sábado, 27 de diciembre de 2025

Don José Díaz y su amistad con don Isidro Fabela

Personaje notable del Aculco de las décadas de 1940 y 1950, el recuerdo de don José Díaz Herrera se ha ido diluyendo hasta casi olvidarse en la memoria del pueblo. Quizá influyó en ello el hecho de que nunca se casara ni tuviera hijos, de modo que, tras su fallecimiento, no hubo quien preservara su recuerdo, aun cuando su sobrino, don Alfonso Díaz de la Vega, fue también un hombre relevante en la vida local hasta la década de 1980 (1).

Pero don José fue muy importante en su momento. Su amistad con don Isidro Fabela -cercana, cariñosa, ajena por lo menos elevada sobre lo político- lo convirtió en muchas ocasiones en el conducto por el que la gente de Aculco podía hacer llegar sus peticiones a las más altas autoridades del Estado de México e incluso federales. Don José nunca hizo mal uso de esa amistad con don Isidro y seguramente por eso le guardaba tanta estimación. Aunque, alguna vez, sí le pidió a don Isidro que redactara una carta en términos que casi le dictaba, para rechazar peticiones impertinentes que querían hacer por su conducto y que le harían quedar mal si de plano se negaba a transmitirlas.

José nació el 20 de mayo de 1881 en Aculco, y se le bautizó en la parroquia del lugar al día siguiente. Era hijo de José María Díaz (labrador, nacido hacia 1840 en Aculco, hijo de Eulogio Díaz y Joaquina Peña) y de María Andrea Soledad de Jesús Herrera (nacida en 1847 en Encinillas, hija de Juan Herrera e Ignacia Tovar). José tuvo varios hermanos, como María Felícitas (1871), José Vicente (1877), Domitilo (1880) y María Concepción (1884). Con Concepción -Conchita- que como él permaneció soltera, tuvo mayor cercanía y de hecho vivieron juntos casi toda su vida. Don José María murió en 1892, con lo que el pequeño José quedó huerfano apenas cumplidos los once años. Doña Soledad fue más longeva y murió hasta 1928.

¿Qué fue de José en los años que siguieron a la muerte de su padre? Nada he podido averiguar de su juventud. En los documentos que he podido consultar, su rastro aparece hasta 1916 -cuando se opuso en carta dirigida al secretario de Obras Públicas a la clausura del ferrocarril Cazadero-Solís. Ya en ese momento se convierte en una figura pública local, y en 1920 se convirtió en presidente municipal. Luego, en 1921, ya con 40 años, asumió la gerencia del Ingenio San Cristóbal, en Cosamaloapan, Veracruz. Permaneció en ese cargo hasta 1923, año en que fue sustituido por otro aculquense, don Mateo Espinosa, hermano de don Ignacio, epónimo del pueblo.

Como muchos saben, don Ignacio Espinosa era uno de los principales accionistas del ingenio, que había adquirido en 1917 junto con sus socios Roberto García Loera, Gonzalo Urquiza y André Guieu, cuando la empresa se encontraba casi en la quiebra. Aquella operación provocó, por cierto, una migración temporal sostenida de paisanos aculquenses hacia la cuenca baja del Papaloapan.

Es razonable suponer que don José debió su nombramiento como gerente del Ingenio San Cristóbal a la recomendación de su paisano, don Ignacio. Pero también es claro que tuvo que contar con los conocimientos y la experiencia necesarios para asumir una responsabilidad de tal magnitud: San Cristóbal era entonces uno de los ingenios azucareros más grandes de México y aun de América. Por estrecha que fuese su relación con uno de los accionistas, no se trataba de un cargo para un improvisado.

Según dejó escrito el propio Díaz, se separó del ingenio “por haber comprado, entre cuatro socios, la ex hacienda de La Loma”, en su municipio natal, aunque con tan mala fortuna que “a los cuatro meses de comprada, la repartieron en ejidos”. Ya en la década de 1930, además, le fueron expropiadas las presas de La Loma, El Túnel y alguna otra de su propiedad.

Con todo —y adoptando una actitud que bien podría resumirse en el conocido adagio de si no puedes con tus enemigos, úneteles—, en los años siguientes se dedicó a ejecutar diversas obras de irrigación en la región. Así lo dejó consignado en unos párrafos que, por desgracia, quedaron inconclusos, escritos en tercera persona y referidos a su propia trayectoria:

No obstante que le fue arrebatada su propiedad, siguió sirviéndole al Distrito de Riego, que le dio un nombramiento para buscar vasos para depositar agua, exhibe el nonbramiento firmado por el gerente del Distrito de Riego, Ing. Dn. José Serrano. El primer vaso que encontró fue el de la Presa del Tepozán, exhibe las cartas del ex goberandor de Querétaro, Dn. Saturnino Osornio, trabajaba este señor [don José Díaz] sin remuneración alguna, con la esperanza, como se lo habían asegurado, que de hacerse las presas le darían algún contrato que lo beneficiara, se hizo la presa de Tepozán y no le cumplieron, diciéndole que la habían dado por contrato a una compañia, no obstante ese fracaso, no se ha desanimado siguió trabajando, logrando localizar otros tres vasos, levantando él los planos, a costa de su peculio. Ha trabajado en construir los canales de riego de su pueblo, y lleva construidos treinta y tres kilómetros de canales, y son los siguientes:

Canal de San Gerónimo, Canal de La Soledad, Canal de el cerro del Comal, (Hda. de Arroyozarco, Canal en Gunyó, Canal en Santa Ana, Canal en Bañé, y algo en San Lucas. Con motivo de que dos presas de las construidas por Irrigación se las trajo el agua, arrastró consigo una atarjea que conduce las aguas de La Alberca a los terrenos que se riegan, el Señor Diaz reedificó esas obras cambiendo los arcos por un sifón, cuyo costo de siete mil y tantos pesos, los sacó del Banco, y como los condueños se negaran a pagar dicha cantidad que importó, alegando que ellos no eran los que debian de pagar ese importe sino Irrigación que era dueña de las presas que se llevó el agua...

Estas obras debieron ejecutarse en los años que corren de 1930 a 1950, año este último del que parece datar el recuento. Don José era ya en estos años una figura prominente en la sociedad aculquense. Junto con su hermana Concepción era requerido con frecuencia como padrino en bodas y bautizos.

En fin, es mucho lo que puede escribirse sobre don José Díaz, pero hoy quiero continuar este texto únicamente con algunas notas sobre su amistad con don Isidro Fabela.

Es difícil averiguar cuándo comenzó esa amistad. El padre de don Isidro, ingeniero Francisco Trinidad Fabela, parece haber sido de alguna manera mentor de don José. Las cartas entre ellos (que guarda el archivo de Fabela, que se halla en su Casa del Risco, en San Ángel, Ciudad de México) inician en 1945, pero para entonces era ya una amistad bien asentada. Una de las primeras cartas que se conocen de José Díaz a Isidro Fabela, quien para entonces estaba terminando su periodo como gobernador del Estado de México, deja ver muy claramente el tono en que se desarrollaba esa amistad:


Aculco, Mayo 24 de 1945
Señor Lic Dn
Isidro Fabela
Toluca
Muy señor mío de mi respeto:
Hoy amaneció con cría la vaca, se llama la RABONA, tiene un torito, todo el corte de Suscrito, el toro que Ud. tiene; voy a sacar una fotografía para mandársela, desgraciadamente en esta no pude conseguir rollos y los encargué a México, le voy a mandar una fotografía de la vaca, otro de un toro hijo de ella y de Suscrito que hoy es el padre de mis vacas; verá Ud. que vale la pena criar a la cría bien, porque valen. La vaca nomás esté ya sin peligro, le mandaré decir a Dn. Manuel del Mazo que por orden de Ud. mande un camión por ella, y personalmente iré a dejarla hasta su rancho [de Cote, Atlacomulco]. Yo quisiera que algún [día] me enseñara sus linderos, haber que puedo observar de él, el día que venga otra vez viene Ud. en su carrito sin decirle a nadie, para que ninguno se dé cuenta. Yo iré por Ud. a Toluca, y le voy a enseñar a Ud. mis obras de entarquinamiento, un sifón, unos bordos para almacenamiento y verá Ud. como aproveché las lecciones que me diera su papá, le ofrezco una barbacoa, unas enchiladas, unos platillos rancheritos estilo mi tierra.
Recuerde Ud. que le acabo de avisar que a nombre de Ud. voy a pedir el camión a Atlacomulco, para que no después me diga que ando tomando su nombre.
De Ud. afecto atento y S.S.
José Díaz

El ofrecimiento de don José de "observar" el rancho de Cote fue aceptado por don Isidro. Y no sólo eso: lo tomó como consejero en las mejoras que le propuso y puso el rancho bajo su supervisión (con visitas semanales) mientras se desempeñaba como juez de la Corte Internacional de Justicia en La Haya, Holanda, de 1946 a 1952. Una carta de 1948 permite ver claramente el papel que desempañaba don José Díaz y la confianza que le guardaba Fabela:


