miércoles, 25 de enero de 2012

El portal de "Los Arcos"


El Portal de "Los Arcos", en ese entonces "Casa tienda de Cuevas", en este detalle de un dibujo acuarelado de 1838.

Ocupando la parte central del costado sur de la Plaza de la Constitución de Aculco, se encuentra un antiguo portal que, hasta hace no muchos años todavía, era conocido por todos como "Los Arcos". Sin duda recibió ese nombre por tratarse del primer portal formado precisamente por arcos que se levantó en dicha plaza, ya que los demás que existen hoy en día fueron construidos con mucha posterioridad. El inmueble al que se haya adosado este portal es una antigua casa del siglo XVIII que conserva un par de portadas de cantera de la época, una de ellas con su puerta original de madera claveteada, así como una hornacina que alberga una cruz.

El Portal de "Los Arcos" en la actualidad.

Una portada antigua y la hornacina con su cruz.

El portal fue claramente un añadido posterior, así lo demuestran las columnas adosadas a la fachada de la casa que portan las vigas cargadoras en las que se apoya el techo del portal. Sin embargo, resulta más difícil especular qué tan posterior fue ese añadido, ya que las proporciones masivas de su arquería, baja y apoyada en gruesos pilares (prácticamente machones), le dan un aire arcaico. Lo cierto es que este portal, formado por cuatro arcos al frente y dos perpendiculares, sentados en una plataforma a mayor altura que la calle, tuvo una interesante decoración neoclásica -ya desaparecida- que seguramente se remontaba sólo a los primeros años del siglo XIX.

El portal a principios de la década de 1960, cuando servía como hotel. Obsérvese que las dovelas de piedra que forman los arcos no estaban a la vista. Había desaparecido el pretil neoclásico, pero subsistían las canales.

Como muestra el dibujo acuarelado de la plaza de Aculco en 1838 (que tanto nos ha servido para conocer el aspecto que tuvieron varios de inmuebles del pueblo) dicha decoración neoclásica daba a este portal un aspecto bastante distinto del actual. Por principio, las dovelas de piedra blanca que forman sus arcos estaban cubiertas de aplanados. En cada uno de sus machones sobresalía una canal para desaguar la azotea. Sobre la cornisa se levantaba un pretil calado que seguramente tenía la intención de reproducir el aspecto que daría una balaustrada. A trechos, limitaban esta "balaustrada" pequeños pedestales rematos por pebeteros.

Anuncio de la tienda mixta "Los Arcos", en 1901.

Anuncio del "Hotel los Arcos" en 1960.

Sabemos de cuatro propietarios de esta casa: el primero, de apellido Cuevas, que ya tenía una tienda en sus accesorias en 1838. Después, en 1901, lo era José J. Basurto, quien ya daba el nombre de "Los Arcos" al anunciar su "tienda mixta". Hacia 1920 el dueño era don Santiago Lozano, a quien ya hemos mencionado al hablar del rancho de San José. En 1960, su dueño era don Erasto Serrano.

El portal desde el kiosco, apenas concluidas las obras de remodelación de 1974.

Los cuatro arcos de la izquierda corresponden al antiguo portal. El resto, a la derecha, fue construido en 1974 frente a la casa de don Alfonso Díaz.

Las más antiguas fotografías de este portal muestran que la decoración neoclásica subsistió hasta principios del siglo XX. Pero décadas después había desaparecido el pretil y todo el portal lucía descuidado y falto de gracia. Fue en estas épocas en que el inmueble sirvió como hotel. La remodelación de 1974 significó una nueva transformación del portal, que a muchos les podrá parecer estéticamente más aceptable, pero que en realidad vino a trastocar su concepción original al dejar expuestas sus dovelas de piedra (que evidentemente no fueron labradas para quedar a la vista) y retirar sus canales. Aún más: una vez que se le dio este aspecto medio inventado, se le reprodujo con precisión para construir el portal vecino que cubrió la vista de la casa de don Alfonso Díaz, un inmueble moderno que desentonaba en la plaza y que gracias al portal ahora se integra un poco mejor a ella.

