en cuerpo y, precedido de la música, de dirigió a la Iglesia Parroquial donde lo salió a recibir el Venerable Clero con sobrepelliz, cruz y ciriales, conduciéndolo a sus bancas que estaban adornadas al intento. Luego que pasó el Evangelio, subió el Señor Cura Párroco don Antonio Martínez Infante al púlpito, en donde explicó la grandeza del Plan de Iguala, la utilidad y beneficios de nuestra religión, independencia y unión, las admirables y nunca bien ponderadas virtudes de nuestro Serenísimo Señor Almirante de Mar y Tierra don Agustín de Iturbide, con otras exhortaciones anexas al día, en que brilló su celo y patriotismo a favor de la justa causa, concluyéndose la función de iglesia a las doce del día, saliendo el venerable clero a dejar al Ayuntamiento hasta las puertas del templo, desde donde se dirigió el Ayuntamiento a la casa del Alcalde de Primera Elección precedido de la música y con innumerable concurso de toda clase de gentes, que lo llevaban en medio de los vivas y aclamaciones con el mayor orden, la que estaba preparada al efecto, en donde se dio un corto refresco a los concurrentes por el mismo Alcalde.

El tablado real de los festejos celebrados por D. Felipe Bartolomé Ramírez, cacique de la Villa de San MIguel el Grande, con motivo de la proclamación del Rey Carlos IV el año 1791, Archivo General de Indias (detalle).

A las cinco de la tarde del mismo día se reunió al Ayuntamiento en la misma casa y con las puertas abiertas y a vista de todo el Pueblo, en las manos del Alcalde Primero prestó el Juramento, habiéndose antes leído el Plan de Iguala y Tratados de Córdoba como se previene en el Bando. Concluido este solemne acto que por los vivas y aclamaciones del Pueblo fue percibido de la torre [de la parroquia], se soltó el repique a vuelo que duró largas dos horas. Enarbolado el estandarte en manos del Primer Alcalde, se ordenó el paseo conforme a lo prevenido; al llegar a las puertas de la misma casa, ya estaba reunido el Venerable Clero esperándole allí para incorporarse. El Alcalde ofreció el estandarte al Señor Cura, quien lo admitió a nombre de la religión, y asido de el con la mano derecha y el Alcalde con la izquierda se continuó el paseo por las calles que estaban dispuestas al efecto, que son las nombradas Estación Mayor. Concluido se dirigieron a un tablado que al propósito estaba formado de antemano en la Plaza Mayor, en el que se distinguen cuatro frentes: en el primero, al oriente, se mira al Serenísimo Señor Almirante con una dama que demuestra la América encadenada y su Alteza rompiéndole las cadenas; al sur, un indio y un español estrechándose las manos en sus corazones demostrando la unión; al poniente, un mundo dividido y la mano del Señor Almirante con la espada desenvainada dividiendo un león de un águila, en demostración de que su Alteza dividió el Imperio Mexicano del Español; al norte, una estatua demostrando al Sumo Pontífice enarbolada una cruz, siginificando que es y será nuestra religión la católica apostólica romana. En lo alto se mira un nopal, en donde está colocada un águila real que tiene afianzado con el pie derecho el cetro del Imperio. Colocado en él el Ayuntamiento con todo el Cuerpo Eclesiástico, pronunció el Primer Alcalde estas palabras: Fiel Pueblo de Aculco, es llegado el día de nuestra felicidad, nuestro Almirante nos ha puesto en libertad, rompiendo las cadenas de la esclavitud que nos oprimían, en cuya vista prestó el Juramento el Pueblo con demasiadas demostraciones de Júbilo y con arreglo al Bando; lo mismo fue repitiendo en los cuatro frentes en los que se tiraron algunas monedas, pero el Señor Cura, después de haber tirado lo que traía, mandó traer de su casa platos de plata y en demostración de su júblio se los arrojó al Pueblo.

La fiesta barroca: festejos celebrados por D. Felipe Bartolomé Ramírez, cacique de la Villa de San MIguel el Grande, con motivo de la proclamación del Rey Carlos IV el año 1791, Archivo General de Indias.

