miércoles, 18 de agosto de 2010

De cómo (no) manipular un documento histórico


El pasado lunes 16 de agosto de 2010 se publicó en el diario Reforma una extensa nota titulada "Marca Hidalgo ruta Edomex" (así la redacción), que se refiere al paso del ejército insurgente del cura de Dolores por diversos puntos de esa entidad en los últimos meses de 1810. En la segunda parte del texto, que se titula "Joya documental", el autor se concentra en la estancia de Hidalgo en Aculco, pero en particular en "descubrir" la existencia de cierto documento del Archivo Histórico Municipal que relata este importante episodio histórico.

Desafortunadamente, desde el inicio de esa sección comienzan los errores, tergiversaciones y hasta mentiras, de las que no debemos culpar al periodista Jorge López, sino más bien al árbol al que se arrimó para obtener la información. En primer lugar tenemos que aclarar que no se trata de un documento inédito como se pretende: su contenido fue publicado por el señor Napoleón Lara Rodríguez en el periódico El Universal en la década de 1960 y después ha sido aprovechado en innumerables ocasiones para la redacción de monografías y microhistorias locales, entre ellas la Monografía Municipal (1987) de Domingo Gaspar Sampayo, la revista México Desconocido en la década de 1980, el libro Aculco histórico, artístico, tradicional y legendario (1996) de Javier Lara Bayón y hasta en el reciente Ñadó, un monte, una hacienda, una historia, del mismo autor. Incluso está por aparecer una cita del mismo en una biografía de Hidalgo escrita por el historiador Carlos Herrejón Peredo que publicará Fomento Cultural Banamex.

Enseguida, el artículo en cuestión afirma que este papel "fue escrito 15 años después del tránsito de los insurrectos, con motivo de la erección del municipio". Por supuesto que no se redactó con ese motivo: se trata de una carta que por razones desconocidas fue transcrita en el libro de Actas de Cabildo, la que fue enviada con la intención de obtener una reducción de impuestos (en particular la eliminación de la alcabala) debido a los méritos y contribuciones de este pueblo durante la Guerra de Independencia. Y luego, agrega Reforma, el "acta" (que no lo es) fue "rescatada en 2009 durante una reunión de cronistas". ¿Rescatada de qué o de quien? Su estado de conservación era muy bueno hasta hace pocos años, y el acervo en el que se encuentra es al que siempre ha pertenecido: el Archivo Histórico Municipal de Aculco, resguardado en la Casa de la Cultura de este pueblo. "Rescatada" del olvido no pudo ser ya que como mencionamos arriba es un documento conocido y ha sido utilizado recurrentemente en multitud de textos. Más bien habrá sido presentada por el cronista municipal y archivista Ediberto Reyes en alguna reunión de cronistas como novedad, sin que en realidad lo sea.

"Lo que considero más importante es que cuenta lo que sufrieron los habitantes del pueblo luego de la derrota de los insurgentes, cuando entró Calleja y los castigó por haber recibido a Hidalgo. Esto a mí me parece lo más interesante porque se trata además de un documento oficial, dictado con el tono de un oficio", afirma el cronista municipal según el diario. Sin duda esa parte es interesante, sobre todo la que se refiere al saqueo del pueblo y que no transcribe el artículo: "barriendo con alhajas, ropa de uso y todo género de muebles, quedando este vecindario en la más deplorable indigencia y miseria". Por lo demás, bastaría leer a uno de los historiadores clásicos de la insurgencia, Carlos María de Bustamante, para tener algunos detalles más del saqueo, incluso el detalle del robo de la custodia de la parroquia. Pero en realidad ese documento contiene más información sobre el sufrimiento de los aculquenses en esos años, sólo que resulta políticamente incorrecto mencionarlo ya que fue a manos de los insurgentes: "Sucesivamente, por el señor Coronel don José Rafael Polo, comandante de tropas nacionales que fue de este Departamento, fue apensionada esta jurisdicción con una contribución mensual muy considerable; y a pesar de la inhabilidad que había para cumplir esta orden por las circunstancias referidas, se puso el mayor afán, exactitud y empeño por contribuir con las cantidades que se impusieron, por emplearse éstas en beneficio de nuestra amada Patria". O más bien porque los jefes insurgentes amenazaban con fusilar a quien no contribuía, como muestran otros documentos. Polo, por cierto, es el "héroe" epónimo del municipio vecino de Polotitlán, disgregado de Aculco hacia 1852.

