Hace unos días, tras publicar en este blog una breve semblanza del capitán Isauro Castillo Garrido, un lector comentó que siempre había creído que el maestro Arturo Osornio Sánchez había sido el primer y único diputado federal nacido en Aculco. La observación era comprensible por el desconocimiento que se tiene de la historia de nuestro municipio, aunque incorrecta. Pero no sólo tuve que aclararle que Arturo no había sido el único, sino que Castillo tampoco podía reclamar el honor de haber sido el primero. Ese lugar corresponde, en realidad, a otro personaje: don Manuel Pérez Romero (1875-1948).
Don Manuel era hermano de Sara Pérez Romero, la esposa de Francisco I. Madero. A pesar de ello, su nombre es hoy poco recordado en Aculco. La celebridad histórica de Sara y la fama local de su otro hermano —o más propiamente medio hermano— Macario Pérez Romero, terminaron por relegarlo a un segundo plano. Resulta curioso, porque la trayectoria de Manuel fue, en todos sentidos, más notable. No sólo tuvo una participación más amplia en la Revolución Mexicana, sino que alcanzó posiciones de gran relevancia en la vida pública del país: fue diputado federal (representando al estado de Querétaro) y más tarde embajador de México ante varios gobiernos extranjeros.
Pero para abordar su biografía vayamos al principio... y en el principio está su padre, Macario Pérez Sr.
Macario Pérez Sr. nació en 1845 en Real del Monte, hoy estado de Hidalgo. Su madre, Anastasia Sánchez Adrián, tras enviudar, se casó en segundas nupcias con José Joaquín de Rozas Irazábal, propietario desde 1858 de la hacienda de Arroyozarco junto con su hermano Manuel. José Joaquín y Anastasia tuvieron una hija, Dolores Rozas, media hermana por tanto de Macario. Cuando José Joaquín murió hacia 1872, Manuel su hermano quiso quedarse con la totalidad de la hacienda, pero no logró saldar el adeudo con Dolores por su parte y terminó por entregársela en propiedad en 1877. Se encargó de recibirla precisamente Macario, quien ya vivía en la hacienda y a partir de aquel momento se convirtió en el administrador de la finca.
La gestión de Macario Pérez resultó controvertida por diversas razones. Sus contemporáneos le reprocharon tanto sus abusos y maneras autoritarias como los conflictos que surgieron tras su conversión al protestantismo, que deterioró su relación con los trabajadores católicos de la hacienda (tema sobre el que escribí un texto que puede consultarse aquí). En 1885, Dolores decidió relevarlo de la administración, aunque diez años después consintió su retorno. Su vida privada tampoco contribuyó a mejorar su reputación. En mi libro sobre la hacienda de Arroyozarco tracé el siguiente retrato de su personalidad:
Para quien lo conoció u oyó hablar de él a sus padres o abuelos, don Macario coincide con la imagen cruel y altiva del administrador o hacendado del porfiriato, ampliamente difundida por los críticos de este período de la historia de México. Don Macario nunca se casó, pero sí engendró varios hijos con distintas mujeres, a algunos de los cuales ni siquiera reconoció (aunque a veces fue su padrino). Los que llevaron su apellido fueron Manuel, Sara, Macario hijo, Agustín y Tomás.
Sara (1872-1952) fue reconocida por su padre desde el nacimiento. Aunque don Macario no estaba casado con su madre, Velina Romero —quien figura como soltera en el acta levantada en San Juan del Río, Querétaro—, la niña recibió su apellido desde la cuna. No ocurrió lo mismo con Manuel (1875-1948), también hijo de Velina, ni con Macario Jr. (1884-1967), nacido de Rosaura Romero (media hermana de Velina por parte de padre, para mayor escándalo). Ambos nacieron en Arroyozarco y todo indica que el reconocimiento paterno sólo llegó tiempo después.
