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sábado, 17 de enero de 2026

La biblioteca del convento franciscano de Aculco

La existencia de bibliotecas en los conventos novohispanos —o librerías, como también se les llamaba— era indispensable no sólo para la celebración de los actos rituales (para los que se requerían misales, evangeliarios o libros de oraciones), sino también para la formación intelectual de los frailes (guardando obras de teología, filosofía, sermonarios, entre otras). En las instrucciones dirigidas a los conventos franciscanos del centro de México en 1567, contenidas en los Avisos tocantes a la Provincia del Santo Evangelio, se recomendaba que todos los conventos contaran con libros suficientes y adecuados a sus tareas, de modo que los religiosos puedan seguir el camino del estudio sin verse obligados a trasladar los volúmenes de un convento a otro. Asimismo, se ordenaba reforzar la pena de excomunión para quien sacara libros de la biblioteca sin licencia del Provincial.

Esos Avisos enlistaban además los libros que debían integrar la biblioteca básica de cada convento, con cerca de medio centenar de títulos: la Biblia y sus comentarios, las obras de los padres de la Iglesia (como san Gregorio, san Bernardo y san Agustín), textos de derecho canónico y del Concilio de Trento, tratados de teología escolástica, libros de predicación, diccionarios eclesiásticos y latinos, las reglas y manuales de la Orden, así como algunas obras devocionales e históricas.

El convento de Aculco debió contar con su propia biblioteca desde el siglo XVI. Fue seguramente la primera colección importante de libros en este pueblo y su jurisdicción, aunque en el siglo XVIII la biblioteca de la hacienda de Arroyozarco, de la que ya les he contado antes aquí, era quizá más interesante y variada, pues contaba con obras profanas que difícilmente se habrían hallado en la del convento aculquense.

De aquella biblioteca conventual de Aculco tenemos noticias ciertas de mediados del siglo XVII, cuando las autoridades de la provincia franciscana del Santo Evangelio de México ordenaron a los conventos un inventario de libros y alhajas. De las 98 casas de la provincia, respondieron entre los años de 1663 y 1664, 64 casas, entre ellas el convento de Aculco. Por ese inventario sabemos que contaba con sólo 28 volúmenes, una cantidad muy pequeña. Comparativamente, los conventos de San Mateo Huichapan y San Pedro y San Pablo de Jilotepec, los más importantes de la región, tenían 200 y 125 volúmenes respectivamente. De hecho, entre los 64 conventos franciscanos de la Provincia del Santo Evangelio de México, el de Aculco era el penúltimo en cantidad de libros, sólo era más pobre en ese aspecto el de Santa María de Texcalac en Tlaxcala, con 24 volúmenes.

A pesar de ello, a lo largo del siguiente siglo la biblioteca se fue enriqueciendo. Cuando sobrevino la secularización en 1759, con la que los franciscanos entregaron la administración de la parroquia al arzobispado de México, los libros de Aculco se remitieron a la aduana de la capital, de donde pasaron a manos del Provincial en el Convento Grande de San Francisco de México. Allí quedaron bajo el cuidado de fray Francisco Antonio de la Rosa Figueroa, quien anotó que esa colección estaba formada por "no pocos libros". Allí debieron permanecer los volúmenes por un siglo más (seguramente con las naturales pérdidas y deterioros), hasta que durante la Reforma la gran biblioteca fue expoliada y sus 16,417 volúmenes se llevaron a la Biblioteca Nacional de México, en cuyo acervo se conserva una gran parte.

Al parecer el convento de Aculco no tenía su propio ex libris o marca de fuego para identificar sus libros, lo que dificulta saber si se conservan algunos en la Biblioteca Nacional. Pero uno de ellos, por fortuna, tiene una anotación manuscrita que indica claramente su procedencia: "Del convento hieronimo aculco fr". Junto con ella, otras marcas señalan el camino que siguió hasta llegar a nosotros: las marcas de fuego de los conventos de San Cosme y Grande de San Francisco de México y el ex libris en estampa que confirma este último o(Ex Bibliotheca Magni Mexicani Conbventus S.P.N.S. Francisci). Se trata de un ejemplar del Libro de la regla y constituciones generales de la Orden de Nuestro Padre Sant Francisco de la obseruancia, impreso por Clemente Hidalgo en Sevilla en 1607. Esta fecha tan temprana podría significar que el libro estuvo en el convento de Aculco desde sus primeros tiempos.