Sobre el desarrollo de la batalla de Aculco, el cronista-archivista Ediberto Reyes nos regala una joya: "Un cañonazo disparado desde la hacienda de Las Ánimas le voló la cabeza a un jinete de la gente de Hidalgo. El cuerpo del jinete siguió su camino causando espanto entre los insurgentes. Esta escena aterrorizó al resto que se dispersó por las lomas aledañas". El lector quizá quedará sorprendido cuando le digamos que el cronista demuestra no conocer mucho de historia y geografía de Aculco, ya que la tal "hacienda de Las Ánimas" no existe (era una fracción de terreno perteneciente a la hacienda de Arroyozarco) ni en sus terrenos se libró la batalla de Aculco del 7 de noviembre de 1810, como ya lo hemos puntualizado en este blog.

Pero todo esto no tiene en realidad importancia: los detalles históricos del encuentro ya han sido publicados en varios libros respetables y lo serán en otros más, próximamente. El lector interesado en conocerlos puede recurrir a ellos. Pero lo que nos ha disgustado de verdad ha sido ver la forma en que se manipula (no en sentido figurado, sino literal) este libro de Actas de Cabildo por quien lleva tantos años como responsable del Archivo de Aculco. En la foto de Reforma, más notable aún en la que aparece en su versión electrónica, se muestra a Ediberto Reyes sosteniendo tan valioso testimonio de una manera tan incorrecta que parece desconocer todo sobre documentos históricos: extiende con ambas manos el libro de forma vertical para mostrarlo a la cámara, sin cuidarse del maltrato que en esta posición puede sufrir su encuadernación. Lo hace además sin utilizar guantes de algodón, indispensables tratándose de un documento de sus características, importancia y antigüedad. Vamos, que bien se le podría cambiar el documento por un acordeón y casi lo sostendría igual.

No me cabe duda: aunque Ediberto dice haber "rescatado" este documento en 2009, habrá que ir pensando en rescatarlo también de sus manos (sin guantes) antes de que se le deshoje. Sólo esperamos que llegue entero hasta el próximo mes de septiembre, cuando se pretende exhibirlo en la Casa de la Cultura en conmemoración del Bicentenario de la Independencia.

Y como un regalo a nuestros lectores (y una prueba más de que no se trata de un testimonio inédito o desconocido), a continuación una transcripción completa y unas notas históricas sobre el documento.



Narración de la llegada a Aculco de Miguel Hidalgo y sucesos de la Guerra de Independencia. Aculco, 25 de mayo de 1825.
Archivo Histórico Municipal de Aculco. Sección Actas de Cabildo. Caja 1. Exp. 1.


NOTAS:
1. Aunque está en las Actas de Cabildo del Ayuntamiento, pues el documento se elaboró en un cabildo extraordinario del 25 de mayo de 1825, se trata de la trascripción de una carta dirigida a la superioridad para evitar impuestos.
2. Quien firma como secretario, Luis Ronquillo, fue uno de los primeros insurgentes de la zona. Se le incluye en el mismo mes de noviembre de 1810 en que llegó Hidalgo a Aculco entre las dos docenas de aculquenses que seguían al cabercilla Villagrán. Ver Lista dada por el mariscal José de la Cruz. Operaciones de Guerra. Vol. 141, Exps. 1 y 90 AGN.
3. Existen documentos complementarios muy interesantes. Uno es el proceso contra Francisco e Ignacio Basurto y José Francisco Martínez (Criminal. Vol. 25. Exp. 16. AGN), en el que se habla de algunas incidencias durante la estancia de los insurgentes de Hidalgo en Aculco. Otro documento que pudiera tener datos de interés es la Notificación del encargo de la administración de justicia del pueblo de Aculco a Tomás de los Ríos, 10 días antes de tener contacto con los insurgentes. Indiferente Virreinal/ Caja 4840. Expediente 049 (Operaciones de Guerra Caja 4840). AGN.