1 de julio de 1948
Sr. Don José Díaz,
Aculco, Edo. de México,
México.
Estimado y querido José,
Sin ninguna tuya a que referirme te escribo esta para agradecerte una vez más la diligente atención que estás poniendo en mi rancho de Cote. Mi hermano Carlos Risenmann me ha estado informando de todos los trabajos que por tu consejo se han emprendido en el rancho, habiendo aprobado todas tus ideas que me parecieron excelentes.
Me dice Carlos que están sembrándose en este veinte hectáreas más de labor que se han sembrado o que se están sembrando de maíz amarillo, una parte de avena y prado forrajero. Con esto tendremos silo para llenar en tiempo de secas, así es que no podremos haber pensado cosa mejor.
Me dice Carlos también que ya comenzaron a hacer los silos, estando seguro de que tan indispensable al lugar más apropiado, es decir, bien seco, de drenaje y a buena altura que es donde deben hacerse los silos.
Respecto del entarquinado me dice mi cuñado que está magnífico, que el pico usado cayó un año de aguacero, como dice el agua enlamándose tremendo. Cuanto gusto me ha de dar, mi querido José, ver realizado tu inteligente idea de dicho entarquinado.
El proyecto de hacer nuevamente esquilmos, como por ejemplo el de las mulas, también me pareció muy oportuno, habiéndolo dado instrucciones y los fondos necesarios a Carlos para que se compren los burros y las yeguas necesarias y ya comenzar con ese pequeño negocio en la finca, el cual será muy útil para las futuras siembras.
Paso ahora a hablarte de las mulas. Estoy pensando hay vacunado ya el ganado y este movimiento grande sus consejos respecto a varias cuestiones ya le han consultado el administrador Serrano y otros.
Yo estoy tranquilo respecto a la marcha de Cote, a pesar de estar tan lejos de la patria, porque teniéndote a ti como consejero de todo lo del rancho marchará perfectamente. Así es eso seguiremos la misma orientación de siempre, que ha ido ya varias veces probada, todo irá por el mejor camino.
Tengo también la fortuna de que Carlos, en quien tengo una absoluta confianza, está pendiente de todo lo que ustedes necesitan, para satisfacer sus deseos de acuerdo con mis instrucciones. Y por dicha también Emilio Serrano, según pudo darme cuenta, está dando la medida que tú deseas, lo mismo que yo.
Ahora te suplico, mi muy querido José, que sigas pensando qué otros proyectos tuyos pueden emprenderse en Cote para años llevando a cabo como se vaya pudiendo.
No creas que deberían abrirse más y más tierras en enorme extensión pudiendo. No hay que olvidarse que con los dos carriles de desviación de la presa Trinidad Apellán se podrá regar todo el rancho. En esa virtud, conforme a la ley agraria se tendrá que cultivar también todo o una gran parte; no estoy seguro de la proporción, pues de lo contrario hay una invasión muy fuerte de quitarle a uno las tierras que, siendo de riego, no se aprovechan.
Yo te agradecería mucho que te informaras sobre este particular, para saber a qué atenernos y cumplir estrictamente con la ley.
* * *
Respecto al establo, ya conviene con el Dr. Hernández en aplazar la compra de un importante lote de vacas finas para cuando esté hecho el establo, sembrada la alfalfa; según aconsejaste que se sembrara.
Sin embargo, he consultado precisamente ayer con Rubén, si no podríamos desde luego comprar unas cuantas vacas más para aumentar la producción de leche y ayudarnos económicamente para las nuevas ideas. Yo quisiera saber ese asunto, una estimable opinión respecto que piensas oportunidad, o males con el Dr. Hernández sobre motivos dignos, a ver ustedes qué resuelven.
Termino, José, enviándote un fuerte abrazo que te digo lo mucho que te estimo y te expreso mi verdadero cariño de viejo amigo. Hazme el favor de saludar muy respetuosamente a tu hermano y a tus sobrinos.
Josefina me encarga que te dé sus recuerdos afectuosos, cumplo con el encargo con mucho gusto.

Cuenta Mario Salazar Mallén en su libro Maximiliano Ruiz Castañeda: apuntes biográficos y bibliográficos (1967) una anécdota que ilustra muy bien el interés de don Isidro por su amigo, cuando éste enfermó de tifus y aquél no sólo viajó a Aculco a visitarlo, sino que se hizo acompañar del eminente médico acambayense Dr. Maximiliano Ruiz Castañeda, que hab ía contribuido a crear en Harvard la vacuna contra esa enfermedad y la había perfeccionado en el Laboratorio Experimental del Hospital General de México:

En una ocasión, en una de mis visitas habituales a Don Isidro Fabela en su casa de San Angel, me platicó que estaba preocupado porque su fraternal amigo, Don José Díaz se encontraba gravemente enfermo de tifo; ante esta noticia, sugerí se comunicase con el Dr. Ruiz Castañeda para solicitar su intervención profesional; Don Isidro, de inmediato, tomó el teléfono; por los términos de la conversación entendí que el Dr. Ruiz Castañeda había accedido a ir a Aculco, lugar a donde se encontraba el paciente. Al día siguiente, muy de madrugada, acompañé a don Isidro a recoger al doctor Ruiz Castañeda para emprender nuestro viaje a Aculco. En el trayecto escuché ávidamente diálogos del mayor interés. Como era natural, los dos notables hombres hablaron sobre temas de sus respectivas especialidades y se relataron anécdotas, mutuamente. Los muchos kilómetros del viaje y las horas matinales transcurrieron para mí, con una felicidad plena, llena de avidez y con la admiración respetuosa con que la juventud sabe escuchar a verdaderos maestros.

En 1949, don Isidro intentó disuadir a don José de contender por la presidencia municipal de Aculco. No sólo no lo logró, sino que don José Díaz repetiría en el cargo en 1951, a pesar de las buenas razones de su amigo:

Ha llegado hasta mí la noticia de que tratas de hacerte presidente municipal de Aculco. Recordarás que yo tuve esa misma idea, pero me convenciste no queriendo aceptar con sólo esta razón: que no estabas ya en edad para soportar las muchas contrariedades que trae consigo ese puesto. Ojalá ahora te puedas salvar de ese compromiso. Para mí primero es tu salud y la tranquilidad y las dos las perderás en la Presidencia Municipal de Aculco. Ten presente lo que te digo y haz lo posible por no aceptar. Que nombren en tu lugar a una persona que tú puedas controlar, eso es lo indicado. Además tú puedes seguir haciendo mucho bien a tu pueblo como particular, teniendo las amistades que tienes y el prestigio que te has ganado tan merecidamente.

Como lo mencioné líneas arriba, los problemas de Aculco hallaban conducto en don José para buscar ayuda a través de la influencia de don Isidro. Por ejemplo, cuando en 1950 hubo una gran escasez en nuestro municipio debido a la falta de lluvias:


Feliz Atlacomulco que no tienen que quejarse de la sequía; hace veintinueve días hoy que no llueve en ésta [población de Aculco] una gota [y] ya el maíz materialmente se perdió. La gente anda hecha una loca por las calles, tenemos hambre, hace tres días que no se consigue un grano de maíz. Cebada es lo que se está comiendo y aunque estamos a que esto se concluya. En Toluca me autorizaron para que diera cartas a los de toda mi confianza, y tengo dado seis permisos para que vayan a Toluca para que les extiendan el permiso de tránsito, pero es el caso que en ninguna parte se encuentra el maíz.
Usted señor Fabela que tanto ha querido a mi pueblo consiga con alguna de sus muchas amistades ya sea de Toluca o Atlacomulco unas doscientas cargas, se las pagamos al contado.
No sé qué pueda suceder, aquí es posible que haya sucesos desagradables pues con hambre se desciende hasta lo último.
Quiera Dios Señor que le llame la tención los hambres que esta padeciendo nuestro Pueblo.

¿Existen algunos beneficios recibidos por Aculco que, en efecto, puedan atribuirse a don Isidro Fabela? A decir de don José, la Escuela Venustiano Carranza, que "aunque la construyera Del Mazo, pero fue a instancias de Ud.", pero también otros detalles como el evitar en 1954 la salida de los frailes agustinos que estaban a cargo de la parroquia.

Con el tiempo, la comunicación entre ellos fue tomando un carácter más entrañable. Pese a las diferencias que podía haber entre don José y don Isidro, quien era ya todo un personaje de la diplomacia y la política mexicana, es claro que éste lo consideraba un verdadero amigo. Incluso lo invitó como tetigo en la boda de su hijo Daniel Fabela. Así se dirigía a él, por ejemplo, en julio de 1951, desde San Francisco, California:


Créeme que tengo positivos deseos de charlar contigo y de darte un fuerte abrazo, pues créeme que te extraño mucho y que me hace falta constantemente la presencia de un tan buen amigo, como eres tú para mí. Josefina [mi esposa] te envía sus saludos cariñosos y yo te estrecho entre mis brazos con el viejo afecto que te tengo desde hace tantos años.

O, en otra ocasión, de esta manera:

Siempre con tus pruebas de carino me demuestras todo lo que significo para ti. Esto me conmueve, pues ya sabes que tú has sido para mí siempre y lo seguirás siendo, uno de mis más dilectos amigos.

Hacia esa época, las enfermedades de don José comenzó a agudizarse: sufría de los ojos y del corazón, diabetes, inflamación de las piernas. La mala salud lo obligó a dejar de ayudar a don Isidro directamente en sus ranchos ("tu misión, la noble misión que te has impuesto en la vida de hacer el bien a los demás sin recompensa de ninguna especie"), aunque siguió auxiliándolo de distintas maneras, y dejó también de vivir en Aculco (su casa era la del número 6 de la calle Juárez, que después fue de don Emilio Chávez), trasladándose a San Juan del Río donde disfrutaba de un clima un poco más cálido, a menor altura y de mejor atención médica.

