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viernes, 15 de mayo de 2026

Una estampa de la educación socialista en Bañé (1935)

La implantación de la educación socialista en México fue uno de los proyectos más controvertidos del Estado posrevolucionario. Impulsada bajo el gobierno de Lázaro Cárdenas, la reforma al artículo 3o. constitucional de 1934 estableció que la enseñanza impartida por el Estado debía ser socialista, excluir toda doctrina religiosa y formar en los alumnos una conciencia colectiva orientada hacia la justicia social y la transformación económica del país. Más que un simple cambio pedagógico, la medida buscaba consolidar la autoridad del nuevo régimen revolucionario en el campo y en las ciudades y combatir la influencia de la Iglesia. Tal como lo señaló el "Jefe Máximo de la Revolución", Plutarco Elías Calles, en su discurso de Guadalajara del 21 de julio de 1934, buscaban apoderarse "de las conciencias de la niñez, de las conciencias de la juventud porque son y deben pertenecer a la Revolución".

La educación socialista encontró fuertes resistencias, pero también abrió un amplio debate sobre el papel de la educación en la construcción de la nación moderna y en la definición de la identidad ideológica del México del siglo XX. En la Universidad Nacional, por ejemplo, se discutió si la institución también debía alinearse o no a la ideología del Estado. El exrector Antonio Caso estaba en contra de ello, mientras que el director de la Escuela Nacional Preparatoria, Vicente Lombardo Toledano, estaba a favor. Aunque por el momento el bando ideologizado triunfó, al cabo del tiempo esta discusión fortaleció la defensa de la autonomía universitaria y la libertad de cátedra.

En Aculco, como en el resto del país, se implantó también en aquellos años la educación socialista. De esta etapa, sin embargo, lo desconocemos casi todo, por resultra muy interesante la pequeña crónica que hoy quiero mostrarles, que se refiere al trabajo en esos tiempos de la escuela rural de la comunidad de Bañé, ubicada al norte de la cabecera municipal. En realidad, poco se refiere directamente a la ideologización de la educación, más allá del uso de la expresión "fanatismo" que en realidad se refería simplemente a la religión. Más bien se trata de una lista de acciones meritorias en su pequeña escala. El artículo fue publicado en el periódico El Nacional el 22 de junio de 1935:

 

REAFÍRMASE LA ESCUELA SOCIALISTA

Paulatina, pero firmemente, la nueva escuela creada al reformarse el artículo tercero de la Constitución, va afirmándose en toda la República, siendo los habitantes de nuestras extensas zonas rurales, los primeros en sentir y palpar sus beneficios. Con los informes oficiales que dan fe de este arraigo, acaba de rendirse un importante reporte a la Secretaría del Ramo, especialmente en lo que hace a la implantación de la Escuela Socialista en el Estado de México.

A este particular, el señor profesor Carlos Flores Zamora, Jefe del Departamento de Enseñanza Rural, ha reunido las informaciones de cada uno de los diversos sectores rurales del Estado de México, documentación que, por su importancia, transcribimos a continuación.

[...]

LO QUE SE LOGRÓ EN BAÑÉ

Interesante, sin género de duda, resulta Vicenta H. Arce, Directora de la Escuela de Bané, Aculco, Méx., que dice: "Se han celebrado todas las fiestas patrias y actos que el calendario escolar señala, en el teatro al aire libre. Con el fin de realizar y llevar a mejor éxito la campaña antialcohólica, verificada en las fiestas sociales, hablándoles a los concurrentes de los daños que traen toda clase de vicios, particularmente el alcohol y el fanatismo, aconsejándoles sustituyeran lo anterior por el deporte y la lectura.

"Con la colaboración del vecindario se han estado efectuando campañas prohigiene, profilaxia, que están dando por resultado una mejor indumentaria en los habitantes y aseo individual.

"Buen número de personas están siendo vacunadas; los niños están atendidos, y el aseo de la dentadura se está llevando a cabo de modo cotidiano.

