Don Epifanio Sánchez Ruíz fue presidente municipal de Aculco en 1925. Procedía de una familia de importante significación en el pueblo desde fines del siglo XIX. Su casa, situada a media carrera de la Calle Hidalgo, en su lienzo sur, era una típica vivienda aculquense: gran portón para el paso de carretas, un par de balcones de cantería en la sala, una accesoria comercial, trojes para el almacenamiento de semillas y pastura sobre las azoteas, patio rodeado por corredores y un gran corral para el ganado.
La casa de don Epifanio Sánchez en la década de 1960.Ya en manos de su descendencia, el primer signo de la decadencia de esta casa fue la pérdida de su gran portón de madera hacia fines de la década de 1970 o principios de la de 1980. Con el pretexto de ensanchar la entrada para que entraran mejor los automóviles, fue removido y vendido a una persona que lo colocó -nos cuentan- en una casa en Tlalpan, en la ciudad de México. Al mismo tiempo, se ajustaron nuevas dovelas de piedra en los extremos del cerramiento de esta entrada, que aunque realizadas en cantera rosa se les labró descuidadamente, de modo que se advertía inmediatamente que no se trataba de las originales.
Poco tiempo después, las cubiertas de viguería de la sala y otras habitaciones fueron retiraradas para sustituirlas por una losa de concreto.
Una nueva intervención al acceso principal, con el objetivo de permitir que ingresara ahora una camioneta de redilas, hizo desaparecer casi por completo el dintel de piedra de su portada. En esta situación, la casa permaneció hasta hace cerca de un año.
Casa de don Epifanio Sánchez en el año 2000. Obsérvese que la cubierta de viguería fue reemplazada por una losa de concreto que se prolonga más allá del plano de la fachada. Nótese también el deterioro por humedad entre los dos balcones. A la derecha, aparece la portada mutilada del acceso principal.Al recorrer la calle Hidalgo hace algunos meses, nos pudimos percatar de que, a la vez que las casas de esta vía se mostraban recientemente blanqueadas y con sus portadas pulidas, seguramente como parte de los programas de "hermoseamiento" llevados a cabo por el Ayuntamiento, al ojo atento varios de esos inmuebles aparecían dañados en su integridad constructiva. Era precisamente la situación de la casa que reseñamos esta vez, que había perdido ya la mayor parte de uno de sus balcones.
El objetivo de esta modificación fue convertir la sección correspondiente de la antigua sala (ahora dividida) en una farmacia. Por supuesto, esto podría haberse hecho de una manera más inteligente, respetando las proporciones y materiales del vano. Pero parece que sacrificar un poco de vista comercial por conservar una casa ya para nadie es importante en Aculco. Son nuevos tiempos. Es, sin duda, para los poseedores actuales de sus edificaciones históricas del pueblo, más importante que llegue el dinero, y sobre todo que llegue rápido. No interesa si, para lograrlo, tiene uno que arrasar con las piedras que cobijaron la vida de nuestros padres, abuelos, bisabuelos...
En fin, estoy convencido de que, algún día no lejano, las generaciones venideras añorarán lo que nosotros hemos destruido y continuamos destruyendo. Seguramente se preguntarán cómo pudimos ser tan estúpidos como para perder ese patrimonio.
ACTUALIZACIÓN, 22 de junio de 2014.
Hacia el poniente, la casa de don Epifanio Sánchez tuvo un anexo con una entrada en arco y dos accesorias en la que por muchos años estuvo instalada una pulquería. El propio don Epifanio vendió esta sección de su propiedad a don Justino Aguilar y más tarde fue derribada, construyéndose en su solar una fea casa moderna de dos plantas, de la que asoma una pequeña parte en la primera fotografía de este post. Por fortuna, hace pocos días encontré una fotografía en la que aparece esta parte desaparecida de la casa don Epifanio Sánchez, probablemente tomada en la década de 1970. Nótese que la accesoria tenía todavía sus puertas abatibles típicas de las cantinas.
ACTUALIZACIÓN, 1 DE OCTUBRE DE 2019:
Agradezco a Joel Becerril Alcántara por las fotos de don Epifanio y doña Anita.



Figa contemporánea en azabache, con el símbolo jacobeo de la concha de peregrino.
Vista del corredor, soportado en columnas de madera.
La sala de la casa con su mobiliario del siglo XIX.
Menaje de la casa.
Una de las habitaciones que dan hacia la Plaza Juárez.
Comedor.
Dos vistas de los corrales.
Fachada del actual "Hotel Aculco".
A lo lejos, la calle de Morelos con sus mesones, a principios de la década de 1950.
El patio, desde el cubo del zaguán.
Otra vista del patio.
Fachada del hotel. Obsérvese la tercera planta inconclusa.
Esquina de la casa de la Cruz del Ojo de Agua
Vista general de la Plaza del Ojo de Agua, hacia el norte.
Portal de la Plaza del Ojo de Agua. Obsérvese el desnivel con la calle.
Vista general de la casa, desde la calle Corregidora.
Restos de la maquinaria de la fábrica de mantas y cambayas que existió en esta casa.
Portada de la casa.
Fachada de la casa hacia la calle Aldama. Obsérvese la intrusión, a la derecha, de la reja de la casa moderna construida en parte del solar.
La casa moderna "incrustada" entre los lienzos de la fachada principal y la barda del corral de la Casa de la Cruz del Ojo de Agua.
Bardas del corral de la misma casa, hacia la calle Pomoca.