Concluido este solemne acto se dirigió el Ayuntamiento en la forma dicha a la Iglesia Parroquial, en donde se cantó un Tedeum en acción de gracias al Todopoderoso. De allí se dirigió -cosa de las ocho de la noche- todo el Ayuntamiento a la referida casa (habiéndose quedado el estandarte en el Templo), donde el referido Alcalde dio un solemne baile a toda la concurrencia y un refresco bastante amplio en cuanto lo proporcionó el País, el que duró hasta el día siguiente.

Alegoría de la Patria Mexicana, óleo del siglo XIX.

A las nueve del día trece, reunido el Ayuntamiento, se dirigió a la Iglesia para solemnizar la magnífica función que estaba preparada, la que se solemnizó con el famoso sermón pronunciado por el Bachiller Don Ignacio Ruiz Peña en la que sobresalió el patriotismo y afecto a nuestra causa de este venerable eclesiástico.
Concluida la función de Iglesia, se dirigió el Ayuntamiento al tablado que el Pueblo le había puesto y adornado para que con el golpe de música gustaran de los toros -que duraron cinco días las corridas con el mayor regocijo y sin el más leve desorden, cinco de música, tres de fuegos e iluminación y dos días de gallos-.

Todo lo que este Ayuntamiento participa a V.S. para que si fuere de su agrado, lo mande dar a la imprenta y para satisfacción de este fiel vecindario.

Dios guarde a V.S. muchos años. Juzgado Nacional de Aculco diciembre 17 de 1821.

[Rúbricas]

Victorino de Bulnes José Felipe de la Vega
Alcalde Primero Alcalde de Segundo Voto

José Estanislao José María Beltrán de la Cueva
Regidor Primero Regidor Segundo

Pedro García José Hilario García
Regidor Tercero Regidor Cuarto

Francisco Ronquillo Nicolás Sánchez
Regidor Quinto Regidor Sexto

José Mauricio González Félix de la Cruz
Regidor Séptimo Regidor Octavo

Cayetano Basurto José Tomás de Chávez
Síndico Primero Síndico Segundo

Luis Ronquillo
Secretario

Alegoría de la Independencia, óleo del siglo XIX.

Nota
El benemérito vecino de este pueblo don José María Álvarez, a quien este Ayuntamiento comisionó para que corriera con los gastos, desempeñó su comisión con tal desinterés y economía que sólo se gastaron trescientos veinticinco pesos en el lucido tablado, composición de la Plaza Mayor, calles del paseo, plaza de toros, banderillas de fuego y corrientes, juegos que estuvieron muy lucidos, música por cinco días que permanecía hasta las once de la noche en que se acababa la serenata, sin que por todo el trabajo quisiese recibir medio real por su paga a pesar de su mucho trabajo y pobreza, cuyo mérito recomendamos a V.S.

[Rúbricas]

Victorino de Bulnes

Francisco Ronquillo

Mauricio González Félix de la Cruz

José Tomás de Chávez
Síndico Segundo

Luis Ronquillo
Secretario




Fuente: Archivo Histórico del Estado de México. Intendencia de México. 1821, Caja 24. EXp. 24. Fojas 81-84v.


Este interesantísimo documento proporciona una gran cantidad de información para la historia de Aculco: nombres de calles, la aparente falta de casas de cabildo ya para ese entonces, usos festivos, emblemática local, la existencia de un estandarte (¿sería propio del pueblo o relativo al Imperio?), etcétera. Casi cada línea de esta narración podría glosarse entretejiéndola con otros datos interesantes: que el bachiller don Ignacio Ruiz Peña tuvo que ver en el caso del matrimonio de uno de los insurgentes del Fuerte de Ñadó; que el alcalde Victorino Alonso de Bulnes, por ser peninsular originario de San Vicente Barquera, Santander, estuvo contemplado en la Ley de expulsión de los españoles de 1827... Por ahora sólo tengamos a la vista este papel, que sin duda será de gran utilidad para otras entradas del blog Aculco, lo que fue y lo que es.