Una obra que no sabemos si llegó a estar en la biblioteca conventual de Aculco, pero que lleva el nombre del pueblo en su portada, es un volumen impreso en México en 1724 por los herederos de la Viuda de Francisco Rodríguez Lupercio, con un larguísimo título del que sólo copio aquí una parte: Sermón moral en la Capilla Real de Palacio Al Excellentísimo Señor D. Juan Antonio Vázquez de Acuña, Marqués de Casa Fuerte. El sermón recogido en este libro se predicó en el "estreno" del gobierno del virrey, el segundo viernes de Cuaresma, 19 de febrero de 1723, por el padre fray Antonio Diaz del Castillo, quien era en aquel momento predicador mayor en el Convento Grande de San Francisco de México, y al imprimirse ocupaba el cargo de guardián del convento de San Gerónimo Aculco. Más aún: en sus páginas preliminares está una dedicatoria adornada con el escudo de la orden franciscana que aparece fechada el 20 de febrero de 1724 en Aculco.

Desafortunadamente esta obra es muy difícil de hallar pues se conservan poquísimos ejemplares, y yo no he podido verla, ni siquiera en formato digital. Pero espero tener algún día una imagen que pueda mostarles aquí. Existe un ejemplar en el ex convento de Nuestra Señora de Guadalupe, Museo Regional de Zacatecas, y otros en bibliotecas de los Estados Unidos de América.

 

FUENTES:

Ignacio Osorio Romero, Historia de las bibliotecas novohispanas, México, SEP-Dirección General de Bibliotecas, 1986, p. 104 y 140.

Rocío Cázares Aguilar y Francisco Mejía Sánchez, “La Biblioteca Franciscana del Portal de Peregrinos del Convento de San Gabriel Cholula”, en Marina Garone Gravier (ed. lit.), Miradas a la cultura del libro en Puebla:bibliotecas, tipógrafos, grabadores, libreros y ediciones en la época colonial, 2012, p. 43-69

martes, 12 de abril de 2011

La biblioteca jesuita de Arroyozarco de 1767, versión virtual



A mediados de 1767, los últimos dos religiosos jesuitas que residían en la hacienda de Arroyozarco abandonaron para siempre esta finca, debido al decreto que expulsó a los miembros de su orden de todos los territorios de la monarquía española. Antes de partir, el hermano Blas Guller y el padre Diego Cárcamo entregaron inventariados hasta el mínimo detalle todos los bienes que resguardaban los muros de la hacienda. Entre ellos, se encontraban 55 volúmenes que conformaban una interesante biblioteca, la cual, aunque subisitió todavía por algunos años (de ello dan fe lo sucesivos inventarios levantados hasta que la hacienda fue subastada en 1810), terminó por perderse irremediablemente al cabo del tiempo.

Desde que conocí estos inventarios me pregunté si sería posible volver a reunir ese acervo adquiriendo los volúmenes en librerías de viejo. Este esfuerzo, por supuesto, requeriría años de búsqueda y varias decenas de miles de pesos para adquirir las obras. Pero además, la parquedad con que fueron enumerados estos libros obligaría a decidirse por una u otra edición de las obras, sin poder tener nunca la certeza de haber escogido la correcta. A final de cuentas, aunque lograra reunirse nuevamente la colección, no sería sino una reconstrucción hipotética de la original. Y ello no tendría quizá más valor en los tiempos actuales que el anecdótico o el sentimental.