TRANSCRIPCIÓN
El Ayuntamiento Constitucional del pueblo de San Jerónimo Aculco, en unión del Síndico Procurador del mismo, ante la integridad de V. S. y con el más profundo respeto dice: Que el día 5 de noviembre del año 810, acampó en este pueblo el numeroso ejército americano del Exmo. Señor Don Miguel Hidalgo y Costilla, a quien se recibió con el mayor júbilo y alegría de estos habitantes, no cesando repiques generales a vuelo y salva de cohetes por el espacio de diez horas.
A los tres días se avistaron en este pueblo las tropas del antiguo gobierno y que por nuestra suma desgracia, en el ataque que tuvieron, triunfaron éstas, quedándose aposesionadas de este suelo, quienes sin ninguna caridad ni consideración, verificaron un saqueo general. Barriendo con alhajas, ropa de uso y todo género de muebles, quedando este vecindario en la más deplorable indigencia y miseria.
Sucesivamente, por el señor Coronel don José Rafael Polo, comandante de tropas nacionales que fue de este Departamento, fue apensionada esta jurisdicción con una contribución mensual muy considerable; y a pesar de la inhabilidad que había para cumplir esta orden por las circunstancias referidas, se puso el mayor afán, exactitud y empeño por contribuir con las cantidades que se impusieron, por emplearse éstas en beneficio de nuestra amada Patria. A que se agregan los préstamos continuos y excesivos que exigían los comandantes nacionales que transitaban por este lugar.
Por estos servicios y por estar acampadas estas tropas ya en este pueblo, ya en sus inmediaciones y campo de Ñadó, tuvo que este vecindario por el gobierno opresor, excesivos préstamos y contribuciones, pues estrechados por la fuerza, necesitaron estos vecinos de endrogarse para exhibir con prontitud estas exorbitantes gabelas. Tolerando con gran rigor y crueldad los mayores vituperios y presiones por no adoptar su partido.
En los años 16 y 17 fue rigurosamente compelido este pueblo y su jurisdicción por el Cap. Linares que se hallaba de destacamento en la Hacienda de Arroyozarco para que cada uno diera la cantidad que se le había asignado hasta el completo de 900 pesos con los que se traerían armas para el destacamento de este pueblo, que no se verificó, para lo cual fue necesario sacrificar el honor y los muy cortos intereses que les habían quedado hasta entregar la citada cantidad, temerosos que ejecutara dicho Linares las amenazas que había prometido de pasar por las armas a quien no exhibiera el cupo que bajo su firma estaba mandado. En esta atención y a la vista de los ningunos arbitrios que hay en este pueblo por su suma indigencia, suplican a Vuestra Señoría, se sirva tener la bondad de elevar éste al superior conocimiento del Excelentísimo Señor Gobernador del Estado, a fin de implorar la gracia de que se exonere este vecindario de la contribución directa, lo que es imposible se verifique su cobro por la notoria escasez y miseria, sin embargo de manifestar sus buenos deseos, de que se libre este pueblo de alcabala por el tiempo que V.E. tenga a bien, pues este es el mejor medio de que el comercio facilite arbitrios a sus habitantes para su restablecimiento, pues de lo contrario, se verá en términos precisos de desolación; por lo que se suplica a Vuestra Señoría, en obsequio de la humanidad, darle el giro correspondiente a esta petición, según lo exige su eficacia.

DIOS Y LIBERTAD, En el Juzgado Nacional de Aculco, mayo 25 de 1825.

Miguel de la Cueva – Vicente Zamudio – Salvador García Requejo – Pedro Antonio Polo – Trinidad Osornio – Bibiano García – José Cayetano Chávez – Nicolás López – Cornelio Cruz – Luis Ronquillo – Srio. – RÚBRICAS.



ACTUALIZACIÓN 6 de febrero de 2012:

El recorte del periódico en que fue publicado el documento en cuestión, que nuestro cronista municipal daba por "inédito".

martes, 17 de agosto de 2010

Los altos de la portería del convento, en restauración

La portería, en restauración.La portería como estaba en la década de 1950.