Festejo cívico en la Plaza Mayor de México (ca. 1821-1827), Acuarela de Theubet de Beauchamp, Real Biblioteca del Palacio Real de Madrid.

miércoles, 18 de agosto de 2010

De cómo (no) manipular un documento histórico


El pasado lunes 16 de agosto de 2010 se publicó en el diario Reforma una extensa nota titulada "Marca Hidalgo ruta Edomex" (así la redacción), que se refiere al paso del ejército insurgente del cura de Dolores por diversos puntos de esa entidad en los últimos meses de 1810. En la segunda parte del texto, que se titula "Joya documental", el autor se concentra en la estancia de Hidalgo en Aculco, pero en particular en "descubrir" la existencia de cierto documento del Archivo Histórico Municipal que relata este importante episodio histórico.

Desafortunadamente, desde el inicio de esa sección comienzan los errores, tergiversaciones y hasta mentiras, de las que no debemos culpar al periodista Jorge López, sino más bien al árbol al que se arrimó para obtener la información. En primer lugar tenemos que aclarar que no se trata de un documento inédito como se pretende: su contenido fue publicado por el señor Napoleón Lara Rodríguez en el periódico El Universal en la década de 1960 y después ha sido aprovechado en innumerables ocasiones para la redacción de monografías y microhistorias locales, entre ellas la Monografía Municipal (1987) de Domingo Gaspar Sampayo, la revista México Desconocido en la década de 1980, el libro Aculco histórico, artístico, tradicional y legendario (1996) de Javier Lara Bayón y hasta en el reciente Ñadó, un monte, una hacienda, una historia, del mismo autor. Incluso está por aparecer una cita del mismo en una biografía de Hidalgo escrita por el historiador Carlos Herrejón Peredo que publicará Fomento Cultural Banamex.

Enseguida, el artículo en cuestión afirma que este papel "fue escrito 15 años después del tránsito de los insurrectos, con motivo de la erección del municipio". Por supuesto que no se redactó con ese motivo: se trata de una carta que por razones desconocidas fue transcrita en el libro de Actas de Cabildo, la que fue enviada con la intención de obtener una reducción de impuestos (en particular la eliminación de la alcabala) debido a los méritos y contribuciones de este pueblo durante la Guerra de Independencia. Y luego, agrega Reforma, el "acta" (que no lo es) fue "rescatada en 2009 durante una reunión de cronistas". ¿Rescatada de qué o de quien? Su estado de conservación era muy bueno hasta hace pocos años, y el acervo en el que se encuentra es al que siempre ha pertenecido: el Archivo Histórico Municipal de Aculco, resguardado en la Casa de la Cultura de este pueblo. "Rescatada" del olvido no pudo ser ya que como mencionamos arriba es un documento conocido y ha sido utilizado recurrentemente en multitud de textos. Más bien habrá sido presentada por el cronista municipal y archivista Ediberto Reyes en alguna reunión de cronistas como novedad, sin que en realidad lo sea.

"Lo que considero más importante es que cuenta lo que sufrieron los habitantes del pueblo luego de la derrota de los insurgentes, cuando entró Calleja y los castigó por haber recibido a Hidalgo. Esto a mí me parece lo más interesante porque se trata además de un documento oficial, dictado con el tono de un oficio", afirma el cronista municipal según el diario. Sin duda esa parte es interesante, sobre todo la que se refiere al saqueo del pueblo y que no transcribe el artículo: "barriendo con alhajas, ropa de uso y todo género de muebles, quedando este vecindario en la más deplorable indigencia y miseria". Por lo demás, bastaría leer a uno de los historiadores clásicos de la insurgencia, Carlos María de Bustamante, para tener algunos detalles más del saqueo, incluso el detalle del robo de la custodia de la parroquia. Pero en realidad ese documento contiene más información sobre el sufrimiento de los aculquenses en esos años, sólo que resulta políticamente incorrecto mencionarlo ya que fue a manos de los insurgentes: "Sucesivamente, por el señor Coronel don José Rafael Polo, comandante de tropas nacionales que fue de este Departamento, fue apensionada esta jurisdicción con una contribución mensual muy considerable; y a pesar de la inhabilidad que había para cumplir esta orden por las circunstancias referidas, se puso el mayor afán, exactitud y empeño por contribuir con las cantidades que se impusieron, por emplearse éstas en beneficio de nuestra amada Patria". O más bien porque los jefes insurgentes amenazaban con fusilar a quien no contribuía, como muestran otros documentos. Polo, por cierto, es el "héroe" epónimo del municipio vecino de Polotitlán, disgregado de Aculco hacia 1852.