Vista interior del portal con sus accesorias.



Los arcos perpendiculares vistos desde los portales vecinos.

Fachada posterior de la casa en Google Street View. Hacia este lado, hasta hace no muchos años asomaba una cruz de cantera con doble travesaño.

miércoles, 18 de enero de 2012

"Resolución y obediencia heroica"

Soldados mexicanos, detalle de un grabado sobre la intervención francesa

Bajo el título "Resolución y obediencia heroica", más el subtítulo "histórico" para dejar claro que se trataba de hechos reales, apareció publicada en el Diario del Hogar del 26 de septiembre de 1907 una interesante historia ocurrida en Aculco en tiempos de la intervención francesa (1862-1867). Este texto, firmado por Luciano Pagaza -autor de quien no he podido encontrar información alguna- describe la difícil situación que vivían los pobladores de esta región frente a la entrada de tropas que, afiliadas a las guerrillas liberales o conservadoras, en realidad estaban formadas por simples bandidos, "azote de las poblaciones a las que sacrificaban con la mayor crueldad y cinismo".

Aunque el texto contiene algún error (como el asegurar que Aculco formaba parte del vecino estado de Querétaro), claramente está novelado y el tipo de tragedia de la que se ocupa podría hacer dudar a más de uno de su verosimilitud, me parece a mí que Pagaza narró en verdad sucesos de los que tuvo noticia cierta. Queda, por supuesto, averiguar plenamente si esto es así, ya sea en los archivos municipales, ya en los parroquiales, pues las víctimas, de haber existido, tuvieron que recibir sepultura y su muerte violenta debió haber quedado anotada en los registros civiles o eclesiásticos.

Resolución y obediencia heroica
- Histórico -

Adela y Guadalupe eran dos jóvenes simpáticas, dos rosas en capullo que alegraban la obra retraída de su honrado y amado padre el señor X, el cual decepcionado por las veleidades de la esbelta diosa vendada y por la muerte de su inolvidable esposa, se había retirado pesaroso y triste en compañía de sus hermosas hijas a una propiedad rústica situada en las goteras del pueblo de S. Gerónimo Aculco, pertenenciente al Estado de Querétaro.

Damas mexicanas. Detalle de un grabado de Casimiro Castro.

En la cruenta época de la intervención francesa, muchos mexicanos inspirados en el amor patrio, más bien dicho, decididos a cooperar de buena fe al triunfo del atribulado y heroico gobierno liberal, tomaron las armas para ayudarle en la grandiosa empresa de defender con empeño y heroísmo los derechos nacionales ultrajados villanamente por un invasor y por traidores, a la vez que muchos mentecatos y canahlas tomaron también las armas, no para llevar a cabo un ideal noble como los anteriores, sino para ser el azote de las poblaciones a las que sacrificaban con la mayor crueldad y cinismo.

En general, las poblaciones de la república estuvieron entonces continuamente amagadas por beduinos que, a la sombra injustificada de la revolución, se constituyeron en verdugos de los habitantes, y cuyas guerrillas al presentarse en los pueblos de la manera en que lo hacían, los habitantes azorados abandonaban sus hogares y huían, otros se encerraban en sus habitaciones dispuestos a defenderlas de la rapiña y por último, todos llenos de zozobra, eran las vícitimas inocentes de un partido que sobre sí se atrajo la odiosidad eterna.

Obedeciendo el señor X a la precavida costumbre de sus vecinos durante las visitas de los bandidos y en obvio de dificultades que lo perjudicarían al fin, se encerró de una manera conveniente y esta precaución le valió de mucho, pues en!20los momentos que declinaban la tarde, cuando el sol parece que va hundiéndose entre un lecho de nubes, artística y primorosamente coloreadas, se presentó una fuerza de caballería, cuyo jefe dio unos toquidazos alarmantes en el zaguán, los cuales revelaban desde luego la bastarda e inicua procedencia.

