El elemento arquitectónico distintivo de este inmueble es su hermoso portal, de dos plantas, con tres pilares sosteniendo cada una de ellas. Aunque su estado de conservación es notable, esto no significa que no haya sufrido diversos cambios a lo largo de su historia, como veremos en las siguientes fotografías.
Así lucía el Portal del 5 de Mayo en septiembre de 1925, cuando sirvió de marco para la foto que retrata a los premiados en las carreras de cintas realizadeas con motivo de las fiestas patrias de aquel año. Se puede observar el letrero de la tienda, así como una serie de carteles como programas de las propias fiestas patrias, manifiestos políticos del gobernador del Estado de México, etcétera. Apenas asoma en la parte superior el bajo pretil de la planta alta.
En esta fotografía, contemporánea de la anterior pero lamentablemente muy mala, se aprecia una vista mucho más completa del portal. Lo más notable aquí es la vista de la planta alta, que como se ve tenía un corto pretil -adornado con macetas- apoyado sobre las vigas caladas de la cubierta de la planta baja, sobre el que se desplantaba la base de mampostería de tres columnitas de madera que coronadas por sencillas zapatas sostenían la viguería calada del terrado, desaguado por una serie de tubos de barro o más probablemente de metal. Sobre todo el conjunto, asoma un extraño remate de ladrillo que parece inconcluso.
Hacia 1960, así lucía el extremo del Portal del 5 de Mayo. Las bases de los pilares de la planta baja se han desgastado. La planta alta ha sido reconstruida casi por completo: obsérvese como el pretil se ha remetido algunos centímetros y ya no se apoya en el extremo de las vigas de la cubierta de la planta baja, quedando éstas expuestas a la intemperie. Además, no se le ha vuelto a cubrir con aplanados. Ya no aparecen las alegres macetas y las columnas de madera han sido reemplazadas pr sencillos pilares cuadrados de piedra blanca. El techo plano de viguería y terrado, con sus tubos y remate, ha desaparecido y en su lugar se observa un tejado.
Durante la remodelación de 1974, se construyó una banqueta de piedra de recinto y adoquines que sustituyó la rampa empedrada que daba acceso al portal. El pretil de la planta alta fue aplanado y el conjunto fue pintado de blanco como todo Aculco. Los pilares de piedra de esta segunda planta fueron cubiertos con aplanados hasta lograr la anchura de los de la planta baja y se les construyó un capitel de ladrillo aplanado pintado de rosa que intentaba parecerse a los que de aquéllos.
Aspecto actual del Portal del 5 de mayo. Hará unos diez años, las basas de cantera rosa de sus pilares fueron restauradas con mucho acierto, recuperándose su forma original ya casi totalmente desgastada. Pocos años después, el portal de la planta alta sufrió un colapso y los propietarios de la casa aprovecharon para devolverle un poco de su apariencia original, colocando en lugar de los pilares falseados los pilares de madera que aquí se observan, mucho más cercanos a su apariencia original.Es de observarse que la sencilla cromática de este portal -pisos de adoquín rosa, bases de los pilares y capiteles de cantera rosa, fustes de los pilares en piedra blanca de Aculco, abundante madera oscura, tejados y ladrillos rojizos- es uno de sus mayores atractivos.
Más allá del bello portal, la casa que lo acoge se ha conservado también en notable buen estado. Aquí se observa la presencia que tiene hacia la Plazuela Hidalgo, lugar que en tiempos pasados recibió el nombre de "Plaza del 5 de Mayo" a causa de la tienda en el portal. La casa abarca desde el portal en el extremo izquierdo hasta la puerta de la cerrajería, a la derecha del monumento a Miguel Hidalgo. A su derecha, la Casa de la Panadería de don Félix.
En esta foto actual se observa el ángulo que forman las dos fachadas de la casa del Portal del 5 de mayo hacia la Plazuela Hidalgo. La composición es sencillísima: dos accesos en la planta baja y un balcón en la planta alta del lienzo que mira hacia el sur, y un pequeño acceso - que es la entrada principal de la casa - en el lienzo que mira hacia el poniente.
En esta vista de los años 40 se ve lo poco que ha cambiado el lienzo que mira al sur reseñado en la fotografía anterior y que aquí se observa al fondo, visto desde la subida al atrio de la parroquia. Como diferencias más notables, se aprecia que sólo hay un vano en la planta baja y que el balcón lleva una reja de madera.
La fachada hacia la calle de Morelos de la Casa del Portal del 5 de Mayo, no se ha conservado tan bien como el resto del inmueble. A la extrema derecha, asoma un balcón antiguo que pertenece al inmueble descrito. Enseguida, tres accesorias construidas en su corral que aún se encuentran dentro del predio principal. Despúes, una casa nueva construida también en los corrales que afortunadamente se inserta adecuadamente al conjuntto urbano de Aculco y que en su patio ha preservado el pozo original de esta casa. A continuación de esta, otra casa nueva también levantada en los corrales, que afortunadamente se asoma con sencillez a la calle.Las manchas grises en el aplanado son sólo resanes previos a la aplicación de un nuevo encalado.


En esta panorámica se observa el lugar que ocupa la Casa de la hacienda de La Loma entre el conjunto de casas de Aculco. Al fondo se observa el corredor cubierto de teja y la troje desaparecida.
Fachada de la casa de la hacienda de la Loma. Obsérvese la portada de piedra, el tejadillo, el remate de barro cocido y los cuernos para amarrar los caballos. Todo ello ha desaparecido en sucesivas modificaciones
En esta fotografía de 1901 es posible apreciar todavía la totalidad de los remates de la azotea del corredor principal.