Sobre el desarrollo de la batalla de Aculco, el cronista-archivista Ediberto Reyes nos regala una joya: "Un cañonazo disparado desde la hacienda de Las Ánimas le voló la cabeza a un jinete de la gente de Hidalgo. El cuerpo del jinete siguió su camino causando espanto entre los insurgentes. Esta escena aterrorizó al resto que se dispersó por las lomas aledañas". El lector quizá quedará sorprendido cuando le digamos que el cronista demuestra no conocer mucho de historia y geografía de Aculco, ya que la tal "hacienda de Las Ánimas" no existe (era una fracción de terreno perteneciente a la hacienda de Arroyozarco) ni en sus terrenos se libró la batalla de Aculco del 7 de noviembre de 1810, como ya lo hemos puntualizado en este blog.

Pero todo esto no tiene en realidad importancia: los detalles históricos del encuentro ya han sido publicados en varios libros respetables y lo serán en otros más, próximamente. El lector interesado en conocerlos puede recurrir a ellos. Pero lo que nos ha disgustado de verdad ha sido ver la forma en que se manipula (no en sentido figurado, sino literal) este libro de Actas de Cabildo por quien lleva tantos años como responsable del Archivo de Aculco. En la foto de Reforma, más notable aún en la que aparece en su versión electrónica, se muestra a Ediberto Reyes sosteniendo tan valioso testimonio de una manera tan incorrecta que parece desconocer todo sobre documentos históricos: extiende con ambas manos el libro de forma vertical para mostrarlo a la cámara, sin cuidarse del maltrato que en esta posición puede sufrir su encuadernación. Lo hace además sin utilizar guantes de algodón, indispensables tratándose de un documento de sus características, importancia y antigüedad. Vamos, que bien se le podría cambiar el documento por un acordeón y casi lo sostendría igual.

No me cabe duda: aunque Ediberto dice haber "rescatado" este documento en 2009, habrá que ir pensando en rescatarlo también de sus manos (sin guantes) antes de que se le deshoje. Sólo esperamos que llegue entero hasta el próximo mes de septiembre, cuando se pretende exhibirlo en la Casa de la Cultura en conmemoración del Bicentenario de la Independencia.

Y como un regalo a nuestros lectores (y una prueba más de que no se trata de un testimonio inédito o desconocido), a continuación una transcripción completa y unas notas históricas sobre el documento.



Narración de la llegada a Aculco de Miguel Hidalgo y sucesos de la Guerra de Independencia. Aculco, 25 de mayo de 1825.
Archivo Histórico Municipal de Aculco. Sección Actas de Cabildo. Caja 1. Exp. 1.


NOTAS:
1. Aunque está en las Actas de Cabildo del Ayuntamiento, pues el documento se elaboró en un cabildo extraordinario del 25 de mayo de 1825, se trata de la trascripción de una carta dirigida a la superioridad para evitar impuestos.
2. Quien firma como secretario, Luis Ronquillo, fue uno de los primeros insurgentes de la zona. Se le incluye en el mismo mes de noviembre de 1810 en que llegó Hidalgo a Aculco entre las dos docenas de aculquenses que seguían al cabercilla Villagrán. Ver Lista dada por el mariscal José de la Cruz. Operaciones de Guerra. Vol. 141, Exps. 1 y 90 AGN.
3. Existen documentos complementarios muy interesantes. Uno es el proceso contra Francisco e Ignacio Basurto y José Francisco Martínez (Criminal. Vol. 25. Exp. 16. AGN), en el que se habla de algunas incidencias durante la estancia de los insurgentes de Hidalgo en Aculco. Otro documento que pudiera tener datos de interés es la Notificación del encargo de la administración de justicia del pueblo de Aculco a Tomás de los Ríos, 10 días antes de tener contacto con los insurgentes. Indiferente Virreinal/ Caja 4840. Expediente 049 (Operaciones de Guerra Caja 4840). AGN.


