viernes, 7 de agosto de 2026

Dos promesas de matrimonio y una hija ilegítima (1800-1801)

En el otoño de 1800, la viuda criolla Luisa Manuela González, habitante de la ranchería de Ruano -entonces dentro de la jurisdicción de Aculco y hoy de Polotitlán-, escribió una curiosa carta a su madrina, Lorenza de Chávez, vecina del mismo lugar, para excusarse de concederle la mano de su hija María Josefa García al vástago de ésta, José Miguel Ortiz. La breve misiva, escrita con un curioso sentido literario y ciertas alusiones cultas al rey Salomón y a san Agustín rezaba así:


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Sra. Dña. Lorenza de Chávez.
Octubre 31, [1]800

Muy estimada y venerada madrina de toda mi estimación y particular afecto. De gran regocijo será para mí que ésta halle a V[uestra] m[erced]. con la muy cumplida salud que mi fino amor le desea, en amable unión de su muy noble familia para ejecutar órdenes de su mandado.
Mi más estimada señora: quisiera en la ocasión tener la pluma de un san Agustín y la ciencia de un Salomón para poder contestarle a Vm. sobre el asunto del negocio que tenemos conpautado, pues quisiera yo en la ocasión ser ella para poder complacer a Vm., pues el señor pretendiente es muy merecedor de la princesa de Castilla, pero también bien sabe Vm. que sólo para eso tienen libertad los hijos, y yo me acojo a la gran voluntad de Dios, el que no conviene pues de haberse efectuado el negocio me prometía yo los más encendidos regocijos que el alma aspira y por cuanto no se pierda tiempo, hago ésta para que en mi nombre participe a Vm. cómo ha sido para mí tan amarga la noticia pues dice aquel adagio que no se mueve la hoja del árbol sin la voluntad de Dios, a quien le pido GLB de Vm. los años de mi deseo para que con imperio le mande a su afectísima señora y ahijada que su M[ano] B[esa].

Luisa Manuela de González.

La negativa enojó a doña Lorenza, pues ella misma había tratado tiempo atrás el matrimonio de los jóvenes tanto con su ahijada como con la hija de ésta. Según declaró al párroco don Luis Carrillo, había platicado con la novia y le había expresado: "Mi alma, mi hijo Miguel me ha dicho que te quieres casar con él y que además de la palabra tienes prenda suya y él tiene otra tuya, por lo que si es así, mírate bien ello". La joven le respondió que era cierto, que le tenía dada palabra y que habían intercambiado prendas como símbolo de promesa. Tan firme era su deseo de contraer matrimonio, que dijo que lo haría "aunque su madre no quisiera".

Con esa confianza -continuaba doña Lorenza- su hijo había emprendido un largo viaje hacia Zacatecas, pues era de oficio arriero. La novia le había asegurado "que aunque retardara un año en el viaje lo esperaba" y que "estuviera cierto que con él se casaba". Pero entonces, cuando intentaba formalizar el compromiso, habia recibido aquella carta que le daba el no.

¿Qué había sucedido? Doña Lorenza sospechaba era un hombre llamado Pedro (o José Pablo) Xaques (o Xaque, con ortografía moderna sería Jáquez), originario de Durango, quien le impedía casarse, porque "éste tuvo incontinencia con la citada, de lo que me parece hubo prole". Se refería a que en el pasado Xaques y María Josefa habían vivido en amasiato, por lo que se les había conducido ante el juzgado secular, donde declararon que no tenían intención de casarse, por lo que el juez ordenó a Jaque que "ni por pensamiento" volviera a la casa de doña Luisa. No obstante, decía doña Lorenza, "tan al contrario lo ha hecho éste, que el dicho Pablo se vive en la casa de Marcelino González y ella luego que la recua viene de viaje se muda a la casa del dicho Marcelino, y allí lo peina [a Pablo Xaques], lava y hace todos los oficios de mujer propia, por lo que creo" -concluía- "que el dicho Pablo le ha evitado se case con mi hijo". Su temor real era, enfatizaba, que "llegue mi hijo y haya una desgracia". Es decir, que la sangre llegara al río. Para resolver el asunto, doña Lorenza pidió que el cura llamara a María Josefa y la interrogara para saber si era su voluntad libre casarse o no con Miguel.