En el acto el señor subió a la azotea y desde allí contestó a ese atrevido llamamiento con la energía que jamás le abandonó y cuya respuesta fue la siguiente: Si usted viene a mi casa como caballero y me ofrece respetar a mi familia y propiedades, desde luego tendrá franca la entrada, pero si no es así, le advertiré que sabré defenderme e una agresión violenta y sin razón, aún cuando para ello fuere necesario sacrificar mi vida.

Soldados del sur. Detalle de un grabado de Casimiro Castro.

El oficial compendió que se las había con un hombre enérgico capaz de cumplir con lo que decía. Esta consideración, o sus miras particulares que llevaba, le hicieron contestar al señor X de un modo más afable: que venía únicamente a descansar dos o tres días, asegurándole que no tenía la más mínima intención de ofenderlo, ni mucho menos causarle perjuicios.

Tres días estuvo alojada la fuerza en el caserón del señor X, y en obsequio de la verdad no cometió en lo ostensible ninguna falta, por lo que el dicho señor X quedó tranquilo al despedirse sus huéspedes, aún cuando la estancia de esa gente le había causado inquietud y necio malestar.

Una o dos horas a los más habían transcurrido, cuando regresó la misma fuerza al citado pueblo y lugar de donde había salido, pero no en la forma!20que antes habían llegado, sino queriendo tirar a fuerza de golpe el zaguán.

El señor X, que comprendió que sus hermosas hijas eran el móvil principal de esa gentuza desarrapada y viciosa, violentamente las llamó y enseñándoles lo que hacían con el zaguán esa falange de bandidos, les dijo: Dentro de unos cuantos momentos esa gente villana y criminal, habrá traspasado el umbral sagrado de este lugar en que ha vivido encarnada la virtud. Esos foragidos vienen directamente a convertirlas a ustedes en sus mancebas para después despreciarlas como viles e inútiles despojos de sus hazañas; por lo tanto no hay más que dos recursos en estos momentos: la deshonra o la muerte, escojan pronto pues ya están dentro de esta casa. La muerte, padre mío, la muerte mil veces, dijeron ambas llorando, antes que llenar con el lodo y el remordimiento tu nombre inmaculado!

Tres tiros paulatinamente alternados, fueron la salva que escucharon los asaltantes en los momentos que forzaban la puerta de la azotea de la casa en cuyo lugar se desarrolló el drama, de que un padre matara a sus hijas primero y él al último se suicidara para no presenciar su ruina física y moral.

Un montón de humeantes cenizas fue el epílogo al aparecer la luz en el horizonte, despojos humanos carbonizados de seres que se sacrificaron para no llenar su nombre de lodo y de vergüenza!

Luciano Pagaza.

jueves, 12 de enero de 2012

El Portal de las Carnicerías


Al fondo, el Portal de las Carnicerías en la década de 1940.


Hace poco más de un año, al referirme al Portal de la Primavera en la Plaza de la Constitución, escribí en este mismo blog:

Hasta fines del siglo XIX el límite oriente de la Plaza Mayor de Aculco quedaba señalado únicamente por los muros con arcos invertidos del atrio parroquial, que precisamente ahí alcanzaban su mayor altura y se mostraban imponentes. Sin embargo, para los ayuntamientos de aquella época, utilitarios y mercantilistas, ese espacio vacio frente a la vieja pared colonial desperdiciaba su gran potencial, ya que siendo la corporación propietaria de la plaza podía vender ahí un solar sin que en ello pudiera haber queja de los vecinos y contribuir así a aliviar un poco las siempre vacías arcas municipales. Perdido entonces mucho del respeto hacia la Iglesia y sus propiedades por efecto de la Reforma, y recién estrenado un nuevo cementerio junto a la ermita del Calvario para reemplazar al que albergaba el atrio, seguramente no hubo gran oposición para ocultar aquella vista y privatizar un espacio de la plaza, que perdió así cerca de 500 metros cuadrados de superficie divididos en dos solares.


El solar en que se levantaría el Portal de las Carnicerías, adosándolo al muro atrial, en un detalle de un dibujo de 1838.