"Las niñas confeccionan sencillas prendas de vestir, así como costuritas útiles y adecuadas a su trabajo. En la escuela rural, se hacen dulces sencillos y aun se utilizan los productos que se obtienen, para la compra de útiles escolares.

"La Sociedad de Madres de Familia colabora con la escuela: un gabinete rústico de aseo tenemos instalado en el plantel, y no descuidamos el baño semanario que llevan a cabo en un río vecino. Estamos instalando filtros en los hogares, para tomar agua potable.

"Se practica con empeño el deporte y algunos encuentros hemos tenido, que han servido, por cierto, para unir a los habitantes con íntimos lazos de solidaridad".

Como trabajo material, "pintó la escuela, ventanas y puertas, dejándola lista para la inauguración". Construyó la casa del maestro y aun el teatro al aire libre.

Atiende con esmero el jardín escolar que está floreciente; en la huerta escolar planta árboles de la región y hace un experimento del cultivo de la linaza.

Con los productos de la parcela escolar, compró ladrillos para el piso de la casa del maestro. Colocó una campana en la escuela, para llamar las horas de entrada a los alumnos y, cosa curiosa, la inscripción de 81 alumnos, es casi igual a la asistencia ordinaria diaria.

El piso del salón de clase está ahora cimentado; la magnífica lámpara de gasolina que ilumina nuestras clases nocturnas, fue comprada, y se construyó la casa-habitación que ocupa.

 

Aquella pequeña escuela de Bañé —una sencilla construcción de piedra, de perfil mixtilíneo— se mantiene, por fortuna, todavía en pie y hoy funciona como biblioteca de la Escuela Primaria Emiliano Zapata. Pero más interesante aún sería saber qué memoria dejaron aquellos años entre los pobladores; si alguien recuerda todavía a la maestra Vicenta H. Arce, y si la implantación de la educación socialista representó para ellos una experiencia liberadora o una indebida injerencia del Estado en la formación de la infancia local.

La desaparición de la educación socialista en México ocurrió de manera gradual durante la década de 1940, conforme el Estado posrevolucionario abandonó el tono radical del cardenismo y buscó una política de conciliación nacional. Bajo el gobierno de Manuel Ávila Camacho, quien se definía públicamente como creyente, disminuyó la confrontación con la Iglesia y se promovió una visión más moderada de la enseñanza pública. Finalmente, en 1946, el artículo 3o constitucional fue reformado para eliminar el carácter socialista de la educación y sustituirlo por una orientación “democrática”, centrada en la unidad nacional, el desarrollo científico y la convivencia plural. Con ello, el Estado mexicano dejó atrás el proyecto de formación ideológica revolucionaria que había caracterizado a los años treinta y abrió paso a un modelo educativo más pragmático y menos doctrinario.

***

Antes de concluir, permítante hacer un comentario etimológico sobre el significado del nombre de Bañé. En su libro Onomatología del Estado de México (1894), Manuel de Olaguíbel propone que ese nombre es corrupción de la palabra otomí baduí, a la que le atribuye el significado de "corona de flores". Miguel Ángel Nolasco Álvarez en la Monografía municipal de Aculco de 1997 añade respecto a esa traducción que "sirve para referirse a un camino de flores, también sirve para identificar a un arroyo largo con agua, en la misma lengua". Pero afirma también que "la gente que domina la lengua otomí dice 'Lugar donde el agua lleva hojarasca'". Yo considero erradas por completo estas etimologías por la siguiente razón: la palabra hñe en otomí significa "barranca" y eso es precisamente lo que caracteriza al lugar: se halla casi a orillas de la barranca por la que corre el Arroyo Zarco y que separa el territorio municipal de Aculco del de Polotitlán. De manera que su nombre debe estar ligado indudablemente con ese significado, barranca. "barranca grande" se dice dähñé en otomí y la semejanza con el nombre actual de Bañé me hace pensar que bien podría ser esta su etimología correcta.

viernes, 20 de febrero de 2026

Las "planas" escolares de José Rafael Argueta (ca. 1790)

A veces por pura casualidad sobreviven pequeños vestigios de la vida cotidiana en el pasado en donde menos cabría esperarlos. Pistas que nos permiten imaginar mejor aquellos tiempos y acercarnos a quienes vivieron entonces de una manera menos rígida, menos formal. Que nos ayudan a entender a los hombres, mujeres y niños de otros tiempos pues por un momento nos hacen sentir que en ciertos aspectos la vida no ha cambiado mucho, aunque en otros se haya transformado completamente.