En abril de este año denunciamos públicamente, a través de este blog y de medios escritos como el diario PODER EDOMEX (Gracias a la generosidad del periodista Guillermo Garduño Ramírez), la intervención que se estaba llevando en la galería porticada que se halla sobre el portal de peregrinos o portería del ex convento franciscano de Aculco. Gracias a estas denuncias, la obra fue suspendida temporalmente y el INAH tuvo que reconocer que dichas obras no contaban con una licencia, lo que motivó, según se publicó en la prensa, que se emprendiera un "procedimiento administrativo contra los responsables que llevaron a cabo dichos trabajos". Una intervención muy oportuna si se toma en cuenta que la intención de los promotores de esta obra no era la restauración de este espacio (que ya ameritaba debido a los daños de su cubierta y las filtraciones de agua), sino su transformación en una especie de salón cerrado.

ACTUALIZACIÓN 24 de octubre de 2011: La portería del convento de Aculco, reproducida en este detalle de un dibujo de 1838.


Fotografías de octubre de 2009 en las que se advierte el deterioro de la cubierta de la galería superior.

La obra en la galería fue reiniciada meses después y, por fortuna, se está llevando a cabo ahora con notable cuidado para recuperar su aspecto original, del que sólo falta reponer el pretil de ladrillo. Tuvimos oportunidad de observar la etapa final de estos trabajos hace dos semanas y nos parecieron verdaderamente estupendos: las columnas originales de madera fueron reinstaladas en su sitio, lo mismo que los antiguos canales de piedra rematados en forma de flor; los volúmenes y alturas fueron escrupulosamente respetados, como también lo fueron los materiales y técnicas de construcción. Quienes conocieron este sitio como se encontraba antes de la intervención, quizá recuerden que sólo algunas de las zapatas sobre las columnas eran originales y se reconocían por su labrado más abierto y barroco. Muy atinadamente, al sustituir dichas zapatas se adoptó para todas ese modelo original.

Extremo norte de la galería, estado original.

Extremo norte de la galería, tras su desmantelamiento, en abril de 2010.

Restauración de la galería, en agosto de 2010.

Sólo tengo tres pequeños "peros" que le pondría a esta restauración: el primero, el labrado del remate de la viguería (que fue enteramente reemplazada), que en vez del simple corte diagonal que mostraba anteriormente tiene ahora un calado "inventado" que sólo se asemeja al de algunas vigas no originales de la planta baja. El segundo, el vuelo de la cornisa se prolonga centímetros más hacia el frente de lo que hacía originalmente, situación que tal vez es explicable por la protección adicional que da a la madera este alargamiento. Y tercero, los canales de piedra fueron colocados más remetidos hacia el interior, por lo que parecen ser menos largos de lo que en realidad son.

Detalle de la restauración: las bases de cantera, las columnas de madera y los canales de piedra son los originales. La viguería, las zapatas y en el enladrillado han sido reemplazados debido a su deterioro.

Sería muy oportuno que, como remate a esta magnífica obra, se intentara recuperar también un par de características del aspecto que mostraba esta área del convento originalmente y que desaparecieron hace ya muchos años. Hablo, por una parte, de los tubos metálicos colocados en los canales de piedra que, al uso de otros edificios coloniales como el Palacio del Conde de Heras Soto, en la ciudad de México, alejaban un poco más los chorros del agua de lluvia. Y también de la pequeña espadaña de cerramiento curvo que se hallaba colocada sobre el cubo de la escalera que lleva al coro de la iglesia.

En fin, entre tantas malas noticias sobre el patrimonio histórico aculquense, podemos ver con satisfacción que esta es una de las pocas situaciones que empezaron muy mal y tienen visos de terminar muy bien. Pero duele ver que, mientras al exterior el viejo convento recupera algo de su aspecto original, al interior se camina a la inversa, sobre todo con la colocación de un deprimente techo de lámina sobre el patio principal.

Otra vista de las obras de restauración.

ACTUALIZACIÓN, 23 de agosto de 2010

Con la colocación del pretil de ladrillo, la restauración de la potería ha quedado ya concluida. Aunque todavía se observan humedades por el encalado recién aplicado, este es el aspecto final de este edificio histórico tras la intervención de la cubierta de la planta alta.





