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martes, 14 de abril de 2026

La capilla posa noroeste en riesgo de colapso

Hace unos días me detuve a fotografiar los daños que, a causa de filtraciones, presenta la capilla posa noroeste de la parroquia de Aculco. Pude constatar que se trata de afectaciones importantes que no pueden atribuirse únicamente a la falta de mantenimiento, como ocurre en las otras capillas posas.

En este caso, el muro derecho muestra un desplome considerable, probablemente asociado a la inestabilidad del terreno, ya que la capilla se ubica en el punto donde la nivelación del atrio, realizada hace siglos, requirió un mayor relleno. Esta inclinación ha provocado la ruptura de la bóveda a la altura de la clave, donde se observan daños que ya no se limitan a los aplanados, sino que incluyen desprendimientos en las juntas.

Por otra parte, al examinar la portada de cantera, se advierte que el desplome no es reciente: ha alterado la geometría del arco de medio punto y la bóveda, cuya corrección en el pasado se llevó a cabo con evidente descuido, pero permitió su conservación.

En estas condiciones, la capilla posa noroeste no requiere ya únicamente labores de mantenimiento, sino una intervención más compleja, que atienda primero la estabilización del muro y, posteriormente, su restauración integral.

Es fundamental actuar pronto, por lo menos apuntalar el muro y la bóveda. De lo contrario, existe el riesgo de que esta pequeña construcción -cuya estructura posiblemente data del siglo XVI- se derrumbe. Conviene recordar que el patrimonio histórico, una vez perdido, es irrecuperable.

Aculco forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO precisamente por valores arquitectónicos como éste. No es congruente presumir ese reconocimiento mientras se descuida el patrimonio que lo sustenta.

lunes, 19 de febrero de 2018

¿Dónde estás, san Agustín?

En algún momento entre finales de la década de 1960 y principios de la 1970, dos antiguas imágenes de santos procedentes del interior de la parroquia de Aculco fueron colocadas en los altares de las capillas posas del atrio. Yo sólo llegué a conocer una de ellas: se trataba de un san Agustín tallado en madera, probablemente de principios del siglo XVIII, que se hallaba en la capilla posa suroeste, que se ubica junto a la torre del reloj. La otra imagen era -según me han dicho- de santa Águeda, más no la conocí pues fue destrozada por un ebrio. Tengo mis dudas de que se tratara en efecto de esta santa, pues un fragmento que se conservó correspondía a un pan que llevaba en la mano como attributo, cuando lo que aquella suele portar son sus pechos rebanados en recuerdo de su martirio. Como sea, esta imagen estuvo colocada en la capilla posa noroeste.

En estas fotografías tomadas en 1973 se observa la imagen de san Agustín. De carácter barroco pese a su sencillez, portaba como se observa el hábito negro de su orden (otras veces se le representaba como obispo) y había perdido ya los atributos característicos: una iglesia en la mano izquierda, un báculo o un corazón flamígero en la diestra y tal vez, aunque es más improbable, la mitra episcopal sobre la cabeza. Como se aprecia, era una escultura de valor histórico y artístico, y dejarla expuesta en ese sitio no fue la mejor manera de conservarla. Ni siquiera la destrucción de la imagen de santa Águeda hizo que se procurara resguardarla mejor.

Poco más de veinte años después le tomé la fotografía que aparece aquí, que incluí en el libro Aculco histórico, artístico, tradicional y legandario (1996). Se advierte que la escultura se había deteriorado, perdido parte de sus acabados y algunos dedos de sus manos. Aunque no son tan visibles en la fotografía, grandes grietas causadas por la humedad se habían abierto en su cuerpo. Fue por aquella época, quizá en 1999 o 2000, cuando don Jorge Lara Morales (quien ayudó por muchos años en el templo) decidió por fin que no era un lugar propio para una imagen de madera tan antigua y la llevó al curato. Pero a partir de entonces le perdí la pista y nunca la he vuelto a ver más en ninguno de los rincones del antiguo convento. ¿Seguirá ahí? ¿Se habrá conservado? ¿O la podemos dar ya como perdida para siempre?