El 27 de agosto de 1955, una tragedia llenó de luto la casa de don José, en el número 9 de la calle de Iturbide en San Juan del Río: su hermana Conchita falleció en muy lamentables circunstancias:


Con el corazón hecho pedazos formo la presente para participarle, mi pena ya demasiado dura para mi pobre humanidad. Comienzo por indicarle que el sabado 28 del actual, al ir mi pobre y ya casi ciega hermana a dar unas botellas de alcohol para las madrecitas del convento, y ya teniendo dos botellas llenas y queriendo asegurar el bote para evitar su evaporación, le dio a la criada una bola de parafina para este objeto, pero la criada desoyendo lo mandado quiso gotear con la vela ardiendo el bote, produciéndose desde luego una fuerte explosión que yo creí que se trataba de que alguno de los tanques de gasolina que tienen frete a la casa se hubiera reventado, para esto salí corriendo, no corriendo, sino que casi arrastrándome debido a que me encuentro casi postrado de un fuerte reuma, pues sí, al salir a la puerta de la sala, me pude dar cuenta de que enfrente de la cocina, se encontraba gritando el hijo de la criada, diciendo, se están quemando, se están quemando, como pude, llegué la puerta, viendo con horror, que la pobrecita de mi hermana se encontraba tirada, cubierta de llamas y ya casi consumida, la criada salía hecha una ascua, y tirándose dentro de la pileta del agua, mientras la pobre de mi ya finada hermana se debatía entre las llamas hasta que alguien que llegó, le tiro una cubeta de agua, pero ya sin remedio, ya que a las las doce horas despues, dejo de existir.
Ahora, aqui me tiene sumido en la más completa aflicción, emfermo, viejo y solo, esperando que Dios se acuerde de mí y también me llame para hacerle conpañía a la que mas que hermana fue mi madre, pues nunca se quiso casar por no dejarme solo.
En fin, ya no quiero cansarlo mas con mis lamentaciones, solo le ruego que pida a Dios por el descanso del alma de ella y también a mi me mandé el consuelo y resignación para poder soportar esta desdicha.
Quedo de Ud., como siempre, suplicándole me perdone lo inerente de estos renglones, pero ya Ud. se imaginará com me encuentro.
S. S. S.
José Díaz

En aquella circunstancia, don Isidro contestó mostrándole su pesar y, caso extraño entre los políticos mexicanos de la época, hablandole como creyente:


Ya te imaginarás la pena que tuvimos al verte sin la compañía de tu adorada hermana Conchita. Era la mitad de tu vida y esa mitadla perdiste: pero eres un cristiano completo, lleno de fé en Dios y deresignación para lo que Él mande. De manera que esa fe te tiene que servir para sobrellevar las amarguras infinitas que pesan sobre tu alma; y esa fe también te servirá para que te sobrepongas, con tu férreo carácter, a los designios de la Providencia, de tal manera de no darte a la desesperación porque eso sería ir contra la voluntad de Nuestro Señor Jesucristo.

En el archivo de Isidro Fabela, la comunicación cesa en marzo de 1956. En algún momento, don José se trasladó a la Ciudad de México y murió allí el 30 de marzo de 1958, ya con demencia senil, en una casa muy humilde de la colonia Asturias -Oriente 67, no. 2928-. Su cuerpo fue sepultado en Aculco. Don Isidro murió seis años después, en Cuernavaca, el 12 de agosto de 1964.

 

NOTAS:

(1) El parentesco entre don José y don Alfonso Díaz era doble: el padre de José (José María Díaz) y el abuelo de Alfonso (Carlos Díaz) eran hermanos, mientras que la madre de José (Soledad Herrera) y la abuela de Alfonso (Paula Herrera) eran hermanas. Don Alfonso Díaz trabaj´también en el ingenio de San Cristóbal, como contador o administrador.

sábado, 20 de diciembre de 2025

Zocaleros

Hasta mediados del siglo XX, a los empleados municipales encargados del cuidado del jardín de nuestra Plaza de la Constitución se les llamaba con el curioso nombre de "zocaleros". Esto se debía, naturalmente, a la costumbre tan arraigada de llamar "zócalo" a las plazas centrales de todas las poblaciones del país por extensión a la de la Ciudad de México, nombrada así informalmente por el fallido monumento a la Independencia que se empezó a levantar en 1843 y del que sólo se llegó a construir precisamente el zócalo, es decir, su basamento o desplante.

El zocalero no sólo se encargaban de la limpieza del lugar, sino también de la atención y riego de las plantas, de su iluminación (cuando era uno de los pocos sitios públicos que tenían lámparas), y de evitar que niños y perros destrozaran los prados o derribaran la citarilla que rodeaban el jardín.

A principios de la década de 1940 era zocalero de Aculco el señor Mauro González González, originario de Gunyó y vecino del barrio de La Soledad. En aquel entonces se utilizaba todavía el pozo que existe en el cuarto situado bajo el kiosco para regar las plantas del jardín. Antes de 1901 se había colocado una bomba para extraer el agua y alimentar una fuente, pero ya en esa época lo que había ahí era un gran tinaco de lámina. Es un sitio de poca altura, oscuro pues solo lo ilumina la puertecilla que se abre al norte y en ese entonces muy inseguro, pues el pozo carecía de brocal y se cubría apenas con unas tablas viejas. En ese mismo sitio se guardaban las escobas, cubetas y herramientas que usaba el zocalero para su trabajo cotidiano.

En el otoño de 1946, tuvo don Mauro un día la mala fortuna de pisar las tablas y romperse éstas con su peso, de manera que fue a dar al fondo, que en ese punto debe estar unos 15 o 20 metros bajo la superficie. No se sabe si por ahogo o por el golpe, el pobre zocalero murió. Uno de sus hijos se hallaba entonces trabajando muy cerca, en la casa de don Napoleón Lara Rodríguez y allí fueron a avisarle de la tragedia. Esto ocurrió a mediados de octubre de 1946. Después del accidente, el pozo fue cubierto con una plancha de concreto. Como dice el refrán, "ahogado el niño, a tapar el pozo". Como ya el tinaco de lámina no tenía utilidad, el Ayuntamiento lo vendió al señor Napoleón Lara y éste a don José María Silva, quien lo llevó a su rancho llamado El Judío.

Después de él, hacia 1949 o 1951, bajo la presidencia municipal de don José Díaz Herrera, fue zocalero don Celestino Chávez. Don Celestino había sido antes capataz en el ingenio de San Cristóbal, Veracruz, y mantenía entonces su severidad en su nueva ocupación: con una vara de membrillo acometía con dureza contra los niños que se atrevían a pisar los prados. Otro zocalero fue don Leocadio Correa Osornio (fallecido en 1953), de quien no tengo ninguna historia que contarles referida a ese oficio.

El usuario de Facebook "Juanchillo Carrillo", seguidor de este blog, me comparte esta información:

Por ahí de los años '60, hacia el final de la década, Ciriaco Flores Saldívar (sobrino de Patricio Flores, quien fue tres veces presidente municipal) se desempeñaba como zocalero en aquel jardín que hiciera Melitón Alcántara luego de derribar el anterior (el de los arquitos). Ahí estuvo mientras tuvo vida incluso con el nuevo jardín construido en el marco de la remodelación del pueblo y hasta los años 80.

¡Gracias, Juanchillo!

sábado, 13 de diciembre de 2025

Los acueductos antiguos de Aculco

¿Con cuántos acueductos antiguos cuenta Aculco? Escrita así, esta frase es casi un trabalenguas. Pero, hablando ya en serio, ¿cuántos acueductos serías capaz de recordar que existen en nuestro municipio? Lo más fácil es que recuerdes dos de ellos que son uno solo: los llamados "arcos de Aculco", que forman parte del sistema que conducía el agua desde la presa de Ñadó hacia las tierras de riego de la misma hacienda, y que tienen dos tramos de arquerías a la orilla misma de la carretera. En el otro extremo del municipio, si te has alejado un poco de los caminos habituales, posiblemente conozcas el acueducto de Arroyozarco, que se encuentra en la ribera de la presa del Molino. Pero hay varios más. Algunos casi ocultos, como los que conformaban el sistema de riego que conducía el agua del Ojo de Agua y de la Alberca hacia las tierras de cultivo al norte de la cabecera municipal. Porque, aunque estamos acostumbrados a referirnos a un acueducto como un canal que va sobre unos arcos, la realidad es que al acueducto le basta el canal para conducir agua, aunque no tenga esos apoyos.

Es difícil, por tanto, contabilizar los acueductos de Aculco, pero hay quien ya lo intentó: se trata del ingeniero Antonio de las Casas Gómez y del arquitecto Rafael Ramírez Eudave, quienes en 2016 publicaron el libro Acueductos de México. Antología y breve revisión histórica, que es en realidad un inventario de los acueductos históricos en territorio mexicano, como ellos mismos lo explican:

El interés de identificar e inventariar los acueductos en territorio nacional es, por sí misma, una tarea sumamente ambiciosa; la extensión territorial, la inaccesibilidad de ciertas poblaciones y los problemas documentales son solo algunos de los contratiempos que impiden una certeza científica de muchos de los datos recabados.