Sin embargo, la tecnología actual nos da otra oportunidad de emprender esa tarea de manera ciertamente menos concreta (sobre todo para quienes amamos el contacto con el libro físico), pero más rápida, más fácilmente senmendable y perfectibe, más accesible y menos costosa. Así, la biblioteca de Arroyozarco de 1767 en su versión virtual queda aquí disponible en su primera versión (casi podríamos llamarla un borrador) para quien quiera asomarse a las lecturas que tenían los administradores jesuitas de haciendas de campo a mediados del siglo XVIII. Naturalmente, algunas ediciones pueden no ser las correctas, de otras no hemos hallado en las distintas bibliotecas virtuales consultadas ediciones anteriores a la expulsión de 1767, e incluso una obra, a Vida del padre Gaspar Duruzbic, que se encontraba en un volumen manuscrito, creemos que se ha perdido para siempre pues posiblemente se trataba de un inédito. Aún así, por lo menos ahora es posible tomar algunos de aquellos volúmenes, hojearlos en la computadora y hasta llevarlos a casa en una memoria o un CD. Si bien nada en nuestro corazón reemplazará al viejo libro impreso, por lo menos ahora es más sencillo llegar a su contenido.
B
Del Ynventario de la entrega echa al tiempo del extrañamiento por el P. Diego Carcamo a Don Bernardo Ecala Guller de la Hacienda de Arroyozarco perteneciente a las Misiones de California (AGN, Provincias Internas, vol. 213, exp. 15, f. 201-216, 1767)

LIBROS DE VARIAS CLASES

-Diez y seis tomos de cartas edificantes.
Una obra sin duda interesante para los jesuitas que residían en una propiedad vinculada a las misiones de California. La serie de Arroyozarco estaba, al parecer, completa. En internet sólo hemos localizado seis volúmenes:
Cartas edificantes y curiosas, volumen 1.
Cartas edificantes y curiosas, volumen 2.
Cartas edificantes y curiosas, volumen 5.
Cartas edificantes y curiosas, volumen 11.
Cartas edificantes y curiosas, volumen 14.
Cartas edificantes y curiosas, volumen 16.



-Uno de novelas ejemplares.
Las clásicas novelas ejemplares de Miguel de Cervantes Saavedra; Aquí una edición de 1739 notable por sus grabados:
Novelas exemplares.

-Dos de elogios de coadjutores.
Elogios de algunos hermanos coadjutores de la Compañía de Jesús, del padre Juan Antonio de Oviedo S.J. Seguramente se trataba de las dos partes en que se publicó la obra:
Primera parte.
Segunda parte.

-De viaje de Phelipo Quinto.
Una especie de "crónica oficial" del viaje de este príncipe francés, nieto del Rey Sol, que se conviertó en el año de 1700 en rey de España cuando se extinguió la rama española de los Habsburgo:
Succesión de el Rey D. Phelipe V ... en la corona de España : diario de sus viages desde Versalles a Madrid el que executó para su feliz casamiento, jornada a Napoles, a Milan, y a su exercito, successos de la campaña y su buelta [sic] a Madrid

-De desengaños religiosos.
O más bien Desengaño de religiosos, obra piadosa de sor María de la Antigua de la que se puede consultar en línea el manuscrito, así como versiones impresas:
Manuscrito.
Impreso.

-Cuatro tomos del padre Puente.
Parece ser que la subsivisión en tomos y tratados de las Obras espirituales del venerable padre Luis de la Puente, de la Compañía de Jesús no es congruente en las distintas ediciones que tuvo esta obra. De ahí que sea difícil determinar a cuáles de ellos correspondían los cuatro volúmenes arroyozarqueños. Ponemos aquí los que hallamos disponibles en la red:
Tomo Primero
Tomo Quinto
Tratado Cuarto.
Tratado Quinto

-Cuatro dichos de la Corte Santa.
Esta obra constaba de más de los cuatro tomos inventariados, por lo que seguro estaría incompleta en la biblioteca de Arroyozarco:
Tomo I
Tomo II
Tomo IV
Tomo V
Tomo VI
VII

-Uno de Galateo Español.
Se trata de una especie de manual para conducirse bien en los ambientes cortesanos de la época de Felipe II, obra de Lucas Gracián:
Galateo Español



-Uno de Arte de Cocina.
Sería sumamente interesante intentar hallar en este libro algún uso culinario que haya perdurado en esta región:
Arte de cozina, pasteleria, vizcocheria y conservería

-Uno de formulario de Cartas Misivas.
Libro muy popular y práctico, con reediciones hasta el siglo XIX:
Nuevo estilo y formulario de escribir cartas misivas.



-Uno manuscrito vida del Pe. Gazpar Duruzbic.
No he podido hallar huella de esta obra, y ni siquiera el nombre de este jesuita, quizá debido a que la ortografía de su apellido no es la correcta. Dado que esta obra se hallaba en manuscrito pudo ser inédita, y de ser así su pérdida sería la más lamentable de toda esta biblioteca por su carácter ireemplazable.