Una imagen de referencia: el claustro del convento de Calpulalpan, Tlaxcala, construido en un estilo muy parecido al de la portería del convento de Aculco.

jueves, 12 de agosto de 2010

Y el cielo es azul...

Ya hablamos en alguna ocasión de las capillas posas de Aculco, pequeñas construcciones abovedadas con propósto procesional que ocupan las cuatro esquinas del atrio de la parroquia de San Jerónimo. En aquel texto mencionamos que la capilla posa suroeste (la que se halla a un lado de la torre del reloj público) era la única que conservaba -según se aprecia en fotografías de 1954- restos de decoración pictórica mural en la parte baja de sus paredes y el intradós de su bóveda.

Capilla posa suroeste, hacia 1954.

El San Agustín que se encontraba al interior de la capilla hasta hace pocos años.

Durante más de tres décadas, entre 1970 y el año 2000 aproximadamente, estuvo colocada sobre el altar de esta capilla una antigua y deteriorada escultura de madera de San Agustín de indudable factura colonial. Parece ser que fue retirada para protegerla al interior del convento, aunque ciertamente no la hemos vuelto a ver. Una vez que fue retirada, comenzamos a advertir que en esta posa se estaba desarrollando una extraña devoción por el Niño Jesús. De manera heterodoxa, pues la doctrina católica no permite la presencia de dos imágenes con la misma advocación en un mismo recinto, se colocó un par de cuadros con su imagen sobre el altar de mampostería. Luego aparecieron los cojines de terciopelo rojo y holán blanco para los "milagritos", después una tabla de listones para la petición de favores y ya en franco desplante de mal entendido culto, hasta juguetes, peluches y casitas. El resultado: una mezcla kitsch con prácticamente ningún antecedente en Aculco, cuya religiosidad popular siempre se mantuvo dentro de los límites de la tradición mestiza u otomí (según fuera el caso) heredada de tiempos coloniales.

Así estaba la capilla en octubre de 2009.

Últimamente, algún devoto decidió mostrar su agradecimiento pintando el interior de la capilla de un intenso color azul, imagino que para simular el cielo que demandaba la presencia del Niño Jesús, las casitas y los cochecitos. No queremos decir que nos disguste que se pinte esa bóveda, ni que simule ser el cielo; existen bellísimos ejemplos de bóvedas góticas pintadas de azul y tachonadas con estrellas, como la de la Sainte-Chapelle de París (ciertamente realizadas con mejor gusto). De hecho, en este blog hemos comentado ya que la policromía de los antiguos edificios debe conservarse, y en su caso recuperarse. Pero esto debe hacerse siempre siguiendo la huella de los vestigios existentes o la paleta de color de los edificios aledaños que conserven restos de su cromática, no simplemente del color que nos venga en gana. En este caso la capa pictórica original que se observaba aún en 1954 (si por suerte se conserva) ha quedado cubierta bajo una capa más de pintura además de las ya existentes, y no se trata sólo el encalado previo (que facilitaría su restauración) sino pintura vinílica comercial, mucho más adherente.

El nuevo cielo azul de la capilla posa.

En fin, la nueva ornamentación de esta capilla posa es muestra, por una parte, de la decadencia cultural y religiosa de un pueblo que acepta con gran fervor tradiciones ajenas, y por otra, señal de la anarquía que prevalece en la conservación de los edificios históricos del pueblo, culpa por igual de quienes proponen las intervenciones y de quienes las autorizan, en este caso, indudablemente, el señor párroco de Aculco.

El pseudoretablo kitsch.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Malas noticias: el claustro cubierto

En nuestra última visita a Aculco y gracias al descuido de los operarios que están restaurando la planta alta de la antigua portería del convento, quienes dejaron abierta la puerta que da al claustro, pudimos entrar a éste sin necesidad de solicitar permiso (y al final no obtenerlo, que es lo que sucede casi siempre a últimas fechas). Nuestra sorpresa fue grande al ingresar y advertir que el viejo patio conventual ha sido completamente cubierto por una armadura metálica que soporta una techumbre formada por láminas alternadamente opacas y traslúcidas.