Porque, en efecto, don Macario Pérez Sr. llevó a esos dos hijos varones ya bastante crecidos al registro civil de la Ciudad de México en 1888 para reconocerlos el mismo día. Vale la pena reproducir aquí las dos actas. Nótese en ellas, por una parte, la insistencia de don Macario en que su nombre constara en el acta, pero por la otra, que en los dos casos se haya callado el nombre de la madre:
254. Doscientos cincuenta y cuatro. Pérez Manuel
En la ciudad de México, a las 10 diez de la mañana del día 28 veintiocho de marzo de 1888 mil ochocientos ochenta y ocho, ante mí, Enrique Valle, juez del Estado Civil, compareció el ciudadano Macario Pérez, del real del Monte, Hidalgo, de 44 cuarenta y cuatro años, casado, agricultor, vive en la tercera calle de Balderasnúmero 11 once y presentó vivo al niño Manuel que nació en la hacienda de Arroyozarco, Estado de México, el día 16 dieciséis de agosto de 1875 mil ochocientos setenta y cinco a las 10 diez de la mañana, hijo natural suyo, habido antes de celebrar su matrimonio civil. El compareciente pide expresamente que su nombre conste en esta acta. Son testigos los ciudadanos Bibiano Flores y Cornelio Carrillo, de México, comerciantes, el primero casado, vive en la calle de la Espalda de la Misericordia , número 6 seis, el segundo viudo, vive en el Hotel de Vergara. Leída la presente acta la ratificaron y firmaron. E. Valle = Macario Pérez = Bibiano Flores = Cornelio Carrillo.
255. Doscientos cincuenta y cinco. Pérez Macario Ramón
En la ciudad de México, a las 10 diez y 30 treinta minutos de la mañana del día 28 veintiocho de marzo de 1888 mil ochocientos ochenta y ocho, ante mí, Enrique Valle, juez del Estado Civil, compareció el ciudadano Macario Pérez, del real del Monte, Hidalgo, de 44 cuarenta y cuatro años, casado, agricultor, vive en la tercera calle de Balderasnúmero 11 once y presentó vivo al niño Macario Ramón que nació en la hacienda de Arroyozarco, Estado de México, el día 31 treinta y uno de agosto de 1884 mil ochocientos ochenta y cuatro a las 11 once de la noche, hijo natural suyo, habido antes de celebrar su matrimonio civil. El compareciente pide expresamente que su nombre conste en esta acta. Son testigos los ciudadanos Bibiano Flores y Cornelio Carrillo, de México, comerciantes, el primero casado, vive en la calle de la Espalda de la Misericordia, número 6 seis, el segundo viudo, vive en el Hotel de Vergara. Leída la presente acta la ratificaron y firmaron. E. Valle = Macario Pérez = Bibiano Flores = Cornelio Carrillo.
También aparece aquí un dato que al escribir mi libro sobre Arroyozarco desconocía: Macario Pérez Sr. sí llegó a casarse, en noviembre de 1886. Lo hizo con María de la Luz Amalia Hartmann Lejárzar, de la que tuvo dos hijos más, los únicos legítimos: Francisco e Isabel Pérez Hartmann.
Con los datos que informó don Macario al registrar extemporáneamente a Manuel, intenté rastrear su nacimiento para saber si originalmente se había hecho bajo otro nombre, pero no hallé nada. Lo que sí existe es un registro de bautismo también extemporáneo e irregular, pues informa en 1885 que había sido bautizado en 1880 "in articulo mortis", es decir, cuando se hallaba en riesgo de muerte. Su padrino lo fue Juan Cash, un importante técnico de la fábrica de casimires "El Progreso" de Arroyozarco:
En 18 de Julio de 1885, en la Primitiva Parroquia del Señor San José de México, el R.P.F. Felipe de la Trinidad Buitrago, V.P. solemnemente puse los santos óleos y suplí la ceremonia del santo bautismo a un niño a quien nombré José Manuel y bauticé con agua simple in artículo mortis en su casa habitación Arcos de Belen numero 2 en el día 20 de Diciembre de 1880, hijo natural de D. Macario Pérez y de Da. Abelina Romero; de ambos abuelos no dieron razón: fue su padrino de agua el mismo que suscribe y de brazos D. Juan Cash y Da. María Ana Noriega a quienes advertí su obligación y parentesco espiritual y para que conste firmé con el Sr. Cura. Adrian Ruiz.
Manuel vivió hasta los ocho años en Arroyozarco. No tengo datos sobre su educación formal. Su hermana Sara, como es bien sabido, estudió en Estados Unidos, en el Colegio Notre Dame en Indiana, mientras que Macario estudió en el Instituto Josefino de Querétaro y luego al parecer en el Instituto Literario de Toluca. Por ello se puede suponer que don Macario no habría descuidado la formación de Manuel, aunque no existe información para corroborarlo.