Este es el caso de los papeles que les voy a mostrar hoy. Se trata de unas planas que, seguramente como trabajo escolar, tuvo que hacer un niño que vivió en Aculco hacia la década de 1790, llamado José Rafael Argueta. Su trabajo no se perdió pues alguien decidió usar algunas hojas para reforzar las guardas de uno de los libros sacramentales de la parroquia de Aculco, y ahí se han conservado durante más de 230 años.

Son en realidad doce distintos fragmentos de esta tarea los que se conservan. En la guarda delantera, el fragmento mayor es un ejercicio de copiado en el que se repite catorce veces la frase "Señr. Dn. Juan Antonio de San Salbador Colima Mui". Bajo estas líneas están escritos los números desde el 1 hasta más allá del 23. Más abajo, el escolar firmó su trabajo: "[De] la Mano y Puño de Jose Rafael Azqueta. Encima de esta hoja se colocaron otros fragmentos para ayudar a sujetar la guarda. En dos de ellos no es visible la escritura, seguramente porque se pusieron al reverso. En los otros dos hay ejercicios de escritura, en uno de ellos se puede leer "[Se]ñor mio y Amigo", repetido fragmentariamente cuatro veces, y en el otro "presensia con" también en fragmentos desiguales repetidos cuatro veces.

En la guarda trasera, el fragmento principal está muy oscurecido, pero es posible leer la frase "Señor Don Jose Paulino Alcantara" unas quince veces, aunque posiblemente las líneas inferiores digan otra cosa. De igual manera aparece una numeración más abajo, que esta vez se limita a los números 13 al 17 y quizá más allá. Los otros seis fragmentos corresponden a tres hojas distintas, cortadas y pegadas por separado. En una de ellas se lee "Señor Dn Manuel Perfecto de chaves" cuatro veces en el pedazo más grande y una vez en otro más pequeño. En otra de las hojas el texto es "Señor Don Lázaro A[...]" (tal vez también "Argueta"). En el pedazo mayor hay cuatro líneas y en otro menor cinco y en el más pequeño dos. La tercera hoja es la más enigmática: sólo se ve parte de una palabra, "quier", escrita cinco veces.

Parece bastante claro que la tarea del niño consistía en copiar una y otra vez las líneas provenientes de una correspondencia epistolar, quizá la de su maestro. También es fácil advertir que la tarea se hizo en el contexto aculqueño, porque a pesar de que el tal don Juan Antpnio de San Salvador era de Colima, don Manuel Perfecto Chávez Navas era un vecino de Aculco muy bien conocido por nostros. Lo mismo sucede con don José Paulino Alcántara, quien tiene presencia en la documentación del pueblo a finales del siglo XVIII (por ejemplo, como albacea del cura José Moreno). De quien nada sabemos es, sin embargo, del propio niño o joven José Rafael Argueta. Tampoco, por supuesto, de su maestro, ni si éste era un educador particular o asistía a la escuela parroquial que existió en Aculco en distintos momentos.

Las planas de José Rafael, tan parecidas a las que los niños en edad escolar siguen haciendo al aprender a escribir o incluso como castigo, seguramente pasaron al olvido tras la revisión del maestro y éste decidió usarlas para algo más útil, reforzar un libro, quedando así protegidas del tiempo. Esto debió suceder muy pronto, ya que las planas son contemporáneas del libro al que fueron adheridas. Hoy las leemos de nuevo, ya no como ejercicio escolar, sino como vestigio: con curiosidad y bajo una luz distinta.