No obstante, existen medios para asegurarse de no obviar los ejemplos más representativos de los acueductos mexicanos. Una de esas herramientas es el Catálogo Nacional de Monumentos Históricos Inmuebles, desarrollado por la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia desde la década de 1980, y que es un compendio de construcciones relevantes entre los siglos XVI y XX. Otra fuente importante la constituyen el Archivo Geográfico Jorge Enciso, a cargo de la misma Coordinación, y la bibliografía especializada, pese a su relativa escasez.

Para Aculco, los autores reseñaron siete acueductos antiguos. No son todos, naturalmente, pero sí están ahí los más importantes y algunos otros que son casi desconocidos para la gran mayoría de los aculquenses. Por eso quiero compartirles hoy las fichas de esos acueductos: en esas fichas encontrarán alguna información conocida, que ya he públicado aquí, pues los autores usan mi blog como una de sus fuentes, pero también datos novedosos de interés.

Mirar estos viejos acueductos con atención es también una forma de reconocernos: en esos canales de piedra, visibles u ocultos, persiste la memoria de un territorio trabajado, pensado y habitado a lo largo de siglos. Contarlos es apenas el inicio, comprenderlos y preservarlos es la tarea que sigue.

 

FUENTE: Antonio de las Casas Gómez y Rafael Ramírez Eudave. Acueductos de México. Antología y breve revisión histórica, México, s.p.i., 2016.

sábado, 6 de diciembre de 2025

La "Balada de Aculco": un poema en inglés sobre la batalla del 7 de noviembre de 1810

En noviembre de 1860, apareció en The Military Gazette, revista "dedicada a la literatura militar", un poema sobre la Batalla de Aculco del 7 de noviembre de 1810, que había ocurrido precisamente medio siglo atrás. Firmada con un seudónimo -Anchor, que significa "Ancla"- bajo el que se ocultaba su verdadero autor, el escritor neoyorquino John Watts de Peyster (1821-1907), está formada por estrofas de versos de intención épica y carácter romántico que narran el movimiento insurgente desde la sublevación del cura Miguel Hidalgo hasta su derrota en Aculco. Debido a que su público objetivo era el estadounidense en lengua inglesa, De Peyster consideró necesario incluir al final una serie de notas historiográficas y explicativas que para los mexicanos de la época posiblemente no habrían sido necesarias. El poema, sin embargo, no aprovecha las fuentes históricas con precisión: malescribe algunos nombres (Vanegas/Venegas), confunde ciertos lugares (El monte de Las Cruces con el Paso de Cortés), y simplifica el contexto y los hechos (por ejemplo, al llamar aztecas a todos los mexicanos). Aunque escrito con un lenguaje grandilocuente, no logra alcanzar un verdadero tono heroico y tiene algunas fallas en su versificación. Sin duda, otros poemas equivalentes y contemporáneos en español, como el Romance de Aculco de Guillermo Prieto, alcanzan una cota poética más elevada.

A pesar de todo, la "Balada de Aculco" es importante, pues se trata del único caso de un poema escrito en inglés sobre este hecho histórico. Llama la atención, además, que De Peyster haya recordado con precisión el aniversario 50 de este enfrentamiento, cuando probablemente en México pocos lo conmemoraron, inmerso como estaba el país en la Guerra de Reforma. El interés del autor por México venía seguramente de sus años de juventud, cuando participó en la guerra entre México y Estados Unidos (1845-1848), pues a pesar de su mala salud (tenía una afección del corazón) fue efectivamente militar, además de escritor dedicado al tema castrense.

Les ofrezco aquí una transcripción de la balada, a partir del original que apareció en The Military Gazette (parece que nunca más se volvió a publicar). Enseguida, encontrarán una traducción literal de la misma. Conservé las notas del autor al final, aunque seguramente los lectores de este blog no las necesitarán para entender el poema.

ACULCO
A Ballad of Mexico.

The Battle of Aculco, was fought on the 7th November 1810, upon the slopes of a ridge near the town of that name, about 80 miles N. N-W. of Mexico.

 

Ah woe, ACULCO! (1) piteous field!
Thai steep'd a nation's hopes in woe-
Did wild and welcome vengeance yield
To Freedom's universal foe.

In mad despair the AZTEC nation (2)
Tore off their chains imbrued with grief,
And hailed with joyous acclamation-
A priestly warrior for their chief.(3)

Frank and loving -lov'd was he-
Of name unstained and gen'rous mind;
Nor cunning, baseness nor intrigue,
Could in his bosom shelter find.

Penetrating, just and good,
To virtue, constant, vice, the foe,
The hero priest -no land could boast
A purer son than HIDALGO,

His mind was stored with all could 'scape.
The Inquisition's scrutiny-
For science, new and ancient lore,
Were foes to Spanish jealousy.

His was the manly heart to dare-
His the sagacious mind to plan;
He meetly could all honors wear
That well beft the people's man.

Such HIDALGO from Dolores-
Breathing flerce hate to Spanish name;
From each hill and valley pour his
Legions wild, with loud acclaim.

His army twenty thousand form'd,
When from Zelaya's (4) gate he turn'd;
In Guanauato's (5) eyrie storm'd,
Treasures untold his valor earn'd.

Next, mid Las Cruces (6)
passes rude, With hundred and ten thousand free,
He crush'd TRUXILLO's boasting brood
And captur'd his artillery.

Then Mexico (7) beheld, dismay'd,
Triumphing columns crown each height
From which her fertile vale display'd
Its teeming riches to the sight.

But on Aculco's bloody field,
CALLEJA (8) met the patriot force-
The tyrant's ruthless sword and shield,
With tried ten thousand foot and horse. (9)

The finest horse whose hoof had torn
The bosom of the Western wildv
Since CORTEZ mourn'd the "Night Forlorn;" (10)
Each deem'd him Vict'ry's very child.

His gunners rare-whose dread baptism (11)
Had been amid the combat dire,
Artillery's sulphurcous gleam,
Where rul'd the Arabs "King of Fire."

And footmen (12) who had seen war's brunt,
Roll on them seas of bronze and steel;
To shiver 'gainst their serried front,
As splinters glass 'neath barbed heel.

Not such HIDALGO's (18) multitude,
Nor trump, nor drum their march controll'd,
No discipline their columns rude,
Like snakes commingled, fold in fold.

Their mail was Freedom's ready gear,
Forg'd by the wearer's gallant soul:
Freedom their aim:-their country's tear
With high resolve had nerv'd the whole.

They rush'd upon the bayonet,
With clubs and slings and rude plough-shares,
Till writhing piles of maim'd and dead
Form'd ramparts 'round the royal squares.

And on the Spanish guns they burst,
Fearless and ignorant of war,
Thinking to choke them if they thrust
Their broad-brimm'd hats (14) into each bore.v

CALLEJA mark'd their gallant deeds,
Pale -not with fear, but fury- roar'd,
Blasphem'd, and, frenzied, told his beads.
Or brandish'd wild his dripping sword. (15)

"They waver! See! repuls'd and foil'd,
Confusion rules their scatter'd host"-
The sacred cause for which they'd toil'd,
Fame, Field and Fatherland were lost.

"Now Lancers! Now, like ruddy hue
Let spear-blade and equipments show!
Upon them! charge! charge home! pursue!
Crush! crush and slaughter-spare no foe!"

Thus yell'd CALLEJA-while his eye
Glar'd like a madman's and each hair
Quiver'd with rage -these charge -those fly-
Thro' them the fam'd Red Lancers (16) tear.

Till then ALLENDE'S (17) corps had stood
With steady front-unconquer'd will-
They martial order understood,
Only ALLENDE could instill

But all in vain -th' o'erwhelming wave
Of routed myriads roll'd along,
Their firm-set ranks were overborne,
And crush'd beneath the Blying throng.

No quarter-through the flying herd
Solid and grape-shot hiss'd and plough'd.
O'er quiv'ring heaps the squadrons spurr'd
And sabred jubilant the crowd.

No hope! no respite! night and day
Lance, sword and shot stabb'd hew'd, and tore
Continued on to hack, hew, slay,
Till none had strength to murder more.

Ah woe Aculco! To the King (18)
CALLEJA Wrote, of murder vain,
Exulting in his dread despatch,
"Ten thousand rebels have I slain!"

"Never has vengeance costlier gift
Upon her blood-stain'd altars pour'd;
By ball five thousand lives were reft,
Five thousand by the spear and sword." (19)

The last were calmly butcher'd when
War's madd'ning shouts no longer yell'd,
When reason had resum'd her reign,
While music's soothing cadence swell'dv

Aculco, woe! Death banquetted
Till very slaughter had her fill;
And wolf and vulture surfeited,
Turn'd loathing from thy gory hill.

The battle morn, a neighb'ring stream
Cheer'd the wild gorge with limpid flood,
At night a hot and foetid steam
Rose seething from its tides of blood.

For weeks a twain (20) those currents blush'd
In war's carnation livery;
Whose springs from hearts herole gush'd
Libations pour'd to Liberty.

Woe! woe Aculco! baleful sounds-
Thy name will wake the Aztec's tear,
And open rive the rankling wounds
That in his gaping sides appear.