Volvemos a tener noticias de Manuel Pérez hasta 1905, cuando con 30 años aparece en la correspondencia de Francisco I. Madero, quien se había convertido en su cuñado al casarse con Sara en 1903. El 10 de febrero de aquel año, por ejemplo, Madero le escribió en respuesta a una misiva del 11 de diciembre anterior, en la que le narra los sucesos de la campaña por la presidencia municipal de San Pedro de las Colonias, Coahuila, en las que "no obstante que obtuvimos un triunfo grandísimo, el Gobierno se valió de toda clase de chicanas para nulificar nuestros trabajos". También le cuenta algunos problemas de salud de Sara y lo invita al norte "pues ya tenemos verdaderos deseos de verte".
El 1o. de junio de 1908, Manuel contrajo matrimonio civil y religioso en San Luis Potosí con la coahuilense Matilde García-Lozano Ramos. Fueron testigos de su enlace precisamente su cuñado Francisco y su hermana Sara. De aquel matrimonio, que terminó en divorcio, nacerían tres hijos: María del Refugio Matilde (1909), María Matilde Sara (1910) y Francisco Manuel Pérez García-Lozano (1912). Don Manuel señalaba en 1908 como su domicilio particular la 6a Calle del General Prim número 106, en la colonia Juárez de la capital.
En cartas posteriores de Madero, de finales de 1908 y 1909, queda claro que Manuel había empezado a colaborar en sus esfuerzos políticos contra la dictadura de Porfirio Díaz, enviando a través suyo recursos para continuar la publicación de su periódico El Antireeleccionista y para el auxilio de los presos antireeleccionistas en la capital del país. Mantuvieron la correspondencia durante la campaña electoral de Madero a la presidencia, pero no consta, sin embargo, que Manuel haya participado en el movimiento armado que inició en nociembre de 1910. Al parecer permaneció en aquellos meses en sus ocupaciones normales como "empleado particular", a caballo entre San Juan del Río y la Ciudad de México.
Tras la renuncia de Porfirio Díaz en mayo de 1911 y después de que Madero se convirtiera en presidente en noviembre de ese mismo año, Manuel Pérez Romero se presentó como candidato a diputado federal por el 2o. Distrito del estado de Querétaro, con sede en San Juan del Río. Al verificarse su triunfo, formó parte de la XXVI Legislatura del Congreso de la Unión de México, que entró en funciones el 16 de septiembre de 1912. Formó parte del llamado Bloque Renovador, que se definía como "un grupo de demócratas enamorados de todas las libertades y de todas las redenciones: de la libertad política, de la libertad económica, de la libertad civil; de la redención de las conciencias, de la redención del pueblo, de la redención del trabajo; de todas las libertades y de todas las redenciones [...] que aspira y pretende implantar en lo político, en lo económico, en lo agrario, en la cultura popular y en todos los servicios administrativos las promesas del Plan de San Luis, acometiendo resueltamente una labor de renovación".
Los debates de esta legislatura fueron muy fuertes y de verdadera oposición, debido a la composición plural de las cámaras. Esto dificultó también la labor del gobierno de Madero. "La gestión parlamentaria sólo sirvió para demostrar -escribe la historiadora Josefina Mac Gregor- que la sociedad estaba dividida de manera irreconciliable, que el marco legal era inoperante para resolver los problemas sociales que aquejaban al país y que, frente a éstos, no había una sola respuesta para su solución sino muchas y muy diversas, según hasta dónde se quisiera llegar en las transformaciones".
Apenas 15 meses después de la llegada de Madero al poder, en febrero, de 1913, ocurrió el Golpe de Estado que llevó a la detención del presidente, su renuncia obligada y muerte. Cuando la renuncia se sometió a la aprobación de la Cámara de Diputados, don Manuel fue uno de los tres únicos diputados que se negaron a aceptarla. Tras el artero asesinato de Madero, don Manuel permaneció al principio al lado de su hermana Sara, lo mismo que el otro hermano, Macario. Pero pronto debió comprender que también corría peligro. El 9 de abril, en carta a la Cámara, solicitó licencia y se dirigió hacia el norte del país, donde el 26 de marzo de ese año Venustiano Carranza proclamó el Plan de Guadalupe y se rebeló en contra del traidor Victoriano Huerta para reestablecer el orden constitucional. En aquellos primeros meses de la Revolución Constitucionalista, Carranza. que tomó el título de Primer Jefe, nombró a Manuel Pérez Romero su agente confidencial ante el gobierno de Estados Unidos, el 18 de junio de 1913. De esta época debe datar también su designación con el grado de coronel.