En esta vieja fotografía pueden verse una de las antiguas bancas rojas de mampostería -conocidas localmente como "lunetas"- que rodeaban toda la plaza hasta 1974. Su piso estaba formado originalmente por un enlosado en forma de estrella que desapareció antes de ese año. Al fondo, una ventana y la hornacina de la Casa de don Juan Lara Alva.
La Plaza Juárez hacia 1960 (vista hacia el noreste). La parroquia y la barda del atrio dominan este costado de la plaza, mientras a la derecha destaca el fresno en el que fueron ahorcados algunos empleados de la hacienda de Ñadó durante la Revolución, Los restos de propaganda política en el muro atrial y los juegos infantiles forman parte de la deteriorada imagen de estos años.
Vista de la plaza hacia el noroeste, en la misma época. Al fondo, la Casa del Volcán (llamada así por la tienda "El Volcán de Orizaba" que existió en una de sus accesorias), la Casa del Portal de la Primavera, la torre del reloj y el muro del atrio.
Una escena ya irrepetible en la esquina sureste de la Plaza Juárez: el carbonero con sus burros entrega carbón en la Casa de don Juan Lara Alva. A la derecha, asoma un balcón de la Casa de los Alcántara Terreros. El aire antiguo de las casas y el empedrado nos dan una clara idea de la imagen original que debió presentar esta plaza en tiempos virreinales.
Esquina suroeste de la Plaza Juárez en 1972. La Casa de Ñadó, que ocupaba este ángulo, ha desaparecido y en su lugar se encuentra la casa de la "Superterraza", de intención colonial, bastante fallida. Al fondo, la Casa de la Tres Naciones, o de la Tortillería. Obsérvense las escalinatas con ñas que se salvava el desnivel de la calle con la plaza.
En esta forografía tomada desde la calle Manuel del Mazo, se observa el extremo oeste de la Plaza Juárez. Al fondo, el Portal de la Primavera y a la derecha, la Casa de Ñadó, sustituida por la Casa que aparece en la foto anterior. Aquí ya acusaba un serio deterioro. Sus ventanas se hallaban tapiadas y sus rejas habían desaparecido. En lugar de las bancas del extremo de la plaza que se muestran aquí, se construyó la fuente de la que hablamos líneas abajo.
Esta interesante fotografía, cortesía de Octavio Lara Chávez, permite conocer la cromática original de las "lunetas" en vísperas de la remodelación.
La remodelación de 1974 dio esta nueva imagen a la plaza. Las viejas lunetas han desaparecido y en su lugar se construyeron cuatro bancas con sendos pares de faroles enanos (que, como dicen acertadamente en el pueblo, no alumbran, encandilan). Todo el perímetro de la plaza ha sido rodeado por jardineras plantadas con azaleas y magnolias y luce un adoquinado nuevo en vez del cemento que reemplazó al empedrado original. La pulcritud es innegable, pero excesiva y escenográfica.
En la misma remodelación de 1974, se construyó en el extremo oeste de la plaza esta fuente. No es fea, aunque resulta totalmente ajena a la tradición constructiva aculquense. Lo verdaderamente desafortunado es que cierra la perspectiva de la plaza hacia el Portal del Volcán. Al fondo, resalta la inconclusa y horrenda torre del reloj del Padre Bernardo Contreras, construida en 1996.
Este es el aspecto actual del portal de la casa en la que hace años estuvo la tienda "El Volcán de Orizaba". Forma el costado poniente de la plaza, con la calle Manuel del Mazo de por medio. hace no más de tres años, las columnas originales fueron destruidas por un trailer y se reconstruyeron con cierta negligencia.
Otra vista reciente del extremo oeste de la plaza. Los muros blancos, el cielo azul, las palmeras (que ahora destacan en lugar del viejo fresno del atrio, caído casi totalmente en 1985), enfatizan el aire andaluz-extremeño que siempre tuvo Aculco, pero que la remodelación de 1974 exageró. Obsérvese que el reloj público aún mantenía su pretil antiguo, antes de la intervención estúpida de marzo de 2008.
En el costado sur de la plaza existe desde tiempo atrás un sitio de taxis. Antes, cuando la cantidad de automóviles y de pasajeros era pequeña, no significaba ningún estorbo, pero en la actualidad ha invadido este tramo y buena parte de la calle Juárez, que además utiliza indebida e ilegalmente como área de estacionamiento exclusivo.
La "Superterraza" en la actualidad.









En esta fotografía, puede verse el claustro cuando sus muros estaban aún cubiertos de aplanados tradicionales de cal y arena, y sobre ellos un diseño que simulaba sillares realizado en dos tonos. Los muros del fondo también contaban con una decoración parecida, aunque en este caso las falsas juntas de los sillares no están alineadas sino alternadas, de manera más realista.
Dos imágenes más del claustro en la década de 1950, con su decoración original.
El claustro en la actualidad. Sus muros exteriores han sido desollados, mostrando una mampostería irregular de piedra blanca y ladrillo que no fue edificada con el fin de mostrarse a la vista. Otras modificaciones posteriores, como el rejunteo con cemento de las dovelas de algunos arcos y la reforma con ladrillos de tres pilares de la planta baja, complementan su imagen hoy en día, muy distinta del acabado que sus constructores quisieron darle en su origen.