To Spain great joy-the crown vice-regal (21)
Rewards the COUNT OF CALDERON,
His galling chains bind Aztec eagle,
A sanguine trophy to his throne,

ANCHOR.

 

(1) On the night of the 10th September, 1810, the Mexican Provinces first revolted against the Government of the Spanish Viceroy, VANEGAS, but were reduced to obedience after a protracted and desperate struggle for Liberty. The pages of History do not record a more terrific vengeance than was inflicted on that unhappy country, fertile as the narratives of Spanish rule upon thi continent are in deeds of atrocious cruelty.

(2) The greater part of HIDALGO's army was composed of descendants of that gallant race who resisted the invasion of Cortez.

(3) This was Dr. HIDALGO, Rector of the adjacent towns of Dolores and San Miguel el Grande, in the Province of Guanaxuato, who was chosen as Commander-in-chief of the Patriots at the city of Zelaya, with the title of Captain-General. His character -if cotemporaries can be believed- is portrayed in its true colors in this ballad. The Spaniards, however, blacken it famously, while the writer thinks he was a man possessing great goodness of heart, but altogether too weak for the post he accepted, as his career subsequently proved. After the Victories of Guanaxuato and Las Cruces, his triumphant march to the Valley of Mexico, and his disastrous defeats at Aculco, Marfil, Guanaxuato and Guadalazara, finding success impossible, he took the road for the Internal Provinces, in the hope to escape to the United States, but was captured at Acatila de Bajan, near the Saltillo, and shot at Chihuahua, in the Intendancy of Durango, one of the scenes of Colonel Doniphan's glory.

(4) HIDALGO's first rendezvous was at San Miguel, but he re ceived his great accessions of numbers at the city of Zelaya.

(5) At the sack of Guanaxuato (pronounced Gwa-na-uwato,) -the infuriated Indians slew without mercy all the Spaniards, likewise all who adhered to them. The booty was so immense as to be almost incredible. Each common soldier carried off at least $500. Some writers even calculate that their shares exceeded. $2,000 apiece. After this acquisition, HIDALGO paid his soldiers one dollar a day, and allowed his officers to help themselves to whatever amount they liked. It must be remembered, however, that this city was and is the capital of a district which possessed the richest and most abundant gold and silver mines then known in the world.

(6) Las Cruces -about eight miles from the Capital- is a town which BYRON poetically renders in his immortal Don Juan:- situated in a narrow defile affording a strong military position. Truxillo boasted in his despatches that he defended it with the the constancy of LEONIDAS, and that his gallantry had made it as glorious as the Pass of Thermopylae, forgetting that to emulate he Grecian hero he should have died at his post sword in hand.

(7) HIDALGO advanced to the Hacienda of Quaximalpa, only five leagues distant from the City of Mexico, where CORTEZ before him had revelled in the beauties and the glories of the valley which stretches forth at the foot of this lofty elevation. The re-appointed him to succeed VANEGAS in the Viceroyal power. treat thence of the Patriot General is inexcusable in a military point of view, and its effect on the morale of his army no doubt lost him the battle of Aculco.

(8) DON FELIX MARIA CALLEGA (created for his important military services COUNT of CALDERON and Viceroy of Mexico) was an excellent officer as far as regarded military accomplishments, but he was at the same time a sanguinary monster. Mexico has reason to remember his name with detestatlon, for he dealt out murder, fire, and devastation with a merciless hand on all sexes, ages, or conditions, who appeared or were supposed to oppose the royal authority.

(9) Spanish accounts exult in the appearance and exploits of this truly gallant army.

(10) La Noche Triste, or the "Melancholy Night," when the most accomplished cavallers of CORTEZ perished in his disastrous retreat from the Aztec capital.

(11) "Le bapteme de feu" as the French style the soldier's bloody introduction to his life of peril. Many of the artillerists and engineers of the Spanish American armies had served in NAPOLEON'S superb artillery.

(12) The rolling fire of BONAPARTE'S infantry, by which he achieved the victory of the Pyramids, in Egypt, gained him among the Eastern imaginations the appellation of "Sultan Kebir," King of Fire.

(13) HIDALGO's army, vast in numbers, and animated by a lofty enthusiasm, was entirely destitute of sufficient arms. There were not more than a thousand muskets in the array. Clubs, slings, and primitive missiles were the only weapons possessed by all but one small corps.

(14) "Sombreros de petate" -lag hats- i.e. hats made of water rushes -marvellous as it may seem, the Indians were so ignorant of the effects of artillery, that they endeavored and perse- vered, notwithstanning the carnage, in their efforts to stop up the muzzles of the guns with their hats.

(15) This description of CALLEJA's frenzied acts and appearance is a historical fact.

(16) Perhaps the same regiment of Red Lancers which figured in all the Revolutions in Mexico, and even in the conflicts with the United States troops. It was considered the finest corps of cavalry in the Mexican service.

(17) Captain DON IGNACIO ALLENDE, who, when the revolt broke out, commanded a small body of Spanish troops at San Miguel, He was the only military man of note who espoused the patriot cause, and was nominated as a fit candidate for the post of Commander-in-Chief. Dr. HIDALGO, however, commanded the suffrages of the multitude, and was appointed instead of him, as the priest-soldier's popularity was considered of infinitely more importance than ALLENDE'S military acquirements. Perhaps, had ALLENDE received the supreme command, the result would have been different, although Spanish priests often make capital officers -as the Spanish war against NAPOLEON and the Carlist rebellion bore witness.

(18) CALLEJA and the Spanish Generals throughout the Ameriter the massacres of Aculco and Marfil, he glatted his vengeance cas were not at all ashamed of the character of barbarians. Af- on the defenceless population of Guanacuato. The throats of 14,000 men, women and children were cut in the great Square. moirs of the Mexican Revolutions""was literally overflowing "The principal fountain of the city."-I quote ROBINSON's "Memoirs of the Mexican Revolution" -was literally overflowing with blood; and far from concealing these savage acts, CALLEJA, in his despatches, exults in the honor of communicating to the Viceroy that he had purged the city of its rebellious population. The only apology offered for the mode of sacrifice was, that it would have wasted too much powder and ball to have shot them, and that, therefore, on the principle of economy, their throats were cut,"

(19) SUWARROW, the famous Russian General, was guilty of similar atrocities, but more concise and witty in the relation of them. After storming Ismail, while the city was wrapped In one wild conflagration, and the corpses of its 40,000 defenders lay warm beneath the feet of the conquerors, he wrote: "Slava Bogu! Slava Vam / Krepost Vzala, y la tam", "Glory to God and to the Empress! ("Powers" Eternal! such names mingled!) Ismail's ours!"

(20) The author has seen this statement in a work, in which it gives an account of the wars between Mexico and the mother country.

(21) "This monster (CALLEJA) soon received proofs from the Cadiz Regency of their high satisfaction with his conduct. They appointed him to succeed VANEGAS in the Viceroyal power. "No sooner was he seated in the supreme chair of state, than terror spread throughout the empire. Murder, fire, and devasta- tion were dealt out with a merciless hand, and neither age, sex, nor condition, could repress the rage of this barbarian. These his qualifications appeared to have met with warm admirers in Old Spain, where he was elevated to high honors. He was created COUNT OF CALDERON; and subsequently appointed to the command of the expedition formed at Cadiz, for the subjugation of South America." (Robinson's Mexican Revolutions.)- ANCHOR

 

Y aquí la traducción:

 

ACULCO
Una balada de México.

La Batalla de Aculco fue librada el 7 de noviembre de 1810, en las laderas de una colina cerca del pueblo de ese nombre, a unas 80 millas al N. N-O. de México.

 

¡Ah, ay, ACULCO! (1) campo lastimoso!
Que empapó en aflicción las esperanzas de una nación—
¿Rindió la salvaje y bienvenida venganza
Al enemigo universal de la Libertad?

En desesperación enloquecida la nación AZTECA (2)
Se arrancó sus cadenas impregnadas de dolor,
Y saludó con jubilosa aclamación
A un guerrero sacerdotal como su jefe. (3)

Franco y afectuoso —amado era él—
De nombre sin mancha y mente generosa;
Ni la astucia, ni la bajeza, ni la intriga
Podían encontrar refugio en su pecho.

Penetrante, justo y bueno,
Constante a la virtud, enemigo del vicio,
El héroe sacerdote —ninguna tierra podía jactarse
De un hijo más puro que HIDALGO,

Su mente estaba colmada de todo lo que podía escapar
Al escrutinio de la Inquisición—
Pues la ciencia, el saber nuevo y antiguo,
Eran enemigos de los celos españoles.

Suyo era el corazón varonil para desafiar—
Suya la mente sagaz para planear;
Podía llevar con propiedad todos los honores
Que bien correspondían al hombre del pueblo.

Tal era HIDALGO desde Dolores
Respirando fiero odio al nombre español;
Desde cada colina y valle vertió
Sus legiones salvajes, con fuerte aclamación.

Su ejército, formado por veinte mil,
Cuando desde la puerta de Celaya (4) se volvió;
En la roca-nido de Guanajuato (5) asaltada,
Tesoros sin cuento ganó su valor.

Luego, en medio de los ásperos pasos de Las Cruces (6)
Con cien diez mil libres,
Aplastó la jactanciosa prole de TRUJILLO
Y capturó su artillería.