De aquellos dos solares, en el situado al sur de la entrada al atrio de la parroquia se construyó precisamente la casa y portal de La Primavera, mientras que el terreno ubicado al norte permaneció sin edificar todavía por algunas décadas. Fue sólo hasta los primeros años del siglo XX cuando se construyeron ahí una serie de accesorias unidas por un portal de teja que, vendidas a personas distintas, sirvieron para albergar el comercio de carne. De ahí que, sin oficializarse nunca su nombre ni llegar a ser habitual su uso, algunos se refirieran al inmueble como "las carnicerías" o el "Portal de las Carnicerías".

El Portal de las Carnicerías sirve de fondo a la curiosa escena de la reparación de un automóvil en plena calle, en la década de 1950.

Estra construcción fue, desde luego, mucho más humilde que el vecino Portal de la Primavera y seguía las líneas de la aqruitectura tradicional de Aculco en sus materiales, formas y proporciones. Constaba originalmente de seis accesorias -dos más que las actuales- con entrada por el portal y una planta alta con ventanas alargadas que daban hacia la plaza. Algunas de estas accesorias tenían una cubierta plana y otras tejados a un agua. Una serie de poyos entre los accesos prestaban asiento a los clientes de los comercios. Al frente se levantaba el portal de teja apoyado en pilares de mampostería sencillísimos y un poco más allá, hacia la plaza, un fresno de regular edad con un rodete rojo prestaba su nota de color al conjunto. Los grandes cazos en los que se preparaban chicharrones ocupaban también un lugar, ya en plena vía pública, marcando inconfundiblemente el tipo de comercio al que estaba dedicado el portal.

Esta fotografía, aunque bastante mala, permite apreciar la longitud original del inmueble antes de la ampliación del acceso atrial en 1974, así como las cubiertas en las que alternaban techos planos y tejados. A la derecha destaca el edificio del Portal de la Primavera.

Las carnicerías permanecieron prácticamente en el mismo estado hasta 1974, cuando bajo el Programa Echeverría de Remodelación de Pueblos se amplió la entrada principal al atrio de la parroquia, lo que significó demoler un par de accesorias. También se "adecentó" el portal, uniformando los accesos a las tiendas, eliminando los tejados de la planta alta de las tiendas que los tenían, recubriendo el inmueble de un nuevo aplanado, pero sobre todo con la construcción de un portal gemelo al de La Primavera.

El Portal de las Carnicerías hace pocos años. Nótense los toldos, el descuido de la pintura, la hierba creciendo en las azoteas y la capillita de metal. Afortunadamente su aspecto hoy es un poco más limpio.

Este nuevo portal consta de cuatro arcos elípticos al frente (La Primavera tiene cinco), reforzados por machones en las esquinas, y está edificado en cantera de un tono rosa más intenso que el habitual en las construcciones antiguas del pueblo. Reproduce bastante correctamente las formas del Portal de La Primavera, si bien carece de la cornisa de piedra de aquél, de su planta alta soportada por el portal, y el pronunciado desnivel provocó que los fustes de los pilares de orden toscano situados más al sur se alargaran desproporcionadamente para mantener la basa al mismo nivel respecto del piso en lugar de alargar el pedestal: un pequeño error arquitectónico.

En 1978, al construirse el Mercado Municipal y ser trasladadas a él las últimas carnicerías, desapareció de este portal el giro comercial que le dio nombre. Hoy alberga una Caja de Ahorros ("Cooperativa San Juan Bautista), una cremería, una tienda de pollos rostizados y otro negocio que no recuerdo.



Tres vistas recientes del Portal de la Primavera tomadas de Google Streetview. En la superior se observa el ventanal abierto donde antes estuvo un vano muy sencillo, así como el toldo que permanece ocultando uno de los arcos.

Si bien la modernidad no se ha ensañado de manera particular con el Portal de las Carnicerías después de 1974, sí ha ido quedando alguna huella en él de los malos tiempos que corren para el patrimonio aculquense. Por ejemplo, en la planta alta de una de las tiendas se amplió hace años la vieja ventana para formar un enorme vano acristalado. También, en el interior del portal se colocó un desafortunado nicho o capillita de fierro de color azul turquesa. Asimismo, se le colocaron en algún tiempo varios toldos de diversas formas, colores y tamaños que ocultaban los arcos y daban un feo aspecto, los que por fortuna han sido retirados en años recientes con excepción del que cubre uno de los arcos laterales.