El 3 de diciembre siguiente, María Luisa compareció ante el sacerdote y la autoridad civil. En su declaración reconoció haberle dado palabra de casamiento a Miguel Ortiz, "pero que no se lo dijo de corazón y que lo hizo llevada de que todos los días le decía qué consuelo le daba". Y que aunque tenía en su poder un anillo "de tumbaguita" que le pertenecía al novio, éste no le había expresado que se lo daba "en señal de esponsales". Sobre su relación con Pablo Jaque, seguró que no era ella, sino su madre Luisa González quien iba a atenderlo como había contado doña Lorenza. También declaró que había recibido algunos otros objetos de Miguel: "tres pesos en reales", unos zapatos, una paca de colación y otras "cosas de fruta" que al principio no le había querido recibir y que sólo por su insistencia había aceptado. Lo más importante: aseguró que "no es su ánimo casarse con él", pero en cambio sí con Jaque "si él condescendía".

Mientras se resolvía el asunto, María Josefa fue puesta en depósito, incomunicada, en una de "las principales casas de este pueblo": la del juez real don Miguel Gregorio Ronquillo.

Casi para terminar el año, Miguel Ortiz regresó al pueblo. Declaró también ante al juez que María Josefa le había dado palabra de matrimonio y que no había duda en ello ni en el anillo que le había dado como promnesa: "le dije que en señal de que era cierto, me recibiera aquel anillo y me diera la mano, lo que prontamente recibió y me dio su mano, con lo que quedé yo satisfecho en que estaba concertado el matrimonio". Pero no sólo eso. El día que a través de su madre le habría mandado unos zapatos "que le recibió sin repugnancia", la joven "se salió por haberla yo llamado y se vino a la pieza donde yo estaba, y tuve acto carnal con ella". Al día siguiente le había refrendado su promesa y que ella "se casaría conmigo y que en caso ofrecido ella se habría de hablar ante cualquier juez y no podrían forzarla ni los suyos ni el dicho Jaque, pues éste no había sido hombre para remediarla".

Nuevamente se llamó a declarar a María Josefa, separada de la influencia de su madre. Sin embargo, declaró que todo lo dicho por su amante Miguel Ortiz era cierto, pero que simplemente no era su voluntad casarse, porque "está prendada con Pablo Xaques, que sólo que éste recindiera desde luego se casaría con éste". Miguel Ortiz se resignó y sólo expresó por "voluntad y en obsequio de la paz" que sacaría testimonio de haber quedado libre su promesa "para poder contraer matrimonio con quien quiera" y pidió que la mujer le devolviera 6 pesos que le había dado. Finalmente los amantes fueron careados y juntos desistieron de su promesa ante el juez.

Luego se tomaron providencias respecto al "ilícito comercio" entre María Josefa y Pablo Xaques. Dado que ella había declarado que se había comprometido con él, las autoridades dispusieron que continuara en depósito en casa del juez, "para que así logre el disponerse y prevenirse a recibir un sacramento". Por su parte Xaques partió el 7 de febrero de 1801 hacia Durango con la excusa de obtener el consentimiento de su tutor, don José Antonio Alvisuri. Pero ¡oh sopresa!, llegó el mes de junio y el novio no volvía. Peor aún: María Josefa estaba embarazada. Ella había seguido en depósito en casa del juez, pero a finales de julio se decidió trasladarla a la casa de don Francisco Basurto y su esposa María Luisa Garfias, "inter sale de su parto".

No hay constancia de que alguna vez Xaques haya vuelto de Durango, ni por supuesto de que se haya casado con María Josefa.

María Josefa dio a luz a una niña el 12 de agosto de 1801. Se le bautizó con el nombre de María Clara de Jesús, como hija natural y sin mencionar al padre, puesto que no estaba ahí para reconocerla.

 

FUENTES:


1. "México, México, registros parroquiales, 1567-1970," database with images, FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:9396-1QSX-4P?cc=1837908&wc=MGX1-GPD%3A164300601%2C164305102%2C166049901 : 21 May 2014), Aculco de Espinosa > San Jerónimo > Información matrimonial 1769, 1772, 1776, 1778-1779, 1781-1841 > image 360 of 376; parroquias Católicas, Estado de Mexico (Catholic Church parishes, Estado de Mexico).
2. "México, México, registros parroquiales, 1567-1970," database with images, FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:939X-D1Q1-F?cc=1837908&wc=MGV4-FM9%3A164300601%2C164305102%2C164587001 : 6 October 2022), Aculco de Espinosa > San Jerónimo > Bautismos de hijos legítimos 1789-1802 > image 600 of 623; parroquias Católicas, Estado de Mexico (Catholic Church parishes, Estado de Mexico).