Entonces México (7) contempló, consternada,
Columnas triunfantes coronar cada altura
Desde la cual su fértil valle desplegaba
Sus abundantes riquezas a la vista.

Pero en el sangriento campo de Aculco,
CALLEJA (8) enfrentó la fuerza patriota—
La espada y escudo despiadados del tirano,
Con probados diez mil de infantería y caballería. (9)

El mejor caballo cuyo casco había desgarrado
El seno del salvaje Occidente
Desde que CORTÉS lamentó la “Noche Triste”; (10)
Cada uno se creía hijo mismo de la Victoria.

Sus artilleros raros —cuya terrible iniciación (11)
Había sido en medio del combate fiero,
El resplandor sulfuroso de la artillería,
Donde gobernaban los árabes, “Rey del Fuego”.

Y los infantes (12) que habían visto el embate de la guerra,
Rodar sobre ellos mares de bronce y acero;
Para astillarse contra su frente erizada,
Como vidrios bajo el talón barbado.

No así la multitud de HIDALGO (13),
Ni trompeta ni tambor controlaban su marcha,
Sin disciplina sus columnas rudas,
Como serpientes entrelazadas, pliegue sobre pliegue.

Su armadura era el equipo presto de la Libertad,
Forjado por el alma valerosa del portador:
Libertad su objetivo:—la lágrima de su patria
Con alta resolución había nervado al conjunto.

Corrieron hacia la bayoneta,
Con garrotes y hondas y toscos arados,
Hasta que montones retorcidos de mutilados y muertos
Formaron parapetos alrededor de las plazas reales.

Y se lanzaron sobre los cañones españoles,
Sin miedo e ignorantes de la guerra,
Pensando en ahogarlos si introducían
Sus sombreros de ala ancha (14) en cada boca.

CALLEJA observó sus actos valientes,
Pálido —no de miedo, sino de furia— rugió,
Blasfemó, y frenético rezó sus cuentas,
O blandió salvajemente su espada goteante. (15)

“¡Vacilan! ¡Miren! rechazados y frustrados,
La confusión manda en su dispersa hueste”—
La causa sagrada por la cual habían trabajado,
Fama, Campo y Patria fueron perdidos.

“¡Ahora lanceros! Ahora, que el rojizo matiz
Muestre la hoja de la lanza y los arreos!
¡Sobre ellos! ¡carguen! ¡carguen a fondo! ¡persigan!
¡Aplasten! ¡aplasten y masacren—no perdonen enemigo!”

Así aulló CALLEJA—mientras su ojo
Relampagueaba como el de un loco y cada cabello
Temblaba de ira —estos cargan —aquellos huyen—
A través de ellos los célebres Lanceros Rojos (16) desgarran.

Hasta entonces el cuerpo de ALLENDE (17) había mantenido
Con frente firme —voluntad invicta—
Entendían el orden marcial,
Que sólo ALLENDE podía inculcar.

Pero todo en vano —la ola abrumadora
De miríadas derrotadas rodó,
Sus filas firmes fueron arrolladas,
Y aplastadas bajo la multitud voladora.

¡Sin cuartel! —a través del hato que huía
Bala sólida y metralla silbaron y araron.
Sobre montones temblorosos espolearon los escuadrones
Y sablearon jubilosos a la multitud.

¡Sin esperanza! ¡sin respiro! noche y día
Lanza, espada y bala apuñalaron, cortaron y desgarraron
Continuando a hendir, cortar, matar,
Hasta que nadie tuvo fuerza para seguir asesinando.

¡Ah, ay Aculco! Al Rey (18)
CALLEJA escribió, de asesinato vano,
Jactándose en su pavoroso despacho,
“¡Diez mil rebeldes he matado!”

“Nunca ha ofrecido la venganza regalo más costoso
Sobre sus altares manchados de sangre;
Por bala cinco mil vidas fueron arrebatadas,
Cinco mil por la lanza y la espada.” (19)

Los últimos fueron serenamente sacrificados cuando
Los gritos enloquecidos de la guerra ya no clamaban,
Cuando la razón había retomado su reino,
Mientras el cadencioso arrullo de la música se elevaba.

Aculco, ¡ay! La Muerte banqueteó
Hasta que la misma matanza tuvo hartura;
Y el lobo y el buitre saturados,
Se volvieron con asco de tu colina sangrienta.

La mañana de la batalla, un arroyo vecino
Alegraba la quebrada salvaje con límpida corriente,
Por la noche un vapor caliente y fétido
Se alzaba hirviente de sus mareas de sangre.

Por semanas aquel par (20) de corrientes enrojeció
En la librea carmesí de la guerra;
Cuyas fuentes brotadas de corazones heroicos
Fueron libaciones vertidas a la Libertad.

¡Ay! ¡ay Aculco! sonidos funestos—
Tu nombre despertará la lágrima del azteca,
Y abrirá de nuevo las llagas supurantes
Que en sus flancos abiertos aparecen.

Para España gran gozo—la corona virreinal (21)
Premia al CONDE DE CALDERÓN,
Sus cadenas lacerantes atan al águila azteca,
Un trofeo sanguíneo para su trono,

ANCHOR.

 

(1) En la noche del 10 de septiembre de 1810, las Provincias Mexicanas se rebelaron por primera vez contra el Gobierno del Virrey español, VENEGAS, pero fueron reducidas a la obediencia tras una lucha prolongada y desesperada por la Libertad. Las páginas de la Historia no registran una venganza más terrible que la infligida sobre aquel país desdichado, por más fértiles que sean los relatos del dominio español en este continente en hechos de atrocidad.

(2) La mayor parte del ejército de HIDALGO estaba compuesta por descendientes de aquella gallarda raza que resistió la invasión de Cortés.

(3) Este era el Dr. HIDALGO, Rector de los pueblos vecinos de Dolores y San Miguel el Grande, en la Provincia de Guanaxuato, quien fue elegido como Comandante en Jefe de los Patriotas en la ciudad de Zelaya, con el título de Capitán General. Su carácter—si se puede creer a sus contemporáneos—está retratado en sus verdaderos colores en esta balada. Los españoles, sin embargo, lo ennegrecen notoriamente, mientras que el escritor piensa que era un hombre poseedor de gran bondad de corazón, pero demasiado débil para el puesto que aceptó, como su carrera posteriormente lo probó. Después de las victorias de Guanajuato y Las Cruces, su marcha triunfal al Valle de México, y sus desastrosas derrotas en Aculco, Marfil, Guanajuato y Guadalajara, al encontrar imposible el éxito, tomó el camino hacia las Provincias Internas con la esperanza de escapar a los Estados Unidos, pero fue capturado en Acatila de Bajan, cerca de Saltillo, y fusilado en Chihuahua, en la Intendencia de Durango, una de las escenas de gloria del Coronel Doniphan.

(4) El primer punto de reunión de HIDALGO fue San Miguel, pero recibió sus grandes aumentos de número en la ciudad de Celaya.

(5) En el saqueo de Guanajuato (pronunciado Gwa-na-uwato), los indios enfurecidos mataron sin piedad a todos los españoles, y también a todos los que se adherían a ellos. El botín fue tan inmenso que resulta casi increíble. Cada soldado raso se llevó al menos 500 dólares. Algunos escritores incluso calculan que sus partes excedieron los 2,000 dólares cada uno. Después de esta adquisición, HIDALGO pagó a sus soldados un dólar al día, y permitió que sus oficiales se llevaran tanto como quisieran. Debe recordarse, sin embargo, que esta ciudad era y es la capital de un distrito que poseía las minas de oro y plata más ricas y abundantes entonces conocidas en el mundo.

(6) Las Cruces—a unas ocho millas de la Capital—es un pueblo que BYRON representa poéticamente en su inmortal Don Juan: situado en un desfiladero estrecho que ofrece una fuerte posición militar. Truxillo se jactó en sus despachos de haberlo defendido con la constancia de LEÓNIDAS, y de que su gallardía lo había hecho tan glorioso como el Paso de las Termópilas, olvidando que para emular al héroe griego debía haber muerto en su puesto con la espada en mano.

(7) HIDALGO avanzó hasta la Hacienda de Quaximalpa, a sólo cinco leguas de la Ciudad de México, donde CORTEZ antes que él se había deleitado con las bellezas y glorias del valle que se extiende a los pies de esta elevada altura. Su retirada de allí, después de haber sido designado para suceder a VENEGAS en el poder virreinal, es inexcusable desde el punto de vista militar, y su efecto sobre la moral de su ejército sin duda le costó la batalla de Aculco.

(8) DON FÉLIX MARÍA CALLEJA (creado por sus importantes servicios militares CONDE de CALDERÓN y Virrey de México) fue un excelente oficial en cuanto a sus dotes militares, pero al mismo tiempo era un monstruo sanguinario. México tiene razón para recordar su nombre con detestación, pues repartió asesinato, fuego y devastación con mano despiadada sobre todos los sexos, edades o condiciones que aparecían o se suponía que se oponían a la autoridad real.

(9) Los relatos españoles se regocijan en la apariencia y hazañas de este verdaderamente gallardo ejército.

(10) La Noche Triste, cuando los caballeros más consumados de CORTÉS perecieron en su desastrosa retirada de la capital azteca.