Esta fotografía tomada de Google Streetview es casi un árbol genealógico de portales: en primer término, a la derecha, asoma el Portal de la Primavera, el más antiguo de todos; algo más atrás, bajando la calle, se observa el Portal de las Carnicerías, con su arcada copiada de aquél en 1974. Al fondo y perpendicular a ellos, el portal que ocultó la fachada de la Casa de Hidalgo e inmuebles vecinos en 2008, que tomó como modelo a los anteriores, pero con resultados muy deficientes.

ACTUALIZACIÓN, 14 de enero de 2012

Algunas imágenes de noviembre de 1974, cuando se estaba concluyendo la construcción del portal nuevo.





En estas fotografías se advierte, además, que las entradas a las accesorias estaban siendo ampliadas,


Una vista más del viejo portal, que sirve bien de comparación con las de 1974.

domingo, 1 de enero de 2012

Una casa que yo me compraría...


El balcón de la casa de don Onésimo Serrano. Nótese el interior en ruinas de esta habitación.


Es una casa que yo me compraría... si tuviera con qué y si creyera que autoridades y habitantes de Aculco están comprometidos con la conservación del patrimonio arquitectónico de Aculco.

No es la casa más hermosa del pueblo, ni la más grande ni la más antigua -aunque ciertamente es hermosa, grande y antigua-. La venden. Su precio resulta sin embargo demasiado elevado para quien no pretenda hacer con ella un negocio redituable. O quizá sólo es cara para mí. No tiene en mi opinión la mejor de las ubicaciones: se levanta en la calle -casi callejón- de Riva Palacio, que es una de las vías del centro de este pueblo más lastimadas en su fisonomía por construcciones absurdas que la han degradado en toda su corta extensión (que va sólo desde la calle de Allende hasta la de Abasolo). En la estrecha calle, carente de banquetas, los vecinos suelen estacionar sus vehículos a toda hora estorbando el paso. La parte más valiosa arquitectónicamente de esta casa, la antigua, está prácticamente en ruinas... Y sin embargo, pocas casas de Aculco ofrecen como ésta la oportunidad de restaurarla y recuperarla.


Registro del censo de 1930 en el que aparece la familia de don Onésimo Serrano como residente en esta casa de la calle Riva Palacio.


La casa perteneció en las primeras décadas del siglo XX a don Onésimo Serrano, personaje destacado de nuestro pueblo que ocupó el cargo de presidente municipal en dos ocasiones, en 1918 y 1922. Años después, por matrimonio de su hija Victorina con don Luis del Castillo, la parte principal de la propiedad pasó a sus manos y las de sus descendientes, mientras que los amplios corrales que daban a la parte posterior y llegaban a la calle del Calvario (despúes Francisco Morales y desde 1947 Manuel del Mazo) fueron segregados y quedaron en posesión de otros de los hijos de Serrano. Así, muchos seguramente la recuerdan más como la casa de don Luis que como la de don Onésimo.


Fachada de la casa en la actualidad.


No conocí la casa en su estado original. En su situación actual es todavía una propiedad bastante amplia: 550 metros cuadrados según se anuncia. Desde su fachada se advierte que la construcción antigua tenía bastante dignidad y de ello es testigo el bello balcón neoclásico de cantera con cornisa sostenida apoyada en ménsulas, con un diseño que fue característico del propio Aculco, San Juan del Río y Huichapan. La reja que lo cubre, antigua también, está rematada por un adorno de hierro forjado, terminado en formas vegetales, que también se relaciona con otros ejemplos aculquenses. Por encima de este balcón asoman un par de canales curiosamente colocados en diagonal divergente, ya inútiles pues la azotea que desaguaban se ha derrumbado.


Estado actual del balcón. Nótese que el aplanado está dañado por la humedad y el muro está perdiendo la vertical por la misma causa, lo que provoca la torsión de la reja.