 

NOTAS

Estos papeles se encuentran en el libro de Información matrimonial 1796-1797 de la parroquia de San Jerónimo Aculco. Usé los materiales digitalizados disponibles en www.familysearch.org

lunes, 27 de febrero de 2012

La escuela "Venustiano Carranza" (hoy Casa de la Cultura)

La escuela Venustiano Carranza en la década de 1960, cuando era ya secundaria.

Hace algún tiempo, escribí en este blog sobre el antiguo palacio municipal de Aculco y los restos que sobreviven (seguramente ya por poco tiempo) en la calle Juárez y su esquina con Pípila. Hoy toca el turno de hablar del edificio que se erigió ocupando la mayor parte del solar de aquella construcción, el de la Escuela Venustiano Carranza, actualmente Casa de la Cultura de Aculco.

El edificio en nuestros días.

Como recordarán los lectores de Aculco, lo que fue y lo que es, la vivienda que existió en este sitio era conocida como la "Casa de Ejercicios" y perteneció al padre Nicolás Basurto, quien la entregó en préstamo a la corporación municipal desde mediados del siglo XIX. En 1875, su hijo y heredero el licenciado Nicolás Basurto, permitió que el préstamo continuara y fue hasta enero de 1884 que el Ayuntamiento adquirió formalmente esta propiedad en 400 pesos. La descripción que entonces se hizo de este inmueble nos habla de sus grandes dimensiones, pues incluía "trece piezas (cuartos), dos cocinas, patio y corral", sus linderos eran "al norte con la señora Trinidad Montes de Oca" (las casas de los Alcántara Terreros y Ñadó), al sur "con el callejón que va hacia la hacienda de Ñadó" (Pípila), "al este con la Calle del Águila" (Juárez), al oeste con la "calle del Calvario" (Manuel del Mazo).

Escolares aculquenses hacia 1917.


Por lo menos desde 1875, este edificio albergaba la "escuela nacional", al parecer sólo para niños varones ya que años después el Ayuntamiento cedió otra sección para que fuera ocupada por la "academia de niñas de la cabecera", bajo la dirección de la profesora Micaela Canal. Así reunidas en el mismo inmueble que ocupaba la presidencia y sus oficinas, continuaron funcionando las escuelas públicas de Aculco por cerca de medio siglo más, aunque su carácter de escuelas elementales (con sólo tres o cuatro grados) obligó a algunos padres de familia a organizarse para establecer un par de escuelas privadas -cuya historia detallada desconozco-, en las que los niños podían terminar la primaria completa sin salir del pueblo.

Don Napoleón Lara Rodríguez, director de la escuela primaria de Aculco entre 1945 y 1952.

Hacia 1945, fue nombrado director de la Escuela Primaria Elemental de Aculco el profesor Napoleón Lara Rodríguez. Casi de inmediato, Lara inició las gestiones para que su escuela incluyera también la primaria superior hasta el 6o. grado, lo que se alcanzaría sólo en 1948. También, y en estrecha colaboración con el Ayuntamiento, elevó una petición al gobernador Alfredo del Mazo para que la institución pudiera contar con un edificio "nuevo y funcional". Aceptada la idea por el Gobierno del Estado, las autoridades aculquenses, quizá con exceso de entusiasmo, decidieron donar para el proyecto no sólo el área ocupada de tiempo atrás por las escuelas sino prácticamente todo el edificio municipal, quedando así el Ayuntamiento sin sede fija por varios años, hasta que le fue cedida la Casa del Quisquémel en la década de 1950. El antiguo edificio municipal, datado por una inscripción en 1787 y que se encontraba algo dañado desde el terremoto de 1912, fue demolido entonces y en su lugar se levantó la nueva escuela denominada "Venustiano Carranza".

Plano del edificio, con la distribución que corresponde a su transformación en Casa de la Cultura en 1996.