(11) "Le baptême de feu", como llaman los franceses a la sangrienta introducción del soldado a su vida de peligro. Muchos de los artilleros e ingenieros de los ejércitos hispanoamericanos habían servido en la soberbia artillería de NAPOLEÓN.

(12) El fuego rodante de la infantería de BONAPARTE, por el cual logró la victoria de las Pirámides, en Egipto, le valió entre las imaginaciones orientales el apelativo de "Sultán Kebir", Rey del Fuego.

(13) El ejército de HIDALGO, vasto en número y animado por un elevado entusiasmo, estaba completamente desprovisto de armas suficientes. No había más de mil mosquetes en todo el conjunto. Garrotes, hondas y proyectiles primitivos eran las únicas armas que poseían todos excepto un pequeño cuerpo.

(14) "Sombreros de petate"—sombreros de petate—es decir, sombreros hechos de carrizos de agua—por maravilloso que parezca, los indios eran tan ignorantes de los efectos de la artillería, que intentaban y perseveraban, a pesar de la carnicería, en sus esfuerzos por tapar las bocas de los cañones con sus sombreros.

(15) Esta descripción de los actos frenéticos y la apariencia de CALLEJA es un hecho histórico.

(16) Quizás el mismo regimiento de Lanceros Rojos que figuró en todas las Revoluciones en México, e incluso en los conflictos con las tropas de los Estados Unidos. Era considerado el mejor cuerpo de caballería del servicio mexicano.

(17) El Capitán DON IGNACIO ALLENDE, quien, cuando estalló la revuelta, comandaba un pequeño cuerpo de tropas españolas en San Miguel. Fue el único militar notable que abrazó la causa patriota y fue nominado como candidato idóneo para el puesto de Comandante en Jefe. Sin embargo, el Dr. HIDALGO recibió los sufragios de la multitud y fue nombrado en su lugar, pues se consideraba que la popularidad del sacerdote-soldado era de importancia infinitamente mayor que los talentos militares de ALLENDE. Quizás, si ALLENDE hubiera recibido el mando supremo, el resultado habría sido distinto, aunque los sacerdotes españoles a menudo hacen excelentes oficiales—como lo demostraron la guerra española contra NAPOLEÓN y la rebelión carlista.

(18) CALLEJA y los Generales españoles en toda la América no se avergonzaban en absoluto del carácter de bárbaros. Después de las masacres de Aculco y Marfil, sació su venganza sobre la población indefensa de Guanacuato. Los cuellos de 14,000 hombres, mujeres y niños fueron cortados en la gran Plaza. "La fuente principal de la ciudad"—cito las "Memorias de la Revolución Mexicana" de ROBINSON—"estaba literalmente rebosando de sangre; y lejos de ocultar estos actos salvajes, CALLEJA, en sus despachos, se enorgullece del honor de comunicar al Virrey que había purgado la ciudad de su población rebelde. La única disculpa ofrecida para el modo de sacrificio fue que habría desperdiciado demasiada pólvora y bala dispararlos, y que, por lo tanto, en principio de economía, sus gargantas fueron cortadas."

(19) SUWARROW, el célebre General ruso, fue culpable de atrocidades similares, pero más conciso y agudo al relatarlas. Después de asaltar Ismail, mientras la ciudad estaba envuelta en una sola conflagración, y los cadáveres de sus 40,000 defensores yacían aún tibios bajo los pies de los conquistadores, escribió: "Slava Bogu! Slava Vam! Krepost Vzala, y la tam", "¡Gloria a Dios y a la Emperatriz! (¡Poderes eternos! tales nombres mezclados!) ¡Ismail es nuestra!"

(20) El autor ha visto esta afirmación en una obra que da cuenta de las guerras entre México y la madre patria.

(21) "Este monstruo (CALLEJA) pronto recibió pruebas por parte de la Regencia de Cádiz de su gran satisfacción con su conducta. Lo designaron para suceder a VANEGAS en el poder virreinal. No bien se sentó en la silla suprema del estado, el terror se extendió por todo el imperio. Asesinato, fuego y devastación se repartieron con mano despiadada, y ni la edad, ni el sexo, ni la condición pudieron reprimir la furia de este bárbaro. Estas cualificaciones suyas parecieron haber encontrado cálidos admiradores en la Vieja España, donde fue elevado a altos honores. Fue creado CONDE DE CALDERÓN; y posteriormente nombrado al mando de la expedición formada en Cádiz para la subyugación de Sudamérica." (Robinson, Revoluciones Mexicanas.)—ANCHOR

 

FUENTE:

The Military Gazette, número 21, volumen 3, Nueva York, 1 de noviembre de 1860, páginas 326-327.

viernes, 28 de noviembre de 2025

Un folleto del Santo Cristo de Nenthé

Hace ya algo de tiempo, cuando era niño de ocho o diez años, recuerdo haber leído el folleto que les muestro aquí, o quizá uno muy parecido. A esa edad, y todavía sin gran interés en la historia de Aculco, olvidé pronto casi todo su contenido, salvo algún dato aislado. Años más tarde, ya en la década de 1990, se publicó un tríptico que, creí entonces, reproducía la misma información sobre el Cristo de Nenthé, y aunque contenía datos difíciles de corroborar, lo aproveché en algunos textos para ilustrar la historia de su culto. Sólo hace unos días, sin embargo, mi primo Octavio me envió unas fotografías del folleto original y me percaté entonces de que eran distintos, pues contenía algunos datos que el documento más reciente omitía.

Por lo difícil que resulta conseguir este viejo folleto (por lo menos yo no lo pude hallar en 40 años), decidí transcribirlo en este blog. Esta transcripción es literal, con todos sus errores ortográficos, gramaticales y tipográficos. Además, y vale bien la pena señalarlo, buena parte de la información que aporta el folleto es errónea, está tergiversada o es de imposible comprobación. Eso no disminuye, en todo caso, su valor como expresión de la tradición oral creada alrededor del Santo Cristo de Nenthé y, por el contrario, abre interesantes perspectivas para su estudio y comprensión. Por otra parte, no quiero hacer en este momento una crítica historiográfica detallada del documento, pues esta tarea me alejaría del simple propósito de poner al alcance de todos ustedes su contenido. Quizá me ocupe de ello más adelante.

FIESTA DEL SANTO CRISTO DE NENTHE

1er. Domimgo de Mayo

-: Breve historia del Santo Cristo y su Santuario :-

 

Se cree que esta venerada Imagen la trajeron los padres franciscanos por el año de 1600

Su nombre se debe a que en el año 1701, Aculco sufrió una gran sequía que amenazaba con la vida de sus moradores, e invocada la protección del Santo Cristo por consejo de Fr. Julián Arciniego se Vieron libres de ese Peligro en forma milagrosa y de ahí en adelante se llamó: "SANTO CRISTO DE NENTHE" cuya palabra otomí significa: "cascada o manantial de agua".

En reconocimiento a tal prodigio los hijos de Aculco Comenzaron a construir en el año 1702 la Capilla que en un principio se llamó del Calvario colocándo la Primera Piedra el Propio Fr. Julián Arciniego quien encargó de la construcción a los albañiles y canteros de Barrio de los Cocineros así llamado.

Tal fué el entusiasmo y la fe del pueblo que al año siguiente se terminaba dicha Capilla.

Con esto comenzó un gran Culto y Devoción al Sto. Cristo Organizándose grandes Peregrinaciones no solo del propio pueblo sino de pueblos vecinos y lugares apartados; en vista de lo cual en el año 1784 el Bachiller l. José Moreno Juez Eclesiástico de aquélla época solicitó de la Curia Metropolitana permiso para celebrar la Sta. misa gracia que le fué concedida (Archivo Parroquial) De esta fecha dada la costumbre de celebrar la fiesta del Sto. Cristo al siguiete domingo de resurección, tambien llamado "DOMINICA IN ALBIS"

Posteriormente, debido a la Revolución y Envidias de otros pueblos fué incendiado Sacriíegamente el Santuario; y con esta ocación nuevamente manifestó su amor por el pueblo de Aculeo, el Sto. Cistósaliendo ileso del fuego desvastador (pueden verse fotografías en el propio Santuario, del estado en que quedó la construcción debido al fuego).

Por este nuevo hecho el pueblo de Aculco, en masa organizó una procesión de penitencia, trasladando solamente a la milagrosa Imagen al Templo Parroquial, emprendiendose posteriormenre la reconstrucción del Santuario hasta que el 21 de Septiembre de 1949, el Excmo. y Rvmo. Arzobispo de México D. Luis Ma. Martínez y Rodríguez q.e.p.d. lo consagró y declaró Santuario Privilegiado.

Finalmente muchos han sido los milagros y prodigios atribuidos al Sto. Cristo siendo uno de los más recientes y de todos conocidos el hecho de la Fiebre Aftosa en nuestro Pais.

En el año 1948 ya había invadido esta epidemia al vecino municipio de Polotitlán, y los hijos de Aculco recorrierou una vez más al Patrocinio del Sto. Cristo de Nenthé invocandolo con fe y NO invadió a Jurisdicción Parroquial tan temible mal.

Dios mediante celebraremos un año mas la FIESTA de tan veneradora Imagen.. ¿tienes en tu persona o familia alguna necesidad espiritual o temporal? recuerda que en Aculco te espera el Santo. Cristo de Nenthé; quizá si tu que lees este mensaje eres hijo de Aculco, ya lo haz comprobado y por lo mismo celebrará con más Júbilo y Fé, dicha fiesta

¿Quieres y puedes organizar una Peregrinación a su Santuario?.