Definitivamente es una pésima idea. Si se tratara de una construcción provisional, pensada para disminuir la humedad y los daños ya muy severos que venían sufriendo desde hace muchos años los terrados del claustro alto, en tanto se emprende su correcta restauración, nos parecería entonces magnífico y digno de elogio. Pero las hechuras de esta estructura hacen ver se trata más bien de dejar permanentemente cubierto este patio, y entonces resulta verdaderamente lamentable por diversas razones.

En primer lugar se encuentra la razón estructural: ¿de qué manera se realizó el anclaje de las viguetas de hierro que soportan este techo? ¿Apoyándose en los viejos muros de piedra ya dañados por la humedad? ¿Qué pasará en caso de vientos fuertes o sismos, se hicieron los cálculos necesarios para que la construcción no resulte dañada?

Se encuentra también la razón histórico-arquitectónica, importantísima por ser el antiguo convento un monumento histórico catalogado (nótese que el el conjunto conventual franciscano es el monumento histórico más importante de este lugar y es también, por cierto, el único claustro colonial que sobrevive en la región noroeste del Estado de México): la cubierta altera la concepción espacial del claustro, ha provocado el retiro de partes funcionales del mismo, como son los canales de piedra que desaguaban sus azoteas e impide por completo la vista hacia el reloj de sol de 1789, uno de los elementos más importantes, valiosos y reconocidos del convento de Aculco; ahora sería absolutamente necesario subir a las azoteas para poder contemplarlo.

Finalmente, pero no menos importante, está la razón estética: el techo resulta agresivo para la antigua construcción (parece el de una bodega o de una fábrica), y la disposición de los tubos de PVC aparentes que sirven ahora para desaguar los terrados de los corredores aportan un fuerte ingrediente de fealdad y ramplonería al conjunto.

En fin, ya veremos si la inclusión de Aculco en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO como parte del Camino Real de Tierra Adentro sirve por lo menos para reparar desaguisados como éste. Los culpables de este atentado tan francamente estúpido a un patrimonio que ya no sólo es aculquense, ni mexiquense, ni mexicano, sino universal son -cosa rara- los "sospechosos habituales": el Ayuntamiento de Aculco (por autorizar la obra), el párroco de Aculco (por realizarla), el Centro INAH Edomex (por hacerse el desentendido), la Secretaría de Turismo del Estado de México (que se supone lleva la batuta del proyecto del Camino Real de Tierra Adentro en el Estado de México). Queda muy claro que ninguno de ellos entiende cabalmente de qué se trata una declaratoria de esta especie.

Aspecto del claustro, antes de ser "raspado" para descubrir su mala mapostería, en la década de 1950 o principios de la de 1960.

El claustro como lucía hasta hace poco.

El claustro con su nueva cubierta.

Vista general de la nueva cubierta. Adviértase que los antiguos canales de piedra que desaguaban las azoteas han sido removidos y se han colocado tuberías aparentes de PVC para desalojar el agua de lluvia.

Una vieja fotografía en la que se advierte cómo se podía admirar el reloj de sol desde el claustro bajo. Con la nueva cubierta, la vista hacia el reloj se hace imposible.

Obsérvese el interesante juego de volúmenes arquitectónicos de claustro e iglesia (ahora no apreciables gracias al nuevo techo) en esta foto publicada en el libro Conventos mexiquenses: esplendor del arte virreinal, publicado recientemente por la Biblioteca Mexiquense del Bicentenario

Una inscripción reaparecida

Hace ya más de un año, en marzo de 2009, publicamos en este blog "Aculco, lo que fue y lo que es" una entrada acerca de la desaparecida inscripción que se hallaba grabada en una lápida a un lado de la entrada poniente del atrio de la parroquia, misma que fue retirada de su ubicación original al ampliarse aquélla en el año de 1974.

La inscripción "desaparecida", fotografiada por Elisa Vargas Lugo en 1954

Hasta la semana pasada la considerábamos definitivamente pérdida y por ello también creíamos casi imposible determinar el sentido real de su texto, ya que la interpretación que le dio en 1954 la Dra. Elisa Vargas Lugo en su ensayo "La Vicaría de Aculco", publicado en el número 22 de los Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, difiere del que nosotros proponemos: mientras ella creyó poder relacionarla con la secularización del antiguo convento a mediados del siglo XVIII, nosotros creíamos leer únicamente un testimonio de la construcción del muro del atrio, un siglo antes.