Subsiste también el antiguo acceso a la casa, con un enmarcamiento de cantera algo desgastado por el tiempo y la humedad, adornado sólo con un cornizuelo sobre el dintel, que parece ser mucho más antiguo que el balcón, posiblemente del siglo XVIII. Desde este acceso hacia la derecha, se advierte que la casa fue modificada: en la planta baja se abren tres ventanas modernas (la última a nivel superior que las otras) sin mayor adorno que un repisón. En la planta alta, se proyectan hacia la calle tres balcones de intención colonial cada uno sobre un par de canecillos de concreto y existe un par de pequeñas ventanas dobles. En esta ala la cubierta es una losa de concreto que se prolonga como marquesina.


Interior del ala modernizada, con sus arcos y pilares de ladrillo.
Fotografía proporcionada por la inmobiliaria ACULCO TERRENOS.


Detalle de la fotografía anterior que muestra dos portadas antiguas que miran hacia el sur. La de la izquierda lleva ménsulas parecidas al balcón de la fachada.


El interior, distribuido como toda casa aculquense tradicional alrededor de un patio, refleja también esta mezcla de valiosos vestigios antiguos con transformaciones más recientes. Tras el cuerpo que forma la fachada principal se levanta un corredor doble de construcción relativamente reciente, con arcos de ladrillo de poca altura en la parte inferior y pilares del mismo material en la superior. Apenas una ventanilla de cantera que se abre al corredor bajo deja ver que aún quedan ahí muros antiguos. El cuerpo perpendicular a éste hacia el norte, mucho más sencillo en los soportes de sus corredores, muestra en cambio tres antiguas y hermosas portadas de cantera, una de ellas de diseño parecido al balcón de la fachada.


Los antiguos corredores del fondo del patio.
Fotografía proporcionada por la inmobiliaria ACULCO TERRENOS.

Pero lo más interesante de este interior, por añoso, original y evocador, es el casi arruinado cuerpo que da hacia el oriente. Sus corredores están soportados por gruesos pilares de mampostería que se prolongan desde la planta baja, sin otro lujo que las molduradas zapatas de madera que soportan las vigas cargadoras. Al interior del corredor, una moldura hermosamente fingida en pintura parece hacer eco de aquellas zapatas. La planta alta, mucho más sencilla en sus detalles, tiene un pretil de mampostería en los intercolumnios, cubierta de teja sobre morillos, y da acceso a ella una interasante escalera de dos tramos y descanso, el primero paralelo a los corredores y el segundo perpendicular.



En este par de fotografías, la inferior procedente de la publicidad del restaurante Mesón del Viejo que estuvo instalado por unos meses en este lugar, se aprecia paret de la escalera que lleva a la segunda planta.
Fotografía superior proporcionada por la inmobiliaria ACULCO TERRENOS.

¿Qué será de esta casa ahora que se venda? ¿El nuevo dueño será alguien que con buen sentido y amor a Aculco proteja y recupere lo que de antiguo guarda aún esta casa? ¿O será alguien que no vea en estas piedras viejas más que basura y arrase con todo lo que a nosotros nos parece, aún en su ruina, digno de ser conservado? ¿Dignificará ese nuevo dueño la fachada o, por lo menos, la conservara en su sencillez actual? ¿O, llevado por el espíritu mercantilista romperá sus muros para abrir locales comerciales (pollos rostizados, una tienda de regalos y una pastelería, casi lo puedo adivinar)? En fin, ¿contribuirá la venta de esta casa a la redignificación de la vieja calle de Riva Palacio o será un eslabón más de su progresiva degradación y con ella de este pueblo de Aculco, supuesto "Patrimonio de la Humanidad" que con gozo parece asistir desde hace varios años a la imparable destrucción de su arquitectura tradicional?

Una vista antigua de la calle Rivapalacio. A la izquierda, la casa de la que trata este texto.