TRANSCRIPCIÓN
El Ayuntamiento Constitucional del pueblo de San Jerónimo Aculco, en unión del Síndico Procurador del mismo, ante la integridad de V. S. y con el más profundo respeto dice: Que el día 5 de noviembre del año 810, acampó en este pueblo el numeroso ejército americano del Exmo. Señor Don Miguel Hidalgo y Costilla, a quien se recibió con el mayor júbilo y alegría de estos habitantes, no cesando repiques generales a vuelo y salva de cohetes por el espacio de diez horas.
A los tres días se avistaron en este pueblo las tropas del antiguo gobierno y que por nuestra suma desgracia, en el ataque que tuvieron, triunfaron éstas, quedándose aposesionadas de este suelo, quienes sin ninguna caridad ni consideración, verificaron un saqueo general. Barriendo con alhajas, ropa de uso y todo género de muebles, quedando este vecindario en la más deplorable indigencia y miseria.
Sucesivamente, por el señor Coronel don José Rafael Polo, comandante de tropas nacionales que fue de este Departamento, fue apensionada esta jurisdicción con una contribución mensual muy considerable; y a pesar de la inhabilidad que había para cumplir esta orden por las circunstancias referidas, se puso el mayor afán, exactitud y empeño por contribuir con las cantidades que se impusieron, por emplearse éstas en beneficio de nuestra amada Patria. A que se agregan los préstamos continuos y excesivos que exigían los comandantes nacionales que transitaban por este lugar.
Por estos servicios y por estar acampadas estas tropas ya en este pueblo, ya en sus inmediaciones y campo de Ñadó, tuvo que este vecindario por el gobierno opresor, excesivos préstamos y contribuciones, pues estrechados por la fuerza, necesitaron estos vecinos de endrogarse para exhibir con prontitud estas exorbitantes gabelas. Tolerando con gran rigor y crueldad los mayores vituperios y presiones por no adoptar su partido.
En los años 16 y 17 fue rigurosamente compelido este pueblo y su jurisdicción por el Cap. Linares que se hallaba de destacamento en la Hacienda de Arroyozarco para que cada uno diera la cantidad que se le había asignado hasta el completo de 900 pesos con los que se traerían armas para el destacamento de este pueblo, que no se verificó, para lo cual fue necesario sacrificar el honor y los muy cortos intereses que les habían quedado hasta entregar la citada cantidad, temerosos que ejecutara dicho Linares las amenazas que había prometido de pasar por las armas a quien no exhibiera el cupo que bajo su firma estaba mandado. En esta atención y a la vista de los ningunos arbitrios que hay en este pueblo por su suma indigencia, suplican a Vuestra Señoría, se sirva tener la bondad de elevar éste al superior conocimiento del Excelentísimo Señor Gobernador del Estado, a fin de implorar la gracia de que se exonere este vecindario de la contribución directa, lo que es imposible se verifique su cobro por la notoria escasez y miseria, sin embargo de manifestar sus buenos deseos, de que se libre este pueblo de alcabala por el tiempo que V.E. tenga a bien, pues este es el mejor medio de que el comercio facilite arbitrios a sus habitantes para su restablecimiento, pues de lo contrario, se verá en términos precisos de desolación; por lo que se suplica a Vuestra Señoría, en obsequio de la humanidad, darle el giro correspondiente a esta petición, según lo exige su eficacia.

DIOS Y LIBERTAD, En el Juzgado Nacional de Aculco, mayo 25 de 1825.

Miguel de la Cueva – Vicente Zamudio – Salvador García Requejo – Pedro Antonio Polo – Trinidad Osornio – Bibiano García – José Cayetano Chávez – Nicolás López – Cornelio Cruz – Luis Ronquillo – Srio. – RÚBRICAS.



ACTUALIZACIÓN 6 de febrero de 2012:

El recorte del periódico en que fue publicado el documento en cuestión, que nuestro cronista municipal daba por "inédito".