Don Manuel permaneció en Washington con ese encargo sólo cuatro meses, hasta el 30 de octubre cuando lo reemplazó un nuevo enviado, Roberto V. Pesqueira. Su encargo principal era buscar el reconocimiento del gobierno de Carranza, pero la diplomacia estadounidense le dejó muy claro que por el momentro el presidente Woodrow Wilson "no cambiará su política, no reconocerá gobiernos emanados de una revolución", pero que en cambio "cualquiera que sea electo siempre será apoyado". De manera que si "Carranza manifestaba que él también deseaba unas elecciones libres y que lucharía con votos en vez de luchar con armas, haría una buena impresión".
Los Tratados de Teoloyucan del 13 de agosto de 1914 sellaron la victoria de los Constitucionalistas. Sin embargo, en los meses siguientes sobrevino la ruptura de este bando en dos facciones contrarias: los Convencionistas, que tuvieron por principal respaldo militar a Francisco Villa y Emiliano Zapata, y los Carrancistas, que además de apoyar al Primer Jefe contaban con varios importantes generales entre los que destacaba Álvaro Obregón. Don Manuel Pérez Romero se adhirió a los Carrancistas e incluso por unos días, entre el 4 el 12 de octubre de 1914, fue nombrado por Carranza gobernador sustituto del estado de Veracruz, en reemplazo de Cándido Aguilar, quien se retiró temporalmente para atender asuntos militares. Aunque breve, su gobierno se recuerda porque expidió el decreto que declaró obligatorio el descanso dominical para los empleados de la industria y el comercio en Veracruz, un antecedente clave para los derechos laborales en México. Al regreso de Cándido Aguilar a la gubernatura, Pérez Romero tomó el cargo de secretario general de Gobierno del Estado, que mantuvo el resto del año.
El siguiente encargo importante de don Manuel resulta todavía más interesante: el 9 de febrero de 1915, Carranza lo nombró enviado diplomático en misión especial en Japón. Esa misión consistía en recuperar las armas que había intentado comprar a la compañía Mitsui Bussan el hermano del presidente Madero, Gustavo, y que luego había reclamado la dictadura de Victoriano Huerta, pero que nunca fueron entregadas a México. El enviado sólo obtuvo evasivas: que acudiera a la matriz en Nueva York, que había que esperar el reconocimiento de Carranza por el gobierno japonés, que todavía faltaba liquidar un adeudo. Con hartazgo, don Manuel dirigió una carta con sus quejas a la empresa: "no veo claramente el motivo por el cual hacen, de un asunto sencillo y razonado, una cuestión difícil y complicada. La forma evasiva en que ustedes hacen referencia a la parte fundamental, me hace creer que rehúsan obsequiar los deseos del Gobierno Mexicano". En México, mientras algunos como el secretario de Guerra, Ignacio Pesqueira, pidieron frenar los ímpetus de don Manuel, otros como el inspector de los Establecimientos Fabriles Militares, Alfredo Breceda, recomendaron que Pérez Romero fuera aún más exigente con la Mitsui. Después de varios enredos por el desconocimiento que se tenía del curso que había tenido el trato y los pagos en plena Revolución, la Mitsui acordó liquidar el asunto con la devolución de 60 mil dólares a México. Don Manuel Pérez Romero se sintió satisfecho con el trato y con haber dejado todo "a la honradez de la casa [Mitsui] y honorabilidad de sus representantes".
Pérez Romero regresó a México en octubre de 1915. Pero el 27 de septiembre de 1916 fue nombrado embajador en China, país que sin embargo no llegó a pisar hasta 1919. Estuvo en funciones ahí desde el 13 de marzo de 1919 hasta el 2 de noviembre del mismo año. El 1 de enero de 1920 recibió el nombramiento de embajador en Bélgica, cargo que ocupó sólo hasta el 20 de septiembre de ese año. Esto, debido a que el 20 de agosto había sido designado enviado extraordinario y ministro plenipotenciario en las legaciones de México en Noruega, Suecia y Dinamarca. Permaneció en ese encargo hasta el 26 de enero de 1922, en el caso de Noruega y Dinamarca, y hasta el 2 de julio de 1921, para Suecia.
Tras la finalización de estos encargos, el rastro de don Manuel Pérez Romero se vuelve a perder. Lo más probable es que se haya retirado de la diplomacia, dedicándose sólo a sus asuntos particulares. Murió en la Ciudad de México, en su domicilio de Zacatecas 88, colonia Roma (casa que todavía existe), el 21 de diciembre de 1948, a causa de un ateroma de la aorta e insuficiencia cardiaca.
Una calle sin importancia en la colonia Santa Martha Acatitla en la delegación Izatapala de la Ciudad de México lleva su nombre.


