La lápida, en su ubicación actual.

Por fortuna la lápida existe aún: fue empotrada en algún momento en el muro poniente interior del claustro del antiguo convento y sólo hasta hace poco fue redescubierta (según se observa en el aplanado del muro alrededor de ella) y malpintadas sus letras en negro, aunque no todas. Esta vez presentamos no sólo las fotografías de este testimonio pétreo en su ubicación actual, sino una lectura más precisa de la inscripción, que en términos generales concuerda con la que nosotros propusimos anteriormente, es decir:

...en ocho días del de marzo de … seiscientos y sesenta y seis aos siendo guar.dn de … fr. Joan de Vázquez se hizo … pader al cementerio desta S. Iglesia en presencia de fr. Francisco...

Ahora, al revisar nuevamente la inscripción y a pesar de las dificultades de lectura que sigue ofreciendo, podemos asegurar con razonable certeza que dice:

en ocho días del de marzo de mil
y seiscientos y sesenta y seis a
ños siendo guardn (ilegible) p. fray
Joseph Vasques se hiso esta
pader del simenterio desta S. Y
glecia y en presencia yo Don
Franco...q a... y d... A..s q a del..



Detalle de la lápida en la que aparece la fecha del 8 de marzo de 1666.

Esto confirma nuestra suposición de que se trata de una lápida conmemorativa de la construcción del hermoso muro atrial que existe actualmente(a la que se llama pader en lugar de pared, vulgarismo muy frecuente incluso en nuestros días), documento equiparable con la otra lápida fechada que se encuentra al extremo opuesto del convento, en el muro de la huerta que mira hacia el oriente, que corresponde a 1699. Fue ésta época -segunda mitad del siglo XVII y primeros años del XVIII- una de las de mayor actividad constructiva en este inmueble, ya que los cimientos del templo actual se echaron en 1685, su fachada fue concluida en 1701 y en 1708 se construyeron (o reconstruyeron) las posas y la cruz atrial del atrio, así como los corredores del claustro.

Esta nueva fecha ahora comprobable, 1666, es la más temprana de todas las que tenemos registradas en esa etapa y nos permitirá comprender aún mejor el proceso y tiempos constructivos por los que ha pasado el antiguo convento de San Jéronimo Aculco desde el siglo XVI hasta la actualidad.

martes, 10 de agosto de 2010

El retablo del Hospital: vestigios del antiguo altar mayor de la parroquia

El retablo desde el exterior de la capilla del Hospital Concepción Martínez

Hace ya muchos meses publicamos en este blog un texto sobre el desaparecido ciprés o baldaquino neoclásico de la parroquia de San Jerónimo, lamentándonos de su completa desaparición en la década de 1950. Pero esto ha resultado no ser completamente cierto: gracias a las antiguas fotografías hemos podido constatar que unos cuantos de sus elementos constructivos sobrevivieron para ser adaptados a la capilla del Hospital Concepción Martínez, bello y útil inmueble edificado por el filántropo local don Ignacio Espinosa en 1956.

Vista general del único cuerpo del retablo

Nosotros ya sabíamos que este retablo, casi desconocido aún para los aculquenses, procedía de la parroquia. Nos lo habían confirmado así varias personas y muchos detalles constructivos así lo evidencian. Sin embargo, en ninguna fotografía antigua del interior del templo aparece un altar con similares características y disposición, esto es: un banco ante el que se alza la mesa del altar (labrado el frente de esta con medallones, guirnaldas, pebeteros y ménsulas); un único cuerpo que se desplanta sobre dos gradas interrumpidas al centro por el sagrario (cuya puerta, pintada al óleo, parece respresentar la adoración del Sagrado Corazón del Niño Jesús); sobre las gradas, cuatro columnas sin pedestal, abalaustradas en su parte inferior, estriadas, y con unos alargados capiteles compuestos que apoyan sobre el ábaco un angosto y extraño entablamento de planta lobulada. Las imágenes de la Virgen de Guadalupe y del Niño Jesús vestido de médico son contemporáneas y evidentemente no forman parte del retablo original.