¿Dónde estás san Agustín?

 

ACTUALIZACIÓN: 31 DE JULIO DE 2018

Gracias a la amabilidad de Daniel Cano tenemos ahora la certeza de que ambas imágenes que estuvieron en las capillas posas (la de san Agustín y la muy dañada que yo recordaba como santa Águeda, pero que me aclara el propio Daniel es santa Eduviges de acuerdo con lo que le contó el señor Jorge Lara Morales), se conservan en el interior del ex convento a la espera de una restauración que les permita recuperar algo de su belleza. Acá las fotos que me envía este amable lector.

jueves, 12 de agosto de 2010

Y el cielo es azul...

Ya hablamos en alguna ocasión de las capillas posas de Aculco, pequeñas construcciones abovedadas con propósto procesional que ocupan las cuatro esquinas del atrio de la parroquia de San Jerónimo. En aquel texto mencionamos que la capilla posa suroeste (la que se halla a un lado de la torre del reloj público) era la única que conservaba -según se aprecia en fotografías de 1954- restos de decoración pictórica mural en la parte baja de sus paredes y el intradós de su bóveda.

Capilla posa suroeste, hacia 1954.

El San Agustín que se encontraba al interior de la capilla hasta hace pocos años.

Durante más de tres décadas, entre 1970 y el año 2000 aproximadamente, estuvo colocada sobre el altar de esta capilla una antigua y deteriorada escultura de madera de San Agustín de indudable factura colonial. Parece ser que fue retirada para protegerla al interior del convento, aunque ciertamente no la hemos vuelto a ver. Una vez que fue retirada, comenzamos a advertir que en esta posa se estaba desarrollando una extraña devoción por el Niño Jesús. De manera heterodoxa, pues la doctrina católica no permite la presencia de dos imágenes con la misma advocación en un mismo recinto, se colocó un par de cuadros con su imagen sobre el altar de mampostería. Luego aparecieron los cojines de terciopelo rojo y holán blanco para los "milagritos", después una tabla de listones para la petición de favores y ya en franco desplante de mal entendido culto, hasta juguetes, peluches y casitas. El resultado: una mezcla kitsch con prácticamente ningún antecedente en Aculco, cuya religiosidad popular siempre se mantuvo dentro de los límites de la tradición mestiza u otomí (según fuera el caso) heredada de tiempos coloniales.

Así estaba la capilla en octubre de 2009.

Últimamente, algún devoto decidió mostrar su agradecimiento pintando el interior de la capilla de un intenso color azul, imagino que para simular el cielo que demandaba la presencia del Niño Jesús, las casitas y los cochecitos. No queremos decir que nos disguste que se pinte esa bóveda, ni que simule ser el cielo; existen bellísimos ejemplos de bóvedas góticas pintadas de azul y tachonadas con estrellas, como la de la Sainte-Chapelle de París (ciertamente realizadas con mejor gusto). De hecho, en este blog hemos comentado ya que la policromía de los antiguos edificios debe conservarse, y en su caso recuperarse. Pero esto debe hacerse siempre siguiendo la huella de los vestigios existentes o la paleta de color de los edificios aledaños que conserven restos de su cromática, no simplemente del color que nos venga en gana. En este caso la capa pictórica original que se observaba aún en 1954 (si por suerte se conserva) ha quedado cubierta bajo una capa más de pintura además de las ya existentes, y no se trata sólo el encalado previo (que facilitaría su restauración) sino pintura vinílica comercial, mucho más adherente.

El nuevo cielo azul de la capilla posa.

En fin, la nueva ornamentación de esta capilla posa es muestra, por una parte, de la decadencia cultural y religiosa de un pueblo que acepta con gran fervor tradiciones ajenas, y por otra, señal de la anarquía que prevalece en la conservación de los edificios históricos del pueblo, culpa por igual de quienes proponen las intervenciones y de quienes las autorizan, en este caso, indudablemente, el señor párroco de Aculco.

El pseudoretablo kitsch.