La calle de Riva Palacio desde el cruce con Allende. A la izquierda destaca la casa de don Onésimo Serrano. Fotografía procedente del sitio soymexiquense.com



Un par de fotografías de la fachada de la casa, tomadas en 1997.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Algunas viejas "novedades" sobre la bandera insurgente de Aculco

Dibujo de la bandera de Aculco, publicado en El Mundo el 31 de enero de 1897

En septiembre pasado publiqué en este blog un texto acerca de la bandera insurgente de Aculco que pueden leer oprimiendo aquí. Comentaba entonces que hacían falta más investigaciones sobre la temporalidad, características originiales, simbología y circunstancias de la captura de esta enseña por los realistas. Gracias a la puesta en línea en internet de la Hemeroteca Nacional Digital de México pude profundizar un poco más en la búsqueda de información sobre ella y di con un par de artículos de 1897 y 1910 que aportan algunos datos valiosos, destacando entre ellos la presencia de una imagen de la virgen de Guadalupe que en su estado actual ya no puede apreciarse. A continuación, transcribo algunos párrafos de aquellos textos, comenzando por el más antiguo:



"Una visita al museo general de Artillería"
Publicado en El Mundo el domingo 31 de enero de 1897


Banderas, armas y trofeos

Después de las épocas de aciaga lucha por que atravesó el país desde que el ibero pisó la tierra de nuestros antepasados, hasta hace menos de veinte años, justo y debido era pensar reunir tantos y tantos trofeos de guerra comoexistían diseminados, para conservarlos como reliquias sagradas que a la vez que perpetúen los innumerables actos heroicos de los soldados mexicanos, enseñen a generaciones venideras que nuestro suelo ha sido fecundo en patriotas, que cuando ha corrido riesgo la integridad nacional, han sabido moriri sin medir su debilidad, sin contar el número de sus enemigos y sus elementos de combate, despreciando todos los riesgos y sucumbiendo alguna vez; pero siempre con honra, siempre después de haber luchado con denuedo.
...
El gobierno ha hecho, pues, perfectamente en formar el Museo general de Artillería, comisionando al efecto a veteranos de reconocida instrucción y conocedores de la mayor parte de nuestros episodios guerreros... No hace muchos días hicimos una visita a ese Museo hasta hoy conocido por muy pocas personas y vamos a procurar describir lo más notable de cuanto allí vimos.
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Las banderas

Nada más hermoso que aquel conjunto de pabellones, guías y estandartes, muchos de ellos hechos girones, descolorados por el tiempo, agujerados por las balas y manchados con la sangre de aquellos que defendiéndolos, tal vez perdieron su existencia.
Son setenta y siete las banderas, y de ellas escogeremos las siguientes como más notables en la imposibilidad de describirlas una a una.
...

Aculco

De la lucha sangrienta sostenida durante once años, para ganar nuestra independencia hay otros recuerdos; entre ellos, la bandera que llevaba el ejército insurgente en Aculco el mismo año de 1810.
En la derrota sufrida, el Ejército español se apoderó de ella y fue recobrada al consumarse la independencia.
Está formada con cuadros de seda de diversos colores y en el centro tiene la inscripción "Infanta Guadalupana" y una imagen que el tiempo ha borrado en parte. En el reverso se ve la inscripción "El dedo de Dios está aquí", y algunas armas aztecas.


Ahora, el texto de 1910, en el que se anunciaba que la Bandera de Aculco sería una de las cinco insignias insurgentes que desfilaría en la "Procesión Cívica" que formaría parte de los festejos del Centenario de la Independencia:



"Las enseñas insurgentes en gran procesión cívica"
Publicado en El País el miércoles 17 de agosto de 1910.


...
El Director del Museo Nacional de Artillería, Teniente Coronel don Manuel Salamanca, hizo ayer la designación de las únicas cinco banderas usadas en la revolución de independencia, que se conservan con gran veneración.
La principal es el lienzo que contiene la Virgen de Guadalupe, tomada por Hidalgo del Santuario de Atotonilco, según unos historiadores, y según otros recogida en las habitaciones del padre capellán del mismo pueblo.
Por orden de importancia siguen la bandera que flameó durante la batalla desastrosa de Aculco, un guión de artillería, que perteneció a Morelos, la bandera insurgente que posiblemente flameó en el sitio de Cuautla, y un estandarte de caballería usado en 1812. Estas son las reliquias que saldrán del Museo de Artillería. Falta por saber si las que existen en el Museo Nacional -entendemos que se guardan unas de Iturbide- figurarán también en la procesión solemne.
...