Hazlo, Dios te lo pagará además recuerda que Nuestro Señor Obispo nos dijo que para que la Capilla no pierda su Titulo de Santuario se necesitan las Peregrinaciones y extender fuera del territorio Parroquial este privilegio

a tí te toca poner algo de tu Parte como lo Han Hecho tus mayores

Recuerda además que el Santuario tiene concedidas muchas Indulgencias aún por solo visitarlo.

San Jerónimo Aculco México.

 

«ORACION»

Oh Cristo Jesús yo os reconozco por Rey Universal todo cuanto existe ha sido creado por Vos, ejercen sobre mi todos vuestros Derechos.

Renuevo todas mis promesas del bautismo, renuncio a satanás, a sus Pompas, y a sus Obras y Prometo vivir Como buen cristiano Sobre todo me Comprometo a hacer triunfar Según mis fuerzas los derechos de Dios y en vuestra Iglesia.

Divino corazón de Jesús os ofresco mis pobres acciones para Obtener Todos los Corazones Reconoscan Vuestra realeza sagrada, a fin de que el Reyno de vuestra Paz Se establesca el mundo entero, así sea.

 

ACTUALIZACIÓN:

Oziel Martínez Andrade nos comparte generosamente esta hoja impresa con las "Mañanitas al Santo Cristo de Nenthé", fechada el 21 de septiembre de 1958 como "obsequio del sr. Mateo Espinoza [sic]. ¡Muchas gracias, Oziel!

sábado, 22 de noviembre de 2025

"La xocoyota de la casa"

Entre las muchas tareas de preservación del patrimonio cultural de Aculco aún pendientes, se encuentra la de realizar un inventario sistemático de las palabras y expresiones que caracterizaban el habla local antes de que la modernidad y la estandarización lingüística impulsada por los medios de comunicación la volvieran prácticamente indistinguible de otras. Quizá no quede mucho tiempo para emprenderla, pues cada día que pasa se pierden esas expresiones, mueren las personas que las empleaban y hasta sus descendientes olvidan su recuerdo o ignoran su significado. Aunque no me he propuesto realizar esa tarea de rescate, sí quiero, en la medida de lo posible, aportar algo al respecto, como lo hice cuando hablé de los shirgos. Por ello, voy a referirme ahora a una palabra que sólo escuché emplear a una persona de Aculco hace ya muchos años: xocoyote, y a la manera en que su uso está documentado históricamente en nuestro municipio.

Andrea Martínez Zenos, originaria de la Loma de Buenavista en Ñadó y nacida en 1910, fue la persona a quien escuché usar este término en el habla cotidiana y lo usaba siempre len diminutivo: el xocoyotito. Esta palabra de origen náhuatl y que en Aculco se pronunciaba con "s" inicial (aunque la Academia Mexicana de la Lengua señala que se pronuncia con "sh" y en otros diccionarios se admite su pronunciación con "j"), tiene un significado idéntico al de la expresión "benjamín" que suele usarse en un ámbito más amplio de la lengua española, siguiendo el relato bíblico de José y sus hijos: se refiere al hijo menor en una familia. Moctezuma II, el emperador azteca que reinaba a la llegada de Hernán Cortés, llevaba por cierto el sobrenombre de Xocoyotzin, es decir, "el hijito menor", donde el diminutivo tiene un sentido de respeto o reverencia.

En algunas sociedades, incluidas las del México prehispánico, el hijo menor tenía funciones particulares dentro de su familia: era quien permanecía en la casa paterna para cuidar a los progenitores en su vejez y, al morir éstos, heredaba la vivienda o incluso todas sus posesiones. Diversos etnólogos han identificado esta tradición entre los otomíes, y en Aculco definitivamente existió (o quizá exista todavía), probablemente heredada como costumbre de esa misma etnia. Conozco, de hecho, dos casos de la segunda mitad del siglo XX en la cabecera municipal en los que esta práctica se mantuvo, aunque omito los detalles para no incomodar a sus familias. Lo curioso es que, en ambos casos, no podía atribuirse a estas familias una ascendencia otomí reciente: eran familias mestizas desde hacía muchas generaciones.

El uso del término xocoyote y las costumbres asociadas a este concepto se pueden rastrear en Aculco por lo menos hasta principios del siglo XIX. Existe un documento de 1804 en el Archivo General de la Nación en el que una mujer del pueblo de Santa Ana Matlavat, Catarina María, usa dicha palabra para referirse a sí misma al reclamar sus derechos en la herencia paterna, que según ella habían intentado usurparle su hermana y su cuñada. Aquí les transcribo con algunas correcciones ese documento:

Señor subdelegado Don José Torres y del Campo.

Mi Venerado Señor. A las plantas de vuestra merced me postro, yo Catarina María, casada con Patricio Antonio, indios tributarios de Su Majestad (Que Dios Guarde) y vecinos en el pueblo de Santa Anna, doctrina del pueblo de San Gerónimo Aculco, sujeto a esta cabecera de San Mateo Huichapan, y asímismo digo, que ante vuestra merced parezco a noticiarle cómo el día 25 del mes pasado de abril del corriente año de 1804, por pedimento de mi hermana María Anna, y de mi cuñada Marcelina Pascuala, vino el señor teniente del pueblo de Aculco a repartir las milpas que dejó el difunto de mi padere Juan Pérez y dichas milpas son dos las que caben una cuartilla de maíz en cada una; a fuera de seis pedazos los cuales caben en ellos veinte y un cuartillo de maíz y por todos son una hanega menos menos tres cuartillos, y todos estos eran del difunto de mi padre Juan Pérez; y dichas dos milpas y seis pedazos de milpas, las el señor teniente dio a María Anna mi hermana, y a Marcelina Pascuala mi cuñada sin que estas dichas tuvieran el recuerdo de pensar que soy hija legítima de mi difunto padre Juan Pérez, porque no más ellas se apropiaron de dichas tierras, y a mí siendo hija legítima y la xocollota [sic] de la casa, no medieron un pedazo de milpa; pues una milpa que me dieron, esa me costó seis pesos con mi corto trabajo, habrá ciento y sesenta y dos magueyes que merqué, los tengo traspuestos me costaron otros seis pesos. Esto fue lo que me dejaron , pero me costó y lo hube con mi corto trabajo, pero de lo que había de heredar de mi difunto padre no me dieron nada; aunque es cierto que me quedé en la casa, no fue porque me costó mi dinero que fueron treinta pesos, pues a dicha Marcelina Pascuala le tengo una vaca con un becerro de dos años en catorce pesos por la herencia que le pudiera corresponder en la casa; y a mi hermana María Anna heredar otros quince pesos por lo que le puediera corresponder en la casa, de herencia; y así se de parecer que la casa, y milpa, y magueyes esto no puede ser herencia motivo a que me ha costado mi dinero; como soy de sentir también que mi dicha hermana y cuñada no pueden ser estas solas las aprovechadas, y yo que soy la xocoyota, y de legítimo matrimonio, quedarme en la calle no puede ser, pues esta Nuestro Señor de por medio, y después de Dios el gran amparo y caridad de vuestra merced a quien pido y suplico se digne la recta justificación de vuestra merced de mandar comparezca mi dicha hermana María Anna y mi dicha cuñada Marcelina Pascual ante el Real Juzgado de vuestra merced para que estas muestren los documtos de testamento o posesión que les haya dejado mi difunto padre Juan Pérez, y mi difunta madre María Gertrudis, pues pienso que tendrán constancia de mi difunto padre y madre toda vez que han sido las aprovechadas de las milpas, tendrán donde conste; y cuando éstas no tengan costancia de testamento o posesión, se dignara vuestra merced de mandar se nos reparta de nuevamente las dos milpas y seis pedasos de mil paz por iguales partes, y a mi hermana y cuñada, pues soy de sentir que así conviene motivo a que no somos más de dos hermanas, y tres con mi cuñada mujer de mi difunto hermano Gerónimo, a estas tres suplico a vuestra merced que se nos reparta por iguales partes, las referidas milpas, y así lo espero del gran tierno corazón de vuestra merced, que sea así, y no que me que me querían dar por herencia la milpa que me costó, y magueyes que costó mi dinero; y así vuestra merced por el amor de Dios véame con caridad; la apasientada que sus pies besa y rendidamente se postra.

Catarina María. No sé firmar.

Aunque por la redacción de esta petición se entiende que la condición de xocoyota le daba a Catarina María el privilegio de conservar para sí la casa paterna, otros documentos en el expediente señalan que esto fue un acuerdo de los coherederos al momento de repartir los bienes, no realmente un derecho como hija menor. Es más, ella reconoció el valor económico de la casa que correspondía a los otros y debido a que no cubrió en un plazo establecido, su sobrino Seferino Ramón tomó una "chapita y su llave" de la puertita del oratorio de la casa y después retiró el tejamanil que cubría la vivienda, dejándola destechada e inahbitable, a merced de las lluvias. En todo caso, parece que por lo menos la opción de permanecer en la casa paterna sí le era reconocida de alguna manera.

 

FUENTE:

AGN, Tierras, V. 2883, exp. 41 f. 7.