Acceso principal al inmueble.

El edificio escolar, al que ya difícilmente podemos llamar nuevo pues acaba de cumplir 65 años, se levantó sobre un área de 1,760 metros cuadrados. El autor de diseño, al mismo tiempo que creó un edificio moderno, soleado, ventilado y funcional (de hecho, el primero en Aculco que hizo uso extenso del concreto armado en sus cubiertas) asumió con gran sensibilidad la tradición constructiva local en sus materiales, proporciones y elementos ornamentales. El acceso principal sobre la calle Manuel del Mazo (que siempre he creído que se inspiró en algún detalle del antiguo edificio, o que incluso tal vez reutilizó un marco de cantera procedente de él), resulta así una elaboración discretamente neobarroca, con un marco en forma de H a la manera del siglo XVIII, cornisa mixtilínea, un par de almenas flanqueando el remate adornado con róleos, labrado como para albergar un escudo. En sus ventanas de cerramiento curvo, la piedra blanca presta un toque identificable inmediatamente como propiamente aculquense en construcciones adyacentes, como las Casas de la Palma, que utilizan profusamente este material.

Fachada del auditorio anexo a la antigua escuela.

Al fondo del patio y con su fachada principal hacia la calle Pípila, se levantó el auditorio escolar anexo, que también hizo las veces por muchos años de teatro y cine del pueblo. En su elaborada cornisa, también de piedra blanca y perfil mixtilíneo con arcos invertidos, es posible ver la influencia del muro atrial de la parroquia, pero también la de una construcción civil ya desaparecida, la Casa de los Mondragón Buenavista, que se encontraba casi frente a la escuela y tenía un remate similar. (Si quieres ver unas fotos del interior de este auditorio puedes pinchar aquí).

El auditorio con su coronamiento en forma de arcos invertidos destaca en esta vista de Aculco desde la torre de la parroquia.

La escuela Venustiano Carranza fue inaugurada con un gran festejo por el presidente de la República, Miguel Alemán Valdés, y el gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo Vélez, el día 6 de enero de 1947. Fue en esa misma fecha cuando la antigua Calle del Calvario, después llamada asimismo Calle de don Francisco Morales, fue bautizada con el nombre de Manuel del Mazo, en honor al padre del "señor gobernador"; un ejemplo de la abyección a la que llegaban las autoridades municipales en los tiempos más "gloriosos" del PRI y de la que no ha podido desprenderse todavía nuestro país.

En septiembre de 1959, nuevamente por gestiones de don Napoleón Lara, se creó la Escuela Secundaria "Venustiano Carranza" por Cooperación en el mismo inmueble de Manuel del Mazo y Pípila. La escuela primaria, ahora con el nombre de "Isidro Fabela", fue trasladada a unas instalaciones mucho más amplias ubicadas justo donde termina el pueblo de Aculco y comienza el Barrio de la Soledad. La secundaria se mantendría ahí hasta septiembre de 1986, cuando se le mudó a un nuevo plantel en el Barrio de San Jerónimo, a espaldas del Mercado Municipal, mientras que en el viejo edificio se instalaba esta vez la Escuela Preparatoria.

Folleto repartido en la inauguración de la Casa de la Cultura en 1996.

En 1996, finalmente, se concluyó un nuevo edificio para la Preparatoria en lo que había sido el rancho de Las Conchitas y así, la escuela que vio pasar generaciones de niños y jóvenes aculquenses en distintos niveles educativos fue atinadamente destinada a Casa de la Cultura, albergando también el Archivo Histórico Municipal y alguna otra dependencia oficial. Ya con esa nueva vocación, se reinauguró el 10 de diciembre de 1996, por el gobernador César Camacho Quiroz, Jorge Guadarrama, director del Instituto Mexiquense de Cultura, Efrén Reyes Hernández, presidente municipal, y la maestra Eloisa Uribe Morales, primera directora de la Casa de la Cultura.

Escudo de la Casa de la Cultura de Aculco al fondo del patio.