-Uno mes mariano.
Obra simbólica, de profundo espíritu barroco, escrita por un fraile del convento de la Cruz de Querétaro:
Mes Mariano : Lección mensal Mystico-Panegyrica

-Una vida y milagros de San Ignacio.
Una obra indispensable en una biblioteca jesuita.
Vida, virtudes y milagros de San Ignacio de Loyola.

-Dos comentarios de Phelipo Quinto.
Puede o no tratarse de esta obra, que coincide parcialmente en el nombre y en la división en dos tomos:
Comentarios de la Historia de España e historia de su rey Felipe V, TOMO I.
Comentarios de la Historia de España e historia de su rey Felipe V, TOMO II.

-Uno del padre Falconi.
Las obras espirituales del venerable padre fray Juan de Falconi, de la orden de la Merced:
Padre Falconi

-Uno de Casa de Campo y Pastoril.
Libro de los secretos de agricultura, casa de campo y pastoril, obra también de carácter práctico aunque no sabemos qué tan útil en un clima tan distinto al que conoció su autor, fray Miguel Agustín, prior de la orden de San Juan en la villa de Perpiñán:
Casa de campo y pastoril

-Dos de don Quijote de la Mancha.
Es válido suponer que se trataba de las dos partes de la obra de Cervantes. Aquí, dos ediciones con hermosos grabados:
Primera parte, 1787
Segunda parte, 1723

-Uno de Florilegio Medicinal.
Obra popular y recomendada en las Instrucciones a los hermanos jesuitas administradores de haciendas, con varias ediciones españolas y mexicanas, escrito por un hermano coadjutor jesuita:
Florilegio Medicinal de todas las enfermedades.



-Uno de Madama Fouquet.
Otro libro de carácter práctico sobre medicina, muy difundido en el siglo XVIII:
Madame Fouquet

-Uno del padre Galluzzi.
Este libro circuló en su lengua original, la italiana, en muchas casas jesuitas de España y América. Aquí, en edición romana de 1734 que perteneció al colegio de Alcalá:
Padre Galluzzi

-Uno de vida del padre Ugarte.
Su título completo es Vida y virtudes de el Venerable, y apostólico Padre Juan de Ugarte de la Compañía de Jesús, Missionero de las Islas Californias. El biografiado fue un jesuita de origen hondureño y el autor un jesuita mexicano. Se imprimió en México en 1752 en la imprenta del Colegio de San Ildefonso. Una copia de esta obra se encuentra en la Biblioteca Nacional de México, pero no es posible todavía consultarla en línea.

-Uno Vida del padre Baldinuzi.
El padre Galluzzi o Galucci, cuya biografía aparece también en el inventario, es el autor de esta obra sobre el misionero jesuita italiano.
Vida del venerable siervo de Dios, padre Antonio Baldinucci

-Uno Cristiano instruido en su ley.
Serie de discursos morales y doctrinales, del padre Paolo Segneri, S.J.
Cristiano instruido en su ley

-Uno Reformación Christiana.
Obra del jesuita Francisco de Castro:
Reformación cristiana, así del pecador como del virtuoso

-Uno Retrato Español.
Esta obra nos es todavía desconocida.

-Uno de la anunciación de Nuestra Señora.
Pudo tratarse de esta obra o una muy parecida:
Romance espiritual : historia sagrada, en que se declara el Mysterio de la Encarnacion del Hijo de Dios y Visitacion de su Santissima Madre a Santa Isabel

-Uno de ejercicios para un día de cada mes.
Curiosa variante -también jesuita- de los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola:
Retiro espiritual para un día cada mes

-Uno su título Vida Espiritual.
Una obra del jesuita Jean de Bussiere que comienza con la frase "ninguna cosa tenemos tan propia como el tiempo, y de ninguna hacemos mayore desperdicios..."
Reflexiones santas o máximas grandes de la Vida espiritual.

-Cuatro libritos de novelas de varios santos.
Resulta plausible suponer que se trataba de varios tomos del Flos Sanctorum ("flor de los santos") del jesuita Pedro de Ribadeneyra:
Primera parte
Segunda parte
Tercera parte
Cuarta parte