La bandera de Aculco

Es muy rara por su confección, formadada de cuadrados de seda cosidos de distintos colores, algunos de los cuales se han borrado por la acción de la luz. Las cenefas son también de distintos géneros y colores. Cada uno de aquellos cuadrados tiene en su centro flores de seda blanca que ahora han tomado entonación amarilla.
Se notan restos de haber tenido pintada una Virgen de Guadalupe; en el campo central con letras grandes semiborradas se lee GUADA... y con letras pequeñas diagonalmente inscritas "Digitus Dei".
En el lado opuesto se ven los mismos cuadrados a colores rodeando un espacio en que se ve un cometa, formada su cauda con tela roja superpuesta y cosida y el núcleo una estrella de cinco aristas ribeteadas de negro y además una macana azteca en línea paralela al cometa. La etiqueta del Museo indica que esta bandera, que mide un metro cuarenta centímetros de ancho por uno treinta de alto, perteneció al ejército insurgente y flameó durante la batalla de Aculco ganada por Calleja.


Como puede observarse, parece ser que la bandera de Aculco se deterioró mucho entre 1897 y 1910 -a pesar de estar resguardada en el Museo de Artillería- pues en esos años la Virgen de Guadalupe que llevaba al frente casi desapareció. Por otra parte, el dibujo que acompaña al artículo de 1897 deja ver que en ese mismo frente no existía un espacio libre entre los cuadrados de la orilla y los que forman el marco central, como sí ocurre en el reverso, según se comprueba en la fotografía de Casasola que publicamos antes.

Sobre las leyendas que adornaban la bandera, el de "Infanta Guadalupana" resulta inaudito y me parece que se trata más bien de un error de lectura motivado por el mal estado de las letras. Respecto a la otra leyenda, "El dedo de Dios está aquí" o "Digitus Dei", naturalmente una es traducción de la otra en latín (que, por cierto, pudieron haber estado en ambas versiones, ya que uno de los textos la sitúa al frente y otra al reverso) y corresponden a Éxodo 8: 15, cuando los encantadores del faraón lanzan esa frase ante las plagas que azotan Egipto mientras que a él "se le endurece el corazón". De esta manera, los insurgentes establecían un paralelo de su lucha por la independencia con la liberación de los israelitas y se asumían como plagas que sembraban de calamidades el país ante una autoridad renuente a concedérselas.

Con estos elementos es quizá posible intentar una reconstrucción más aproximada de la bandera de Aculco que la que elaboré anteriormente. Espero poder incorporarla aquí mismo como actualización próximamente.

ACTUALIZACIÓN, 9 de febrero de 2012

El Dr. Moisés Guzmán Pérez me ha enviado una fotografía suya tomada de la reconstrucción (que él considera mala) de esta bandera que se encuentra en el Museo Legislativo. Pese a todo, siguo teniendo mis dudas sobre la sucesión de los colores en la cuadrícula, pues los de esta reconstrucción no coinciden con los de la pintura de O'Gorman que me sirvió de guía.

Recreación de la bandera de Aculco, de JLB.

Reconstrucción de la bandera de Aculco en el Museo Legislativo.



Nota final

¿Y si la bandera de Aculco no hubiera sido propiamente una enseña guerrera e insurgente sino un puro símbolo religioso? Obsérvese la fotografía que presento aquí, correspondiente al 30 de septiembre de 2008. Como se puede notar fácilmente, un feligrés porta una bandera blanca con cuadrados rojos, semejante a las que también se utilizan en el pueblo en las festividades de Semana Santa.

La misma bandera desfilando el 30 de sepriembre de 2013, festividad de San Jerónimo. Fotografía tomada de la página de la Revista Aculco en Facebook.