Capitel compuesto

Fragmento inferior de la columna, de tipo abalaustrado

Detalle del Sagrado Corazón del Niño Jesús en la puerta del sagrario

Ángeles en la parte inferior de la misma pintura

Visto así, en su apariencia actual, parece una versión pequeña y de un estilo neoclásico aún más popular de los retablos laterales de la parroquia.

El antiguo altar mayor

Ha sido una antigua fotografía del baldaquino que sirvió de altar mayor en la parroquia de San Jerónimo Aculco a lo largo de una centuria, desde mediados del XIX la que nos ha dado la pista final de su procedencia. Obsérvese primero en la vieja fotografía que la mesa del altar es la misma, lo que se aprecia por el relieve central.

Mesa del antiguo altar mayor de la parroquia

Detalle de la mesa del altar del Hospital

Ahora, observemos esa especie de pequeño templete que se hallaba bajo la bóveda del baldaquino: aunque la foto no permite verlo a detalle, se percibe fácilmente que sus columnas, abalaustradas, son las mismas del retablo del Hospital. Uno de los pocos ejemplos que existen en nuestro país del uso de este tipo columnas lo tenemos en la fachada de la Catedral de Querpetaro (antiguo Oratorio de San Felipe Neri), construida a principios del siglo XIX.

Templetillo en el interior del antiguo baldquino con la comparación de sus elementos constructivos con los del retablo del Hospital

Columnas del segundo cuerpo de la fachada de la Catedral de Querétaro, de estilo de transición entre el barroco y el neoclásico, con columnas muy parecidas a la de este retablo.

Finalmente, el sagrario también parece ser, por sus características formales, obra del siglo XIX y perteneciente al antiguo altar mayor, aunque en este caso no es posible demostrarlo ya que en la fotografía antigua se advierte sólo la silueta del adorno, aunque a simple vista parece reproducir los contornos de la pintura descrita. El resto de los elementos de madera del actual retablo del Hospital también parecen haber pertenecido al viejo ciprés.

Puerta del antiguo sagrario

Puerta del sagrario

En conclusión; más allá de los documentos gráficos que reproducen el aspecto del desaparecido ciprés neoclásico de Aculco, así como de los varios baldaquinos construidos en iglesias de su jurisdicción parroquial que intentaron reproducirlo y que se conservan como testimonio del original, podemos tener un conocimiento aún mayor de esta interesante obra perdida por una decisión incomprensible hace más de medio siglo.

lunes, 9 de agosto de 2010

Niebla matutina

Niebla en La Hortaliza

La semana pasada hice un viaje inesperado y urgente a Aculco. Pese a que no llegué a estar 24 horas allá y a que su causa no ofrecía ninguna posibilidad de disfrute, acabó por ser una de las visitas más enriquecederas de las que he hecho en los últimos años en lo que respecta al tema de su patrimonio histórico. Ya iré dando cuenta en este blog de varios de los hallazgos de ese mal contado día, si es que "hallazgo" se le puede llamar a lo que más bien nos sale al paso.

Por lo pronto, les comparto algunas fotografías que tomé de la zona baja de Aculco: la Hortaliza, la Huerta, el Ojo de Agua y la Alberca, con la niebla matutina de esta época del año. Zona de humedales, manantiales, arroyos, canales y acueductos, antaño prácticamente un pantano, es hoy en día una de las áreas ambientales e históricas más importantes del pueblo, pero también una de las más amenazadas por la expansión urbana.

En la delimitación llevada a cabo para la participación de Aculco en el proyecto del Camino Real de Tierra Adentro, una pequeña parte de este bajío quedó incluido en la zona de amortiguamiento, pero mientras no exista un plan de manejo del área patrimonial esto no significa nada. Pero hacemos votos porque esta designación aporte algo para que espectáculos naturales como éste, así sencillos y triviales como pueden parecer, no se pierdan por el simple afán de lucro.

Hacia la fábrica


En primer término la casa de don Evodio Ángeles, al fondo, el rancho y capilla de San José

Los últimos cedros que quedan a la orilla del río